Cine, TV, Video: crítica: Layer Cake (2004)

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El habitual productor de los films de Guy Ritchie (Snatch, Lock, Stock and Two Smoking Barrels), Matthew Vaughn, se lanza a la dirección con una sutil comedia negra inglesa. Y el resultado es muy superior al esperado.

Por Alejandro Franco – contáctenos

Director: Matthew Vaughn; Intérpretes: Daniel Craig (XXXX), Tom Hardy (Clarkie), Jamie Foreman (Duke), Sally Hawkins (Slasher), Burn Gorman (Gazza), George Harris (Morty), Tamer Hassan (Terry), Colm Meaney (Gene), Kenneth Cranham (Jimmy Price), Michael Gambon (Eddie Temple), Dragan Micanovic (Dragan)

Realizamos esta review tanto para el público en general, así como para los fans de James Bond de nuestra web Al Servicio Secreto de su Majestad (SSSM), que desean conocer un poco más del desconocido (hasta ahora) Daniel Craig, que encarnará a 007 en la próxima Casino Royale. Por esta razón, incluiremos en mención aparte algunos breves comentarios para nuestros lectores Bondfilos (si el termino existe).

Layer Cake (2004): Daniel Craig es un narcotraficante amenzado por sus jefes mafiosos que decide dar su propio golpe; con Michael Gambon, Colm Meaney y Sienna Miller Un traficante de drogas planea su retiro. Sin embargo un día su jefe lo llama, y lo envía a buscar a la hija fugitiva de un poderoso empresario amigo. Mientras, el traficante deberá negociar con una banda de desquiciados que ha robado un millón de pastillas de extasis a un narcotraficante serbio. Y tras la pista de la droga robada viene un experto asesino, cortando cabezas de quienes encuentra en su camino y dispuesta a recuperar el cargamento.

En general, los mejores argumentos policiales suelen darse cuando el Señor Murphy hace su aparición en escena. Esto es aplicable a los filmes sobre robos geniales (especialmente los más recordados como Topkapi), pero puede hacerse una extensión a otras variaciones del género policial. Y cuando hablamos de Murphy, hablamos de aquél que en una ocasión enunció que si un plan puede fallar, seguramente fallará. Sin Murphy no habría emoción – directamente serían tramas lineales -. Es el componente de suspenso (¿cómo hará nuestro héroe para sobrevivir a algo inesperado?) que muestra no sólo el trabajo de ingenio del libretista o del director: es la cereza, precisamente, de la torta.

Layer Cake (traducido, sería el pastel de capas) es uno de los últimos productos de una camada de films británicos que siguen una línea de comedia policial negra que hiciera cabeza de playa con la memorable Pulp Fiction de Quentin Tarantino. Y si bien Tarantino es estadounidense, y si bien en Hollywood han hecho algunos vagos intentos de seguir sus pasos – lo más meritorio sería la tibia Two Days in The Valley por la misma época del opus de Tarantino; y recientemente el alumno de Tarantino – Robert Rodriguez – se ha despachado con Sin City que toma buena parte del estilo narrativo de Pulp Fiction -, no han sido sino los ingleses los que mejor plasmaron obras del mismo estilo. Los films de Guy Ritchie ya mencionados son indefectiblemente tarantinescos, salvando el acento cockney y la cerveza oscura.

En este caso, Matthew Vaughn – habitual productor de las películas de Ritchie – se manda solo con una cinta basada en una novela de J.J.Connolly de obvias connotaciones tarantinescas. Es un film que presenta a un montón de personajes en poco tiempo, y que pide atención al espectador para no perder la trama. Pero, afortunadamente, cuando las cosas parecen complicarse en exceso, Vaughn baja un cambio y permite que el público recapture la esencia de la trama. Y como Pulp Fiction, es un film de muchas tramas – presentadas, eso sí, de modo más lineal – , que se cruzan una y otra vez, pleno de situaciones bizarras, de diálogos cínicos, de actitudes inesperadas en circunstancias extrañas, y de cosas que no debían pasar pero que pasan, o cosas que no salen como es debido (pero a diferencia de Tarantino, acá no hay brillantes discursos sobre cultura pop, aunque si hay unos cuantos parlamentos muy ingeniosos). Hay violencia pero no mucha, no hay tanta sangre como en otros filmes de los ya mencionados, y comparada con otras películas, no posee una catarata de historias – Pulp Fiction no era más que una serie de episodios encadenados por sus personajes -, pero sí un puñado que tienden a hacerse complejas. Como posee un argumento de menor densidad – relativamente -, el director se vuelca a desarrollar más a sus personajes.

En el papel de traficante sin nombre que se involucra en la espiral de perdición que amenaza su vida, está Daniel Craig. Craig es un actor que ha desarrollado una buena carrera en la cinematografía inglesa, pero fuera de Reino Unido es casi un desconocido (a lo sumo hizo pequeños papeles para Hollywood en la primera Tomb Raider y en Road to Perdition), pero acá lleva el peso del film con gran carisma. Su personaje (que se le conoce como XXXX) es realmente agradable, mas allá de lo sucio de su trabajo. Es un tipo con normas, que odia la violencia y las armas, pero también es un hombre de negocios y de ingenio, que no duda en recurrir a medios expeditivos si la ocasión la amerita. Como Pulp Fiction, muchas veces se encontrará el público riéndose con ocurrencias y pensamientos de gente que es esencialmente desagradable – narcotraficantes, mafiosos, asesinos -. Y XXXX es profundamente simpático, mas allá de su profesión, porque nos involucramos con su vida, su modo de pensar, el orden de su rutina… es perfectamente creible y hasta admirable.

