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Quiero
presentarles la página de mi esposa.
Quizás
navegando en el océano de internet te encuentres con esta boya,
justo en el momento en que la precises. La intención es brindar
un mensaje de apoyo y de esperanza.
Quien
haya pasado esta enfermedad habrá sufrido,como nosotros, cielo
e infierno,y habrá buscado explicaciones donde no existen. Nada
es un castigo, sino cosas que suceden fortuitamente, como le pasa a usted,
a mí, al vecino. Como toda lucha, todo se reduce a una cuestión
de actitud. Y si existe algo que nunca hicimos, fue bajar los brazos ni
perder la fe; porque, como nos ocurre a todos nosotros, en nuestros momentos
más difíciles, nos damos cuenta del material del que están
hechos nuestros valores, y en nuestro caso, nos dimos cuenta del poder
del amor que nos unió y que nos permitió sobrellevar el
duro trance de la operación primero, y de la quimioterapia después.
Nos
casamos por amor, y nos comprometimos de corazón a estar juntos
en las buenas y en las malas, en la enfermedad y en la pobreza. Y ninguna
fuerza conocida podrá quebrar ese vínculo que nos une. Y
esa poderosa razón es la que nos permitió sortear bien el
camino, aunque sabemos que no todos los casos se dan así.
Por
eso, el propósito es mostrar cómo con fe, amor y optimismo
podemos sortear las nubes más negras y las tormentas más
fuertes. Aún seguimos en la lucha, no podemos dar nada por sentado.
Nuestros resultados de hoy son más que optimistas, pero el Destino
pueden reservarnos futuras sorpresas que Dios quiera evitar.
Podría
decirse que estamos hablando desde el otro lado del río, que el
tramo difícil ha sido superado. Pero durante el trayecto no sabíamos
que había al final, si es que existía uno. Y ahora,del otro
lado, no sabemos si algún momento no encontraremos otro río
turbulento por cruzar. Hemos aprendido que lo que dimos como por establecido
e inalterable (nuestras vidas) puede dar un giro en cualquier momento.
Y aunque demos por superada la enfermedad, nos ha quedado en nuestro interior
una voz de alarma que puede sonar en algún momento de nuestras
vidas. Mañana, en unos años, quizás nunca. Porque
las bases sobre las cuales construimos nuestras vidas ya no resultan indudables
o indestructibles como la mayoría de la gente asume.
Y
si te encuentras en la misma situación, pero con un peor diagnóstico,
toma nuestras manos y nuestro mensaje. Verás que nuestras palabras
de esperanza pueden contagiarte, y que no hay nada escrito en ningún
lado que nos diga que un destino no puede torcerse ni un temporal capearse.
Porque
lo más poderoso de nuestra fe, en Dios y en las personas, en especialistas,
amigos y cónyuges, puede darnos no solo el consuelo que precisamos,
sino la fuerza para derrotar al más inconcebible, impensado e indestructible
de todos los males.
Su marido y compañero, Alejandro
...y
esta es mi historia:
Nací
en la ciudad de SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS (pcia de Bs. As, ARGENTINA)
Soy la más chica de tres hermanas mujeres, me llamo CRISTINA y
tengo 29 años.
Crecí en una hermosa familia de panaderos, mi PAPA era italiano
y mi MAMA es argentina, (tengo una linda mezcla de sangre, por parte materna
aborigen y por parte paterna bien tana); a comparación de otros
bebes mi cuna fue un canasto de bizcochos y tuve varios niñeros
que me cuidaban mientras mis padres trabajaban en la panaderia, ellos
eran los mismos empleados que me cuidaban y me malcriaban un poco, afecto
nunca me falto a "DIOS GRACIAS".
De niña siempre fui sanita me enfermaba como toda criatura con
todas las enfermedades que de chicos solemos tener las ya conocidas por
todos.
De adolescente fui un poco rebelde (¿quién no?); los estudios
los complete después de grande, mientras tanto trabajaba con mis
padres en la panaderia, ya que no estudiaba debía trabajar. Ese
fue mi trato con ellos.
Tengo tres hermosas sobrinas, "son los soles de mi vida", el
día que nacieron mi alma estuvo de fiesta.
El primer golpe que la vida nos da, fue al enteramos que mi papá
tenia cáncer terminal (lo tenia alojado en los pulmones con metástasis
en el higado). Lo pudimos tener con nosotros 5 meses, cuando falleció
se quedo como le pedíamos a DIOS "DORMIDO COMO UN PAJARITO,
CON UNA HERMOSA SONRISA EN SU CARA Y RODEADO DE LOS QUE LO QUERÍAN
"; hasta último momento estuvo lucido de lo que sucedía
y sabia mejor que nosotros que sus día eran contados, se ayudo
y nos ayudo desde un principio a saber llevar la enfermedad. Quedamos
con miles de anécdotas, al recordarlo lo hacemos con una gran sonrisa
porque hasta último momento nos estuvo haciendo bromas a cada uno
de esta hermosa familia.
El tiempo nos ayudo a saber sobrellevar la pena de su ausencia.
