Criptomonedas: ¿A quién le sirvió el Merge de Ethereum?

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Nvidia en crisis; millones de mineros con GPU sin trabajo; y ni siquiera el precio del Ethereum se ha disparado en una fiebre alcista. Te explicamos por qué Ethereum 2.0 sólo sirvió para fastidiar a la industria.

Criptomonedas: ¿A quién le sirvió el Merge de Ethereum?

Por Alejandro Franco – contáctenos

Cuando el Muro de Berlín cayó en 1989, recuerdo que el comentario del periodista de un diario que dijo que ahora los autores de novelas de espionaje deberían iniciarle un juicio en masa a la URSS por haberles cercenado su fuente de trabajo. Sin Guerra Fría, se quedaron sin enemigos a los cuales espiar. ¿De qué otro tema iban a escribir?.

Algo similar ocurre con la Fusión (Merge) de Ethereum. Millones de mineros hogareños, masivas granjas de criptominería y hasta Nvidia y AMD deberían demandar a los responsables del cambio ya que, de un día para el otro, el panorama se alteró radicalmente y la mayoría perdió el trabajo (o está en vísperas de entrar en una crisis terminal). El cambio de modalidad de validación de las transacciones – de Modalidad de Trabajo (vía GPU) a Modalidad de Acumulación – ha provocado mas mal que bien, y ni siquiera las cotizaciones de criptomonedas han explotado en un frenesí alcista como algunos esperaban. Por el contrario el dato conocido días antes – de que la tasa de interés yanqui va a seguir subiendo porque la inflación estadounidense sigue en alza – disparó una tendencia descendente que ni siquiera los bombos y platillos de The Merge pudieron contener sino que, por el contrario, siguió agravándose. De u$s 22.000.- el Bitcoin bajó a u$s 19.000.- y ni siquiera los iluminados de Ethereum pudieron salvarse de la baja – de u$s 1.700.- a u$s 1.350.- en estos momentos en que estoy escribiendo el artículo, tercera semana de setiembre 2022 -. Ok, la ecología… el consumo de electricidad… bla,bla,bla. Pero ahora quedaron desnudos y a los gritos millones de mineros en todo el mundo y ni siquiera el cambio de modalidad de validación produjo un status de equilibrio en el ecosistema de la segunda criptomoneda mas extendida del planeta. Ahora solo unos pocos – ballenas: ultrarricos, poderosos, oportunistas – se han apoderado del sistema y se llevan todas las comisiones. Es que, para validar operaciones de compra / venta de ETH, ahora no se precisa resolver un algoritmo sino basta con contar con una “caja de ahorro” que contenga al menos 32 Ethereums (algo así como u$s 45.000.-)… y eso ni siquiera te convierte en un validador de peso ya que hay peces muchisimo mas gordos en este cardumen – léase corporaciones criptofinancieras con cientos de millones de dólares invertidos en ETH – que solo van a pasar a ser aún mas ricos, dejando el mercado en manos de unos pocos.

The Merge terminó dañando a medio mundo y sin resultados positivos a la vista. La minería de guerrilla – usuarios con PCs o rigs que minaban desde sus casas; dueños de granjas de todo tipo de tamaño y extensión – quedaron en banda, simplemente porque la minería de Ethereumuna vez desaparecida – no tiene reemplazo posible. En un mercado golpeado por una sucesión de golpes de efecto, codicia y malas noticias financieras, un minero hogareño podía obtener u$s 22.- de comisión por un mes de minado 24/7 de Ethereum (en diciembre / enero, antes de la guerra de Ucrania, los profits mensuales bordeaban los u$s 40.-!) y con una computadora de rango medio dotada de una placa GTX 1660 Ti. Pasado el Merge, los rindes de los mineros se desbarrancaron a u$s 4.- mensuales ya que te quedan monedas muy menores para minar mediante Prueba de Trabajo (o el uso de cálculos matemáticos vía GPU) – el llamado Ethereum Clásico que sólo representa el 1.62 % del mercado frente al 25.47 % del Ethereum standard; Ravencoin, Ergo, Ubiq y Expanse (entre todas ellas no llegan a los 500 millones de dólares de participación del mercado frente a los 165 billones de ETH) -, que carecen de multiplicidad y peso de operaciones y pagan comisiones muy bajas. Emprendimientos como Kryptex están al borde del abismo y, como otros mineros, impulsan forks o versiones alternativas de Ethereum (como Ethereum POW o ETHW) con pools propios que no sólo son chicos, no entusiasman a nadie sino que tampoco tienen demasiada aceptación – solo un par de billeteras cripto los aceptan -. Pero, por lejos, el mas afectado por todos estos cambios es Nvidia. Ok, AMD también hace GPUs pero el gigante rojo no tiene todos los huevos en la misma cesta y tiene ingresos por sus procesadores con / sin gráficas integradas. Pero Nvidiaque se ha erigido en un modelo de codicia corporativa sin precedentes – se las está viendo negras con el cambio. Antes vendía toneladas de GPUs al precio que quisiera, incluso si el diseño / eficiencia de muchos de sus modelos eran discutibles: luego se lanzó a devorarse el mercado con la serie 4000 una línea plagada de excesos lista para estrenarse en el peor momento de la economía mundial en décadas, y donde los países del primer mundo hacen lo imposible para recortar costos de energía ya que los mismos se están yendo por las nubes -; y ahora se topa con un mercado desbordado y sin demanda ya que posee stock en exceso de la actual serie 3000 (que ya no sabe cómo hacer para venderla), la demorada cola de producción de la serie 4000 (que no puede arrancar hasta que venda los chips de la 3000 que posee) y la competencia brutal de la venta de toneladas y toneladas de GPUs usadas que los mineros están quemando para recuperar costos o, al menos, obtener el capital base de 32 ETH (o mas) para seguir participando de las comisiones por validación en el blockchain de Ethereum. El mercado no exige a gritos jugar en calidad 4K; Nvidia simplemente apostó a sacar GPUs de minería mucho mas caras y potentes esperando que The Merge se dilataría nuevamente (como vino pasando todos estos últimos años) y ahora se topa con que la realidad le está pasando por encima.

