Gamer: análisis Far Cry 6 (2021)

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Excesivo.

Gamer: análisis Far Cry 6 (2021)

Por Alejandro Franco – contáctenos

calificación: 4/5 - muy buenoMe reconozco fan de la saga Far Cry. El 1 y el 2 me parecieron anónimos pero mi romance con la franquicia comenzó con Far Cry 3 y, especialmente, el 4. Tirarle bombas a los malos desde un helicóptero ultraliviano, pelear con demonios en el Shangrilá o escuchar las deliciosas maldades de Pagan Min a través de la radio me pegaron fuerte. Especialmente porque cuando comencé a probar la saga de Ubisoft estábamos enfrascados en pleno encierro de la cuarentena. De ese modo la saga Far Cry se transformó en mucho mas que un juego; era una suerte de turismo virtual donde uno recorría Kyrat, Montana o las islas Rook en auto, avión, barco o a pie, peleaba con terroristas, soldados y fieras y derrotaba a unos villanos de película. Hasta los injustamente menospreciados Far Cry 5 y Far Cry New Dawn me parecen plagados de aspectos sobresalientes a pesar de no ser perfectos.

El drama con la saga Far Cry es – a mi juicio – que Ubisoft le ha dado demasiada bola a las críticas de los fans. Antes era un reto treparse a las torres de vigilancia para develar porciones ocultas del mapa…. hasta que alguien se quejó y lo sacaron. Cuando dijeron que la pesca era un embole, la hicieron menos vital hasta el punto de no resultar necesaria en absoluto en la última entrega. Rastrear medio mapa para buscar animales raros que otorgaban poderes especiales o armas únicas fue desmantelado y, de pronto, todo se volvió muchísimo simple. New Dawn daba señales de ello pero en Far Cry 6 las cosas son aún mas sencillas. Demasiado sencillas, sin emoción y hasta tediosas.

Ok, el juego ahora tiene una estética de la hostia pero, por contra, el mapa gigantesco hace que los combates sean demasiado espaciados. Todo está a demasiada distancia de todo, a veces hay que estar minutos recorriendo trechos largos – por carretera o a través de las montañas – y la inteligencia artificial de los enemigos parece aún mas boba que las entregas anteriores. Tampoco ayuda que no haya un selector específico de dificultad – uno juega el juego en modo combate o en modo historia con lo que se complica o simplifica la manera de conseguir recursos / elaborar armas… pero los enemigos son igual de bobos en uno u otro nivel; uno puede liquidar a un soldado que va charlando con otro y el compañero ni siquiera se entera del asesinato -. Es como si todo estuviera muy inflado – hay demasiadas armas para obtener, demasiadas bases, demasiado terreno – pero, por contra, la adrenalina se eleva poco. Yo recuerdo tener refriegas brutales en Far Cry 5 en medio de una carretera con toneladas y toneladas de santitos que pedían refuerzos, te mandaban hasta aviones a ametrallarte y te hacían la vida imposible durante minutos; acá, en cambio, liquidás a tres o cuatro y no aparece nadie más. Y si las cosas se ponen espesas, tenés super armas elaboradas (como el Pirotecno, que dispara fuegos artificiales y devasta tanto tanques como helicópteros) así como las super mochilas Supremo que el proveedor de armas del juego (tipo Q de 007) te entrega servidas en bandeja al poco tiempo de iniciada la partida. Si Far Cry (y en general los juegos de mundo abierto) tienen el problema de que uno arranca por donde quiere, hace 50.000 búsquedas laterales y 300 misiones secundarias y pronto se transforma en un Superman indestructible con lo cual las misiones principales se pasan caminando… acá las cosas son peores porque la tonelada de recursos que hay a mano y la facilidad para masacrar toneladas de soldados sin recibir un rasguño es tan abrumadora que en menos de un día uno ya está en condiciones de tomar la base / puesto de control que se le ocurra. Y si usted es como yo – jugador veterano de Far Cry, carroñero viejo que no deja cofre sin revolver ni cadáver sin saquear – pronto hará una fortuna y tendrá miles de pesos y recursos para construir las armas que se le ocurra.

Uno puede pescar y cazar pero no es imprescindible; los mismos recursos se consigue de otras formas, tomando bases o emboscando convoyes. La variedad de armas es monumental pero no pasa mucho tiempo antes de dar con 5 o 6 favoritas, calibrarlas al máximo de daño y usarlas a mansalva. Ya no hay una escala de perksniveles que va logrando con puntos obtenidos por alcanzar objetivos –  sino que el rastreo de pólvora y materiales te permite construir mejoras por categoría de armas y aplicársela a la que se te ocurra. Lo otro son mejoras de vestuario, que te permiten correr o resistir mejor las balas, lo cual no es muy creíble. Y como esos cambios se realizan en las “mesas de trabajo” – puestos rebeldes diseminados por todo el mapa – uno debe ir a uno de ellos y cambiarse el batitraje por el que se precise de acuerdo a la misión que tenga por delante: no es lo mismo usar un traje liviano para pescar que otro para resistir el veneno porque vas a entrar a una cueva intoxicada o uno que soporte las explosiones y el fuego en vez de las balas.

