Cine, TV, Video: crítica: King Kong (2005)

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Sin duda, Peter Jackson es el realizador del nuevo milenio; con la remake de la clásica historia de la bella y la bestia vuelve a brindarnos tres horas del mejor cine que hemos visto en los últimos años. ¿Podrá una remake ser mejor que el original.

Por Alejandro Franco – contáctenos

King Kong (EUA / Nueva Zelandia 2005); Intérpretes: Naomi Watts, Jack Black, Adrien Brody, Andy Serkis, Jamie Bell, Kyle Chandler, Thomas Kretschmann ; dirigidos por Peter Jackson

critica: King Kong 2005 de Peter Jackson, con Adrien Brody, Naomi Watts y Jack Black Cada década ha producido una camada de directores de vanguardia, de esos que abren caminos. Hubo un Kubrick y un Peckimpah en los 60, un Cóppola, un Lucas o un Spielberg en los 70 … y así sucesivamente, generaciones de cineastas que trazaban nuevos lenguajes visuales y narrativos que hacían escuela en futuros directores, y creaban nuevas experiencias de diálogo entre el público y la historia narrada.

Escapa un poco al tema del presente artículo, pero es interesante mencionar que esos directores pilares de nuevos lenguajes cinematográficos han obtenido rachas de gloria, en principio intensas, y después esporádicas. Mientras que Cóppola guarda cuarteles de invierno con ocasionales entregas, y Lucas – por ejemplo – ha precisado de tres películas para poder sacarse las telarañas y regresar a estar en forma, el único gran cineasta que permanece con una producción regular de calidad ha sido Spielberg (a quien veremos próximamente en la celebrada Munich). Pero mientras que Spielberg es un gran director de emociones, no lo es en cuanto a sentimientos. Sin duda sus filmes más fantásticos poseen un timming perfecto y, en lo referente a la acción, son virtuales montañas rusas. Pero a la hora de traslucir el costado humano de sus personajes – reales o fantásticos -, siempre me ha resultado edulcorado o semi artificial (incluso en títulos destacados como la lista de Schindler).

Quizás a la hora de comparar a Peter Jackson con alguien, podríamos medirlo con la talla de un Tim Burton, sin la fase siniestra, y con el talento para la acción de un Spielberg. Y en tren de balances personales, podría decir sin duda que la trilogía del Señor de los Anillos constituye las mejores 10 horas de cine que he visto en mi vida: porque posee acción, emoción y sentimiento. Uno vibra no sólo con los momentos más audaces del film, sino también con las escenas mínimas, donde un par de personajes interactúan con escasas palabras y gestos. Y la versión 2005 de King Kong posee mucho de esto.

King Kong es el clásico de 1933, creado y dirigido por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Es el primer film de monstruos de la historia, y sobre su molde se crearon otros mitos tales como Godzilla, o Jurassic Park por mencionar algunos. Pero en cada nueva película de monstruos que ha poblado la pantalla desde el 30 hasta ahora, el componente de fábula de la historia – bella versus bestia – ha sido eliminado (con la excepción quizás, de la Creatura de la Laguna Negra), y sólo ha retenido el modelo de la acción y la espectacularidad. Kong sería revisitado en 1976 en una denigrada versión producida por Dino de Laurentis, que aunque contenía algunos diálogos, escenas y efectos atroces, también poseía algunas buenas ideas.

Hay que ser realistas: el film del 33 es un clásico por contar una historia original, pero era un film despojado de romanticismo. Para su época (y aún hoy, si logra ver alguna emisión en cable o alquilar el video) era terriblemente salvaje y violenta – los enfrentamientos con las otras bestias de la isla donde mora Kong; el mismo simio destrozando marineros, o bien el clásico final en el Empire State Building eran sangrientos y descarnados -. Y en el original, Kong no era un simio con sentimientos sino una fuerza destructora obsesionado por su cautiva. En cambio, la version 76 – de la cual Jackson reniega, pero inconscientemente toma alguna de las mejores ideas -, Kong es llevado al otro extremo: es un humanoide que refleja sentimientos, que posee gestos y actitudes humanas … y que mas allá de lo grotesco del concepto, es por esos sentimientos que termina por caer en desgracia. Amén de que en esa versión, el salvajismo es mostrado por el lado de los humanos – la secuencia final es realmente sádica -.

Jackson opta por seguir con fidelidad la versión del 33 (incluso ambienta la historia en una Nueva York en plena depresión, quizás demasiado idealizada), y se toma su tiempo para desarrollar en profundidad a los personajes (la extensión de la version 2005 duplica a la de Cooper y Schoedsack). Y tal como en el original, usa la tercera parte (una hora) para pincelar sus caracteres. Muchos han criticado ese prólogo, cuando en realidad resulta muy interesante. No sólo por contar con diálogos inteligentes, sino con sensibles actuaciones con lo cual uno ya sabe quién le despierta simpatía y quién no. Y salvo algunas excepciones en la tripulación de marineros del barco contratado, o por el galán falso y cobarde, no existen caricaturas o clisés sino que son pintados como humanos de cuerpo entero.

