El primer
paso para resolver cualquier problema, comienza por
reconocer nuestras limitaciones y recursos. Como en
las películas de guerra, cuando el Capitán
ordena un "reporte de daños". Saber
lo que se perdió y lo que queda para seguir operando.
Ya hemos hablado sobre formas de encarar situaciones
instaladas en nuestro camino hacia el objetivo; sean
obstaculos, problemas propiamente dichos, dificultad
en coordinar fuerzas y/o recursos, o neblinas temporales
que nos desorientan sobre las direcciones a tomar. Ahora,
este artículo trata sobre situaciones menos dinámicas:
ya sea en la rutina, o avecinándose un inconveniente,
cuando debemos capacitarnos o informarnos... reunir
material para disponer en un futuro de recursos decisorios
y poder resolver circunstancias con menor pérdida
de tiempo.
La importancia de la capacitación
Aún los talentos innatos precisan pulimiento.
Depurar la técnica. En el caso de los empresarios,
aquellos que poseen olfato comercial (y especialmente
gerencial; no sólo capacidad de aumentar ventas,
sino de resolver problemas estructurales y de organización),
requieren de una capacitación mínima o
complementaria. Si bien es usual rodearse de asesores
o profesionales, es bueno tener aunque sea una primera
idea antes de acudir al especialista en la materia.
La mayor parte del empresariado argentino (especialmente
el pyme), padece de desinformación, y esto le
resta capacidad para generar nuevos tipos de decisiones.
Fundamentalmente, porque generan la empresa y la transforman
en un ciclo mecánico, sin demasiadas aspiraciones
de crecimiento. Lamentablemente, en paises del tercer
mundo como el nuestro, no basta con tener una vaca atada.
Hay que tener varias, ya que las crisis económicas
son cíclicas, y uno nunca sabe cuando un mercado
puede agotarse o saturarse, o bien, entrar en crisis.
Como dijimos, la capacidad sola de piloteo no es suficiente.
Allí es cuando el empresario debe acumular bienes
(datos, información) que sirvan de combustible
para el desarrollo de nuevas o futuras decisiones, en
esta o en otras circunstancias quizás más
adversas.
Reuniendo material decisorio.
La información que puede asimilar cualquier
persona proviene por dos vías: conocimiento por
estudio, y conocimiento por experiencia.
El conocimiento por estudio es el dato empirico, de
laboratorio, el que figura en los libros. Son datos
perfectamente validos y asimilables las leyes y todo
tipo de normas, los mecanismos de producción
de su fábrica, los mecanismos financieros que
opera su empresa. Los que son datos relativos son, por
ejemplo, el estudio de libros sobre marketing y estrategia
comercial, recetas de mercado para empresas del mismo
rubro que la suya, etc.
Y esto es, porque mientras las normas y reglas son
realidades incambiables, otros estudios como planteos
de estrategias descritos en libros implican planteos
de realidades alternativas. En cierto sentido, son ficciones.
No son falsos, pero muchas de esas recetas están
planteadas en escenarios que quizás no están
suficientemente descriptos por el autor. El cómo
organizar una pyme mexicana puede no resultar aplicable
en una pyme argentina. Hay factores del medio comercial
que influyen notoriamente.
Dichos libros no son mentiras noveladas; pero el error
que se comete frecuentemente es el de tomar dicha receta
como si fuera una de cocina. Se puede aplicar a quien
sea y donde sea; cuando en realidad lo que se estudian
son casos individuales, y no recetas generales. Debe
tomarse la información proporcionada como una
base informativa, no como una verdad revelada.
Ello se vincula también a la segunda fuente, que
es la experiencia (propia o ajena). Usted debe decidir
por si mismo, y no aplicar a ciegas recetas o decisiones
ajenas, o que fueron dadas en otras circusntancias. Mientras
que la información del libro es empírica
(es teoría, de laboratorio), la experiencia es
información práctica, con la ventaja de
que se da en condiciones más cercanas a las reales
actuales. Pero siempre existen diferencias o matices.
Su estrategia comercial para superar una crisis en 1976
(p.ej. el "Rodrigazo"), puede ser válida
para superar la hiper inflacion de 1989, o el golpe recesivo
del 2001. O no. Todas son recesiones, pero en algunas
influye el dólar, en otra, la ausencia de medios
de pago, la competencia con bienes importados... etc
Mientras que el conocimiento es adquirido por libros,
la experiencia es adquirida por la práctica y
la vivencia. Y es bastante más valida que el
conocimiento, aunque padece del mismo problema: no debemos
generalizar porque no todas las circunstancias son similares.
El camino para la sabiduría.
Sin llegar a ponernos metafísicos, el camino hacia
la sabiduría es necesario. Usted no debe ser un
repetidor de recetas... sino un generador de nuevas.
Como se dice en medicina, no existe enfermedad sino
enfermos. Existen recetas generalizadas... pero cada
paciente es particular, y puede llevar algunas medicamentos
y otros no, y en proporciones diferentes. El médico
puede saber que un determinado medicamento es demasiado
fuerte y aplicarlo en dosis diferentes al sugerido por
el laboratorio. Y eso lo conoce por la experiencia.
Pero qué es ser sabio ?. Sabiduría es
la conjuncion de informacion externa (conocimiento)
+ información generada por medios propios (experiencia)
+... inteligencia. La inteligencia es la capacidad de
resolver situaciones nuevas. Y la inteligencia precisa
el combustible de datos que le provee las dos fuentes
ante citadas. Es saber por donde empezar a tratar a
un paciente con una enfermedad nunca antes vista.
Operar con inteligencia una empresa implica también
una dosis alta de observación, análisis...
y modestia. Reconocer hasta dónde podemos resolver
circusntancias... y cuando precisamos ayuda. No es ser
menos inteligente el contratar a alguien más
capaz para resolver una situación; todo lo contrario.
Gerenciar una empresa es similar a la dirección
técnica de un equipo de futbol: el DT debe haber
sido aguatero, haber jugado, si fué crack mejor,
y saber de todo un poco desde el vamos. Pero implica,
llegado el momento, llamar y rodearse de los mejores,
y coordinar los esfuerzos de los mismos. Como un presidente
que genera decisiones y deja a sus ministros implementarlas...
o les dá via libre en aquellas areas en donde
son especialistas.
Modestia es una palabra muy fuerte, y muchas veces
ausente a la hora de gerenciar. Implica la capacidad
de bajar al llano, de abrir oidos para escuchar a amigos
y enemigos, de recopilar información, analizarla
y, llegado el caso, pasarla a otra persona. La inteligencia
gerencial implica apertura y delegación, y no
siempre en la realidad suele pasar.
Siempre el empresario exitoso lo es por talento; pero
tambien por saber aprovechar golpes de suerte, y por
estar capacitado para interpretar realidades. Operar
con inteligencia es aprovechar y optimizar los recursos
(materiales, informativos, decisorios), y reconocer
las oportunidades y, especialmente las limitaciones.
Pero, para poder darse cuenta, es necesario capacitarse.
No solo para operar en crisis, sino para crecer y expandir
su empresa. Porque cuantos más recursos acumule,
mayor reserva de los mismos tendrá para cuando
surjan circunstancias desafiantes. |