|
Los nuevos conceptos en materia de gestión de recursos
humanos surgen más rápidamente que las nuevas
prácticas. Basta con hacer un ejercicio simple
para entrar en razón: trate de recordar qué
era eso de la programación neurolingüística,
cuáles eran los siete hábitos de la gente
altamente eficaz o de qué se trataba eso de la
calidad total.
Pues bien. Se trata sólo de tres de aquellos
conceptos, técnicas o panaceas que en algún
minuto encandilaron a las organizaciones locales y que
las hicieron ilusionarse con que, de un mes para otro,
todos esos remolones equipos técnicos y profesionales
operarían con desatada eficiencia.
software de gestion comercial para empresas en Datahouse
Company - click aqui
Pero no. De eso pasó un tiempo y ahora son pocos
los que se atreverían a disertar con algo de
autoridad de qué se trataba todo aquello. ¿Se
atrevería a aventurarse y exponer al menos tres
diferencias entre coach, mentor y gerente de experiencias?
Seguramente no.
Tal como explica el director del Magíster de
Recursos Humanos de la Universidad Adolfo Ibáñez,
Gerson Volenski, las organizaciones locales están
en una búsqueda frenética de respuestas
rápidas y de modelos simplificados. Y en esa
búsqueda, son presa fácil de todo aquello
que prometa transformar súbitamente el orden
de las cosas.
"Somos reacios a ir más al fondo. Y en
eso, la formación teórico conceptual de
los profesionales del área tiene mucho que decir.
Los ingenieros comerciales saben poco de comportamiento
humano y los psicólogos no saben casi nada de
gestión", dice.
En la misma línea, el socio de Accenture, Rodolfo
Maqueda, está convencido de que esa búsqueda
desesperada degeneró, justamente, en inconsistencia:
"Si implementamos una nueva forma de evaluar, la
lógica más elemental indica que tenemos
que implementar una nueva forma de compensar. Pero eso
no ocurre".
¿Ejemplo? "Se emprenden costosos programas
de e-learning, cuando lo que se necesita es una capacitación
cercana. Se habla de gestión por competencias
y se definen diccionarios enormes de habilidades. Lo
que compramos son conceptos muy interesantes, pero que
generalmente no se pueden aplicar", retruca.
¿Otras recetas?
Basta una pasajera reflexión para caer en cuenta
de que los conceptos (coaching, mentoring, management
audit...) proliferan mucho más rápidamente
que las nuevas prácticas. Y en esa línea,
resulta prudente dar una repasada a algunos de ellos.
Mentoring, por ejemplo, es la denominación de
un fenómeno que se presenta espontáneo
desde tiempos inmemoriales, cada vez que un superior
es capaz de inspirar admiración de parte de sus
subordinados, y que no se trata necesariamente de un
moderno mecanismo que se aprende a manejar a partir
de un manual del buen maestro.
La programación neurolingüística,
en tanto, se presentaba como "el arte de la excelencia,
que proporciona a las personas y a las organizaciones
las herramientas de comunicación que les permite
obtener los mejores resultados".
¿Y la calidad total? Bueno, se trataba de un
programa de catorce puntos que prometía transformar
las organizaciones en equipos invencibles... ¿Y
los siete hábitos de la gente altamente eficaz?
Lo mismo, pero en menos pasos: ser proactivo; empezar
con un fin en mente; establecer primero lo primero;
pensar en ganar-ganar; procurar comprender y después
ser comprendido; buscar sinergias y afilar la sierra...
Tres errores comunes
1.- Empresas definen diccionarios enormes de competencias.
Eso no está mal, pero es un exceso muy difícil
de implementar.
2.- Compañías aplican encuestas de clima
cada tres meses, sin entender que en ese período
las cosas no pueden cambiar.
3.- Empresas emprenden costosos programas de e-learning,
cuando lo que necesitan es una capacitación cercana.
|