ESTOS
TARANTINOS INGLESES ...
El habitual productor de los
films de Guy Ritchie (Snatch, Lock, Stock and Two Smoking
Barrels), Matthew Vaughn, se lanza a la dirección
con una sutil comedia negra inglesa. Y el resultado
es muy superior al esperado.
por Alejandro Franco ; e-mail
: info@datacraft.com.ar
Director: Matthew Vaughn; Intérpretes:
Daniel Craig (XXXX), Tom Hardy (Clarkie), Jamie Foreman
(Duke), Sally Hawkins (Slasher), Burn Gorman (Gazza),
George Harris (Morty), Tamer Hassan (Terry), Colm Meaney
(Gene), Kenneth Cranham (Jimmy Price),
Michael Gambon (Eddie Temple), Dragan Micanovic (Dragan)
Realizamos esta review tanto para
el público en general, así como para los
fans de James Bond de nuestra web Al
Servicio Secreto de su Majestad (SSSM), que
desean conocer un poco más del desconocido (hasta
ahora) Daniel Craig, que encarnará a 007 en la
próxima Casino Royale. Por esta razón,
incluiremos en mención aparte algunos breves
comentarios para nuestros lectores Bondfilos (si el
termino existe).
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Un traficante de drogas planea su retiro. Sin embargo
un día su jefe lo llama, y lo envía a buscar
a la hija fugitiva de un poderoso empresario amigo. Mientras,
el traficante deberá negociar con una banda de
desquiciados que ha robado un millón de pastillas
de extasis a un narcotraficante serbio. Y tras la pista
de la droga robada viene un experto asesino, cortando
cabezas de quienes encuentra en su camino y dispuesta
a recuperar el cargamento.
En general, los mejores argumentos policiales suelen
darse cuando el Señor Murphy hace su aparición
en escena. Esto es aplicable a los filmes sobre robos
geniales (especialmente los más recordados como
Topkapi), pero puede hacerse una extensión
a otras variaciones del género policial. Y cuando
hablamos de Murphy, hablamos de aquél que en
una ocasión enunció que si un plan
puede fallar, seguramente fallará. Sin Murphy
no habría emoción - directamente serían
tramas lineales -. Es el componente de suspenso (¿cómo
hará nuestro héroe para sobrevivir a algo
inesperado?) que muestra no sólo el trabajo
de ingenio del libretista o del director : es la cereza,
precisamente, de la torta.
Layer Cake (traducido, sería el pastel
de capas) es uno de los últimos productos de
una camada de films británicos que siguen una
línea de comedia policial negra que hiciera cabeza
de playa con la memorable Pulp Fiction de Quentin
Tarantino. Y si bien Tarantino es estadounidense, y
si bien en Hollywood han hecho algunos vagos intentos
de seguir sus pasos - lo más meritorio sería
la tibia Two Days in The Valley por la misma
época del opus de Tarantino; y recientemente
el alumno de Tarantino - Robert Rodriguez - se ha despachado
con Sin City que toma buena parte del estilo
narrativo de Pulp Fiction -, no han sido sino
los ingleses los que mejor plasmaron obras del mismo
estilo. Los films de Guy Ritchie ya mencionados son
indefectiblemente tarantinescos, salvando el acento
cockney y la cerveza oscura.
En este caso, Matthew Vaughn - habitual productor de
las películas de Ritchie - se manda solo con
una cinta basada en una novela de J.J.Connolly de obvias
connotaciones tarantinescas. Es un film que presenta
a un montón de personajes en poco tiempo, y que
pide atención al espectador para no perder la
trama. Pero, afortunadamente, cuando las cosas parecen
complicarse en exceso, Vaughn baja un cambio y permite
que el público recapture la esencia de la trama.
