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Deben diferenciarse dos tipos de ventas. Mientras definir
estrategias para atraer clientes (y lo que es generalmente
la atención al público, la venta masiva,
el comercio minorista, etc) sería el equivalente
a comandar un ejército (por el hecho de comandar
recursos, dictar planes de acción, poner objetivos),
en el caso de la venta personalizada semeja, en términos
también militares, a la lucha cuerpo a cuerpo
de la infantería. No hay más recursos
que el vendedor y, a lo sumo, unas muestras del producto,
y se entabla una relación dinámica entre
el promotor y una o mas personas. En esta clase de situaciones
no hay demasiada posibilidad de armar estrategias predefinidas
(a lo sumo, algunos lineamientos). Sin embargo, y continuando
con los términos militares, es en el campo donde
se muestra la experiencia y el entrenamiento. Porque
la base del cierre de operaciones personalizadas se
basa primordialmente en los reflejos del vendedor.
Usted puede devorar libros y libros sobre cómo
ser un buen vendedor; pero resulta imposible aplicar
todas las recetas sugeridas o, menos, buscar en su mente
el consejo X que se indicaba para el caso de clientes
del tipo Y. Pero uno puede establecer una pequeña
guía de puntos básicos sobre la cual apoyarse
al momento de entablar diálogo con el cliente
y orientarlo hacia su objetivo. Esto es aplicable en
todo tipo de venta personal, que va desde la venta de
un electrodoméstico hasta la oferta y/o asesoramiento
sobre alguna solución o servicio informático
Punto 1 : conozca lo que vende
Los fuertes de un vendedor se basan en tres componentes:
carisma, verbalidad y conocimiento de producto. Nadie
posee 10 puntos en las tres materias: los grandes vendedores
pueden conocer mucho del producto pero no ser carismaticos;
o pueden tener mucha locuacidad, sin explicarle nada
de lo que promocionan.
Qué es lo que usted vende?. En primer lugar,
USTED es lo que se vende. Por eso, en primer lugar,
y sobre los tres puntos antes mencionados, usted debe
conocer cuál de ellos es su fuerte, para saber
como orientar la explicación sin que se noten
las deficiencias de los otros dos. En segundo lugar,
debe conocer el producto o servicio que usted vende.
Cuanto más profundice, mejor para usted. Estará
preparado para enfrentar eventuales clientes que le
consultarán como si usted hubiera fabricado el
producto.
Punto 2 : conozca a la gente
Ser vendedor implica capacidad de observación
y psicología callejera. La verdad es (y usted
con la experiencia se dará cuenta) que los clientes
- tipo se repiten. Están los preguntones que
no van a comprar; los negativos que ven el producto
porque alguién más lo llevó a regañadientes
a verlo; los desesperados que se encuentran en una emergencia
y que precisan que usted los guíe; los que no
tienen idea de lo que van a comprar, pero les gustó
algún detalle banal (el color, el sonido que
hace, la moda de que todos tienen uno); los que no tienen
dinero pero compran y lios que tienen demasiado dinero
y nunca compran... y muchos más que a veces se
presentan con características combinadas de uno
y otro grupo. Con el tiempo usted sabrá (y habrá
podido comprobar) cual es la estrategia que mejor se
aplica a cada caso.
Punto 3 : tenga una paciencia ilimitada
Salvo excepciones, una venta personalizada es la reunion
informativa entre un especialista (usted) y un aficionado
sobre un producto o servicio en la cual se discuten
dos temas: características y precio. El aficionado
lo es, porque solo conoce de oídas el funcionamiento
o prestaciones del producto en cuestión. Por
ello, con mayor o menor inteligencia pueden ser sus
preguntas, desde una característica técnica
ultra complicada... hasta cuál es el botón
de encendido, aunque el producto tenga un botón
enorme rojo sangre con el letrero " ENCENDIDO "
arriba de él.
Usted debe, en muchos casos, asumir que habla con niños.
Y tenerle el mismo tipo de paciencia. Esto no es menospreciar
al cliente; es aceptar la realidad que no todos conocen
lo que el vendedor sabe, y por lo tanto, el buen vendedor
lo que debe hacer es subir o bajar su nivel hasta equiparar
al del cliente. No hay nada mejor que establecer puentes
con el cliente en un mismo nivel, pues demuestra humildad
y es un punto a favor suyo. Nada peor que un vendedor
pedante que lo trate a uno como un ignorante.
Punto 4 : siempre esté en control
Mantener la calma es un punto fundamental; no sólo
por lo ante dicho de un cliente totalmente desinformado
del tema. También están de los otros.