El gran tamaño del mapa disminuye la intensidad de todo; y aunque hay gran cantidad de misiones, solo hay dos o tres memorables, en especial cuando llega el final del juego. Pero no hay esos bombazos de adrenalina como el robo del camión artillado WidowMaker de Far Cry 5 (con Barracuda de Heart sonando de fondo, vaya misión badass si las hay!) sino que tenemos que defender un palacio donde vienen los soldados a detener a dos pavotes rapeando sin gracia a través de la pirateada cadena nacional de televisión… un ejemplo de misión típica que demuestra que la creatividad no ha pasado por el mejor momento en el diseño de misiones del juego. Al menos un par de facciones – las Leyendas del 67, viejos guerrilleros que lucharon contra el padre del dictador actual hace varias décadas, o el pragmatismo diletante de Clara, la que enrola a la protagonista del juego en su lucha contra el tirano Anton Castillo – tienen algo mas de sabor y profundidad en cuanto historia, pero las misiones siguen dejando que desear. Ya no hay cacería de convoyes aéreos / fluviales ni megafortalezas que atacar y hasta los viajes alucinógenos que siempre caracterizaron a la saga están acotados (¿y Hurk? ¿y Willis Hunley? ¿dónde están?). Ni siquiera Anton Castillo / Giancarlo Espósito es un villano memorable, ya que cae dentro de los clichés del típico dictador bananero de película yanqui. Esperaba una presencia mucho mas abrumadora pero Esposito recién se destaca en los niveles finales del juego, donde – honestamente – depara un par de formidables sorpresas.

Si los paisajes son geniales, la banda sonora es formidable y la historia zafa – honestamente el maestro de espías Juan Cortez tiene mucho mas carisma que el dictador que compone Esposito -, al menos en el apartado exploración y turismo virtual Far Cry 6 no tiene rival con otro títulos de la saga. Es enorme, ultra variado, super colorido, pleno de arquitectura original – ahora tenemos pueblos y ciudades (!); caminos de tierra y autopistas; tanques (!!) y cargueros -. Yo llevo 70 horas de juego y me quedan cientos de cosas por explorar. La historia principal la he terminado, me pareció estirada y que le faltaba mas salero, y ahora el archipiélago de Yara está a mi disposición. Para mantener vivo al juego Ubisoft ha pensado en actualizaciones permanentes con premios y misiones secretas, y le ha agregado una opción llamada Focos de Insurgencia en donde una región ya tomada se alza en armas y uno debe completar varios desafíos en un lapso de días para terminar con el general rebelde… pero luego de dos o tres insurgencias el mecanismo se vuelve viejo por repetitivo. Las misiones secundarias también se ven sanitizadas – como las búsquedas del tesoro -, pero por lo menos le da algo de variedad al juego.

Ello no quita que Far Cry 6 impresione mas en el buen sentido que en el malo. Pero con menos territorio y menos misiones – mejor pensadas, mas intensas – hubiera quedado mejor. Antes uno se rompía el trasero por conseguir los materiales para obtener determinado perk o construir cierta superarma: ahora hay dos millones de equivalentes ocultos en el mapa y solo hay que explorar, explorar y explorar hasta dar con la que mas le guste. Hay algunas cosas desmejoradas – ¿qué diablos le hicieron a los controles de los helicópteros?; no se inclinan sino que strafean de costado -, hay cosas geniales – ir a caballo, las animaciones de eliminaciones y curaciones, el manejo de los tanques – y hay cosas sepultadas en la abundancia, como la completa inutilidad de nadar bajo el agua ya que prácticamente no hay misiones que exploten ese recurso. Si hubieran respetado los mecanismos de armas y objetos de Far Cry 5 (o New Dawn en su defecto) Far Cry 6 hubiera sudo genial. Pero ahora todo se ve fácil, los enemigos son aun mas bobos y la intensidad de las refriegas se ha diluido a favor de una estética mas bonita y espectacular. Ni siquiera el progreso en el juego – que determina que el nivel de peligrosidad de las regiones de Yara va en aumento con mas presencia de soldados y tropas especiales – marca alguna diferencia en la dificultad, es simplemente un cambio de número. En sí creo que es recomendable para los fans de la serie, le van a encontrar todas las cosas que siempre les gustaron de Far Cry pero en mayor cantidad; en cambio, para el recién llegado a la saga, le diría que arranque por Far Cry 5 (que con el pack de texturas HD no tiene mucho que envidiarle a la grandiosidad visual de esta entrega), que es mas intenso, acotado y tiene mayor sabor. Acá se pasaron de levadura y, aunque parezca mentira, muchísimo mas de lo mismo no necesariamente significa que es superior, simplemente una versión mas bonita, vasta y simplificada del juego que tanto nos gusta y que parece haber llegado a un punto donde los fans reclaman una renovación profunda y visceral para que la saga regrese a la intensidad de sus raíces.

Ranking: 4/5. A mi juicio cuarto lugar en el ranking de Far Cry por debajo de Far Cry 3, Far Cry 4 y Far Cry 5. Es espectacular, demasiado grande, dispar, entretenido a su manera pero le falta mas adrenalina.