Y como Pulp Fiction, es un film de muchas tramas
- presentadas, eso sí, de modo más lineal
- , que se cruzan una y otra vez, pleno de situaciones
bizarras, de diálogos cínicos, de actitudes
inesperadas en circunstancias extrañas, y de
cosas que no debían pasar pero que pasan, o cosas
que no salen como es debido (pero a diferencia de Tarantino,
acá no hay brillantes discursos sobre cultura
pop, aunque si hay unos cuantos parlamentos muy
ingeniosos). Hay violencia pero no mucha, no hay tanta
sangre como en otros filmes de los ya mencionados, y
comparada con otras películas, no posee una catarata
de historias - Pulp Fiction no era más
que una serie de episodios encadenados por sus personajes
-, pero sí un puñado que tienden a hacerse
complejas. Como posee un argumento de menor densidad
- relativamente -, el director se vuelca a desarrollar
más a sus personajes.
En el papel de traficante sin nombre que se involucra
en la espiral de perdición que amenaza su vida,
está Daniel Craig. Craig es un actor que ha desarrollado
una buena carrera en la cinematografía inglesa,
pero fuera de Reino Unido es casi un desconocido (a lo
sumo hizo pequeños papeles para Hollywood en la
primera Tomb Raider y en Road to Perdition),
pero acá lleva el peso del film con gran carisma.
Su personaje (que se le conoce como XXXX) es realmente
agradable, mas allá de lo sucio de su trabajo.
Es un tipo con normas, que odia la violencia y las armas,
pero también es un hombre de negocios y de ingenio,
que no duda en recurrir a medios expeditivos si la ocasión
la amerita. Como Pulp Fiction, muchas veces se
encontrará el público riéndose con
ocurrencias y pensamientos de gente que es esencialmente
desagradable - narcotraficantes, mafiosos, asesinos -.
Y XXXX es profundamente simpático, mas allá
de su profesión, porque nos involucramos con su
vida, su modo de pensar, el orden de su rutina... es perfectamente
creible y hasta admirable.
En el resto del casting está el siempre sorprendente
Michael Gambon como el empresario más siniestro
de lo que aparenta, Kenneth Cranham como el iracundo
jefe de la mafia... pero quienes llevan la mejor parte
junto con Craig son Colm Meaney - a años luz
de su papel estereotípico en Star Trek Next
Generation - y el moreno George Harris, como los
secuaces de XXXX que lo siguen por una cuestión
de admiración.
Por supuesto, la trama tienen sus agujeros (p.ej. la
hija del empresario es una historia que se desvanece
en el trajin de los acontecimientos), pero son muchos
más los pros que las contras. Especialmente cuando
la espiral comienza a acelerar su velocidad y las historias
confluyen.
Es una pequeña joya no muy difundida, lamentablemente.
Es un policial con muchos toques muy sutiles de comedia,
que pasa por las actitudes de los protagonistas, y con
un par de muy buenas vueltas de tuerca. Y si usted desea
ver un film inteligente y muy entretenido - en vez de
los pastiches descerebrados que ultimamente Hollywood
viene generando - , le recomiendo que la consiga en
su video club amigo (o por ahi, ejem, en las
redes de descarga de internet).
EL TEST DE PANTALLA DEL NUEVO BOND
Layer Cake sirvió como pasaporte para
que el inglés Daniel Craig obtuviera el codiciado
papel de 007. La pregunta es : ¿realmente Craig
puede llenar el smoking que dejó vacío
la partida de Pierce Brosnan?
por Alejandro Franco ; e-mail :
info@datacraft.com.ar - para el
Servicio Secreto de Su Majestad
 |
| con
Barbara Broccoli (productora) y Martin Campbell
(director) de la inminente Casino Royale |
En un momento de Layer Cake, el narcotraficante
sin nombre que interpreta Daniel Craig se enterá
de una traición, y decide solucionarla por medios
expeditivos. Su personaje XXXX odia las armas y la violencia
- se ve a sí mismo como un hombre de negocios -,
pero es también un hombre inteligente que reconoce
cuando llega el momento de tomar medios drásticos.