Existen muchas situaciones que rozan su limite de operatividad;
caso típico son : un cliente demasiado informado,
un cliente mal informado, un cliente totalmente negativo
a la venta,... un grupo de clientes bombardeandolo a
preguntas en una reunión. Sin ser un ejemplo
muy feliz, esto se asemeja bastante al encuentro con
una fiera salvaje. Si pierde el control y sale corriendo
y a los gritos, la fiera lo atacará. Si usted
se mantiene calmo e incluso lo mira a los ojos, incluso
usted puede dominar a la fiera.
En muchos casos, especialmente en el ambiente de negocios
donde hay reuniones gerenciales y a las cuales acude
un vendedor, ya hablamos no de uno sino de varios blancos
a los cuales atacar. Lo cual es un error; la "masa"
en realidad es un único cliente (y si quiere,
dicho en broma, "un cliente esquizofrénico).
Usted debe hacer contrapunto con todos ellos como si
fueran uno sólo. Y, si quiere mejorar su puntería
(y volviendo a nuestro ejemplo de Animal Planet ;) ),
busque al líder de la manada y centre esfuerzos
en él. No descuide al resto (digamos que los
trate con el resto de sus reflejos), pero centre la
atención en el líder.
Punto 5 : busque al decisor
Siguiendo con el tema anterior, encadenamos con éste;
habiendo dos o más personas, hay uno de ellos
que es el decisor. El que tiene el dinero, el que dirá
el si o no a la venta. Con lo cual, cualquier venta
a hacer en un grupo de personas reunidas se reduce en
realidad a dos: el decisor y el resto.
Eso simplifica bastante nuestra área de acción.
No somos como Windows un programa "multitarea";
somos humanos y no podemos hacer o estar en demasiadas
cosas al mismo tiempo, y cumplirlas todas con eficiencia.
Mentalmente clasifique la reunion en dos tipos de voces:
la voz del dinero, y el rumor que acompaña (que
serían las preguntas del resto). Es con el decisor
con el que debe establecer los puentes; si bien usted
puede encontrar aliados en el resto del grupo (asesores
o profesionales que le interesan lo que usted vende),
darles excesiva importancia a ellos medra en la estima
personal del verdadero decisor. Usted le da más
importancia a los empleados que al dueño; y el
dueño es el que paga a los empleados y el que
pagaría lo que usted desea vender.
Intente integrarlo a la reunión, aunque esté
presente y callado.
Punto 6 : genere acuerdos
A medida que vaya explicando, vaya generando acuerdo
con el cliente. Puntos en los que ambos están
de acuerdo. es fundamental para ello, como dijimos antes,
nivelarse a la altura del cliente. Si el cliente es
lento, usted vaya lento. Si es rápido, vaya rápido...
pero intente manejar usted los ritmos. Usted debe dominar
la situación y no el cliente, porque entonces
usted estaría desbordado. Generalmente cuando
los clientes lo bombardean demasiado con preguntas en
corto tiempo, es porque desean conocer demasiados puntos
que le son importantes en escaso plazo. Si usted sacía
brevemente esa ansiedad, el cliente se tranquiliza y
usted puede entonces guiar. Y, siempre, en algún
punto de la explicación, volver sobre las preguntas
iniciales y explicar detalladamente lo que antes se
dijo en breves sinopsis.
Atienda las demandas de su cliente sin que lo apabulle;
explique con detalle sin pedantería. Con lo cual
pasamos al siguiente punto:
Punto 7 : la risa, remedio infalible
No hay mejor signo de que las cosas vayan bien, que
haya risas y sonrisas en una reunión de ventas.
Implica que ya se estableció una relación
de confianza y hasta de camaradería. Y que posiblemente
a usted le compren lo que vende... porque usted no es
sólo simpático; sino porque usted ya es
un conocido.
La mejor manera de generar simpatía sin falsedad,
es que usted explique las cosas con abundante detalle...
y después las ejemplifique con alguna imagen
colorida. Esto permite indicarle al cliente que usted
se encuentra bien informado pero que no es pedante,
y que fundamentalmente, la reunion de ventas termina
siendo una reunión didáctica, donde el
cliente se retirará sabiendo algo más
de lo que sabía antes de dicha reunión.
Nada más satisfactorio que ello para ambas partes
porque, incluso, el cliente puede llegar a pensar que
se ha convertido en un especialista (!) del tema.
Incluír ejemplos graciosos es la mejor manera
de romper solemnidades. Usted le está dando a
su cliente algo más que un simple speech armado;
le da información... y también un buen
rato. Con lo que pasamos al siguiente punto que es...
Punto 8 : hágase un lugar en la memoria del
cliente !
Ni su producto ni usted son los únicos que existen
en la Tierra. Su cliente ha visitado o visitará
a otros vendedores y verá otros productos. Y
quizás no compre ahora, quizás lo haga
dentro de unos meses. Pero cuando vuelva a comprar...
a dónde lo hará?
