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exclusiva : antes de su estreno en Argentina, vemos War of the Worlds
AMARGA INVASION
Resulta indudable el talento de Cruise
y Spielberg reunidos, pero la nueva versión de la Guerra
de los Mundos se aleja del típico "blockbuster"
pasatista y se acerca un poco más a la típica paranoia
post 11 de setiembre.
por Alejandro Franco ; e-mail :
info@datacraft.com.ar
Director: Steven Spielberg; Intérpretes:
Tom Cruise, Dakota Fanning, Tim Robbins
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La Guerra de los Mundos de H.G. Wells,
publicada en 1898, es la piedra basal de un sub género de la
ciencia ficción, que es el de las invasiones alienígenas.
El sub género en sí ha sido muy fructífero :
en primer lugar, porque las situaciones de amenaza total a la humanidad
sirve para realizar un análisis sicológico de los temores
más profundos del hombre, y segundo, porque la ciencia ficción
siempre ha sido una excelente excusa para plantear, en escenarios
imaginarios, análisis sociológicos y planteos "de
laboratorio" de problemáticas de la sociedad actual. En
la era dorada de la sci-fi, con multitud de clones de la novela (y
la adaptación oficial al cine en 1953), había ecos de
la guerra fría. En los ´90, el tema se puso de moda en
tono de puro entretenimiento (incluso de sátira) con films
como Día de la Independencia y Marcianos al Ataque.
Pero en la época actual, un director del calibre de Spielberg
(y colaborador del género con clásicos como Encuentros
Cercanos del Tercer Tipo y ET) opta, en vez de filmar un
videogame, de realizar una pelicula donde la invasión es la
excusa para desenterrar los temores de la sociedad americana post
11/9. Es un enfoque serio y respetuoso
de la esencia de la ciencia ficción, pero a su vez resulta
arriesgado, aún cuando el atentado de las Torres Gemelas
no es demasiado distante en el tiempo. Por todo esto es que La
Guerra de los Mundos tiene espectaculares efectos especiales
propios de un film pasatista de George Lucas, pero a la vez un punto
de vista demasiado serio (e incluso dramático) que no es
usual en los típicos blockbusters de la taquilla norteamericana.
Tom Cruise es Ray Ferrier, un divorciado
que debe súbitamente encargarse de sus dos hijos (Justin
Chatwin y la siempre excelente Dakota Fanning) cuando su ex-mujer
se los deja en una visita de fin de semana. Ferrier es un tipo inmaduro,
más apasionado por los autos veloces que por otra cosa, y
que deberá caer a tierra cuando extraños hechos comiencen
a sucederse. En este caso, hay grandes tormentas electrícas
que camuflan la llegada de alienígenas (ya no son marcianos
como la novela y el film de 1953 indicaban - el paso del tiempo
y los descubrimientos de la NASA pesan en el relato), que comienzan
a destruir poblaciones sin misericordia. A diferencia de la pelicula
de 1953, y más fiel a la novela, ahora la invasión
se hacen en enormes naves tripode que incineran todo a su paso.
Y Ferrier deberá madurar de golpe, mientras lucha por salvar
a su familia a medida que la amenaza avanza de manera implacable.
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A diferencia de otros filmes, La Guerra
de los Mundos se diferencia por un enfoque más realista
y acotado. No hay historias de por ejemplo, militares en el Pentágono
decidiendo acciones, o científicos analizando qué
curso tomar. La cámara cae sobre Cruise prácticamente
todo el tiempo, y en realidad lo que vemos es a la gente corriendo
para salvar sus vidas, sin disponibilidad de mayor información.
Seguimos a un grupo de personas que está aislada de la información
de lo que pasa en otros lugares... tal como si la invasión
afectara a usted y a mí, sin TV, radio, o sin relatos paralelos
que ayuden al espectador para ver qué decisiones está
tomando el gobierno y las fuerzas armadas.
Todo el enfoque del film es oscuro, casi
sin esperanza. Si sobrevive los devastadores ataques, la gente remanente
puede ser capturada y utilizada como fertilizante para un extraño
moho rojo que comienza a cubrir todo el planeta. Y si no, los supervivientes
libres podrían enloquecerse ante la visión del caos,
tal como sucede con Ferrier cuando encuentra al personaje sicótico
de Tim Robbins, y en cuyo sótano se refugian. El peligro
viene de todos lados.
Pero lo que le resta puntos (o no, la historia
decidirá), es el exceso de seriedad del film; Cruise en ciertos
momentos aparece cubierto de cenizas, como las victimas de la caída
de las torres; en un momento, se pregunta si no es esto un nuevo
ataque terrorista; las caravanas de escape de las ciudades son gigantescas,
y hay gente en todas partes preguntando si vieron a sus seres queridos.
Son muchas imagenes que seguramente al publico norteamericano le
revolverán demasiados recuerdos.
Es decididamente una buena película,
pero también es una de sentimientos encontrados. No hay super
héroes, pero hay explosiones. No hay humor, hay drama y sensación
de urgencia. Al contrario de lo esperado, el rol de Cruise es de
testimonio de la masacre, y no de héroe. Hay momentos de
grandeza, pero por momentos el guión pareciera que retoza
en revivir momentos de angustia aun frescos en la sociedad norteamericana.
Indudablemente el paso del tiempo dirá que tan buena película
es (posiblemente sea un nuevo clásico, ya que no pierde en
ningún momento su enfoque realista), pero por ahora parece
casi imposible ser objetivo ante la visión del film sin recordar
el 11/9. |