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Siete de los principales iconos empresariales de Estados
Unidos nacieron en tiempos de crisis. La historia de compañías
tan míticas como Procter&Gamble (P&G),
IBM, General Electric (GE) o General Motors (GM) comenzaron
en momentos que no se distinguen mucho de los actuales,
cuando una profunda caída económica azotaba
el país.
Dicen que en tiempos difíciles se forjan las
grandes fortunas, aunque también caen imperios.
Eso es precisamente lo que le está ocurriendo
a dos de los emblemas del orgullo patrio: General Motors
y Ford.
Un artículo publicado por el portal español
Cotizalia da cuenta que a principios del siglo XX, los
avances tecnológicos contrastaban con la complicada
situación que atravesaba Estados Unidos.
En aquellos días del presidente Theodore Roosvelt,
antes de la creación del Banco Central, las instituciones
de crédito dependían única y exclusivamente
de sus mecanismos de estabilidad. Ello supuso un problema
en 1907, cuando numerosos bancos trataron de mantener
las acciones de la United Copper Company. El intento
fracasó, el pánico se extendió
entre los ciudadanos que acudieron en masa a sacar su
dinero de los bancos y se colapsó el sistema.
Pero el éxito es la recompensa de los valientes
y este contratiempo no amedrentó a dos de los
hombres de negocios que se han hecho un hueco en las
páginas de la historia de EE.UU., destaca Cotizalia.
Se trata de Henry Ford -que puso en funcionamiento la
fábrica de automóviles que su propio nombre
indica con u$s28.000 y el apoyo de 12 inversores- y
de William Durant, un artesano de coches de caballos
que quiso probar suerte con una nueva tecnología
llamada ‘automóvil'.
Durant fundó General Motors el 16 de septiembre
de 1908 para convertirse ese mismo año en el
holding de Buick and Oldsmobile. La crisis de 1907,
más conocida como "el pánico de los
banqueros", terminó en junio de 1908. Sin
embargo, no fue hasta un año después cuando
se lograron recuperar los niveles previos al estallido
de las turbulencias financieras, consigna Cotizalia.
Un tiempo que corrió a favor de General Motors,
que se dedicó a comprar varias compañías
en pleno proceso de recuperación.
Ahora, el gigante de Detroit vio como el Gobierno de
Estados Unidos tuvo que intervenir con u$s13.400 millones
para evitar la desaparición de la compañía.
Y ni siquiera eso parece suficiente para que el emblema
del país sea una víctima más de
la peor crisis desde la Gran Depresión.
Mejor realidad es la que viven otras empresas que también
vieron la luz en un mal momento. Aunque no son ajenas
a las dificultades provocadas por la recesión
que amenaza a la economía global, parece que
están logrando capear el temporal, o al menos
si tienen paraguas para no mojarse mucho, enfatiza el
artículo del portal español.
Procter&Gamble es el resultado del trabajo de un
modesto fabricante de velas, William Procter, y de otro
de jabón, James Gamble, que unieron sus fuerzas
para crear un pequeño negocio de bienes domésticos
en Cincinnati. Eran tiempos difíciles.
En 1837 la economía de Estados Unidos tenía
seis años por delante de crisis financiera. La
masiva migración hacia el Oeste provocó
un fuerte repunte del precio del suelo al que pronto
siguió una fuerte subida de la inflación.
Los bancos cayeron y el país se enfrentaba a
la primera crisis económica desde su nacimiento
como tal. Sin embargo, P&G logró sobrevivir
y consiguió seguir adelante -postula Cotizalia-
tras convertirse en el proveedor oficial de las necesidades
del ejército de la Unión durante la Guerra
Civil.
En la actualidad, la compañía cuenta
con un beneficio de u$s83.500 millones en 2008 y ha
construido un imperio con las marcas más reconocidas
tanto dentro como fuera de las fronteras de Estados
Unidos. Oral-B, Pantene, Duracell o Pringles son algunos
de los productos que componen su amplia cartera.
Además, aunque ha sufrido la embestida de la
fuerte caída del consumo, P&G ha consolidado
su hegemonía gracias al mayor deterioro de sus
competidores y sus productos prevalecen independientemente
de los ciclos.
También IBM vio la luz durante una larga depresión,
la de finales del siglo XIX, cuando cayó la bolsa
de Viena, el acta de 1873 demolió la plata y los
inversores huyeron de los préstamos a largo plazo.
Dos fechas fueron clave para el sistema financiero de
aquel entonces: en 1873 y en 1893 se colapsaron los bancos,
remarca Cotizalia.
Pero tres compañías, Tabulating Machine
Company, Time Recording Company y Computing Scale Corporation,
se unieron en pro del desarrollo tecnológico.
En 1911 se unificaron bajo un nombre común, Computing-Tabulating-Recording
Company, que años después cambiaría
a IBM. Por esas mismas fechas, General Electric también
nadó a contracorriente para convertirse en lo
que es hoy.
La Gran Depresión fue el escenario perfecto
para que United Technologies Corp levantara el vuelo.
Según el artículo del portal español,
el mismo año del mayor crac bursátil de
la historia, 1929, el gigante aeroespacial nacía
del matrimonio de United Aircraft y Transport Corporation.
Muchas industrias surgieron durante la crisis financiera
más profunda que se recuerda, pero sin duda,
los años '30 fueron la edad de oro de la aviación,
que ha dejado firmas como Boeing o United Airlines.
Más cercano en el tiempo es el nacimiento de
FedEx. Durante la crisis del petróleo de 1973,
el olfato empresarial del intrépido Frederick
W. Smith le permitió reconocer las necesidades
latentes en el mundo empresarial. Las compañías
precisaban que los documentos llegaran a su destino
con un día, como mucho dos, de demora. El mundo
iba cada vez más deprisa y los medios de transporte
tradicionales se habían quedado obsoletos en
ese sentido. En junio de 1973, Federal Express comenzó
a operar desde el aeropuerto internacional de Memphis.
Aquella primera noche entregó 186 paquetes en
25 ciudades distintas de Estados Unidos. Todo un éxito.
Las cosas no iban bien para las relaciones internacionales.
Numerosos países árabes cortaron las exportaciones
de petróleo a Estados Unidos, algo que en principio
es desastroso para una empresa que depende profundamente
del precio crudo. Pero FedEx sobrevivió y salió
reforzada del bache una vez que se estabilizaron los
precios, concluye Cotizalia. |