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¿Quién no conoce a Los Simpsons?. La serie fue
concebida como un corto animado de relleno para The Tracey Ullman
Show en 1987 y pronto llamó la atención del público,
razón por la cual la Fox terminó por darle su
propio espacio. Y desde entonces más de 400 episodios de 22
minutos han sido televisados en 18 años de puesta en el aire,
haciendo que la serie rompiera varias marcas de permanencia en la
televisión americana. Los Simpson no son la serie más
larga de la historia (desde Gunsmoke hasta varios animés
japoneses lo superan en cantidad de episodios y años de emisión),
pero su longevidad y capacidad de convocatoria les ha creado su propio
nicho en la cultura mundial.
Desde mediados de los 90 que el proyecto de un largometraje se
viene cocinando en la Fox. Muchas idas y venidas han pasado,
comenzando por la partida de Matt Groening hacia otras series animadas
que le dieran aire fresco en lo creativo como Futurama, pero
para el film el padre creativo de Los Simpson está
de regreso. Una batería de los mejores guionistas de la serie
(se cuentan once) pusieron los dedos en el libreto. Ahora la cuestión
es, si de semejante esfuerzo multitudinario (que se viene armando
de a poco desde el 2001) puede resultar algo coherente, fresco y
divertido.
Y la respuesta es un rotundo sí.
La Película de Los Simpsons es equiparable a los mejores
episodios de la serie, tan maniática, inteligente y llena
de energía como en sus mejores momentos. Aquí la satira
apunta sus dardos a la política, la religión y los
ambientalistas, pero con suficiente calidad como para que nadie
se sienta demasiado ofendido.
Para la mayoría de su duración, The Simpson Movie
es una serie interminable de gags enganchados, al mejor estilo de
¿Y
Dónde Está El Piloto?. Y si alguno de los chistes
fracasa, basta esperar unos segundos para el siguiente. El film
está recargado en el apartado parodia y comedia, con algunos
toques ligeros de emotividad como cuando Homero tiene una epifanía
acerca de la importancia de la familia. Mantiene el tono de la serie
sin caer en melodramatismos, con lo cual los espectadores se interesan
por los personajes en medio del torbellino de gags.
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Hay por supuesto un guión, que no será Shakespeare,
pero es efectivo. Es sorprendentemente coherente a pesar de la docena
de libretistas acreditados. Cuando el gobierno (a cargo del Presidente
Arnold Schwarzenegger) descubre los niveles tóxicos del lago
de Springfield (generado a partir de un container de "deshechos
de chancho" que descarta Homero), la comunidad es puesta
en cuarentena. Homero y su familia - la esposa Marge, el hijo Bart,
y las niñas Maggie y Lisa - escapan de la ciudad y se van
a Alaska, decididos a empezar desde cero. Pero cuando se enteran
de que el gobierno desea tomar medidas más drásticas
con Springfield, ellos deciden regresar y tomar cartas en el asunto.
La inmensa mayoría de personajes secundarios de la serie
tienen sus cameos, para deleite de los fans. Y están muy
bien integrados, de modo de no saturar al espectador ni sorprender
a los novatos en la cultura Simpson (si es que hay alguno sobre
la Tierra). No faltan los cameos estelares como los de Tom Hanks,
que son una marca registrada de la serie.
Visualmente mantiene el estilo, aunque hay una mayor profundidad
de detalle y unos cuantos CGI como para que se vea mejor en la pantalla
grande. Es obvio que el gran esfuerzo es que parezca similar pero
no más de lo mismo.
Si la mitad de la gente que alguna vez disfrutó un episodio
de Los Simpson acude a ver el film, es obvio que resultará
un gran hit. La Fox apuesta fuerte y hace una gigantesca
campaña publicitaria como no se ha visto en años.
Con algunas excepciónes de malas palabras y una escena de
desnudo de Bart, no hay nada que aleje a los chicos de ver la película.
No es South
Park llevado al cine, sino que mantiene su política de
entretenimiento para toda la familia, un título que ultimamente
viene siendo mal usado y culmina en terribles bodrios. Por suerte,
The Simpson Movie no es el caso y es una película
que disfrutarán enormemente niños y adultos. |