Por
Alejandro Franco
Casualmente mientras veía un viejo film de James
Bond (The Man With The Golden Gun) para nuestro
sitio SSSM
sobre 007, me saltó la curiosidad. No es la primera
vez que veo la película, y siempre me asombraron
los curiosos y a veces bizarros vehículos de
la marca AMC. Casualmente en el film James Bond
persigue al asesino Francisco Scaramanga, que conduce
un AMC Matador Coupe. Y el único auto
que consigue (y roba de una agencia casualmente de American
Motors), es un AMC Hornet con el cual hace
maravillas como un salto de 360ª sobre un puente
roto.
AMC no me es una marca desconocida, aunque sí
para el mercado al sur del Rio Grande. De las marcas
americanas siempre fué la más innovadora,
con diseños revolucionarios para su época.
En Argentina, en épocas de la plata dulce y con
la importación abierta, se pudo conocer brevemente
el modelo Concorde (y en los 60 se producía
el Rambler en estos pagos). ¿Pero qué
ha sido de la firma más revolucionaria y desconocida
a su vez, de la industria automovilistica estadounidense?
Un poco de historia
AMC se forma en 1954 como American Motors,
y fruto de la fusión entre las marcas Nash
y Hudson. Ya en los 50 se veía venir una
crisis en la industria automovilistica americana, especialmente
por el avance a nivel mercado de los tres grandes :
Ford, Chrysler y General Motors.
Los tres gigantes terminarían por absorber o
liquidar a los llamados independientes, que peleaban
un nicho pequeño pero importante del mercado
como Studebaker, Kaiser, Packard,
etc, sobre los cuales escribiremos en algún momento,
y que en los 60 terminarían por desaparecer de
la industria.
Ya en los 50 los diseños de American Motors
eran fuera de serie como mostramos aquí, con
Nash Metropolitan y el Nash Ambassador.
En especial el Metropolitan se ha convertido
en objeto de culto y colección en los últimos
años, y su presencia es frecuente en la cinematografía
de Hollywood. Se produjo desde 1954 hasta 1962, y era
una cupé increíblemente pequeña
para los monstruos que suelen frecuentar el mercado
americano. Como sería usual durante su vida comercial,
AMC acudiría a terceras partes para concretar
sus proyectos. En este caso, el Metropolitan
fue diseñado en Inglaterra por la firma Austin.
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En los 60 AMC cancela la producción de
Nash y Hudson, y forma una nueva marca
de mercado : Rambler. Pronto se volvería
la tercera marca más vendida en EE:UU, explotando
un segmento mediano y chico, y cuadruplicando las ganancias
de la firma. Pero George Romney, el líder de
la compañía que la estaba llevando al
éxito, se embarcaría en la carrera política
hacia la gobernacion de Michigan, y pronto la corporación
comenzaría a perder su rumbo comercial, además
de despertar a los grandes a participar y competir en
los mercados que AMC había descubierto.
Además toda la originalidad de AMC comenzaría
a perderse, y a final de la década sus autos
eran imitaciones de los productos que ofrecían
los tres gigantes, pero con menor calidad y especialmente
con tecnología antigua. Por ejemplo, reciclando
motores Nash de 1954.
Será a finales de los 60, cuando las ventas
habían bajado a la mitad, que AMC intentaría
otra movida. Abandonaría la producción
de Rambler y probaría en varios frentes.
El primero era el de vehículos deportivos. La
firma entraría en varias competencias intentando
promover modelos como el Javelin y el mítico
AMX, al cual muchos llamaron "la pequeña
bestia". Ya en ese entonces los vehículos
se vendían bajo la marca AMC directamente.
Eran autos impresionantes, con poderosos V8 bajo el
capó, y las ventas parecían haber resurgido.
Pero la producción de AMC siempre era
acotada a unos pocos miles, y sus precios a pesar de
no ser demasiado caros, no resultaban competitivos.
El principio del fin
Los 70 golpean la puerta, y con ellos comienza la crisis
del petróleo. Pronto los mastodontes de cuatro
ruedas de las grandes compañías se vuelven
imposibles de solventar frente a la escasez y encarecimiento
de los combustibles. AMC entraría en su
etapa de oro, que resultaría siendo a la postre
el canto del cisne.
Entre los modelos que saca, figuran el Hornet
ya mencionado. Es una era de autos medianos y chicos.
El Hornet era una pequeña maravilla que
resumaba potencia, y se fabricaría hasta 1974.
Pero mientras esta clase de vehículos se vendía
muy bien, AMC se embarcaba en crear autos lujosos
a su vez, proyectos que en su momento le habían
salido muy bien, pero que ahora resultaban excesivamente
costosos y fallidos. La cupé AMC Matador
por ejemplo, fué un fiasco comercial, así
como las versiones 1970 de los Ambassador.
Pero donde AMC se sacaría la lotería,
sería con los autos chicos, con los llamados
compactos. Sería el Gremlin el primer
compacto salido de una fábrica americana, y llegaría
a las 700.000 unidades vendidas, convirtiéndose
en objeto de culto y popularidad. Sería el modelo
más vendido de la compañía, y si
bien no tenía un motor de última generación,
tenía un enorme tanque de combustible que le
daba una gran autonomía para un auto tan pequeño.
Duraría 8 años en producción.
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Pero AMC se envalentonaría y arriesgaría
aún más sus apuestas. Sacaría el
Pacer X, otro compacto revolucionario. Muchas
de sus ideas eran adelantadas a su época : mucha
superficie vidriada, un motor rotativo Wankel
(comprado a GM)... pero el inicio de regulaciones
de contaminación así como la voracidad
de combustible que consumía terminarían
por liquidar al modelo, siendo una de las pérdidas
más grandes de la empresa. Ni la exitosa salida
al mercado del Spirit, el sucesor del Gremlin,
podrían remontar la cuesta abajo que comenzaba
la empresa.
AMC probaría con otros vehículos,
como la bizarra Eagle, la primera 4x4 del mercado
estadounidense (1980), con ingeniería Subaru.
Pero el fin era inevitable, a pesar de la creatividad
puesta por la empresa.
A finales de los 70 AMC entraría en sociedad
con Renault. Los que en estos pagos se conocen
como los modelos 9, 11 y 21 fueron
fabricados por la empresa, o importados y vendidos en
sus concesionarios. Pero la falta de calidad ahuyentó
al público, además que las cuentas no
cerraban y Renault terminaría por comprar
el 46% de la empresa en 1980.
Mientras era controlada por la francesa Renault,
la última semblanza de lo que fué AMC
quedaba en su línea Jeep. Habiendo adquirido
la marca en los 70, lanzaría el Cherokee
en 1984, y revolucionaría el mercado de utilitarios.
Así mismo producía el Wrangler
(el Jeep clásico) con redefiniciones de estilo...
pero la sociedad con Renault no duraría
mucho ni produciría resultados, y la empresa
sería vendida a Chrysler en 1987. Y el
gran premio fué precisamente quedarse con Jeep,
que sería una de las grandes marcas de la corporación
en los años siguientes. Pero AMC terminaría
por ir desapareciendo dentro de los dominios del gigante.
Uno de sus últimos modelos sería con la
marca Eagle (el Premier), que serviría
como base para el Dodge Monaco. Pero tampoco
sería un éxito de ventas (ni uno ni otro)
y para los 90, AMC ya era un recuerdo. Así
desapareció la última de las marcas independientes
de la industria automotriz norteamericana. |