Cine, TV, Video: la historia de CSI (Crime Scene Investigation), la serie de TV

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C.S.I. es una de las series televisivas más vistas a nivel mundial. Contamos aquí un poco acerca de su historia, sus curiosidades, y sus repercusiones en la vida real

CSI (Crime Scene Investigation): comentamos la historia y repercusiones de la popular serie de TV protagonizada por William Petersen y Marg Hengelberg

Por Alejandro Franco – contáctenos

El primer forense televisivo que alcanzó el éxito fue Quincy. En dicha serie (emitida desde 1976 hasta 1983) Jack Klugman era el médico forense de la policía de Los Angeles, que solía sobrepasar los límites de la investigación científica hasta convertirse en un verdadero detective que resolvía los casos.

A pesar del gran éxito de la serie, tuvieron que pasar casi veinte años hasta que surgiera otra tira con una temática similar. Y la misma llegaría en Octubre del 2000 con C.S.I. (Investigación de la Escena del Crimen), la cual perdura hasta nuestros días.

Los componentes que volvieron éxito a la serie

A diferencia de la mencionada Quincy, aquí la investigación no sólo abarca la investigación forense, sino toda la parafernalia de modernos recursos científicos que utiliza la policía de las principales ciudades norteamericanas para resolver los crímenes. Los roles están repartidos en un equipo de nueve integrantes del equipo CSI de Las Vegas (la segunda ciudad en índice de muertes por crímenes en Norteamérica), cuyas funciones están claramente diferenciadas:

Gil Grissom (William Petersen): CSI, doctor, supervisor y experto en entomología (el estudio científico de los insectos)

Catherine Willows (Marg Hengelberg): CSI, supervisora, y experta en análisis del esparcimiento de sangre

Warrick Brown (Gary Dourdan): CSI y experto en balística

Nick Stokes (George Eads): CSI y experto en rastros

Sara Sidle (Jorja Fox): CSI y experta tanto en rastros como en evidencias materiales

Jim Brass (Paul Guilfoyle): el detective de homicidios que supervisa la operación de los CSI y realiza los arrestos

Greg Sanders (Eric Szmanda): CSI del laboratorio técnico, especializado en ADN

Dr. Al Robbins (Robert David Hall): Forense

Sofia Curtis (Louise Lombard): Detective con formación CSI

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La serie fue ofrecida inicialmente a la cadena americana ABC, pero la encontró “demasiado confusa para el espectador promedio”. Después de la ABC, los productores terminaron por contactar (y cerrar acuerdo) con la CBS, comenzando a emitirla en Octubre del año 2000 hasta el día de hoy. Ya en su primera temporada se ubicó en el puesto 10 entre las series más vistas, y las temporadas siguientes estuvo alternado entre el 1º, 2º y 3º puesto en cada año de emisión. El éxito de la serie impulsó a dos sagas (o spin offs) como CSI: Miami y CSI: Nueva York, lanzadas en el 2002, además de novelas y video games. Como dato curioso, todas las series poseen música de The Who (Who Are You en la original; Won´t Get Fooled Again y Baba O´Riley en las ediciones Miami y Nueva York respectivamente), una cábala que adoptó el productor Jerry Bruckheimer en vista del insospechado éxito de la saga original.

Gran parte del éxito de la serie se debe a sus técnicas visuales, efectos especiales que profundizan en detalle conceptos y análisis que realizan los especialistas. Es posiblemente la serie con mayor componente de gore en exhibición actual en la televisión mundial. Y sin duda, el suceso reside en la fascinación del público por los detalles técnicos – aunque los mismos puedan escapar a la comprensión -, del mismo modo que resulta en las series al estilo E.R. Emergencias Médicas. Sumando a esto la tarea investigativa – la resolución del enigma -, el público se sorprende ante cada paso del proceso científico. A diferencia de los shows policiales tradicionales, no existe proceso deductivo que el público pueda seguir. Es simplemente el proceso de aprendizaje y asombro lo que mantiene a los espectadores fieles a la serie a lo largo de sus (hasta ahora) 7 temporadas.

Por supuesto hay hechos reales y ficticios. Mientras que los procesos científicos son veraces – la serie es asesorada por verdaderos especialistas forenses -, donde se comete “trampa” es en el tiempo de dichos procesos. Obtener un ADN es cuestión de días o semanas, mientras que en la serie es mostrado como un proceso casi instantáneo. Algunas tecnologías (como la reconstrucción de fotografías u otro tipo de imágenes, a partir de fragmentos u originales en mal estado) es totalmente ficticia.

Pero mientras la serie desarrolla una fascinación compulsiva por la investigación científica de los procesos criminales, donde falla notablemente es en la construcción de los protagonistas como seres tridimensionales. En las primeras temporadas existieron intentos de darle un fondo dramático a los personajes (el matrimonio en crisis de Catherine Willows; la sordera de Grissom; el velado interés romántico entre Grissom y Sara Sidle) pero nunca han sido bien desarrollados, cuando no terminan cayendo en la caricatura. En cierto modo la serie funciona mejor sin ello, mostrando a los componentes del equipo como una troupe de freaks obsesionados con su trabajo. Los spin offs CSI Miami y CSI Nueva York han restado tiempo de emisión sobre los casos para intentar darle un mejor trasfondo dramático (las complejas relaciones familiares de David Caruso, o bien la sombra del 11 / Setiembre sobre los integrantes del equipo neoyorkino), pero con resultados mixtos.

Y por supuesto están los papeles secundarios. Es obvio que en 40 minutos de duración resulta imposible darle alguna carnadura real a los sospechosos y criminales, pero los casos son resueltos expeditivamente, y los personajes no dejan de ser de cartón pintado, admitiendo o negando culpas de modo muy expeditivo.

Pero si bien su estructura dramática es débil, la descripción de los procedimientos forenses es fascinante. Y la popularidad de la serie ha disparado lo que se llama el efecto CSI, teniendo resonancias en la vida real.

El efecto CSI

En Norteamérica shows y filmes muy populares (e incluso juicios escandalosos de la vida real, como el de O.J. Simpson o Robert Blake) suelen disparar modas y hasta corrientes culturales. En el caso de CSI, el efecto se siente en tribunales y universidades. El ingreso de estudiantes a carreras forenses y disciplinas científicas relacionadas se han potenciado con la aparición de la serie, lo cual ha motivado a las universidades a crear carreras especiales para satisfacer la demanda, cuando lo usual es que un químico o biólogo recibido realice un postgrado que lo especialice en ciencias forenses.

Este ruido llegó a los tribunales y a la policía. Las comunidades policiales han protestado por una supuesta formación incompleta de los futuros CSI, mientras que en la justicia ha crecido la presión por demostrar causas en juicio con pruebas validadas científicamente. Usualmente estos procesos de validación demandan meses.

Y por supuesto el show ha influenciado a los criminales. Ahora buena parte de los crímenes son “depurados” de rastros, sabiendo las pistas que un investigador científico puede seguir. El uso de blanqueadores para eliminar el ADN de la escena del crimen, plásticos especiales para cubrir los cuerpos y evitar transferencias de ADN, o bien la quema de pruebas (recuperando fibras, pelos, colillas de cigarrillos) e incinerándolas se ha convertido en práctica común de los criminales. Aunque esto podría resultar un efecto negativo, los especialistas sostienen que el peso de la evidencia es innegable. “Aún borrando los rastros de un crimen, quedan los rastros de dicha limpieza y es posible descubrir al criminal a través de ellos”.