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La tecnología y la gran aceptación que están
teniendo las redes sociales han venido a sustituir radicalmente
la forma en que nos relacionamos y comunicamos con nuestros
clientes. La comunicación empresarial ya no es
unidireccional. Ahora de lo que se trata es de dialogar,
persuadir, convencer y, sobre todo, conocer a nuestros
clientes.
Muchas empresas están viendo el potencial de
negocio que suponen las redes sociales, como Linkedin,
Xing, Facebook, los blogs o Twitter. ¿Pero
como podemos sacar un partido tangible de todo ello?
Porque está claro que la integración
de las redes sociales con la dinámica de la gestión
empresarial va a formar parte importante de nuestra
actividad.
Si el CRM ya de por sí fue un avance importantísimo
para la retención y satisfacción de los
clientes, ahora vuelve a convertirse en un elemento
vital para captarlos y conocerlos. Las redes sociales
pueden y deben ser aprovechadas competitivamente por
las empresas, generar nuevas formas de relación
con los clientes reales y potenciales. Y para conseguirlo
necesitamos integrar nuestro CRM con esas redes.
Hasta ahora el CRM únicamente nos ofrecía
información de como el cliente o el proveedor
se relaciona con nosotros, pero desconocíamos
como se movía a nivel personal. Teníamos
dominado el comportamiento transaccional pero no el
de la interacción personal.
Ahora es necesario que nuestro CRM se integre con las
redes sociales. Debemos conocer sus gustos, como se
comporta en sus procesos de compra, su actividad en
la red, su capacidad de prescripción y recomendación,
y convertir todo ello en herramientas que nos permitan
su captación y fidelización.
La integración de nuestro CRM con las redes
sociales, nos tienen que aportar 3 beneficios básicos.
El primero es mejorar sustancialmente nuestro
servicio de atención al cliente. Las redes
sociales son básicas para “escuchar”
las quejas y reclamaciones de nuestros clientes. Podemos
intervenir al momento, en la misma plataforma social
y minimizar o revertir el impacto negativo que pueda
tener.
También podemos crear nuestras propias plataformas
sociales o aprovechar las existentes. Estas benefician
el intercambio de información con los usuarios,
ahorrar costes de asesoramiento ya que este es descargado
en la propia comunidad creada y podemos reducir los
tiempos de resolución de los problemas al ser
muchos más los que intervienen en el proceso.
El segundo es que podemos captar nuevos clientes.
Nuestros propios usuarios se convierten en prescriptores
que pueden influir positivamente en la adquisición
de nuestros productos y servicios. Podemos saber quienes
de nuestros clientes son líderes de opinión,
tienen en marcha blogs que, bien por posicionamiento
o reconocimiento profesional, pueden incidir en la opinión
del mercado. Lógicamente también contribuirá
al refuerzo de nuestra imagen de marca.
Y el tercero es que las redes sociales pueden
ser una fuente de primera magnitud para nuestras investigaciones
de mercado. Obtenemos el conocimiento de nuestros
clientes a nivel social, podemos analizar sus opiniones,
sugerencias y comentarios vertidos en los diferentes medios,
tanto sobre nuestra empresa como sobre otros temas relacionados.
Además podemos obtener de ellos recomendaciones
y sugerencias, bien en las plataformas sociales que
podamos construir o en las que aprovechemos, ya que
estas promueven la participación activa de los
integrantes de la comunidad y facilitan el que podamos
ofrecerles una respuesta rápida a sus aspiraciones.
Nuestros clientes ya están en las redes sociales
y es imprescindible que el CRM se integre en ellas,
que nos aporte información un paso más
alla de la mera relación transaccional. Debemos
ya no sólo conocer a nuestros clientes, debemos
comprenderles y utilizar toda la información
para obtener ventajas competitivas y diferenciadoras
frente a nuestra competencia.
Se acabó la comunicación empresarial
y estamos entrando de lleno en la era de la conversación
social. La magnitud de información que podemos
recabar hace del todo necesario que nuestro CRM pueda
consolidar estos datos y aportarnos las claves para
una mejor gestión de nuestros clientes.
Todo ello nos permitirá conseguir una mayor
consistencia y efectividad en nuestras estrategias comerciales
y de marketing, mejorar la transparencia en las relaciones
con nuestros clientes y conseguir una mayor creación
de valor en nuestros productos y servicios. |