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Una de las condiciones decisivas para el buen funcionamiento
de los equipos de trabajo es la forma en que sus integrantes
intercambian juicios. La manera en que las personas hacen
esto tiene consecuencias directas en el logro y mantenimiento
de equipos con niveles altos de compromiso.
Además, afecta en la emocionalidad del grupo
y, fundamentalmente, en la motivación y disposición
para la acción. E influye de una manera directa
en la calidad de las relaciones interpersonales y la
confianza entre los miembros del equipo y en el equipo
como una unidad.
Es fundamental que un equipo sepa intercambiar juicios
críticos sobre su propio desempeño ya
que el equipo que puede aprender de sus errores y debilidades
es un equipo que puede crecer y alcanzar un desempeño
más alto. Esto abre la posibilidad de procesos
continuos de aprendizaje e innovación.
Claro que intercambiar juicios críticos no es
fácil. Frecuentemente, lo primero que se hace
es ponerse a la defensiva. Muchas veces los empleados
se odenden o se sienten cuestionados como personas,
eludiendo, incluso, su responsabilidad acerca de los
resultados insatisfactorios que están alcanzando.
Frente a la situación de no poder conversar
sobre las insuficiencias o limitaciones, esto afectará
la efectividad en la gestión del equipo y a los
resultados que la organización obtenga. Esta
práctica de recibir y entregar juicios se llama
feedback o "retroalimentación" y es
una herramienta muy importante a la hora de motivar
a los colaboradores.
Muchas veces, eligen callar. Cuando lo hacen, sus juicios
críticos no desaparecen, sino que permanecen
en su pensamiento, donde el otro no los está
viendo y esto resta energía, tiempo y competencias
a la gestión.
Esa conversación interna de lo que callan se va
agrandando, los afecta a nivel emocional, distorsiona
su percepción del mundo, y afecta tanto su comportamiento
como sus relaciones con los demás. Los juicios
críticos que no son conversados ejercen un efecto
tóxico en las relaciones, interfiriendo en el desempeño
de los individuos, produciendo resultados negativos y
falta de motivación como si esa situación
no tuviera salida.
Otra manera de lograr compromiso y motivación
en el equipo de trabajo es promover una colaboración
generativa. Robert Dilts, uno de los máximos
investigadores en Programación Neurolingüística
- PNL- dice que en ella, los grupos comparten la visión,
perspectivas múltiples y la habilidad de darse
apoyo unos a otros, generando un campo relacional. Los
integrantes de este equipo se combinan para producir
una inteligencia y creatividad colectiva que no se da
sin la presencia de todo el grupo.
Este tipo de colaboración es el resultado de
personas dándose apoyo unas a otras para moverse
hacia adelante y crear algo sin precedentes. Estas personas
trabajan juntas para crear algo nuevo, sorprendente,
más allá de las expectativas y de las
capacidades individuales de cualquiera de los miembros
del grupo.
La individualidad, el interés y la pasión
personal son la base para generar este tipo de colaboración.
Hay una profunda conexión con uno mismo y con
las personas del equipo, con el propósito.
Cada persona tiene acceso a su potencial, sabe quién
es y participa de una actividad colectiva más
allá de su rol, conectándose con todas
las posibilidades que le da el trabajar en equipo. Esta
colaboración generativa producirá varios
proyectos y varias sinergias posibles entre ellos. Muchos
de los desarrollos exitosos del mundo moderno fueron
consecuencia de combinar múltiples visiones e
ideas.
El emprendedor Don Pickens señala que "el
liderazgo visionario no es simplemente tener una visión,
sino entretejer esa visión con otras visiones". |