 |
| Jack
Sparrow está de regreso, con amigos de la lejana China |
Los piratas muertos no cuentan cuentos pero
si lo hicieran, seguramente tendrían más sentido que
todas las secuelas juntas de Piratas del Caribe. Si
pensaba ud. que Piratas del Caribe 2: El Tesoro del Hombre Muerto
fue un desastre narrativo de colosales proporciones, entonces es
porque no estaba preparado para Piratas del Caribe 3: En El Fin
del Mundo. Lo que realmente importa poco, porque mas allá
de lo que diga la crítica la secuela anterior surcó
los mares de la taquilla llevándose el codiciado podio del
billón de dolares de recaudación que sólo unos
pocos (Titanic, El Señor de los Anillos: El Regreso
del Rey) han obtenido. Y la tercera entrega bien puede lograr
los mismos resultados.
Es que en realidad Piratas del Caribe
3: En El Fin del Mundo es más de lo mismo - bastante
más de lo mismo, rondando las 2 horas y 47 minutos de duración
-. Es el capítulo más largo de la saga, pero a su
vez el más confuso, desde el momento que hay tantas subtramas
que aturden, además de perder mucho del sentido de diversión
que tenía el filme original La Maldición del Perla
Negra. Como resultado, no importa la cantidad impresionante
de acrobacias, FX, y costosa producción, el tema es que no
pueden disfrazar que Piratas del Caribe 3 está perdida
en medio del océano.
La última vez que vimos al Capitán
Jack Sparrow (Johnny Depp), estaba siendo empujado a los abismos
marinos por el monstruoso Kraken. Para poder salvarlo, Will Turner
(Orlando Bloom), Elizabeth Swann (Keira Knightley) y el resurrecto
Capitán Barbossa (Geoffrey Rush) viajan a Singapur para formar
una improbable alianza con el pirata chino Sao Feng (Chow Yun Fat).
Ellos deberán enfrentárselas con el malvado almirante
Norrington (Jack Davenport), que ahora tiene la tarea de destruir
naves piratas a bordo del Holandés Errante. Con su futuro
en debacle, Will, Elizabeth, Barbossa y el amado Jack deberán
pelear por el control del alta mar y el mantenimiento de su estilo
de vida.
Sería fácil referirse a En
El Fin del Mundo como Piratas del Caribe 3, pero en realidad
no es más que Piratas del Caribe 2: parte 2. Y esto
es porque el director Gore Verbinski una vez más se apoya
en un nivel descomunal de saturación de efectos especiales,
lo que imposibilita que Orlando Bloom, Keira Knightley y el resto
de los actores puedan brillar (o hacer algo) entre semejante desborde
técnico. Tampoco sirve que los tradicionales guionistas de
la saga - Ted Elliott y Terry Rossio - acumulen vueltas y vueltas
de tuerca a la trama. Todo esto contribuye a cierto caos generalizado.
 |
| reunión
de viejos amigos (y enemigos) |
Al menos Johnny Depp viene al rescate, aunque
tarda 30 minutos en hacer su primera entrada. Su maravillosa perfomance
como Jack Sparrow es la gracia que salva al film, y por suerte está
también el guitarrista de los Rolling Stones Keith
Richards en un festejado cameo como el padre del pirata favorito
de todos.
No hay duda que Piratas del Caribe 3:
En El Fin del Mundo terminará por saquear el tesoro de
la taquilla, pero no es una alta nota para terminar la saga sino
mas bien todo lo contrario. Lo único potable es Jack y la
hora final que, aunque algo hueca, recupera algo del sabor del entretenimiento
que tenía la serie. De todos modos, la puerta queda abierta
y, si usted es paciente durante los 7 minutos que dura los títulos
finales, podrá ver alguna secuencia extra que puede dar pie
a una futura Piratas 4.
Si la Disney decide despacharse con
una nueva entrega, es de esperar que realice un filme más
coherente. Alguno que no deje a los piratas náufragos en
un mar de confusión. |