Sleepy
Hollow (GB - EUA, 1999): Intérpretes: Johnny
Deep, Christina Ricci, Casper Van Diem, Michael Gough,
Christopher Lee, Michael Gambon, Miranda Richardson.
Dirigidos por Tim Burton. Este mes por Cinecanal. (****)
Director talentoso si lo hay (y bicho raro además),
Tim Burton se atreve en esta ocasión a incurrir
nuevamente en el genero fantástico que tan buenos
resultados le había dado con El joven manos de
tijera. Como en aquella ocasión, recurre nuevamente
a su intérprete fetiche (Deep), y a varios otros
veteranos de anteriores films (Gough de Batman, Freddie
Jones de Ed Wood).
El eje central del film pasa por un relato de Washington
Irving, la leyenda de Sleepy Hollow ( literalmente el
hueco durmiente), que ha sido muy popular y tuvo varias
adaptaciones, incluyendo una animada de Disney. El relato
básicamente mostraba el enfrentamiento entre
el crédulo del lugar (Itchabod Crane) y el espíritu
que azota al pueblo de granjeros, cercenando cabezas
por doquier. Debido a tratarse de un relato demasiado
conocido, Burton arma una vuelta de tuerca ingeniosa,
de forma que todo resulte en apariencia nuevo, y a la
vez pueda llenar la duración del film.
Esta vez el enfoque es detectivesco y algo más
bizarro: un joven policía del Nueva York de fines
de siglo (Deep), de novedosos metodos de investigación
(utilizando bizarras técnicas forenses y científicas)
es encomendado a investigar las extrañas muertes
que se suceden en el pueblo del título. Casualmente,
la escena inicial trata sobre el asesinato de uno de
los patriarcas del pueblo (cameo de Martin Landau).
El novato investigador llega a la comuna y descubrirá,
entre otras cosas, un enredo de intereses patrimoniales
y lazos de sangre mezclados entre las dos familias más
poderosas de Sleepy. Una conspiración de la cual
participan los jefes del poblado, que ocultan con su
silencio las sospechas sobre las intenciones del espíritu
de un antiguo guerrero hessiano contratado en las épocas
de la guerra de la independencia (nuevo cameo, esta
vez de Christopher Walken). Contraponiendo la superstición
con la ciencia, el novato Crane investigará los
sucesos hasta descubrir el complot que involucra al
pueblo entero.
Como todos los films de Burton, es un film animado
y entretenido. Por un lado, se ha buscado recrear la
estética de terror gótico que utilizaban
los films de la legendaria productora inglesa Hammer
(autora entre otras, de la serie Dracula con Christopher
Lee - que aparece adrede en esta película - y
Frankestein). En este caso, se ha optado por armar todos
los escenarios en un estudio, de forma de poder manejar
a voluntad luces y efectos, creando un ambiente tétrico,
espectral, de formas deformadas y resplandores apagados,
que estéticamente se incorporan muy efectivamente
al film, creando el clima necesario. La ambientación
es a todas luces brillante en realización; la
estética del pueblo es decadente y de formas
retorcidas, y recrea un ambiente fantástico,
como de ilustración de cuento. Acorde a los gustos
del realizador, la estética retorcida en formas
reemplaza las formas siniestras de los castillos que
suelen ser los lugares habituales de esta clase de relatos.
Además, el uso de nieblas crea una sensación
de encierro aún en un lugar tan abierto como
es la campiña, y uno se olvida que está
viendo un paisaje americano, siendo más parecido
a la apariencia rústica y casi medieval de la
campiña inglesa. Así mismo la fotografía,
impecable, acentúa tonos negros y sepia, con
lo cual prácticamente cada fotograma del film
es un hermoso cuadro.
En cuanto a la trama, actor, director y guionista han
decidido acercarse por el lado del humor. Deep juega con
su personaje entre burlón y payasesco; es un hombre
instruído, descreído (en secuencias oníricas
explica como abraza con fervor la ciencia en contraposicion
a la supersticion) y torpe. Su papel es tomado de forma
flexible, juguetona, lo cual desacartona notablemente
el relato. Una interpretación estoica de su Itchabod
Crane hubiera terminado en endurecer la trama, y posiblemente
en acercarla a los clisés de films clase B. Corta
su papel con la misma tijera que hizo antes Ed Wood; ingenuo,
torpe y brillante. Y en buena parte refleja el sentimiento
del espectador si en la vida real uno escuchara los relatos
que acontecen en la pelicula. Además, uno siempre
termina por tomar simpatía por el personaje que
nos va guiando en una galería de personajes secundarios,
algo más estereotipados. Ricci nos deleita con
su misterio, su maldad indefinida y ocupa plena la pantalla.
Los jefes del pueblo (veteranos de amplia trayectoria)
también lucen caricaturescos, pero en ningún
momento caen en sobreactuación o ridiculez. Mientras,
la madrastra interpretada por Richardson, cumple con su
rol de villana con perfeccion y naturalidad. Y por último,
sin figurar en los créditos, está Walken,
un actor habituado a salirse de madre, que en esta ocasión
calza a la perfección el traje del psicótico
asesino de apariencia y ferocidad bestial.
La música es, como habitual en los films de
Burton, de Danny Elfman; excelente intérprete
para narraciones de corte fabuloso y fantástico.
El film realmente intriga, atrapa con su relato y especialmente,
con su tratamiento de imágenes. Si bien hay escenas
sangrientas, son contundentes, sin demasiado gore, y
de fugaz visión, como para producir el sobresalto
y no la repulsión. Hay muchas alusiones a los
filmes de la Hammer y otros clásicos (por ejemplo,
la secuencia del molino que homenajea al final de Frankestein
- 1930 - ), dotados de un ritmo agil y moderno de narración.
En ningún momento decae el interés y,
sobre todo, el film invita a verlo una y otra vez. |