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Era previsible que, de la última tanda
de films sobre superhéroes, alguno saliera fallado.
Y eso es lo que pasa con Los Cuatro Fantásticos
: un desarrollo chato, más propio de un comic clase B que
de un film clase A.
Por ejemplo, el desarrollo de los personajes.
No hay tridimensionalidad en los mismos, son pura rutina. A excepción
de Ben Grimm (La Cosa, un hombre transformado en una mole impenetrable
de roca, interpretado por Michael Chiklis de la serie The Shield),
ninguno exhibe rasgos de humanidad, personalidad, o alguna complicación
de sus vidas normales después de recibir sus superpoderes
en el accidente de su nave espacial. Nada de eso: todos parecen
disfrutar de sus chiches nuevos.
O hablando de villanos ... flojos, tipos
caprichosos en caros disfraces. Considerando que el Dr. Doom es
uno de los más grandes villanos de la Marvel (la editora
de comics que publica Los Cuatro Fantásticos, Spiderman,
Hulk, etc., y en varios de los cuales ha aparecido Doom debido
a su popularidad), la interpretación de Julian Mc Mahon es,
cuando mucho, blanda.
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En Argentina no hay una tradición
generalizada del comic como puede suceder en otros países.
De hecho, Los Cuatro Fantásticos fueron conocidos
en nuestro público gracias a una vieja serie animada que
fué bastante popular. Pero nunca alcanzó gran difusión,
y si bien son más viejos que los X-Men, estos últimos
terminaron devorándolos, viviendo a la sombra en estos últimos
años. Posiblemente porque X-Men era un comic más
maduro y adulto, había un mayor desarrollo de la sicología
de sus personajes. Quienes nos gusta de la fantasía, sabemos
que no basta solo combatir al villano de turno de la semana que
quiere destruir al universo; los personajes deben interesarnos,
hacernos poner a favor o en contra, no ser personajes anodinos,
rutinarios o sin defecto. Ese siempre fué el principal problema
de la competidora de Marvel, DC Comics, con - por
ejemplo - Superman. Darle humanidad a superhombres, acercarlos
a nosotros.
Pero aquí la historia es muy lineal,
sin conflicto... y plena de diálogos bobos. Además
de ir muy lento en desarrollo. Por supuesto, está la historia
de Reed Richards (Ioan Gruffudd) y su compañero de universidad
Ben Grimm (Michael Chiklis), quienes se aproximan al billonario
Victor Von Doom (Julian Mc Mahon) para financiar la construcción
y lanzamiento de una nave espacial, destinada a estudiar el efecto
de los rayos cósmicos sobre los seres vivientes. Al proyecto
se suma Sue Storm (Jessica Alba) - alguna vez, novia de Richards
- , y su hermano, Johnny Storm (Chris Evans). Por supuesto, las
cosas saldrán mal, y como resultado del accidentado viaje,
descubrirán que tienen super poderes : Richards es ahora
el hombre elástico, Grimm es una mole de piedra andante,
Sue se podrá volver invisible (y maneja un escudo de fuerza),
y Johnny se volverá la antorcha humana. Y Doom saldrá
terriblemente quemado, debiendo refugiarse en una armadura estilo
Darth Vader.
Alba y Mc Mahon hacen terribles interpretaciones
de sus personajes. No balancea las buenas interpretaciones de Gruffudd
y Evans, y la sobresaliente actuación de Chiklis como La
Cosa. Es él el que brilla en el ensamble, haciendo las veces
de un Wolverine (de X-Men) deformado. Es una persona trastornada
por sus cambios físicos, pero dotado de gran carisma, y que
vive una historia de amor platónica con una chica ciega que
conoce.
Para quienes nos gustan los superhéroes,
es un film débil. Por supuesto, supera a la versión
Rogercormaniana de 1994... en presupuesto pero no mucho más
en ideas (lea nuestra crítica de esta rara versión
nunca estrenada, haciendo
click aqui). Otro director hubiera hecho otras cosas con este
material, pero con Tim Story... es pura rutina casi televisiva. |