La historia es conocida: una actriz en bancarrota (Watts) es seducida por un director de cine (Black), el cual se encuentra obsesionado con producir un film en una exótica y secreta locación que sólo él conoce. El director corre con el tiempo en sus talones – sus productores piensan que lo ha estafado – y parte a la isla secreta, llevando a la tripulación y a su equipo técnico – guionista (Brody) incluído – a fuerza de engaños. El director espera encontrarse con una isla desierta donde alguna vez hubo una civilización perdida. Pero dos cosas le salen mal: la isla está habitada por una raza de salvajes, y en segundo término, toda una fauna prehistórica pulula en la isla, destacándose un simio de 8 metros al cual llaman Kong, al que los nativos veneran y y por el cual terminarán por raptar y ofrecerle en sacrificio a la bella actriz desempleada. Tras numerosos avatares la tripulación podrá rescatarla, pero deciden a su vez capturar al simio y mostrarlo como una atracción de feria en un teatro de Nueva York. De más está decir que las cosas no saldrán como es debido, Kong escapará e irá tras la bella, y se desencadenará todo el drama.

Las escenas en la Isla Cráneo son impresionantes; el colorido tanto de los paisajes como de la fauna es ciertamente irreal, fantástico y una delicia para los ojos. La trama sigue fielmente al clásico de 1933, incluyendo algunas escenas que quedaron en el cuarto de edición en el original (como cuando la tripulación cae al abismo plagado de insectos gigantes), pero Jackson va mucho mas allá, y desarrolla – a partir de la segunda hora, desde la llegada a la isla – un carrusel de accion y emociones impresionante. Y este festival de excelente cine descansa en dos personajes: la excelente Naomi Watts, que brinda un rango de sentimientos que ninguna otra heroína – ni Fay Wray en el original, ni Jessica Lange en la version 76 – pudo mostrar; y el otro lider indiscutible es Kong, debajo de cuya piel se esconde el fabuloso Andy Serkis – el mismo que dió carnadura por técnicas de motion capture al Gollum del Señor de los Anillos – , que hace que el simio sea salvaje y feroz, pero con atisbos de compasión y sensibilidad. En la versión 2005 Kong es un gorila gigante y salvaje, pero que posee su carácter, que no deja de ser un animal aunque posee un carisma impresionante – ahí se ve la buena mano entre el director y el intérprete -. Quizás la mejor definición de la relación entre la bella y la bestia sea compararla como la que hay entre un animal con su cria. Kong festeja morisquetas de la bella, la protege, la busca, pero sólo lo hace después que la bella lo ha seducido y ha detenido su ímpetu destructivo.

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Sin duda la acción y los efectos son espectaculares, y Jackson ha cuidado mucho de que la trama no caiga en el absurdo – es un proyecto que ha gestado desde su infancia, y que a diferencia de otros directores, lo ha concretado de manera exitosa (recordemos sino fiascos como Hook de Speilberg, que también eran los proyectos soñados de dicho director) -. Pero mas allá de la adrenalina y la aventura, se trata de una historia romántica, de un amor muy especial entre un humano y una bestia. Es una relación de sensibilidad, a la cual Jackson pule y añade elementos de su propia factura – el escape de Kong en Nueva York, donde la bestia examina cada rubia que encuentra, o el hermoso ballet en los lagos congelados del Central Park – y donde el neozelandés cuida las formas hasta el último detalle – el inevitable final es filmado de modo trágico pero sensible, sin crueldad, de forma realmente poética -.

Watts impresiona con su actuación; Brody, en un papel secundario, brinda todo su encanto y no es simplemente un bombero para las emergencias; e increíblemente un Jack Black contenido brinda una poderosa presencia en pantalla – su personaje es una mezcla del mismo Jackson con Orson Wells -, que salvo un par de tics iniciales, desaparece en la piel de un hombre obsesionado con un sueño. Y por supuesto Kong / Serkis, que con un par de gestos puede hacer que la audiencia llore o aplauda con el simio gigante. El resto del casting es realmente bueno, hay muchas ideas interesantes – como el marinero novato que lee El Corazon de las Tinieblas de Conrad en paralelo al avance de la expedición -, algunas de las cuales quedan truncas. Pero, desde mi punto de vista, puedo decir ahora que he visto no 10 sino 13 horas del mejor cine de todos los tiempos. Y todas ellas corresponden a Peter Jackson.