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Nuestros esquemas mentales
a veces son un corset para tomar las decisiones adecuadas. Y fundamentalmente
para ser creativos. En especial cuando el ser humano está acostumbrado
a resolver los problemas operativos antes que anticiparlos. Aquí
hablamos precisamente de este tema. Por
Alejandro Franco / e-mail: info@datacraft.com.ar
Caso nro 1 : un pequeño
avión bimotor está por aterrizar pero sus instrumentos
súbitamente fallan. Debido a que sólo se encuentra
a bordo el piloto, y a que la maniobrabilidad del aparato resulta
relativamente sencilla, el avión aterriza sin problemas
guiándose sólo por referencias visuales.
Caso nro 2 : un jumbo 747 se
encuentra por aterrizar pero su instrumental falla. No sólo
lo vasto del volumen del avión y su complejidad lo convierten
en una tarea descomunal para volar, sino que el piloto además
debe lidiar con las presiones que implican su tripulación
de pasajeros en pánico al enterarse de la situación
presente. El avión logra aterrizar pero los inconvenientes
a superar son mucho mayores que en el caso 1.
Todas las empresas nacen y se desarrollan. Algunas simplemente
mantienen su tamaño mientras que otras crecen y evolucionan.
No es lo mismo tener un pequeño taller de barrio en donde
el dueño puede chequear visualmente los stocks de repuestos
y revisar a mano deudas y créditos, que manejar una cadena
de locales de reparación de autos, con gran cantidad de locaciones,
stocks, personal y responsabilidades repartidas.
Todas las empresas tienen una energía inicial que se
puede llamar fuerza de iniciativa. La fuerza de iniciativa varía
en todos los casos, y es una suma de habilidades, oportunidades
y estrategias que hacen que un simple almacenero dentro de diez
años siga siendo almacenero o tenga una cadena de hipermercados
al estilo Walt Mart. Mientras una empresa se encuentra en sus
etapas iniciales de desarrollo es relativamente fácil controlarla
y administrarla. Cuando el o los dueños demuestran tener
su talento para los negocios, la empresa evoluciona y se va transformando,
sea en un microemprendimiento, una pyme o una empresa de mayor importancia.
Y a medida que crece la empresa, los talentos iniciales no bastan.
La cuestión es bastante simple : usted va pasando de un estrato
de negocios a otro, lo que significa que usted ahora compite en
otro mercado con otras empresas más experimentadas que la
suya y nuevas reglas de juego.
Cuando la empresa crece, se hace más compleja. Ya no es
posible el recuento visual de los stocks, o chequear obligaciones
a mano. Obviamente se instalan nuevos tipos de organización
interna, sean sistemas o una estructura jerárquica. Lo que
es obvio es que la realidad ahora es mucho más vasta, y que
la información operativa comienza a acudir a raudales.
Mientras que los datos progresan a niveles geométricos, la
estructura pensante - los seres humanos que dirigen la organización
- no se multiplican en la misma proporción. Con lo cual se
desarrolla un escenario en donde existe numerosa información
que precisa ser procesada por los decisores... los pilotos de este
jumbo 747 cargado de pasajeros y carentes de instrumentales adecuados.
El problema de volar a ciegas
Todo tipo de sistema - informático o administrativo -
tiende a ordenar y procesar la información, validar y depurar.
Lo cual no significa que toda la información que llega a
los niveles decisorios sea realmente entendible por los individuos
en puestos gerenciales. Existe un parte que tiene que ver con
el expertise de los decisores - ellos deciden de acuerdo
a sus conocimientos adquiridos académicamente o por experiencia
-, y otra parte tiene que ver con las capacidades intuitivas - descifrar,
en un mar de datos, cuáles son los que realmente importan
-.
El mayor problema de los sistemas tradicionales de información
tiene que ver con su cualidad pasiva - la gente se entera de lo
que ya ha pasado -, con lo cual los decisores en realidad terminan
siendo víctimas de la realidad. Ellos puede establecer
algunos lineamientos generales y trazar planes, pero su función
mayoritaria es la de ser bomberos prestos para tratar los incendios
que se presentes - minúsculos o gigantescos y voraces - .
