Cine, TV, Video: crítica: Las Crónicas de Narnia: El León, La Bruja y El Guardarropas

Volver al Indice – Cine, TV, Video

En Las Crónicas de Narnia: El León, La Bruja y El Guardarropas, todo está orquestado como para ser un sucesor digno de la trilogía filmada por Peter Jackson. Sin embargo los resultados obtenidos resultan ser bastante tibios en comparación

Por Alejandro Franco – contáctenos

THE CHRONICLES OF NARNIA: THE LION, THE WITCH AND THE WARDROBE (EUA 2005); Intérpretes: Georgie Henley (Lucy Pevensie), Skandar Keynes (Edmund Pevensie), William Moseley (Peter Pevensie), Anna Popplewell (Susan Pevensie), Tilda Swinton (La Bruja Blanca), James McAvoy (Tumnus), Liam Neeson (Voz de Aslan), Ray Winstone; dirigidos por Andrew Adamson

critica: Las Cronicas de Narnia - El Leon, La Bruja y El Guardarropas Las Crónicas de Narnia está constituída por siete libros escritos entre 1950 y 1955 por C. S. Lewis. La saga no es más que una serie de relatos infantiles vinculados con el imaginario mundo de Narnia – habitado por criaturas mitológicas -, y del cual El Leon, La Bruja y El Guardarropas es la primera entrega, la cual no hubiera merecido tratamiento cinematográfico de Hollywood si no existieran una serie de factores que contribuyeron a su realización: una historia épica, un mundo fantástico, la posibilidad de una serie de secuelas, y especialmente el hecho de que Lewis fuera uno de los mejores amigos en vida de J.R.R. Tolkien – el autor de El Señor de los Anillos -, del cual su obra recibió una notoria influencia.

Habiendo visto esto, era obvio que Hollywood estaba ansioso de producir un sucesor de la trilogía de Tolkien. Y para terminar de sumar puntos (y repetir el suceso de los filmes de Peter Jackson) decidieron filmarla en Nueva Zelandia, contratar a Weta Workshop – el mismo estudio de efectos visuales de El Señor de los Anillos – y resaltar el caracter épico de la historia. Ciertamente los trailers del film hacen esperar otro suceso en la misma onda al de la reconocida trilogía. Pero…¿es tan así?.

Portal SSSM / Arlequin, critica de cine fantastico, de culto, filmes de terror y ciencia ficcion

La historia de El Leon, La Bruja y El Guardarropas transcurre durante la segunda guerra mundial en Gran Bretaña. Mientras Londres es asediado por bombardeos, cuatro hermanos (Lucy, Edmund, Peter y Susan) son enviados al castillo del profesor Kirke en la campiña inglesa y lejos de la devastación. El recibimiento es frío, y el único consuelo que encuentran los hermanos es entretenerse jugando en las instalaciones del castillo. Precisamente mientras juegan a las escondidas, dan con un guardarropas oculto que resulta ser un portal al fantástico mundo de Narnia, asolado por un invierno eterno, poblado de seres mitológicos, y regido por la Bruja Blanca con mano de hierro. También descubrirán la existencia de una profecía, en donde cuatro humanos aparecerán algún día para reestablecer el orden de Narnia, terminar con la maldición de la bruja que congela al mundo, e instalarse como reyes. Ante el descubrimiento de la llegada de los cuatro hermanos, la Bruja Blanca seducirá (y después raptará) a uno de ellos, obligandolo a traicionar al resto. Y mientras, los restantes acudirán en busca de ayuda al señor de los bosques, el leon Aslan, quien también sabe de la existencia de los humanos y lo ha tomado como una señal de que el momento ha llegado, por lo que se encuentra preparando un ejército para batallar contra las fuerzas de la hechicera.