El mafioso Gene - interpretado por Colm Meaney - le presenta
una galería de armas, y XXXX se enamora de una,
y comienza a jugar con ella. Y más tarde lo veremos
en un operativo tipo comando, liquidando el obstáculo
que lo molestaba.
En todo el film esto es lo mas parecido a un momento
Bond. Y vi a Craig muy cómodo en la secuencia,
posiblemente porque hasta ese entonces el carisma que
había radiado su personaje me había comprado.
Si bien XXXX es un businessman de la droga,
no deja de ser - por cierto - un vivillo. Un tipo que
cumple con su negocio pero tiene otros planes, y cuando
las cosas se complican, decide armar una estrategia
de escape para beneficio propio. Sembrando cosas aquí
y allá, dándose algún que otro
gusto, montando pequeños teatros, caldeando el
ambiente... un tipo al cual siempre lo vemos midiendo
e inventando cosas.
Los americanos suelen denominar tongue in cheek
cuando los personajes y las situaciones no se toman
demasiado en serio a sí mismos. XXXX es un personaje
muy carismático - el argumento lo perfila así,
y la interpretación de Craig le va en saga -
que, a pesar de estar su vida en riesgo y de toparse
con problemas inesperados, decae pero se reconstruye
rápidamente y elabora estrategias alternativas.
XXXX sabe que puede perder la vida, pero tampoco se
deprime por eso, sino que elabora nuevos planes segun
se suceden los acontecimientos. No es el típico
pesado - lo que sería un cliché - sino
un bon vivant despreocupado de lo vil de su negocio.
Por esto es que alguien tan terrible y antipático
como un narcotraficante resulta pintado como una persona
agradable y hasta encantadora. Es un perfil tongue
in cheek.
Para que XXXX resultara digerible, es indispensable
que Craig, a través de su personaje, se haga
cómplice con el público. Desde el inicio
del film con la narración en primera persona,
nos sentimos cautivados no solo con esa voz grave que
nos habla en un tono cínico de la naturaleza
de su trabajo, sino también con los hechos posteriores,
donde nos guiña el ojo de vez en cuando. Es un
tipo inteligente, pero también un tipo común
y de reacciones simpáticas. Reacciona como
uno lo haría
Salvando las distancias, XXXX tiene cierto ángel
que, p.ej., Remington Steele tenía. Y
como suele pasar, aún el mejor papel escrito
para un actor puede fracasar si no hay una interpretación
de calidad mediante. Me reconozco sorprendido del charm
que despide Craig en Layer Cake. Y como suele
brotar en foros 007 de internet de todo el mundo, Craig
ciertamente no posee la imagen típica de James
Bond. Pero posee personalidad y mucha, y eso es lo que
sentí todo el tiempo que veía el film
de Matthew Vaughn. No es un galán ni un modelo,
pero es un tipo que tiene cierto angel y que le da mucha
simpatía al personaje. Especialmente en pequeños
gestos o guiños que lo hacen mundano, y no inalcanzable
o egocéntrico.
Habiendo visto la conferencia de prensa de su presentación
como sexto Bond - la que muchos criticaron -, me resulta
cada vez más simpático. Su actitud en
la conferencia no es muy distinta a la de Layer Cake
: es la de un hombre simple, simpático y con
pensamientos y reacciones similares a las suyas o las
mías. Creo que puede calzarse el smoking sin
demasiados problemas. Porque, mas hayá de que
no sea guapo, tiene una personalidad atrayente que sobrepasa
a su papel. Si logra volcar a Bond la misma intensidad
que su XXXX, podemos tener un gran 007 por muchos años,
con cierta liviandad al estilo Moore o Brosnan - alejado
de la oscuridad que emanaba el rol en manos de Connery
o Dalton - y con un buen carisma para cumplir ok con
el papel. Lo único que tenemos que hacer es darle
la oportunidad. |