Cine, TV, Video: crítica: Being the Ricardos (2021)

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Para los que conocen la serie original el filme de Aaron Sorkin es complicado, antipático… y el maquillaje de Nicole Kidman distrae mas de lo que debería.

Cine, TV, Video: crítica: Being the Ricardos (2021)

Por Alejandro Franco – contáctenos

calificación: 2/5 - regularYo crecí con Lucille Ball. En Uruguay veíamos todas las tardes El Show de Lucy la sitcom que manufacturó en soledad por la década del 60 – y, cuando vine a la Argentina, Cablevisión solía pasar todas las madrugadas Yo Amo a Lucy en versión latina, un show viejísimo que te mataba de risa y del cual no había capítulo que me perdiera aunque eso significara llegar tarde el otro día al trabajo.

Considerando la gracia inconmensurable de Lucille Ball – por supuesto me volví su fan; vi la del trailer largo largo y hasta Mame, aunque la última no fuera ni por lejos su mejor película -, adivinar lo que quiso hacer Aaron Sorkin – The West Wing; Cuestión de Honor; La Red Social; Moneyball – es una tarea indescifrable. Sorkin manipula de manera alevosa los tiempos de la vida de la diva, fundiendo en una misma semana eventos que en realidad ocurrieron a lo largo de una década: el descubrimiento de que la Ball estaba anotada en una lista del partido comunista – en los años 50 y en plena era de la caza de brujas del implacable Macartismo -; su embarazo de su segundo hijo; el descubrimiento de que su marido era infiel; y la posibilidad cierta de que el show fuera cancelado por el escándalo político que empapaba la portada de los tabloides amarillistas. Y a esto se suman los entretelones de la cocina del show, como si todos estos temas no bastaran. El resultado final es una ensalada que no termina de ser satisfactoria simplemente porque es demasiado vasta y desprolija. Las películas mas eficientes parten de una premisa, la pueden hacer mas compleja pero siempre se mantienen en la misma línea. Acá Sorkin salta de un carril a otro de manera mareante, le mete flashbacks para peor (para ver los comienzos de la carrera de Lucy, o como se conoció con Desi Arnaz) – y no termina por profundizar nada. Incluso el final se ve tan inflado y artificial que carece de resonancia.

Al menos el filme debería funcionar bien en el terreno de la añoranza y la reconstrucción histórica… pero no. Está todo demasiado entrecortado, salpicado con historias paralelas que terminan por entreverar todo el asunto. Yo creo que hacer un filme basado en Yo Quiero a Lucyconsiderada la piedra basal de las sitcoms norteamericanas junto con The Honeymooners; el método de filmación de tres cámaras en simultáneo y los novedosos métodos de producción implementados por Desi Arnaz y su equipo lo volvieron revolucionario y un modelo a imitar – debía dar de sobra para generar una película interesante… pero eso no ocurre acá. O, por el contrario, ocurre de a ratos. El casting es dispar pero no por las razones obvias; Javier Bardem quizás sea demasiado viejo para hacer de Desi (Arnaz en realidad era mas joven que Lucille Ball en la vida real) pero le pone salero y energía – y al menos su makeup es solo un jopo engominado así que su rostro está libre y expresivo -; los mejores son sin lugar a a dudas Nina Arianda y J.K. Simmons como Vivian Vance y William Frawley, los secundarios de la serie que no dejan escena sin robar ya que se detestan con alma y vida; y sobre Nicole Kidman… su maquillaje es un horror, como si le hubieran aplicado una máscara de cera. El maquillaje anda muy bien en las secuencias blanco y negro o sobre el final del filme, donde los tipos de fotografía parecen haber aprendido que con menos luz el maquillaje quedaba menos obvio. Pero con pelo suelto y a plena luz del dia es un maniquí de plástico y aunque la Kidman exuda personalidad y hasta gracia (en los escasos momentos en que el filme recrea recordados gags de la serie) su rostro es demasiado alienígena para verse natural. No sé por qué no adaptaron un enfoque naturalista como hicieron con Bardem, un mero peinado pelirrojo y un maquillaje mas liviano cosa que la personalidad de la actriz haga el resto del trabajo en vez de una distrayente máscara de cera.

Pero si el maquillaje y las líneas dramáticas seguidas no son las mejores, el otro drama pasa por el enfoque. Acá la Ball es una control freak, una maniatica despótica que no quiere competencia de nadie (quiere que la Vance se vea gorda y veterana para que no le robe cámara) y repasa un millón de veces las escenas con su sufrido jefe de producción (un excelente Tony Hale) en busca de un perfeccionismo imposible. Es un personaje antipático, imponente, carente de sencillez que te impone distancia y por lo cual todos sus dramas te terminan resbalando. Lo cual es un drama porque si Sorkin hubiera puesto mas énfasis en la comedia – en recrear mas gags geniales de la serie (muchos de ellos están en YouTube y su gracia está intacta) – uno entendería la estatura de la genialidad cómica de la Ball. Como el gag de YouTube donde imita a Harpo Marx disfrazada de vagabundo y haciendo el típico sketch del espejo.

Being the Ricardos se ensalza con la reconstrucción de época y con dramas artificiales que no tienen el peso que debería, en vez de apuntar a otras cosas – simplemente la cocina del show mas famoso de la TV norteamericana – donde hubiera obtenido mejores resultados con mayor simpleza narrativa. Así como está es una cosa pretensiosa y sobrecocinada con un elenco desperdiciado y un libreto mediocre que sólo funciona de a ratos pero que carece del peso dramático que debiera.