¿Y qué es lo que queda, entonces?. Queda una crisis galopante. A pesar de la gran baja de precios Nvidia no logra terminar de sacarse de encima el stock de chips de serie 3000 incluso regalando costosos juegos AAA con la compra de tarjetas – y no descarta reusarlos en algún engendro que mezcle chips potentes, memorias baratas y bus chicos con tal de ofrecerlos mucho mas baratos y con otra denominación – parte de todos estos desmanejos (incluyendo el exigir a los fabricantes de fuentes una nueva generación de productos reforzados y de mayor voltaje para la nueva serie 4000, devoradora en exceso de Watts) fueron los que llevaron a que un gigante de la industria como EVGA decidiera salirse (!) del mercado de las tarjetas gráficas -, y es posible que el gigante verde entre en aprietos económicos en un futuro cercano (encima Intel se apresta a entrar al mercado con sus GPU ARC que, aunque no sean tope de gama, pueden rebanar de un saque el único mercado que ahora tiene movimiento y es el de las tarjeta de gama baja / media). Los mineros esperan un milagro que no llegará, los datos económicos mundiales no mejoran, el costo de la energía se dispara y todo el mercado de las criptomonedas parece amenazar con convertirse en una burbuja que reventará de un momento a otro. Ni siquiera todas las vanas promesas del Metaverso y los NFT entusiasman a nadie a largo plazo, salvo en el saqueo cortoplacista de comprar a la baja y vender ni bien se lanza a la alza.

Quizás la mayor lección de todo esto es que el mercado de las criptomonedas, así como está, no funciona ni le sirve a nadie. Debería haber una regulación modelo desde Estados Unidos para regular los abruptos cambios de mercado. Las monedas basadas en algoritmos – o sea, en ficciones matemáticas y fe de los consumidores – deberían desaparecer y deberían tomar su lugar stablecoins con respaldo material en el mundo real ya que las cripto han probado ser excepcionalmente útiles para mover capitales de un lugar a otro del mundo sin trabas e incluso como medio de escape en economías caóticas (como el caso de la Argentina, donde al menos podés conseguir dólares virtuales en stablecoins). Pero ahora hay un mercado de 930 billones de dólares repartido entre Bitcoin, Ethereum y otras 9.605 criptomonedas, número que se incrementa todos los días ya que siempre sale alguien que inventa una cripto, hace un fork sobre otra existente o se le ocurre otra ficción matemática que suena interesante para la timba financiera. Todos los asesores de portales especializados hablan pavadas ya que sus predicciones caducan en cuestión de minutos. Y hasta hace poco, cuando había un sistema sustentado por millones y millones de mineros en el mundo, el mismo se ha reemplazado por un sistema de privilegio donde cuatro o cinco corporaciones controlan el 80% del mercado – precisamente corporaciones que pasaron por problemas serios de finanzas y credibilidad con la caída reciente de Luna -. En todo caso lo que queda es un escenario ajeno a lo real, que se mueve con reglas caprichosas, que beneficia a unos pocos y que parece haber entrado en una espiral que, por momentos, se insinúa terminal.