Cine, TV, Video: crítica: Guardaespaldas (miniserie, 2018)

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Un comienzo brillante se desbarranca por un último capítulo plagado de estupideces y actitudes contradictorias. Una lástima ya que toda la miniserie está plagada de suspenso, acción, grandes perfomances y muchísima intriga. 4/5

Cine, TV, Video: crítica: Guardaespaldas (miniserie, 2018)

Por Alejandro Franco – contáctenos

Como odio cuando algo brillante se desbarranca mal en los últimos cinco minutos del final. A veces ocurre porque los guionistas deben inventar patrañas de todo tipo para terminar de cerrar todos los cabos sueltos; en otros casos porque están cortos de tiempo y tienen que meter relleno como sea para cumplir con la duración mínima exigida con la película o la miniserie. Eso es lo que ocurre con Bodyguard, una miniserie inglesa que estrena Netflix y que sólo ha cosechado elogios en todo el mundo. Si, la tira es genial pero el último capítulo es un insulto a la inteligencia del espectador.

He aquí a un serio candidato al papel de James Bond cuando Daniel Craig se retire: su nombre es Richard Madden y ha participado en Game of Thrones entre otras cosas. El tipo es duro, pintón y buen actor. Acá es un ex mlitar de élite asignado a cuidar a la Ministra de Seguridad (Keely Hawes), la cual está a punto de sacar un documento que endurece las leyes de seguridad anti terrorismo e incrementa la vigilancia interna. Entre la ministra y el guardaespaldas nace un romance, y en esa intimidad Madden se entera de cosas que no debería. Cuando un atentado termina con la vida de la ministra, el agente de seguridad sale desesperado a vengarla… pero hay tantos cabos sueltos que él mismo es uno de los principales sospechosos.

Una de las cosas mas chocantes de la serie es la diferencia abismal que existe entre los tipos de la política y la gente de la plebe asignada a obedecerlos o protegerlos. Los tipos basurean a sus subordinados, les niegan el derecho a réplica, los tienen como esclavos. Les encanta echarle la culpa a sus empleados, aunque sean ellos las cabezas pensantes que establecen leyes y métodos de seguridad. El otro punto es que, en caso de que quemen las papas, todos hacen alianzas para cubrirse las espaldas y acusar al mas débil. Cuando Madden destapa una red de traiciones de todo tipo que incluye chantaje a políticos, mafiosos aliados con terroristas, oscuras agencias de seguridad con su propia agenda y mentirosos de todo tipo con tal de conservar el puesto, la cosa se pone tan espesa que resulta difícil de seguir. Y se va definitivamente al diablo en el ultimo capítulo, en donde todos estos traidores / egoístas / prepotentes coinciden en un solo punto cuando a Madden le ponen una trampa y le colocan un chaleco bomba casi imposible de desarticular. Es un carnaval de reacciones estúpidas – un montón de aliados de Madden se dan vuelta en dos segundos, no escuchan nada de lo que dice y están mas que alegres si al tipo le pegan un tiro en la cabeza ya que lo consideran un terrorista peligroso… eso de que desarmó a una terrorista suicida al principio (en la mejor escena de la serie) y salvó el pellejo de la ministra en mas de una ocasión –  que terminan indignando. Las reacciones humanas no le van en saga a los antecedentes del sufrido héroe. Por suerte esta epidemia de bobera solo dura medio capítulo y el tipo escapa, cometiendo todo tipo de acciones intrépidas para terminar de demostrar su inocencia.

Guardaespaldas es una gran miniserie, plena de inteligencia e intriga. Es una lástima que media hora del capítulo final esté escrito por un guionista lobotomizado, anulando toda la sagacidad que venia demostrando hasta ese momento. Por suerte al final repunta y se redime, pero la media hora de mala calidad (esa donde uno se la pasa diciendo ¿en serio???) le saca puntos y te deja un gusto amargo en la boca, justo cuando estabas por paladear lo mejor del postre. Aún con todo es muy recomendable y, si se ponen las pilas, ojalá no cometan el mismo pecado en una futura (y posible) segunda temporada.