Cine, TV, Video: crítica: A mi Altura (Tall Girl) (2019)

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Si la originalidad no es el fuerte de la última comedia romántica de Netflix, el peor ofensor de los sentidos es el humor atroz, forzado e incorrecto del libreto, el que termina por hacer crujir los dientes al espectador y cuestionar en qué rayos estaban pensando cuando escribieron los diálogos.

Cine, TV, Video: crítica: A mi Altura (Tall Girl) (2019)

Por Alejandro Franco – contáctenos

calificación: 2/5 - regularParecía que Netflix había encontrado la ruta en el género de las Rom-Comcon títulos mas que potables como ¿No es Romántico? o Sierra Burgess is a Loser -, pero con Tall Girl lo único que demuestra es la absoluta falta de control de calidad sobre las producciones (como estudio) que genera el gigante del streaming. Es un libreto que nunca hubiera recibido luz verde en un estudio cualquiera, y que demuestra que la velocidad de producción y el exceso de fondos no es una buena combinación, terminando por generar productos no sólo olvidables sino que incómodos y hasta repudiables. No hay problema alguno en que A mi Altura sea una comedia rutinaria, en que la protagonista de turno sea una loser por una diferencia física – de hecho creo que ser muy alta es mucho menos humillante que ser obesa, mas cuando Ava Michelle es una completa bellezay que no haya ni un ápice de originalidad en la fórmula – la hermana mayor mentora; la chica popular devenida villana; el galán de belleza imposible que es objeto de disputa; el mejor amigo que está enamorado de la protagonista desde que eran chicos -. Pero el humor deja muchísimo que desear. No es que no sea gracioso; es que a veces se mete en el terreno de lo ofensivo y lo escabroso. ¿Ejemplo?. Michelle queda prendida de un estudiante de intercambio que viene de Suecia (Luke Eisner), un pibe que parece salido de un book de modelos masculinos y que tiene un look que no es de este mundo; pero el mejor amigo de Michelle (Griffin Gluck) le dice que si ella (que es enorme) hace pareja con el sueco van a tener un bebé gigantesco… va a quedar deforme y van a tener que dejarle una cicatriz enorme cuando le hagan ya que la criatura no podría salir por la vía natural. Así de horribles son los supuestos “momentos cómicos” del filme.

Honestamente no sé si contrataron a un enemigo para agregarle chistes a la trama porque el filme hubiera quedado mucho mejor sin esos raptos de humor políticamente incorrecto (pero no sería drama la incorrección si fueran realmente graciosos, tomando nota de los hermanos Farrelly que han hecho escuela en ese campo). El filme exagera hasta el punto de lo absurdo el tema de la gran altura de la chica (que no es gigantismo; mide 1.85, no dos metros treinta, por favor!, y no tiene características de acromegalia u otra enfermedad deformante) y lo convierte en una condena social, cuando la realidad es que la chica bien podría hacer carrera como modelo o jugar en un equipo de basquet femenino donde encontraría que no es el único especimen femenino en la Tierra que es alto como una puerta (amén de poder hacer amigos de su altura). No sólo el padre (un desperdiciado Steve Zahn) se mete en un berenjenal al llamar a un club de gente alta (los Toppin Tops o algo parecido, que lo único que hacen es hacer competencia con otros clubes de gente alta para ver cuál de ellos tienen mas miembros… en vez de darle soporte y charlas de contención a la gente que vive traumada con su estatura), sino que los fastidiosos personajes de la madre (Angela Kinsey) y la hermana mayor (Sabrina Carpenter) caen en la peor de las caricaturas ya que la madre es una super competitiva ex reina de belleza que entrena a su hija mayor para que gane los extremadamente superficiales concursos pueblerinos en los que la anota. La Kinsey insiste en hacerle un makeover a Ava Michelle y la termina convirtiendo en un payaso recargado de pintura, un espectáculo tan atroz e incómodo que raya en el mal gusto… y que de cómico no tiene nada. Al menos la Carpenter intenta salirse de personaje con un poco de calidez humana al cuidar de su gigantesca hermana mayor (le saca dos cabezas), pero el resto está cocinado de apuro y cruje con la inexistente credibilidad interna que tienen que tener estos relatos como para que los personajes y el conflicto de la protagonista te importen.

Todo es unidimensional, las charlas entre los personajes son fatuas y, por cada momento logrado (en el aspecto romántico), pronto hay un personaje fastidioso que se despacha con una salida espeluznante y completamente fuera de lugar (casi todos los diálogos de Clara Wilsey entran en esta categoría). Ni siquiera el clímax tiene el efecto catártico que uno espera en este tipo de filmes, con lo cual Tall Girl termina siendo una comedia romántica mediocre que deja pasar una buena oportunidad (y un cast medianamente potable) por culpa del terrible libreto de Sam Wolfson, de ahora en más un nombre a evitar.

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