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Un traficante de drogas planea su retiro. Sin
embargo un día su jefe lo llama, y lo envía a buscar
a la hija fugitiva de un poderoso empresario amigo. Mientras, el traficante
deberá negociar con una banda de desquiciados que ha robado
un millón de pastillas de extasis a un narcotraficante serbio.
Y tras la pista de la droga robada viene un experto asesino, cortando
cabezas de quienes encuentra en su camino y dispuesta a recuperar
el cargamento. En general, los mejores
argumentos policiales suelen darse cuando el Señor Murphy
hace su aparición en escena. Esto es aplicable a los filmes
sobre robos geniales (especialmente los más recordados como
Topkapi), pero puede hacerse una extensión a otras
variaciones del género policial. Y cuando hablamos de Murphy,
hablamos de aquél que en una ocasión enunció
que si un plan puede fallar, seguramente fallará.
Sin Murphy no habría emoción - directamente serían
tramas lineales -. Es el componente de suspenso (¿cómo
hará nuestro héroe para sobrevivir a algo inesperado?)
que muestra no sólo el trabajo de ingenio del libretista
o del director : es la cereza, precisamente, de la torta.
Layer Cake (traducido, sería
el pastel de capas) es uno de los últimos productos de una
camada de films británicos que siguen una línea de
comedia policial negra que hiciera cabeza de playa con la memorable
Pulp Fiction de Quentin Tarantino. Y si bien Tarantino es
estadounidense, y si bien en Hollywood han hecho algunos vagos intentos
de seguir sus pasos - lo más meritorio sería la tibia
Two Days in The Valley por la misma época del opus
de Tarantino; y recientemente el alumno de Tarantino - Robert Rodriguez
- se ha despachado con Sin City que toma buena parte del
estilo narrativo de Pulp Fiction -, no han sido sino los
ingleses los que mejor plasmaron obras del mismo estilo. Los films
de Guy Ritchie ya mencionados son indefectiblemente tarantinescos,
salvando el acento cockney y la cerveza oscura.
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En este caso, Matthew Vaughn - habitual productor
de las películas de Ritchie - se manda solo con una cinta
basada en una novela de J.J.Connolly de obvias connotaciones tarantinescas.
Es un film que presenta a un montón de personajes en poco
tiempo, y que pide atención al espectador para no perder
la trama. Pero, afortunadamente, cuando las cosas parecen complicarse
en exceso, Vaughn baja un cambio y permite que el público
recapture la esencia de la trama. Y como Pulp Fiction, es
un film de muchas tramas - presentadas, eso sí, de modo más
lineal - , que se cruzan una y otra vez, pleno de situaciones bizarras,
de diálogos cínicos, de actitudes inesperadas en circunstancias
extrañas, y de cosas que no debían pasar pero que
pasan, o cosas que no salen como es debido (pero a diferencia de
Tarantino, acá no hay brillantes discursos sobre cultura
pop, aunque si hay unos cuantos parlamentos muy ingeniosos).
Hay violencia pero no mucha, no hay tanta sangre como en otros filmes
de los ya mencionados, y comparada con otras películas, no
posee una catarata de historias - Pulp Fiction no era más
que una serie de episodios encadenados por sus personajes -, pero
sí un puñado que tienden a hacerse complejas. Como
posee un argumento de menor densidad - relativamente -, el director
se vuelca a desarrollar más a sus personajes.
En el papel de traficante sin nombre que
se involucra en la espiral de perdición que amenaza su vida,
está Daniel Craig. Craig es un actor que ha desarrollado
una buena carrera en la cinematografía inglesa, pero fuera
de Reino Unido es casi un desconocido (a lo sumo hizo pequeños
papeles para Hollywood en la primera Tomb Raider y en Road
to Perdition), pero acá lleva el peso del film con gran
carisma. Su personaje (que se le conoce como XXXX) es realmente
agradable, mas allá de lo sucio de su trabajo. Es un tipo
con normas, que odia la violencia y las armas, pero también
es un hombre de negocios y de ingenio, que no duda en recurrir a
medios expeditivos si la ocasión la amerita. Como Pulp
Fiction, muchas veces se encontrará el público
riéndose con ocurrencias y pensamientos de gente que es esencialmente
desagradable - narcotraficantes, mafiosos, asesinos -. Y XXXX es
profundamente simpático, mas allá de su profesión,
porque nos involucramos con su vida, su modo de pensar, el orden
de su rutina... es perfectamente creible y hasta admirable.
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En el resto del casting está el siempre
sorprendente Michael Gambon como el empresario más siniestro
de lo que aparenta, Kenneth Cranham como el iracundo jefe de la
mafia... pero quienes llevan la mejor parte junto con Craig son
Colm Meaney - a años luz de su papel estereotípico
en Star Trek Next Generation - y el moreno George Harris,
como los secuaces de XXXX que lo siguen por una cuestión
de admiración.
Por supuesto, la trama tienen sus agujeros
(p.ej. la hija del empresario es una historia que se desvanece en
el trajin de los acontecimientos), pero son muchos más los
pros que las contras. Especialmente cuando la espiral comienza a
acelerar su velocidad y las historias confluyen.