A mi me costo un poco más por el hecho de que 5 meses antes el
me estaba entregando en el altar a la persona que ahora comparte la vida
conmigo; mi marido fue y es mi gran apoyo.
(Lo que es la ironía de la vida, cuando nos pusimos de novios con
mi esposo al momento de definir la relación le plantee la posibilidad
de no poder tener hijos biológicos el me contesta entonces que
no importaba, que iríamos a adoptar. Hasta acá todo bien.)
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Hacia
dos meses que venia con dolores fuertes en el bajo vientre y hemorragias
incesantes, a todo esto yo me había hecho el examen ginecológico
y salió bien.
Los dolores que yo padecía mi ginecólogo los atribuía
a las pastillas anticonceptivas, me dijo que si dejaba de tomarlas a lo
mejor las molestias se irian, a las pastillas las tomaba desde más
chica ya que como siempre había sido muy irregular con mi periodo,
estas me lo habían normalizado.
Llegue a un momento en que el periodo no se iba y es así que fui
a ver a mi doctor sin turno previo, le comente a la Srta. que atendía
en sala de recepción mi problema y le pedí que por favor
le comentase al doctor por lo que estaba pasando; me deriva a la guardia
ya que el no atendía más sin turnos y que luego pidiera
un turno para verlo, pero resulto que recién lo podía ver
al mes y al problema lo tenia que resolver en ese momento: necesitaba
que me examinara.
Sinceramente volví molesta a mi casa.
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A
los días fui a la guardia, me atendió una ginecóloga
de turno y me dio unos comprimidos para cesar la hemorragia y así
fue. Los dolores se me fueron enseguida.
Se acercaba la fiesta de año nuevo, viajamos para el interior a
lo de mi mamá para festejar la fecha.
Hasta acá venia todo muy bien.
Al año 2000 lo empezamos de una manera muy diferente me volvieron
las hemorragias acompañados de dolores, para el 11 de enero estábamos
en la guardia del hospital enterandonos que existía la posibilidad
de que yo tuviera un tumor, no se sabia si era bueno o malo.
Me realizan una tomografía computada y confirma el resultado de
la ecografía.
La operación era inminente, estaba en una cuerda floja ya que el
tumor era grande lo tenia alojado en uno de mis ovarios y por el tamaño
que tenia podía llegar a extrangularlo así produciendo un
paro ovarico (parecido a un paro cardíaco) lo cual esto me podía
llevar a la muerte.
Desde el primer momento los doctores nos abrieron todas las posibilidades
existentes:
- 1-Era
casi seguro que el ovario se iría a perder,
- 2-El
tema era ver la naturaleza del tumor.
- 3-Por
ser tan grande el tumor, este tapaba las tomografías. Recien
después de retirarlo en la misma operación, se podría
ver si existían otros órganos comprometidos.
- 4-Debido
al gran tamaño y a la naturaleza del tumor, solo se podía
analizar después de ser retirado.
Es
entendible que después de esta noticia el mundo se nos derrumba,
empezaron las dudas y los miedos.
Pero en ningún momento perdimos la FE, desde ese momento nos mentalizamos
en que todo saldría bien. Aparte el apoyo incondicional de los
doctores nos ayudaba a seguir adelante.
Siempre estaremos agradecidos a nuestro nuevo doctor, por momentos sentíamos
que el mundo se nos venia abajo pero el nos alentaba a cada instante nos
deba valor y coraje con sus dulces palabras y su gran amor hacia nosotros.
La imposibilidad de ser padres biológicos se empezaba a sentir
como un fantasma en nuestras en nuestras vidas pero en ese momento lo
más importante era salir bien de todo lo que nos estaba pasando.
Hasta ese día enfrentamos esta situación los dos solos,
aún nuestras familias no estaban enterados por lo que estábamos
pasando.
Llego el día en que debíamos decirle a mi mamá que
me tenía que operar de urgencia, que la necesitaba a mi lado (ella
vive en el interior y yo vivo en Capital Federal) todo se lo contamos
por teléfono ya que no podíamos viajar, senti que el mundo
se le vino abajo. Ella se encargaría de darles la noticia a mis
hermanas, fue difícil!!.
La fecha de la operación fue para el 25 de enero (25, fecha muy
importante para mi ya que soy devota de la VIRGEN DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS,
ella apareció un 25 de septiembre de 1984) sentí que ese
día sería muy especial más al de la operación,
ya que sentía que la MADRE estaría conmigo en todo momento;
así fue.
En la noche previa a la operación me la pase rezando, no dormi,
mejor dicho no dormimos.
Llega el día, nos internamos en familia, me acompañaron
mi esposo, mi madre, mis suegros, una gran amiga y una de mis hermanas.
En todo momento sentimos el apoyo del dr, de la familia y de los amigos.
Era la primera vez en mi vida que me operaba.
Estaba en el cuarto rezando con mi mamá cuando llega el momento
en que me vienen a buscar, puede sonar loco, pero yo estaba feliz: en
vez de animarme ellos a mi; era yo la que les daba fuerzas a ellos, que
irónico.