Respuesta: al que lo haya dejado más satisfecho.
Al que le haya dejado la mejor impresión o la
más duradera. Allí es donde entra en juego
el carisma del vendedor. Porque muchas veces su producto
es ineficiente en ciertos aspectos o no es competitivo
en precio... pero usted fué el que le despertó
más confianza.
Y uno de los factores que más influyen en la
decisión de compra, es que no se lleven la imagen
suya como la de un vendedor. Usted debe ser un asesor;
alguien especializado que le aconseja al cliente lo
que debe comprar... sin presionarlo.
Punto 9 : tape los baches
Ningun producto o servicio es perfecto. En toda reunión
de ventas existe la posibilidad que salgan a luz carencias
o deficiencias de lo que desea vender. Es necesario
explicar ampliamente las virtudes del producto, y explicar
con mínimo detalle los puntos flacos. Y, siempre
que pueda, intente salir de los puntos débiles,
cambiando a un tema relacionado... que se encuentre
en un desvío que lo lleve hasta tocar una virtud
destacada del producto o servicio que promociona.
No omita nada ni deje de contestar todo lo que le pregunte
el cliente. aquí es donde entra en juego la locuacidad
del vendedor. En lo que usted no sepa, o sepa que es
deficiente, intente explicar poco, o hablar mucho sin
decir nada.
Punto 10 : tampoco muestre las deficiencias... suyas
Hay dos cosas que no puede hacer el vendedor: dudar
y quedarse mudo. Si usted asesora, debe tener respuestas
siempre. Nada peor para la confianza que desea despertar
en el cliente, que usted se encuentre en un aprieto
y lo demuestre. Siempre es preferible decir algo "se
puede hacer", o "lo consultaré, pero
no creo que haya problemas".
Punto 11 : sea abogado del diablo
Si los clientes le hacen una petición, por más
descabellada que parezca, escúchela. Siempre
derive su culpa hacia otros y siempre prometa que va
a averiguar. Usted puede llegar a consultar a sus superiores...
o simplemente hacer el gesto, pero indique que hizo
lo que pudo para satisfacerlo. Usted no debe contrariar
jamás al cliente; y en lo que haya diferencia,
siempre debe negociar.
Nada peor para un cliente que sus demandas no sean
escuchadas. Si es así ahora, que aun no adquirió...
que le espera después, cuando ya haya comprado
y reclame servicios post venta ?
Punto 12 : no mienta
Parece contradictorio con el punto anterior, pero no
lo es. Una cosa es dejar una promesa en una zona gris,
y ver si se puede hacer. Otra cosa es darlo directamente
por hecho, aunque sea un imposible, o decir que el producto
/ servicio hace algo que realmente no puede hacer.
Pintar un mundo maravilloso puede cerrar mas ventas.
Y también genera más cancelaciones y problemas.
la sinceridad es un punto vital a la hora de enlazar
contacto con el cliente. Ganará más diciendo
que algo no lo hace, o si es dudoso, que va a ver si
se puede corregir / modificar, que directamente asumir
como un hecho algo que todavia no existe o no hace.
Punto 13 : conozca a la competencia... y mencione
sus fallas, sin desautorizar al cliente.
Muchas veces los clientes nos indican que ya han averiguado
con la competencia. Se supone que usted, a esta altura,
ha realizado algunas pequeñas tareas de investigacion
y hasta de mini - espionaje previo, para saber con quien
compite. Pueden existir productos superiores, pero todos
tienen sus fallas o contrariedades. Es bueno decírselas
al cliente como un comentario o rumor, más como
una aseveración. Nunca diga que no averigüe;
indúzcalo a que averigüe pero con dudas,
y que consulte a los vendedores de la competencia en
detalles urticantes.
Sea que adquiera con usted o no el producto, es bueno
que el cliente se vaya con un par de preguntas que usted
haya plantado en su mente, como si usted mismo fuera
a adquirir el producto a la competencia. Esto sirve
para, eventualmente, reafirmar la confianza que usted
ha ganado con el cliente, y el hecho de que usted es
veraz.
Pero por ningun motivo, diga No a algo que el cliente
dice o pregunta. Es desprestigiar el criterio, desautorizar
al cliente.
En ningún momento la exposición aquí
hecha pretende que el vendedor "embauque"
al cliente. Pero veracidad y humildad ganan la confianza
del mismo y, en aquellas falencias nuestras o del producto
a ofrecer, existen modos de superar las mismas con altura
sin caer en el engaño. Porque, en definitiva,
todo lo que hay en el mercado puede ser más o
menos similar, y todo tiene sus contrariedades. Solo
se precisa afinar la puntería; realizar una exposición
con estilo para captar la atención del cliente
hacia nosotros, y definir su decisión de compra
a nuestro favor. |