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Batman (y los fans) esperaban esta película.
La incursión de los superhéroes
en los últimos años del cine tiene su piedra basal
en Superman (1978). Pero el boom que llevo al cénit
el género fué Batman (1989) de Tim Burton.
Las dos series comparten características : ambos personajes
de DC Comics, ambos producidas por la Warner Brothers,
ambos generando una tonelada de secuelas,... y ambas padeciendo
del mismo problema : una película inicial brillante, y sepultadas
bajo infinidad de continuaciones de peor y peor calidad en cuanto
a guiones y actuaciones que terminaron hundiendo sus respectivas
franquicias. Mientras que Superman IV : en búsqueda de
la paz sepultó la saga del héroe de krypton, Batman
y Robin terminó por hacer lo mismo con la serie del hombre
murciélago. Y tendría que venir la nueva generación
de blockbusters con los X-Men, Spiderman, Hulk
y toda la troupe de la competidora de DC, Marvel,
como para que se tomaran cartas en el asunto y se pensara en cómo
resucitar una fuente de oro que había sido destruida por
propia torpeza.
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En el caso de Batman (1989), ocurrió
algo muy extraño, que terminó por ser la marca de
fábrica hasta el final de la serie: los films desarrollaban
historias sobre los villanos y no sobre el héroe, llegando
incluso a parecer que Batman era un "invitado especial"
en su propia película. ¿ Quién puede olvidar
al Guasón de Jack Nicholson ? ¿ Y sus escenas, sus
frases, sus manerismos ?. Ahora ...¿ qué es lo que
recuerdan del Batman de Michael Keaton ?. En ninguna película
de la serie se desarrolló el cómo y el por qué
un millonario como Bruce Wayne llegara a combatir el crimen en la
forma de vigilante disfrazado de murciélago. Breves flashbacks
del asesinato de los padres no terminaban por explicar el orígen
del personaje, del Batimovil, de la Baticueva.
Hasta ahora.
Christopher Nolan (director de Memento
e Insomnia entre otros títulos), es un director
extraño a estos géneros. Pero su especialidad es precisamente
los engaños de la mente y los personajes torturados por un
pasado que no pueden cambiar. Y, siguiendo los pasos de la saga
de Alien - que fue la primera serie comercial que incluyó
directores "autores" y no comerciales para dirigirlas,
y seguido más tarde por X-Men con Bryan Singer o Hulk
con Ang Lee - , Nolan toma la posta del personaje con inusitados
bríos.
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Por un lado, Nolan abandona tanto el look
surrealista de Burton (que había tomado prestado de comics
que reinventaron el personaje como The Dark Night returns),
como el humor camp de la serie de TV (o de la desastrosa Batman
y Robin), y regresa a los orígenes. En el fondo, Batman
es un personaje trágico, y su historia es oscura, de rencor
y venganza. Obviamente el personaje mantiene el look de la serie
(el traje negro), pero Ciudad Gótica ya no es el mismo disparate
arquitectónico que se veía en los otros films, sino
semeja a una Nuevo York amenazante. Por otro lado, descansa el film
en los oficios de Christian Bale, que es mejor actor que otros intérpretes
(Keaton, Kilmer o Clooney), y que encarna generalmente a personajes
torturados, o con ciertos matices sicóticos. Además,
al igual que Ang Lee en Hulk, o de Richard Donner en Superman,
se toman su tiempo para exponer al personaje (Batman recién
aparece al final de la primera hora), y como Lee, se toma media
película para construir una verdadera carnadura sicológica
al futuro encapotado.
Bruce Wayne (Bale) es un billonario trastornado
por la muerte de sus padres a manos de criminales. Los recuerdos
lo persiguen, y procura escapar de los fantasmas del pasado, vagando
por el mundo, intentando encontrar el significado de la injusticia
(y como combatirla), e involucrándose en peleas marginales
con criminales que lo llevarán a una anónima prisión
en Asia. De allí será rescatado por el enigmático
Henri Ducard (Liam Neeson). Ducard pertenece a un oscuro grupo llamado
La Liga de las Sombras, presidida por Ra´s Al Ghul (Ken Watanabe);
y la Liga se dedica a restaurar el "balance" del mundo
actual donde el crimen reina.
