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Por Alejandro Franco
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El primer paso para resolver cualquier problema,
comienza por reconocer nuestras limitaciones y recursos. Como en
las películas de guerra, cuando el Capitán ordena
un "reporte de daños". Saber lo que se perdió
y lo que queda para seguir operando.
Ya hemos hablado sobre formas de encarar
situaciones instaladas en nuestro camino hacia el objetivo; sean
obstaculos, problemas propiamente dichos, dificultad en coordinar
fuerzas y/o recursos, o neblinas temporales que nos desorientan
sobre las direcciones a tomar. Ahora, este artículo trata
sobre situaciones menos dinámicas: ya sea en la rutina, o
avecinándose un inconveniente, cuando debemos capacitarnos
o informarnos... reunir material para disponer en un futuro de recursos
decisorios y poder resolver circunstancias con menor pérdida
de tiempo.
La importancia de
la capacitación
Aún los talentos innatos precisan
pulimiento. Depurar la técnica. En el caso de los empresarios,
aquellos que poseen olfato comercial (y especialmente gerencial;
no sólo capacidad de aumentar ventas, sino de resolver problemas
estructurales y de organización), requieren de una capacitación
mínima o complementaria. Si bien es usual rodearse de asesores
o profesionales, es bueno tener aunque sea una primera idea antes
de acudir al especialista en la materia.
La mayor parte del empresariado argentino
(especialmente el pyme), padece de desinformación, y esto
le resta capacidad para generar nuevos tipos de decisiones. Fundamentalmente,
porque generan la empresa y la transforman en un ciclo mecánico,
sin demasiadas aspiraciones de crecimiento. Lamentablemente, en
paises del tercer mundo como el nuestro, no basta con tener una
vaca atada. Hay que tener varias, ya que las crisis económicas
son cíclicas, y uno nunca sabe cuando un mercado puede agotarse
o saturarse, o bien, entrar en crisis.
Como dijimos, la capacidad sola de piloteo
no es suficiente. Allí es cuando el empresario debe acumular
bienes (datos, información) que sirvan de combustible para
el desarrollo de nuevas o futuras decisiones, en esta o en otras
circunstancias quizás más adversas.
Reuniendo material
decisorio.
La información que puede asimilar
cualquier persona proviene por dos vías: conocimiento por
estudio, y conocimiento por experiencia.
El conocimiento por estudio es el dato empirico,
de laboratorio, el que figura en los libros. Son datos perfectamente
validos y asimilables las leyes y todo tipo de normas, los mecanismos
de producción de su fábrica, los mecanismos financieros
que opera su empresa. Los que son datos relativos son, por ejemplo,
el estudio de libros sobre marketing y estrategia comercial, recetas
de mercado para empresas del mismo rubro que la suya, etc.
Y esto es, porque mientras las normas y
reglas son realidades incambiables, otros estudios como planteos
de estrategias descritos en libros implican planteos de realidades
alternativas. En cierto sentido, son ficciones. No son falsos, pero
muchas de esas recetas están planteadas en escenarios que
quizás no están suficientemente descriptos por el
autor. El cómo organizar una pyme mexicana puede no resultar
aplicable en una pyme argentina. Hay factores del medio comercial
que influyen notoriamente.
Dichos libros no son mentiras noveladas;
pero el error que se comete frecuentemente es el de tomar dicha
receta como si fuera una de cocina. Se puede aplicar a quien sea
y donde sea; cuando en realidad lo que se estudian son casos individuales,
y no recetas generales. Debe tomarse la información proporcionada
como una base informativa, no como una verdad revelada.
Ello se vincula también a la segunda
fuente, que es la experiencia (propia o ajena). Usted debe decidir
por si mismo, y no aplicar a ciegas recetas o decisiones ajenas,
o que fueron dadas en otras circusntancias. Mientras que la información
del libro es empírica (es teoría, de laboratorio),
la experiencia es información práctica, con la ventaja
de que se da en condiciones más cercanas a las reales actuales.
Pero siempre existen diferencias o matices. Su estrategia comercial
para superar una crisis en 1976 (p.ej. el "Rodrigazo"),
puede ser válida para superar la hiper inflacion de 1989,
o el golpe recesivo del 2001. O no. Todas son recesiones, pero en
algunas influye el dólar, en otra, la ausencia de medios
de pago, la competencia con bienes importados... etc
Mientras que el conocimiento es adquirido
por libros, la experiencia es adquirida por la práctica y
la vivencia. Y es bastante más valida que el conocimiento,
aunque padece del mismo problema: no debemos generalizar porque
no todas las circunstancias son similares.
El camino para la
sabiduría.
Sin llegar a ponernos metafísicos,
el camino hacia la sabiduría es necesario. Usted no debe
ser un repetidor de recetas... sino un generador de nuevas.
Como se dice en medicina, no existe enfermedad
sino enfermos. Existen recetas generalizadas... pero cada paciente
es particular, y puede llevar algunas medicamentos y otros no, y
en proporciones diferentes. El médico puede saber que un
determinado medicamento es demasiado fuerte y aplicarlo en dosis
diferentes al sugerido por el laboratorio. Y eso lo conoce por la
experiencia.
Pero qué es ser sabio ?. Sabiduría
es la conjuncion de informacion externa (conocimiento) + información
generada por medios propios (experiencia) +... inteligencia. La
inteligencia es la capacidad de resolver situaciones nuevas. Y la
inteligencia precisa el combustible de datos que le provee las dos
fuentes ante citadas. Es saber por donde empezar a tratar a un paciente
con una enfermedad nunca antes vista.
Operar con inteligencia una empresa implica
también una dosis alta de observación, análisis...
y modestia. Reconocer hasta dónde podemos resolver circusntancias...
y cuando precisamos ayuda. No es ser menos inteligente el contratar
a alguien más capaz para resolver una situación; todo
lo contrario. Gerenciar una empresa es similar a la dirección
técnica de un equipo de futbol: el DT debe haber sido aguatero,
haber jugado, si fué crack mejor, y saber de todo un poco
desde el vamos. Pero implica, llegado el momento, llamar y rodearse
de los mejores, y coordinar los esfuerzos de los mismos. Como un
presidente que genera decisiones y deja a sus ministros implementarlas...
o les dá via libre en aquellas areas en donde son especialistas.
Modestia es una palabra muy fuerte, y muchas
veces ausente a la hora de gerenciar. Implica la capacidad de bajar
al llano, de abrir oidos para escuchar a amigos y enemigos, de recopilar
información, analizarla y, llegado el caso, pasarla a otra
persona. La inteligencia gerencial implica apertura y delegación,
y no siempre en la realidad suele pasar.
Siempre el empresario exitoso lo es por talento;
pero tambien por saber aprovechar golpes de suerte, y por estar
capacitado para interpretar realidades. Operar con inteligencia
es aprovechar y optimizar los recursos (materiales, informativos,
decisorios), y reconocer las oportunidades y, especialmente las
limitaciones. Pero, para poder darse cuenta, es necesario capacitarse.
No solo para operar en crisis, sino para crecer y expandir su empresa.
Porque cuantos más recursos acumule, mayor reserva de los
mismos tendrá para cuando surjan circunstancias desafiantes. |