Ciertamente hay una mezcla de temas y estilos en el relato que hace recordar a otras obras, si bien es cierto de que el relato original es anterior a Harry Potter, Lemony Snicket u otros, y es contemporáneo a El Señor de los Anillos. El tema de la guerra, los parientes apaticos o abusivos, y los niños involucrándose en aventuras fantásticas no es nuevo. Desde El Jardin Secreto, el tema de niños encontrando portales (o sitios) fantásticos ha sido utilizado en más de una ocasión. Lo que sí resulta nuevo – y que en su momento la crítica tachara de panfletario cristiano a Lewis – es que partes del relato son alegorías basadas en La Biblia, a veces subliminalmente y otras veces de modo explícito. Es indudable que Narnia es pura alegoría: el primer encuentro de Lucy con el fauno Tummus es realmente extraño. El ser la invita a su casa a tomar el té, mostrandole fotos de su padre (otro fauno, obviamente) que también se encuentra en la guerra como el padre de los hermanos. Los encuentros con los castores suman otro tanto, y uno puede entender que ciertos personajes son en realidad ingleses comunes a los cuales los chicos los idealizan como seres mitológicos, a su vez que el invierno constante que padece el reino es simplemente la guerra que paraliza toda manifestación de vida. Y, por otro lado, la traición de Edmund, el castigo que merece y que es permutado por el de otro personaje (incluída muerte y resucitación) no son más que paralelos obvios con Judas, Jesucristo, e incluso con la Virgen y María Magdalena. Observar esos acontecimientos en la película le dan una sensación extraña al espectador – ¿es acaso un sermón camuflado, o un paralelismo de mal gusto? -. Pero donde no termina de cuajar la cosa es en el final, donde – siguiendo los paralelismos – el caracter que simboliza a Jesús termina por incurrir en un hecho violento. Mas vale tomarlo como parte de una obra fantástica que como metáfora cristiana porque, en definitiva, la actitud de un personaje en un momento se contradice con las acciones realizadas en otro.

AutosDeCulto, el portal sobre la historia de los autos

Dejando de lado esto, El Leon, La Bruja y El Guardarropas cumple con cierta escalada épica que siempre es bien recibida por el público. Sin duda los procedimientos están bien cumplimentados, al menos mejor que otras obras tibias o decididamente heladas como Troya o Alexander. Las batallas están coreografiadas con buen gusto, exceptuando dos cosas: la primera, que todas las circunstancias previas son de un libro infantil por lo cual carece de cierta profundidad en cuanto a desarrollo de historias y personajes (y que al momento de llegar al combate, no estamos tan interesados en su destino); y la segunda es precisamente que por el tipo del público al que apunta, las batallas son asépticas (nunca se ve sangre o una muerte en primer plano), fruto de la política Disney de hacer un producto totalmente infantil. Y si bien la crítica se ensaña con esto, los combates resultan realmente disfrutables y dirigidos con gusto, superando en calidad a media decena de producciones supuestamente épicas que hemos visto en los últimos tiempos (exceptuando a Cruzada, por ejemplo). Pero, como dijimos, la cierta liviandad de la historia hace que al momento de llegar el choque de los ejércitos, el corazón del espectador resulte algo tibio respecto de la suerte que puedan correr los personajes (lejos de la pasión que por ejemplo, desata la batalla del Abismo de Helm en Las Dos Torres, o el combate de Minas Tirith en El Regreso del Rey).

Es una película despareja; despareja en el nivel de efectos especiales (con algunos fabulosos y otros muy toscos), despareja en la calidad del relato (hay momentos muy livianos y otros bastante violentos, que shockearían al público infantil), y desparejo en el sentido alegórico de los personajes, en el supuesto mensaje que el autor pretendería transmitir. Sin duda es un film disfrutable, por encima de la media, pero carece de profundidad y de dirección artesanal como para satisfacer al público adulto y fan de El Señor de los Anillos, y por otro lado contiene momentos demasiados ingenuos que a veces contradicen la violencia de ciertas escenas (y no sólo hablamos del combate final) y que pueden desbordar a un público infantil. En todo caso, y viendo el buen rendimiento de taquilla que obtuvo, habrá que ver la próxima entrega de la serie, esperando que quede en manos de otro realizador.