Cine, TV, Video: crítica: Family Reunion (2019)

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Se precisa mucho talento para ser divertido mientras se abordan temas serios y a Family Reunion – basada en la historia de una familia afroamericana viviendo en el racista sur de los Estados Unidos – le falta un toque de hervor para encontrar el equilibrio justo.

Cine, TV, Video: crítica: Family Reunion (2019)

Por Alejandro Franco – contáctenos

Después que Netflix dejara escapar a la excelente One Day at a Time (que, gracias a Dios, encontró hogar en otra cadena televisiva), pareciera que quisiera emparchar el error con otra sitcom con contenido social. Pero aunque Family Reunion hable del Black Pride, Black Lives Matter y se preocupe por los prejuicios y el racismo, sigue siendo un peso liviano comparado con la excelente remake de la serie clásica de Norman Lear, la cual estaba plagada de emotividad a flor de piel, discursos honestos y un cast de intérpretes de altísima calidad. Aquí, en cambio, la presencia del ícono del Blaxploitation Richard Roundtree y de placas recordatorias al final de cada capítulo (homenajeando a parientes o luchadores de los movimientos sociales en los 50 y 60) no quita que sea una sitcom tipo Disney, con chistes algo mejores y con un nivel de sobreactuación generalizado.

Seamos claros: Family Reunion es divertida. Intenta tocar temas serios – una de las hijas del matrimonio principal tiene ascendencia blanca, con lo cual se ve mas pálida que Mariah Carey, y se aborda el tema del orgullo de raza sin distinguir el tono de la piel; al protagonista (Anthony Alabi) lo acosan unos policías racistas y usa su influencia como admirada ex estrella del futbol americano para que los castiguen… aunque ello le depare consecuencias; Loretta Devine cuenta la historia del relicario de la familia, que se remonta a sus ancestros esclavos durante el siglo XIX y cómo se casaron en secreto o tuvieron romances prohibidos porque la piel, los prejuicios y los gobiernos son meros accidentes para el verdadero amor entre dos que se quieren – pero la patina con las historias de relleno y el mensaje queda algo diluido. El cast es simpático – los chicos en especial son tremendamente compradores – y los adultos se reparten entre la actuación de stock y el histrionismo exagerado, comenzando con la Devine que no sabe hablar sin que sea gritando. Ok, ella es la esposa del predicador (Roundtree) y gusta de predicar y juzgar a los demás, aunque tenga su propia cuota de metidas de pata. Cuando su hijo (Alabi) y su esposa (Tia Mowry-Hardrict, otra veterana de sitcoms) deciden mudarse al estado sureño de Georgia (ups!) para estar mas cerca de sus padres, las cosas se complican en una convivencia forzada entre los veteranos de mentalidad conservadora y la nueva generación mas laxa y tolerante. El punto de la serie son los choques constantes de puntos de vista distintos, lo que da lugar a las situaciones graciosas de la tira.

Es posible que Family Reunion crezca en las próximas temporadas (si Netflix no la aborta antes). Hay cosas buenas aquí, pero también hay una dualidad en los scripts que no termina de cuajar, entre el abordaje de temas serios y reales y la necesidad del chiste rápido y superficial. Sigue siendo una serie recomendable (comparada con la atroz Los Cuentos de Nick – otro estreno reciente de Netflix – Family Reunion es Shakespeare) que precisa tiempo para ganar sus pies y encontrar su tono pero, hasta entonces, solo es un entretenimiento pasable y amable con algún que otro momento destacado.

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