NUEVOS
AIRES
El relanzamiento de la saga de Viaje a las Estrellas
tiene acción mientras que se mantiene fiel al
canon. Un entrenimiento sólido.
por Alejandro Franco ; e-mail :
info@datacraft.com.ar
Director: J.J. Abrams; Intérpretes: Chris
Pine, Zachary Quinto, Leonard Nimoy, Eric Bana, Karl
Urban, Simon Pegg, John Cho, Zoe Saldana, Anton Yelchin,
Bruce Greenwood
Después de haber existido por 28 años (entre
1966 y 1994), llega el momento en que una franquicia debe
hacer concesiones para mantenerse fresca. Esa es una de
las causas de esta nueva entrega de Star Trek.
La otra es simplemente económica: Paramount
Pictures - dueña de la marca - desea seguir
ordeñando a su vaca de oro. Para que eso
ocurra, se debe aggiornar la serie para que una
nueva generación de fans Trek surja en cada temporada.
Star Trek 2009 ha sido concebida en términos
de mantener su legión fiel de fans históricos,
repatriar a aquellos renegados y abrir el universo Trek
a millones de espectadores. El esfuerzo de J.J. Abrams
es prácticamente impecable.
Con el empleo de los servicios de Leonard Nimoy en
el rol que lo hizo famoso, Abrams fortalece la conexión
entre lo nuevo y lo clásico. La presencia de
Nimoy puede verse tanto como una secuela como una precuela,
aunque quizas los aspectos relativos al viaje en el
tiempo están débilmente desarrollados
y pobremente escritos. Así como está Nimoy
hay otras referencias a capítulos de la serie
original. Estas referencias están colocadas con
cierta altura, de modo que no sean distractivas para
el fan ni para el recién llegado a la saga.
En cuanto el guión, tanto Abrams como sus libretistas
habituales Robert Orci y Alex Kurtzman intentan mantener
las cosas interesantes, ni bien deben lidiar con las
restricciones naturales de las llamadas historias
de origen. No sólo debe proveer un trasfondo
a todos los personajes conocidos, sino que debe crear
una historia propia e interesante en el resto de tiempo
que le queda.
Star Trek abre con una formidable batalla espacial
entre el USS Kelvin, comandado por el padre de
Kirk y la nave de combate romulana Narada, la
que ha arribado desde 120 años del futuro. Nero
(Eric Bana), el comandante romulano, ha llegado a esta
época con motivos tan claros como el genocidio.
Después del combate, Nero se oculta durante 25
años, esperando el inevitable arribo de su odiado
enemigo del futuro. Y sólo en ese entonces es
cuando reaparecerá.
En el medio, James T. Kirk es un brillante pero indisciplinado
novato de la academa espacial, que ha sido reclutado
por el capitán Christopher Pike (Bruce Greenwood,
en un papel que homenaje al film piloto de la serie
protagonizado por Tab Hunter antes que William Shatner
desembarcara como Kirk), al que ve un enorme potencial
en el joven. Cuando Pike recibe un llamado de emergencia,
él está a bordo de la flamante Enterprise,
donde además de Kirk están Spock como
el primer oficial, Leonard "Bones" McCoy,
la oficial de comunicaciones Uhura, y los navegantes
Sulu y Chekov. El ingeniero Scotty (Simon Pegg) se les
unirá más tarde. Es la tarea del Enterprise
detener al Narada, siendo ésta masivamente
más artillada que la nave de la federación.
Por suerte ellos cuentan con un aliado inesperado.
Star Trek es claramente un filme de acción,
que excede los standares que la franquicia había
alcanzado con La Ira de Kahn. Además de
fabulosas batallas espaciales, hay persecuciones, combates
mano a mano y todo tipo de secuencias de adrenalina pura
que uno espera de semejante película. Es excitante,
pero no tiene la profundidad habitual que caracterizaba
a la serie.
En cuanto a las perfomances, son mayormente exitosas,
considerando que se están calzando los zapatos
de otros actores. Chris Pine sugiere a Shatner, sin
imitarlo. Tiene el carisma y la altivez a la vez que
el humor y la humanidad que evitan convertirlo en una
prima donna. Zachary Quinto es menos efectivo
como Spock, primordialmente porque el actor original
- Nimoy - está en el film. Zoe Saldana exuda
sexualidad como Uhura, John Cho está ok como
Sulu, y Kar Urban clona perfectamente a DeForest Kelly.
Quizás las pegas pasen por Chekov (Anton Yelchin)
y Scotty (Simon Pegg), porque el libreto los margina
al papel de comic relief. Y del otro lado, Eric
Bana está desperidiciado criminalmente como villano.
No es el mas memorable de la saga.
Cuando llegan los créditos finales, a uno le
queda la sensación de que esta Star Trek
es un buen comienzo. Para reciclar los personajes, rebootear
la franquicia y mantenerse fiel a los origenes, funciona.
Quizás la modernización y adaptación
al público actual le hayan quitado algo de su
sabor, pero está muy bien en sus propios términos.
La verdadera prueba vendrá en dos años,
cuando rueden la secuela - si la película no
se hunde en la taquilla -. Y esperemos con los dedos
cruzados de que éste sea solo el comienzo de
una aventura fascinante. |