Gran parte de este problema tiene que ver con cierta ortodoxia de
las funciones gerenciales - el gerente administra y ocasionalmente
genera políticas - que atentan contra el crecimiento de la
empresa. Y cuando decimos atentan, es porque los mismos esfuerzos
que se utilizan para resolver problemas pueden ser aplicados en
anticiparlos y tener respuestas preparadas.
La anticipación de respuestas genera un entrenamiento
gerencial más que saludable, ya que los decisores disponen
de tiempos más flexibles y de una agilidad decisoria que
los prepara para todo tipo de situaciones. Mientras que el esquema
tradicional del gerente se inscribe en la llamada Estrategia
de Reacción - el decisor sólo actúa frente
a estímulos externos -, la modalidad opuesta - la Estrategia
de Acción - tiende a la anticipación de los problemas
y a la iniciativa. El gerente activo posee una actitud mucho más
positiva que el gerente pasivo, simplemente porque ha previsto todo
con tiempo, anticipado todas las variables y dispone de mayores
posibilidades para realizar correcciones de rumbo a último
momento.
Es cierto que hasta ahora todo esto suena como si el gerente activo
dispusiera de una bola de cristal mágica que le permitiera
leer el futuro. Lamentablemente ese dispositivo sólo existe
en la imaginación, pero lo cierto es que un gerente con actitud
estratégica activa dispone de recursos que le permiten establecer
futuros posibles dentro de cierto grado de lógica y probabilidad.
Y no se tratan de recursos mágicos.
Existen muchas herramientas - tanto de sistemas como de lógica
- que ayudan a que el decisor pueda anticipar futuros probables.
Esto es, establecer escenarios posibles. Como vimos, la información
operativa de la empresa a veces puede resultar en un mar de datos
que semeja a la torre de Babel - todos los sectores reportan información
diferente que resulta extremadamente complejo procesar o siquiera
cruzar -. Pero para manejar semejantes volúmenes de datos
existen soluciones como las de Business Intelligence. Sistemas
que mancomunan la información, la procesan, la comparan y
la traducen a otros términos más manipulables.
La cualidad fundamental de las soluciones de Business Intelligence
reside en la posibilidad de sondear en los datos desde perspectivas
nunca antes vistas. Una de esas alternativas es precisamente establecer
escenarios y realizar simulaciones con los datos operativos, basándose
en tendencias que el Business Intelligence descubre - por ejemplo
la variación gradual de ventas y costos a lo largo de meses
y años, el descubrimiento de factores fijos y variables en
la operatoria de la empresa, la velocidad de la capacidad de respuesta
de la organización ante cambios internos y externos -, y
con los cuales puede jugar en escenarios virtuales donde el decisor
implica cambios posibles que puedan producirse en el futuro - cambios
en el mercado, la situación macroeconómica, eventos
de la competencia, etc -.
Pero no hay instrumento que pueda resultar útil si el
usuario no dispone de la preparación mental suficiente para
entenderlo y manejarlo. Anticipar los hechos reduce la incertidumbre
y el nivel de stress - lo que habitualmente es un factor que presiona
a los decisores y los lleva a elaborar procesos deductivos no siempre
correctos -, le brinda tiempo para la reflexión y medición
de resultados (en caso de ser necesarios ajustes sobre la marcha)
y, fundamentalmente le permite ser creativo y obtener la iniciativa.
Con tiempo y pocas presiones, el decisor lo que termina por hacer
es ejecutar los escenarios que había previsto y estar siempre
adelantado a los hechos que están por acontecer.
Lo recomendable es mantener una Estrategia de Acción,
anticipar y fundamentalmente crear. En próximos artículos
veremos cómo se operan las herramentas decisorias, esto es,
saber leer las señales que valgan la pena tener en cuenta
para de ese modo reconocer un cuadro de fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas (conocido como FODA) y poder establecer las
premisas que se precisan para la construcción de los escenarios
posibles de decisión. |