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La creación de una cultura de alto rendimiento
podría ser considerada el pináculo de cualquier
iniciativa de desarrollo de talento. En esta clase de
entorno, usted implementa un conjunto de valores y conductas
en el lugar de trabajo que llevan al empleado a tener
éxito. Su organización recompensa a los
ejecutantes, reduce cambio de personal, responde más
rápidamente a las oportunidades y amenazas, y sustancialmente
mejora el servicio a los clientes. ¿La mejor parte?
Al maximizar la productividad – y el valor consecuente-
de sus empleados individuales, usted puede llevar a cabo
un aumento colectivo en el rendimiento general de la compañía.
En otras palabras, cuando su mano de obra sobresale, vale
más el negocio que la suma de sus partes.
Esto puede sonar sencillo, pero la realidad es que
construir una cultura de alto desempeño requiere
planeamiento, diligencia y esfuerzo. ¿Por qué?
Porque su mano de obra no consta de una sola clase de
trabajadores. Usted no puede motivar, dirigir o desarrollar
a todos de la misma manera. Su tarea es identificar
los tipos de trabajadores que tiene, y luego implementar
planes de desarrollo de talento que, en consecuencia,
atraigan a todas las clases de empleados.
Este artículo le muestra cómo clasificar
a los empleados por nivel de rendimiento y luego aplicar
una hoja de ruta funcional hacia la creación
de una cultura de rendimiento. Construida efectivamente,
esta cultura podría dar serios resultados. En
sus inversiones de desarrollo de talento.
Los Empleados Estrella: ¿Conoce quiénes
son las estrellas en su organización? Generalmente,
son el 15 % de los empleados, los que regularmente van
por encima y más allá de sus obligaciones
para producir resultados cuantificables que a menudo
sobrepasan las expectativas. Usted podría tentarse
a sentir que los empleados de ese calibre requieren
poca dirección, pero no los olvide. Usted necesita
y aprecia a este grupo de trabajadores – entonces,
¿cómo motivarlos?
Porque ellos son sus estrellas, usted necesita permitirles
brillar cuando sea posible. Reconozca claramente su
valor para el negocio. Salga de lo establecido y comparta
los objetivos y estrategias de la compañía
con ellos: compénselos por sus contribuciones.
No los condene a tareas simples y mundanas. En cambio
déles trabajo interesante que los desafíe
y estimule intelectualmente. Descubra qué los
motiva y luego póngalos a trabajar, para que
no cambien de barco. Y recuerde, estos trabajadores
prosperan cerca de otras estrellas, y se pueden frustrar
cuando se los obliga a compensar la flojera de los demás.
Los Contribuyentes Estándar: Considerados
el 75% de su población de empleados, sus contribuyentes
estándar son vitales para el negocio. Sin sus
esfuerzos constantes, su compañía no sobreviviría
mucho tiempo – entonces no los ignore por prestar
atención completa a los mejores trabajadores.
Su objetivo primario con este grupo es identificar las
brechas de habilidades y desarrollar las competencias
para así aumentar el desempeño y la productividad.
Nunca se conforme con el mínimo de cualquiera de
estos empleados. En cambio, diríjalos para agrandar
y perfeccionar sus habilidades. Busque nuevas áreas
donde sus contribuciones efectivas puedan ayudar a satisfacer
las demandas organizacionales.
Los Trabajadores Flojos: Nadie quiere estar
en el último 10% de la fuerza laboral de una
organización, pero estos trabajadores existen
– y usted necesita saber cómo tratarlos.
Después de todo, están abajo en el poste
de la productividad por una razón. ¿Su
trabajo? Descubrir por qué y luego arreglar los
problemas.
Cuando se permite a estos empleados mejorar sus habilidades
y obtener las competencias necesarias para satisfacer
las expectativas, usted podría resolver asuntos
preexistentes de desempeño. Sino, considere que
estos empleados podrían estar en las funciones
equivocadas. Vea si hay otras áreas en la compañía
que sea más adecuada para sus habilidades –
y luego reorganice. Usted quiere a estas personas en
una posición en la que puedan hacer el mejor
aporte posible para el negocio en general.
El desarrollo del talento puede ser un proceso muy
intricado cuando se considera la variedad de trabajadores
que se emplean en una organización. Algunos parecen
brillar naturalmente, mientras que otros requieren una
dirección cercana. Algunos empleados hacen sólo
lo que se les pide, sin motivación para extender
sus habilidades o sus contribuciones para el bien de
la compañía.
Transformar esta amalgama en un equipo cohesivo y unificado
en el deseo de tener éxito es, sin duda, un esfuerzo
difícil. Si usted quiere alentar una cultura
de alto rendimiento, sin embargo, usted irónicamente
debe juntar toda su mano de obra y segmentarla por grupos
de empleados y dirigirlos como corresponde. En general,
su objetivo será implementar un enfoque unificado
para el desarrollo del talento –uno que incluya
aprendizaje, desempeño y compensación-
para maximizar la productividad y el valor subsecuente
de cada individuo. No sólo sus empleados serán
más leales y estarán más comprometidos,
sino que su negocio cosechará las recompensas. |