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Desde el momento que un potencial comprador dice "Quiero
saber más sobre su producto o servicio", de
usted depende, de su habilidad y preparación depende
la venta.
Si en la etapa de despertar INTERÉS usted ha
tenido éxito, habrá conseguido que el
cliente se diga a sí mismo "si este producto
o servicio tiene para mi las ventajas que dice, me gustaría
adquirirlo". No obstante, quizás el cliente
haya añadido: "pero no creo que
tenga dichas ventajas".
En la etapa de interés, usted le ha dicho al
cliente la utilidad que el producto/servicio le ofrece.
Ahora ha de conseguir que el potencial comprador se
convenza de ello.
¿Qué hacer? En esta etapa, el interesado/a
quiere conocer las respuestas a todas o algunas de las
siguientes preguntas: ¿Qué es? ¿Para
que sirve? ¿Qué utilidad tendrá
para mí? ¿Quién lo dice? ¿Puede
usted demostrarlo?.
En consecuencia, usted tiene que...
- ... decir al interesado QUE ES
el producto y COMO le beneficiará
- ... decir, y demostrar, que el
producto presta servicio de calidad
- ... apoyar con pruebas las afirmaciones.
En su respuesta, considere usted tener en cuenta lo
siguiente:
- Sea breve.
- Determine el argumento clave del
asunto y limite a él su mensaje.
- Sepa de su producto/servicio por
lo menos cien veces más cosas de las que puede
usted decir en cualquier conversación con un
comprador.
No tema repetir. Repita una y otra vez su argumento,
por cierto, utilizando diferentes palabras y desde puntos
de vista diferentes.
Sea concreto en toda su argumentación de venta.
Exponga los hechos, no haga afirmaciones sin fundamento.
Sea claro. El interesado compra no por lo que usted
dice sino por lo que entiende de lo que usted le dice.
Si el cliente no entiende su mensaje, probablemente
es culpa de usted.
Para desarrollar un argumento claro conciba el tema
claramente. Puede decirse que la mitad de la confusión
con que se desarrollan las ventas se debe a la confusión
en el pensar.
Evite la Ansiedad. No parezca usted demasiado ansioso
de vender. Si puede hacerlo, vaya todavía más
lejos: haga que el producto parezca difícil de
conseguir.
Mencione los beneficios. Las personas compran beneficios.
Mencione, pues, los beneficios. ¿Sabe lo que
este artículo hará por usted?, es decir,
¿conoce usted la utilidad del artículo?.
Todos los clientes se preguntan ¿de qué
me servirá esto?. Así entonces, no olvide
usted
después de exponer algo referente al producto/servicio,
DIGA enseguida la utilidad que para su cliente deriva
de lo expuesto.
Aporte pruebas de sus afirmaciones. Los clientes inteligentes
no compran sobre la base de meras afirmaciones, sobre
todo si se trata de productos caros. Lo que desean son
pruebas de la calidad.
Algunas de las clases de pruebas que pueden utilizarse
son: cartas de clientes, llamadas telefónicas
a clientes usuarios que ya han comprado, garantías,
fotografías, artículos publicados en libros,
revistas, periódicos, demostraciones, certificados
de técnicos en la
materia, boletines...
Dé ejemplos. Convenza a su potencial comprador
con ejemplos. Cualquier hecho queda mejor fundado en
dos o tres buenos ejemplos que en mil argumentos. Los
ejemplos son el pan nuestro de cada día para
los vendedores de seguros.
A continuación se expone un ejemplo utilizado:
Un día fui a pagar a una viuda el importe de
una póliza de seguro de vida. Durante mi conversación
con ella, me dijo: "Quiero enseñarle la
cocina más cara del mundo". Me llevó
a la cocina y me enseñó una cocina de
4 hornallas de 300 dolares. "Esta cocina"-
prosiguió la señora - "me ha costado
10.000 dolares. Mi marido quería contratar una
póliza de seguros de vida por $10.000. Yo insistí
en que comprara primero esta cocina. Mi marido se mató
en un accidente al día siguiente de haberla comprado".
Esto nos dice claramente que cualquier producto/servicio
necesita más ejemplos que argumentos.
¿Dónde encontrar ejemplos? ¡En
cualquier parte y en todas partes! Consiga usted que
le expliquen de qué modo se benefician aquellos
que le dan alguna aplicación que se sale de lo
corriente y resulta interesante.
También los fabricantes, los vendedores, los
competidores, los periódicos, las revistas.
En todo caso usted debe disponer al menos de un ejemplo
convincente para apoyar todos los puntos importantes
de su argumentación de ventas.
Eso sí, no olvide que demasiados ejemplos pueden
saturar a un cliente. Los ejemplos pueden servir para
captar la atención, para despertar su interés,
para contestar objeciones y para cerrar una venta.
Los mejores ejemplos son siempre los que ha vivido
uno mismo. Pero debe evitar valerse de ejemplos de los
que usted sea el héroe, ya que de lo contrario,
el cliente podría tener la impresión de
que trata usted de vanagloriarse. Todos los ejemplos
han de aumentar la
percepción en el beneficio del producto.
Sirvase de ejemplos dinámicos. Al contar un
ejemplo, no olvide que éste ha de tener acción,
ha de tener "argumento". Conviene que cuente
usted siempre algo ocurrido realmente a alguien. Busque
y encuentre ejemplos. En la venta los ejemplos hacen
milagros. Utilícelos.
Los ejemplos han de ser relevantes. Esto quiere decir
que todo ejemplo ha de contribuir a demostrar lo que
usted quiere.
Para determinar si un ejemplo es relevante o no, plantéese
las siguientes cuestiones: ¿Qué estoy
tratando de demostrar? ¿contribuye este ejemplo
a demostrarlo?
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