Ducard comienza a entrenar al joven Wayne,
transformándolo en un arma viviente. Durante el entrenamiento,
el joven recibe enseñanzas como "tu compasión
es tu debilidad" o "tu furia es tu poder". Considerando
a Neeson por sus últimos papeles, es como si hubiera pasado
del caballero Jedi que protagonizó en Episodio I,
a un Lord Sith que entrena a un joven Darth Vader. Aquí es
alguien que enseña que el odio puede ser la mayor fuerza
contra el mismo mal; es un rol mucho más oscuro, de límites
imprecisos.
Wayne rompe con el grupo y regresa a Ciudad
Gótica a combatir el crimen. Pronto encontrará otro
aliado en el magnate industrial Lucius Fox (Morgan Freeman), quien
le proveerá artefactos de última tecnología,
armaduras y vehículos, en un rol similar al de Q en las películas
de James Bond. Todo está listo para que Batman entre
en acción, y combata a los villanos de turno : en este caso,
el jefe del hampa Carmine Falcone (Tom Wilkinson), y el siquiatra
demente que se apoda El Espantapájaros (Cillian Murphy),
y que utiliza gases hipnóticos y alucinógenos para
aterrorizar a sus víctimas.
Pero Batman Inicia no es sólo
vomitar la historia del inicio del héroe en modo automático;
Nolan provee bastantes datos de su propia imaginación (es
co-autor del guión), y muy especialmente, hace que la evolución
del joven torturado al hombre disfrazado de murciélago que
combate el crimen sea razonable y hasta lógica. Desarrolla
el proceso de modo natural : cómo Wayne elige su personaje,
cómo descubre y desarrolla la Baticueva, ... no desmitifica
sino que le da un absoluto trasfondo de razonabilidad, y eso culmina
en dar substancia al personaje. Toda esta primera hora del film
resulta realmente fascinante, y es Bale a cara descubierta quien
nos va guiando por todo este trayecto. Es creíble.
Es tan impecable la primera hora, superando
las marcas de calidad de todo lo conocido, dejando por lejos rezagado
a filmes incluso como Superman, que es considerado el epitome
de la historia de superhéroe bien contada.
El problema es que cuando Batman entra en
escena, la segunda hora (y pico) resulta despareja y algo larga
(sin dejar de ser de gran calidad), por pequeños detalles
que lastran y disminuyen puntos. Uno de ellos es la chica de turno
(Katie Holmes) que es una fiscal que colabora con el héroe.
Holmes actúa bien, pero no posee química con Bale
(y como otro defecto de los filmes de Batman, los intereses amorosos
nunca están bien desarrollados). Otro punto negativo es la
actuación de Murphy como el Espantapájaros. No es
efectivo y al personaje le falta carisma y desarrollo. Mucho mejores
están Michael Caine como el mayordomo Alfred (que llena un
papel pequeño con su carisma), Freeman con su habitual tono
de sabiduría, Neeson con su clásico papel de tutor.
Y por supuesto Bale, que con o sin disfraz, irradia carisma, salvajismo
sin dejar de mostrar oscuridad en sus sentimientos ... en un desempeño
actoral que excede por lejos los requerimientos del papel.
Batman ha renacido, lo mismo que la saga.
El final abre una puerta inmediata a una secuela. Y, como tratándose
de la precuela que es, establece un modelo de excelencia que debería
seguirse. Ojalá George Lucas se hubiera inspirado en este
film para hacer una precuela de alta calidad (en historia, personajes
y acción) antes de dispararnos los desparejos Episodios
I, II y III |