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Consecuencias. En la vida real, esas ramificaciones
emanan de cada acción como las ondas que producen las piedras
al caer al agua. A menudo en las películas, especialmente en
aquellas en donde los personajes no siguen las reglas, las consecuencias
se encuentran congeladas. Pero en el universo que Christopher Nolan
ha creado en los filmes de Batman, las decisiones
y las acciones tienen consecuencias. Batman: el Caballero
de la Noche es posiblemente el mejor y más adulto
film de superhéroes que haya llegado a la pantalla, e ilustra
los efectos de acción y reacción de manera trágica
y dolorosa. Esta es una película sin compromisos - una que
desafía los clichés habituales que uno espera de un
film de superheroes -. Mientras que existe una generosa dosis de secuencias
de acción, Batman: The Dark Knight tiene un
subtexto propio de las tragedias griegas. Es acerca de poder e impotencia,
sanidad y locura, imagen y realidad,... y por supuesto, acerca de
consecuencias.
A menudo se dice que la visión de
Tim Burton sobre Batman
ha sido la representación más oscura sobre el personaje.
Comparado con lo que Nolan ha desarrollado en el carácter,
lo de Burton es una aproximación tibia. La secuela de Batman
Inicia es una de las mejores segundas partes de todos los tiempos,
y posiblemente el mejor estreno que uno tenga recuerdos desde El
Señor de los Anillos: El Regreso del Rey. The
Dark Knight se construye sobre temas y premisas fundados
hace 3 años. Ahora Nolan tiene todo el tiempo del mundo para
expandir el retrato de Batman como un individuo atormentado conducido
por fuerzas que escapan a su control y manejando la justicia de
acuerdo a sus propios códigos.
Después de los sucesos de Batman
Inicia, la figura del encapotado se ha convertido en mítica
para los habitantes de Ciudad Gótica. Igualmente el debate
sigue sobre si Batman es una esperanza de justicia o una amenaza.
Surgen varios imitadores - vigilantes disfrazados que utilizan métodos
rudos de aplicar justicia -. Las actividades nocturnas del encapotado
continuan dando notorios golpes al crimen organizado, y las cosas
se ponen peor cuando el nuevo fiscal general Harvey Dent (Aaron
Eckhart) decide realizar una campaña dura y activa contra
la mafia. Dent, apoyado por Batman y su lugarteniente, el policía
Jim Gordon (Gary Oldman) comienza su propia guerra contra el crimen.
Pero una nueva amenaza se está asomando y tiene la forma
de un lunático sádico llamado el Joker (Heath Ledger),
quien se ofrece a ser el principal matón de la mafia a cambio
de provocar el caos en la ciudad. Y esto lo lleva a un conflicto
personal con el encapotado de ciudad Gotica. La demanda del Joker
es que Batman revele su identidad o la ciudad quedará sumida
en un mar de sangre. Como el superhéroe permanece anónimo,
el Joker hace cumplir su promesa.
A menudo en los filmes de superhéroes
existe la sensación de que, más allá de lo
que pase, las cosas encontrarán un equilibrio al final. Esa
sensación está ausente aquí, y es posiblemente
la mayor virtud del film de Nolan. Batman es falible y su mundo
es extremadamente peligroso. Ningún personaje, aún
los más asentados en el universo de Batman, se encuentran
a salvo en este libreto.
Los sobrevivientes de Batman
Begins están de regreso. Christian Bale se ha convertido
en el primer Batman en donde el actor importa realmente más
allá del disfraz. Keaton, Kilmer y Clooney eran intercambiables
mientras tenían puesto el batitraje. En cambio Bale se apropia
del rol y su presencia en el traje es mucho más poderosa
que todos sus predecesores juntos. El Alfred de Michael Caine actúa
como si fuera su consciencia. Lucius Fox (Morgan Freeman) es el
equivalente de Q de los filmes de James
Bond. El Jim Gordon de Gary Oldman ahora está mucho más
seguro acerca de su apuesta sobre el oscuro murciélago humano.
Y la Rachel Dawes de Maggie Gyllenhaal es mucho más viva
que la pálida imagen dejada por Katie Holmes.
Pero de los nuevos recien llegados, el Joker
es el más poderoso sin dudas. Es el némesis ideal
para Batman. Mientras que Cesar Romero lo convirtió en un
bromista peligroso, la perfomance de Jack Nicholson la transformó
en un villano mortal. Pero Heath Ledger lo lleva más allá,
al convertirlo en un sadico oscuro y retorcido. No hay nada de cómico
en este personaje. No hay más lineas pintorescas; es simplemente
un monstruo vicioso e inteligente que representa una amenaza real
para Batman.
Batman: el Caballero de la Noche
tiene, además, su gran porción de persecuciones y
chiches. Está un nuevo Baticiclo. Hay peleas por doquier.
Y hay una larga secuencia contra reloj donde el encapotado debe
correr para salvar una vida, donde el precio del triunfo es tán
terrible como si fallara.
Iron
Man representó la mejor adaptación de un superhéroe
de la Marvel; ahora es el turno de lo mismo con
la DC Comics. Uno se sorprende de por qué
el género no llegó a semejante nivel de adultez mucho
antes. Christopher Nolan ha producido el mejor film sobre superhéroes
hasta la fecha, dando a la franquicia su propio El
Imperio Contraataca. |