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En el resto del casting está el siempre sorprendente Michael Gambon como el empresario más siniestro de lo que aparenta, Kenneth Cranham como el iracundo jefe de la mafia… pero quienes llevan la mejor parte junto con Craig son Colm Meaney – a años luz de su papel estereotípico en Star Trek Next Generation – y el moreno George Harris, como los secuaces de XXXX que lo siguen por una cuestión de admiración.

Por supuesto, la trama tienen sus agujeros (p.ej. la hija del empresario es una historia que se desvanece en el trajin de los acontecimientos), pero son muchos más los pros que las contras. Especialmente cuando la espiral comienza a acelerar su velocidad y las historias confluyen.

Es una pequeña joya no muy difundida, lamentablemente. Es un policial con muchos toques muy sutiles de comedia, que pasa por las actitudes de los protagonistas, y con un par de muy buenas vueltas de tuerca. Y si usted desea ver un film inteligente y muy entretenido – en vez de los pastiches descerebrados que ultimamente Hollywood viene generando – , le recomiendo que la consiga en su video club amigo (o por ahi, ejem, en las redes de descarga de internet).

EL TEST DE PANTALLA DEL NUEVO BOND

Layer Cake sirvió como pasaporte para que el inglés Daniel Craig obtuviera el codiciado papel de 007. La pregunta es: ¿realmente Craig puede llenar el smoking que dejó vacío la partida de Pierce Brosnan?

Por Alejandro Franco – para el Servicio Secreto de Su Majestad

Layer Cake (2004): Daniel Craig es un narcotraficante amenzado por sus jefes mafiosos que decide dar su propio golpe; con Michael Gambon, Colm Meaney y Sienna MillerEn un momento de Layer Cake, el narcotraficante sin nombre que interpreta Daniel Craig se entera de una traición, y decide solucionarla por medios expeditivos. Su personaje XXXX odia las armas y la violencia – se ve a sí mismo como un hombre de negocios -, pero es también un hombre inteligente que reconoce cuando llega el momento de tomar medios drásticos. El mafioso Gene – interpretado por Colm Meaney – le presenta una galería de armas, y XXXX se enamora de una, y comienza a jugar con ella. Y más tarde lo veremos en un operativo tipo comando, liquidando el obstáculo que lo molestaba.

En todo el film esto es lo mas parecido a un momento Bond. Y vi a Craig muy cómodo en la secuencia, posiblemente porque hasta ese entonces el carisma que había radiado su personaje me había comprado.

Si bien XXXX es un businessman de la droga, no deja de ser – por cierto – un vivillo. Un tipo que cumple con su negocio pero tiene otros planes, y cuando las cosas se complican, decide armar una estrategia de escape para beneficio propio. Sembrando cosas aquí y allá, dándose algún que otro gusto, montando pequeños teatros, caldeando el ambiente… un tipo al cual siempre lo vemos midiendo e inventando cosas.

Los americanos suelen denominar tongue in cheek cuando los personajes y las situaciones no se toman demasiado en serio a sí mismos. XXXX es un personaje muy carismático – el argumento lo perfila así, y la interpretación de Craig le va en saga – que, a pesar de estar su vida en riesgo y de toparse con problemas inesperados, decae pero se reconstruye rápidamente y elabora estrategias alternativas. XXXX sabe que puede perder la vida, pero tampoco se deprime por eso, sino que elabora nuevos planes segun se suceden los acontecimientos. No es el típico pesado – lo que sería un cliché – sino un bon vivant despreocupado de lo vil de su negocio. Por esto es que alguien tan terrible y antipático como un narcotraficante resulta pintado como una persona agradable y hasta encantadora. Es un perfil tongue in cheek.

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Para que XXXX resultara digerible, es indispensable que Craig, a través de su personaje, se haga cómplice con el público. Desde el inicio del film con la narración en primera persona, nos sentimos cautivados no solo con esa voz grave que nos habla en un tono cínico de la naturaleza de su trabajo, sino también con los hechos posteriores, donde nos guiña el ojo de vez en cuando. Es un tipo inteligente, pero también un tipo común y de reacciones simpáticas. Reacciona como uno lo haría

Salvando las distancias, XXXX tiene cierto ángel que, p.ej., Remington Steele tenía. Y como suele pasar, aún el mejor papel escrito para un actor puede fracasar si no hay una interpretación de calidad mediante. Me reconozco sorprendido del charm que despide Craig en Layer Cake. Y como suele brotar en foros 007 de internet de todo el mundo, Craig ciertamente no posee la imagen típica de James Bond. Pero posee personalidad y mucha, y eso es lo que sentí todo el tiempo que veía el film de Matthew Vaughn. No es un galán ni un modelo, pero es un tipo que tiene cierto angel y que le da mucha simpatía al personaje. Especialmente en pequeños gestos o guiños que lo hacen mundano, y no inalcanzable o egocéntrico.

Habiendo visto la conferencia de prensa de su presentación como sexto Bond – la que muchos criticaron -, me resulta cada vez más simpático. Su actitud en la conferencia no es muy distinta a la de Layer Cake: es la de un hombre simple, simpático y con pensamientos y reacciones similares a las suyas o las mías. Creo que puede calzarse el smoking sin demasiados problemas. Porque, mas hayá de que no sea guapo, tiene una personalidad atrayente que sobrepasa a su papel. Si logra volcar a Bond la misma intensidad que su XXXX, podemos tener un gran 007 por muchos años, con cierta liviandad al estilo Moore o Brosnan – alejado de la oscuridad que emanaba el rol en manos de Connery o Dalton – y con un buen carisma para cumplir ok con el papel. Lo único que tenemos que hacer es darle la oportunidad.