Cine, TV, Video: crítica de Me Llamo Peter : La Vida y Muerte de Peter Sellers

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La biopic sobre Peter Sellers producida por HBO se apoya en los hombros de la brillante actuación de Geoffrey Rush y sigue el estilo lunático de las comedias más recordadas del cómico británico. Sin embargo no atina -por una cuestión de tiempos – a darle profundidad dramática a un personaje muy conflictuado.

Por Alejandro Franco – contáctenos

Me llamo Peter: la vida y muerte de Peter Sellers (EUA / GB 2004); Intérpretes: Geoffrey Rush, Charlize Theron, Emily Watson, John Lithgow, Miriam Margolyes, Peter Vaughn, Stanley Tucci, Stephen Fry. Dirigidos por Stephen Hopkins

critica: Llamame Peter - The Life and Death of Peter Sellers, con Geoffrey Rush, Charlize Theron y Emily Watson En la vida de todo bufo se esconde un drama. Y eso es lo que refleja, aunque sea tímidamente, el film de Stephen Hopkins y producido por HBO que arrasó en la entrega de los Emmys 2004.

Sin duda alguna, Peter Sellers es el cómico más grande que haya surcado la pantalla plateada en los últimos 100 años. De una plasticidad increíble, su marca de fábrica era interpretar a uno o mas personajes bizarros en cada uno de sus filmes. Desde maníacos hasta personajes tan estáticos como su Chance Gardener de Being There (donde su actuación es casi subliminal), su genialidad es inconmensurable. Pero, en su vida personal, fue una persona torturante y torturada, infantil y turbulenta, que solo vivía como interpretaba: imitando a los demás. Un actor de carácter vacío de personalidad propia.

El film cuenta como Sellers comienza en la radio en The Goon Show, y comienza sus escarceos con el cine británico. Pero es también la historia de un hombre inmaduro, sobreprotegido por su madre Peg, criado para el éxito y para tomar todo lo que lo que cree merecer para sí sin importar los demás (con el tiempo, Peg será víctima de sus propias enseñanzas). Si bien al principio del film vemos a un tipo estable, con su esposa (Emily Watson) y sus hijos, pronto empezaremos a notar rasgos de inestabilidad con el arranque de sus primeros éxitos. En un momento adquiere un Bentley deportivo que tiene una falla en la pintura; su hijo – con la mayor ingenuidad – intenta arreglarlo con una franja de pintura blanca; y Sellers se enloquece, destrozando el cuarto de su hijo en represalia. O cuando imagina tener feeling con su co-star Sofía Loren, llegando incluso a su primer divorcio … aunque la Loren no le diera ni la hora, y termine haciendo el amor con una doble en su auto.

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Hopkins sigue un camino muy original para narrar la vida de Sellers: copia el estilo de muchas de sus comedias más lunáticas (por ejemplo, The Pink Panther) desde lo estético, la presentación de títulos y la banda sonora. Hay muchos momentos en la vida personal de Sellers en que el bufo interactúa con los demás a través de personajes que inventa, la mayoría de los cuales terminarán siendo la semilla de sus mayores creaciones. Pero es en esos momentos, en que el film genera sus mejores escenas dramáticas. Fundamentalmente al comienzo, en su relación con su madre Peg y con su primera esposa – Ann -. Es con Ann con quien desarrolla una relación más madura, incluso después del divorcio, tomándola como confidente. Y es posiblemente a quien haya amado como ninguna en toda su vida. Es en las secuencias más conflictivas en que Sellers (Geoffrey Rush) rompe la cuarta pared, y mientras desarman el escenario de la toma que recién vimos, le habla a la cámara… pero caracterizado como uno de los personajes.

Mientras que el film desarrolla un buen ritmo al principio, es con el comienzo de la metórica ascension al estrellato de Sellers que empieza a caer en una vorágine de ritmos y escenas. Es imposible cubrir la cinematografía completa de Sellers en dos horas (posiblemente el formato de mini serie hubiera sido mejor), y pierde mucho de su posible profundidad dramática. Y si bien le pega a Sellers, tampoco lo hace de modo muy duro. Ciertamente la película captura sus momentos de furia (destrozando el cuarto de su hijo o pegándole a Britt Ekland, su segunda esposa, interpretada por una criminalmente desperdiciada Charlize Theron), pero le brinda una mirada piadosa al bufo. En muchas secuencias de la vida personal el director las capta con la comicidad propia de las películas de Sellers, y sin dudas el film rinde mejor sus frutos como homenaje que como crítica. Para los fans, vemos cómo crea a Closeau, o cómo improvisa sus personajes en el set de Dr. Strangelove; o cómo se recrean con gran fidelidad decorados y escenas de sus filmes más recordados.

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Pero también el film intenta meter en su metraje (y en escaso tiempo) las crisis personales del bufo. Cuando tiene una maratón de sexo con Ekland y le sobreviene el primero de sus numerosos infartos, donde en una secuencia onírica – muy a lo All That Jazz, se ve rodeado de todos sus personajes, y sale lanzado en un misil atómico, parodiando a Dr. Strangelove – ; y como consecuencia de esto, que decide cambiar el giro de su carrera, con las peleas constantes en el set de Casino Royale – donde parodia a James Bond – , y siendo despedido de la filmación. O su fría y distante conversación desde el set de The Bobo con su madre yaciendo en el lecho de muerte. Sus peleas con Blake Edwards – el director de la serie The Pink Panther – , su ruina económica gracias a los divorcios y a elegir papeles dramáticos, y la redención de la memoria de su padre como modelo de Chance Gardiner en Being There. Todo esto queda demasiado apretado y falto de profundidad.

En la edición en DVD se incluyen escenas cortadas y un documental sobre la realización del film. Es en algunas de las escenas suprimidas donde se explican algunas cosas que quedan descolgadas en la película, especialmente sobre la relación con su madre.

Sobre el film: es muy bueno, el aspecto técnico es excelente, y el reflejo de la vida de Sellers en los pasos de comedia es brillante… pero más que por la mano del director, es sin duda por la fabulosa interpretación de Geoffrey Rush, que habita la piel de Sellers hasta los últimos gestos y manerismos, y nos hace olvidar de las fallas narrativas de la película. Rush es Sellers a la perfección, y sólo se pueden encontrar algunos detalles, especialmente cuando hace finalmente un papel tan pasivo como el de Chance Gardiner. El resto del cast está lleno de grandes nombres, pero su participación es excesivamente breve y por una cuestión de tiempo no alcanzan a desplegar su verdadero talento. A quienes les dan más minutos de pantalla obtienen oportunidad de lucirse, como un reflexivo Kubrick interpretado por Stanley Tucci, o al falso adivinador interpretado por Stephen Fry. Pero las palmas – aparte de Rush – se las llevan Miriam Margolyes como la dominante madre y Emily Watson con la abnegada primera esposa.