Es una pequeña joya no muy difundida,
lamentablemente. Es un policial con muchos toques muy sutiles de
comedia, que pasa por las actitudes de los protagonistas, y con
un par de muy buenas vueltas de tuerca. Y si usted desea ver un
film inteligente y muy entretenido - en vez de los pastiches descerebrados
que ultimamente Hollywood viene generando - , le recomiendo que
la consiga en su video club amigo (o por ahi, ejem, en las
redes de descarga de internet). |
| EL
TEST DE PANTALLA DEL NUEVO BOND
Layer Cake sirvió como pasaporte
para que el inglés Daniel Craig obtuviera el codiciado papel
de 007. La pregunta es : ¿realmente Craig puede llenar el
smoking que dejó vacío la partida de Pierce Brosnan?
por Alejandro Franco ; e-mail :
info@datacraft.com.ar - para el
Servicio Secreto de Su Majestad
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| con
Barbara Broccoli (productora) y Martin Campbell (director) de
la inminente Casino Royale |
En un momento de Layer Cake, el narcotraficante
sin nombre que interpreta Daniel Craig se enterá de una traición,
y decide solucionarla por medios expeditivos. Su personaje XXXX odia
las armas y la violencia - se ve a sí mismo como un hombre
de negocios -, pero es también un hombre inteligente que reconoce
cuando llega el momento de tomar medios drásticos. El mafioso
Gene - interpretado por Colm Meaney - le presenta una galería
de armas, y XXXX se enamora de una, y comienza a jugar con ella. Y
más tarde lo veremos en un operativo tipo comando, liquidando
el obstáculo que lo molestaba. En
todo el film esto es lo mas parecido a un momento Bond. Y vi a Craig
muy cómodo en la secuencia, posiblemente porque hasta ese
entonces el carisma que había radiado su personaje me había
comprado.
Si bien XXXX es un businessman de
la droga, no deja de ser - por cierto - un vivillo. Un tipo que
cumple con su negocio pero tiene otros planes, y cuando las cosas
se complican, decide armar una estrategia de escape para beneficio
propio. Sembrando cosas aquí y allá, dándose
algún que otro gusto, montando pequeños teatros, caldeando
el ambiente... un tipo al cual siempre lo vemos midiendo e inventando
cosas.
Los americanos suelen denominar tongue
in cheek cuando los personajes y las situaciones no se toman
demasiado en serio a sí mismos. XXXX es un personaje muy
carismático - el argumento lo perfila así, y la interpretación
de Craig le va en saga - que, a pesar de estar su vida en riesgo
y de toparse con problemas inesperados, decae pero se reconstruye
rápidamente y elabora estrategias alternativas. XXXX sabe
que puede perder la vida, pero tampoco se deprime por eso, sino
que elabora nuevos planes segun se suceden los acontecimientos.
No es el típico pesado - lo que sería un cliché
- sino un bon vivant despreocupado de lo vil de su negocio. Por
esto es que alguien tan terrible y antipático como un narcotraficante
resulta pintado como una persona agradable y hasta encantadora.
Es un perfil tongue in cheek.
Para que XXXX resultara digerible, es indispensable
que Craig, a través de su personaje, se haga cómplice
con el público. Desde el inicio del film con la narración
en primera persona, nos sentimos cautivados no solo con esa voz
grave que nos habla en un tono cínico de la naturaleza de
su trabajo, sino también con los hechos posteriores, donde
nos guiña el ojo de vez en cuando. Es un tipo inteligente,
pero también un tipo común y de reacciones simpáticas.
Reacciona como uno lo haría
Salvando las distancias, XXXX tiene cierto
ángel que, p.ej., Remington Steele tenía. Y
como suele pasar, aún el mejor papel escrito para un actor
puede fracasar si no hay una interpretación de calidad mediante.
Me reconozco sorprendido del charm que despide Craig en
Layer Cake. Y como suele brotar en foros 007 de internet de
todo el mundo, Craig ciertamente no posee la imagen típica
de James Bond. Pero posee personalidad y mucha, y eso es lo que
sentí todo el tiempo que veía el film de Matthew Vaughn.
No es un galán ni un modelo, pero es un tipo que tiene cierto
angel y que le da mucha simpatía al personaje. Especialmente
en pequeños gestos o guiños que lo hacen mundano,
y no inalcanzable o egocéntrico.
Habiendo visto la conferencia de prensa de
su presentación como sexto Bond - la que muchos criticaron
-, me resulta cada vez más simpático. Su actitud en
la conferencia no es muy distinta a la de Layer Cake : es
la de un hombre simple, simpático y con pensamientos y reacciones
similares a las suyas o las mías. Creo que puede calzarse
el smoking sin demasiados problemas. Porque, mas hayá de
que no sea guapo, tiene una personalidad atrayente que sobrepasa
a su papel. Si logra volcar a Bond la misma intensidad que su XXXX,
podemos tener un gran 007 por muchos años, con cierta liviandad
al estilo Moore o Brosnan - alejado de la oscuridad que emanaba
el rol en manos de Connery o Dalton - y con un buen carisma para
cumplir ok con el papel. Lo único que tenemos que hacer es
darle la oportunidad. |