La comunicación desempeña cuatro funciones
principales dentro de un grupo u organización:
- control
- motivación
- expresión emocional
- información
La comunicación actúa para controlar
el comportamiento de los miembros en varias formas.
Las organizaciones tienen jerarquías de autoridad
y lineamientos formales que requieren el cumplimiento
por parte de los empleados. Por ejemplo, cuando se requiere
que los empleados comuniquen a sus jefes inmediatos
cualquier queja relacionada con el trabajo, que sigan
la descripción de su puesto, o que cumplan con
las políticas de la empresa, la comunicación
está desempeñando una función de
control. Pero la comunicación informal también
controla el comportamiento. Cuando los grupos de trabajo
gastan bromas o acosan a un miembro que produce demasiado
(y hace que se vea mal el resto del grupo), se están
comunicando informalmente con el miembro y controlando
su comportamiento.
La comunicación fomenta la motivación
al aclarar a los empleados lo que se debe hacer, lo
bien que lo están desarrollando y lo que se puede
hacer para mejorar el desempeño si éste
se encuentra por debajo del promedio. La formación
de metas específicas, la retroalimentación
sobre el avance hacia las metas y el reforzamiento del
comportamiento deseado: todo esto estimula la motivación
y requiere de la comunicación.
Para muchos empleados, su grupo de trabajo es una fuente
básica de interacción social. La comunicación
que tiene lugar dentro del grupo es un mecanismo fundamental
por el cual los miembros muestran sus frustraciones
y sus sentimientos de satisfacción. Por tanto,
la comunicación proporciona un escape para la
expresión emocional de sentimientos y para la
satisfacción de necesidades sociales.
La última función que desarrolla la comunicación
se relaciona con su papel de facilitar la toma de decisiones.
Proporciona la información que los individuos
y grupos necesitan para tomar decisiones, al transmitir
los datos para identificar y evaluar opciones alternativas.
Ninguna de estas cuatro funciones debe verse como más
importante que las restantes. Para que los grupos se
desempeñen con eficacia necesitan mantener alguna
forma de control sobre sus miembros, estimularlos para
que se esfuercen, proporcionar un medio de expresión
emocional y tomar decisiones. Uno puede suponer que
casi cualquier interacción de comunicaciones
que tiene lugar en un grupo u organización, desempeña
una o más de estas cuatro funciones.
Aprenda a escuchar eficazmente
Demasiadas personas dan por descontadas las habilidades
para escuchar, confunden oír con escuchar. ¿Cuál
es la diferencia? Oír es simplemente recoger
las vibraciones de los sonidos. Escuchar es obtener
sentido de lo que oímos. Es decir, escuchar requiere
poner atención, interpretar y recordar los estímulos
del sonido.
La persona promedio habla normalmente a razón
de 125 a 200 palabras por minuto. Sin embargo, el escucha
promedio puede comprender hasta 400 palabras por minuto.
Esto deja mucho tiempo para que la mente ociosa vague
mientras escucha. Para la mayoría de la gente,
también significa que ha adquirido cierto número
de malos hábitos de escucha para cubrir “el
tiempo ocioso”
Los ocho siguientes comportamientos están asociados
con habilidades eficaces para escuchar. Si usted desea
mejorar sus habilidades para escuchar, tome estos comportamientos
como guía:
1. Haga contacto visual. ¿Cómo
se siente usted cuando alguien no lo mira a los ojos
cuando le está hablando? Sí usted es como
la mayoría de las personas, es probable que lo
interprete como distanciamiento o desinterés.
Podemos escuchar con nuestros oídos, pero otros
tienden a juzgar si realmente estamos escuchando al
mirar nuestros ojos.
2. Realice movimientos afirmativos con la cabeza
y expresiones faciales apropiadas. El escucha eficaz
muestra interés en lo que se está diciendo.
¿Cómo? Por medio de señales no
verbales. Cuando se agregan los movimientos afirmativos
de cabeza y una expresión facial apropiada a
un buen contacto visual, éstos dan a entender
a la persona que habla que usted la está escuchando.
3. Evite acciones o ademanes que distraigan.
El otro lado de la moneda de mostrar interés
es evitar acciones que sugieran que su mente está
en otro lado. Al escuchar, no vea su reloj, ni maneje
papeles, no juegue con su lápiz, o realice otras
acciones parecidas. Ellas hacen que el orador sienta
que usted está aburrido o sin interés.
Quizás de mayor importancia es que indican que
usted no proporciona toda su atención y puede
estar fallando la recepción de parte del mensaje
que el interlocutor desea transmitirle.
4. Formule preguntas. El escucha critico analiza
lo que oye y formula preguntas. Este comportamiento
proporciona la base para aclaraciones, y asegura la
comprensión y logro de que el interlocutor tenga
la seguridad de que usted lo está escuchando.
5. Haga una paráfrasis. El parafraseo
significa volver a decir lo que acaba de señalar
el interlocutor con sus propias palabras. El escucha
eficaz utiliza frases como “entiendo que lo que
usted está diciendo o “¿quiere usted
decir. . .?“ ¿Por qué parafrasear
lo que se acaba de decir? ¡Por dos razones! En
primer lugar, es un excelente dispositivo de control
para verificar que usted ha estado escuchando con cuidado.
Uno no puede parafrasear con precisión si la
mente está vagando o si uno está pensando
en lo que va a decir en seguida. En segundo lugar, es
un control para la precisión. Al parafrasear
con sus propias palabras lo que el interlocutor acaba
de decirle y retroalimentarlo, usted verifica la precisión
de su comprensión.
6. Evite interrumpir al interlocutor. Permita
que el interlocutor termine de expresar su pensamiento
antes de que usted trate de responder. No intente adivinar
la dirección que tomarán los pensamientos
del interlocutor. ¡Cuando el interlocutor haya
terminado usted lo sabrá!
7. No hable demasiado. La mayoría prefiere
expresar sus ideas que escuchar lo que otras personas
dicen. Muchos escuchamos sólo porque escuchar
es el precio que tenemos que pagar para conseguir que
la gente nos permita hablar. Aunque hablar puede ser
más divertido y el silencio puede ser incómodo,
uno no puede hablar y escuchar al mismo tiempo. El buen
escucha reconoce este hecho y no habla demasiado.
8. Realice una transición suave entre los
papeles de interlocutor y escucha, Cuando uno es
un estudiante sentado en una sala de conferencias, es
relativamente fácil entrar en un estado de ánimo
de escucha eficaz. ¿Por qué? Porque la
comunicación se da en esencia en un solo sentido:
El profesor habla y usted escucha. Pero la pareja maestro-estudiante
es atípica. En la mayoría de las situaciones
de trabajo, uno está intercambiando constantemente
los papeles de interlocutor y escucha. Por tanto, el
escucha eficaz realiza las transiciones con suavidad
de interlocutor a escucha y de regreso a interlocutor.
Desde una perspectiva de escucha, esto significa la
concentración en lo que tiene que decir el interlocutor
y practicar no pensar acerca de lo que uno va a decir
tan pronto como tenga la oportunidad. |