Me encuentro en la sala de operaciones, sentia curiosidad por todo lo
que me van hacer, me preguntaba si una vez anestesiada iría a sentir
algo como verme desde arriba, es decir mi cuerpo en la camilla y mi espíritu
suelto viendo mi operación (creo que veo demasiadas peliculas)
llegan los doctores me preparan, me tranquilizan (a todo esto yo en ningún
momento tuve miedo ni estaba asustada), el anestesista me hacia bromas
con respecto a mis venas ya que son difíciles de encontrar, cuando
me da las indicaciones de como me despertarían yo ya estaba superdormida,
la operación duró cerca de 4 horas.
Cuando despierto a mi lado se encontraba una enfermera amorosisima tranquilizandome
ya que estaba saliendo de la anestesia y empece a sentir los dolores.
Me llevan a la habitación me pasan a mi cama y en ese momento sentí
el dolor más fuerte que jamas había tenido, y aunque no
lo crean mi madre lo sintió en su vientre; ¿sera la conexión
que hay entre de madre a hija?¿un misterio de la vida?.
En ese momento yo quería ver a mi mamá y a mi esposo.
A todo esto yo me hacia de la idea de pasar mi cumpleaños internada
porque no se sabia cuanto tiempo estaria, los cumplo a principio de febrero.
La primera persona en tratarme como a un cristal fue el doctor, luego
desde ya toda mi familia y mis amigos.
Al segundo día de la operación ya me hicieron bajar de la
cama, dolorida hacia todo lo que me indicaban siempre con una sonrisa
demostrando que en realidad soy una persona muy FUERTE!, en el tercer
día me sacaron el aposito que cubría toda la herida y llego
el momento de la ducha, al verme la herida me asusté, la ducha
fue toda una proeza entre mi esposo y mi madre me bañaban dentro
del dolor existía alegría suena raro pero esta es la verdad,
aun con dolor en el cuerpo mi espíritu se encontraba llenando de
alegría mi alma, a las pruebas me remito.
El doctor habla con mi marido y le cuenta como había sido la operación
y la verdad que se asombro.
En la ecografía como en la tomografía salía que el
tumor media 12 cm por 15cm(para que tengan una idea tenia el tamaño
de un pan de hamburguesa) pero cuando llego el momento de extraerlo se
encuentran con que este se había agrandado a 26 cm llegando a tener
el tamaño de una pelota de ragby, lo que mas les llamo la atención
es que estaba todo encapsulado.
Teníamos que esperar el resultado de la biopsia, este tardaría
como quince días.
Mientras tanto llego el día de mi cumpleaños, cumpli 29
años rodeada de todos mis afectos fue un día muy especial.
Hasta ese día en mi vida todo venia muy bien.
A veces cuando se quiere ayudar en situaciones como esta, la familia de
tanto querer ayudar terminan sin querer metiendose adelante de toda decisión
ya tomada, y es así como una relación familiar pasa a ser
una relación simple y común hasta cierto momento.
Hubo un día que, en mí, algo maduró de golpe, y"fui
YO". De ser la nena consentida por todos (a pesar de mi edad) me
convertí en toda una mujer no quería permitir que los demás
decidieran mi vida por el hecho de creer que yo no seria capaz de enfrentar
mi situación, a partir de ese instante en que me entere que padecía
CANCER, fue cuando tome al toro por las astas y de ahí en adelante
la pelea era solo mía.
Cuando el doctor nos dijo que me tendría que volver a operar y
que lamentablemente me tendrían que sacar todo, el mundo a mi,
se me vino abajo, llore por un rato en el consultorio pero luego le dije
a mi medico que haga lo que fuera necesario, siempre que yo quedara bien.
Y así fue.
Llegó la segunda operación, fue para el 24 de febrero (un
día antes del 25!) de nuevo todos los preparativos y la internación
en familia, ya con más tranquilidad me fui en la silla de ruedas
hacia el quirófano.
En las dos internaciones me toco la misma habitación y solita (es
decir sin otra paciente). Habra sido casualidad?
La experiencia de esta operación fue muy diferente a la anterior,
ya que me llevaron a mi habitación descompuesta del estómago
era por la misma anestesia, estando recién operada estuve cerca
de cuatro horas con vómitos y con dolores, por suerte para la noche
ya había cesado todo y pude dormir.
Me quede cuatro días, igual que en la otra al día siguiente
me hacían sentar en la cama, al otro día salir a caminar
despacio por el pasillo y así hasta irme a mi casa, por supuesto
con todos los cuidados que se necesitan.
Hasta este momento en mi hubo muchísimos cambios, tantos físicos
como internos (espirituales).
Sentí que había crecido mucho más de lo que yo me
imaginaba, tome la enfermedad muy bien, en ningún momento llegue
a tener miedo a morirme, no temía por mi, más bien me preocupaban
los que dejaba si me llegaba ir (aunque no lo crean esta es mi verdad).
La palabrita CÁNCER asusta a más de uno y es por eso que
cuesta aceptarla. No es mi caso, al enterarme, de inmediato mi lucha comenzó.
Esto es una parte de esta historia, vendría ser la primera parte
de un sueño del cual siempre estuve despierta.
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