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Un hombre le preguntó a su mujer que quería
para su cumpleaños y ella dijo:
- Me gustaría tener 6 otra vez.
En la mañana de su cumpleaños la despertó
muy temprano y se la llevó al parque de diversiones.
¡Qué día! La puso en los juegos:
en la montaña rusa, en los autitos chocadores,
en el tren fantasma... y eso no fue todo, 5 horas después
salieron del parque de diversiones y se la llevó
- a ella, con el estómago revuelto y un dolor
de cabeza que le partía el alma - a McDonald’s.
Su esposo le ordenó una Big Mac con extra papas
y licuado de chocolate. De ahí se fueron al cine
a ver la última película de Jimmy Neutron
y le compró Coca Cola, caramelos y pochoclos.
Finalmente, cuando llegaron a casa, la mujer se derrumbó
en la cama.
Él se acercó a ella y amorosamente le
pregunta:
- ¿Y bien, querida? ¿que se siente tener
6 otra vez?
Con un ojo entreabierto ella le dice:
- ¡Pendejo!. ¡Yo me refería al talle
de la ropa!
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Una esposa, descontenta con su coche, le dice a su
marido:
- Cariño, el día de mi cumpleaños
sorpréndeme y regálame algo que vaya de
0 a 100 en 4 segundos, a ser posible de color azul.
Y el día de su cumpleaños el marido
se apareció con una balanza. Eso sí, de
color azul.
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Un tal Ricardo recibió un loro por su cumpleaños,
ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario.
Cada palabra que decía estaba adornada por alguna
palabrota, así como siempre, de muy mal genio.
Ricardo trató, desde el primer día, de
corregir la actitud del loro, diciéndole palabras
bondadosas y con mucha educación, le ponía
música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.
Llegó un día en que Ricardo perdió
la paciencia y gritó al loro, el cual se puso
más grosero aún, hasta que en un momento
de desesperación, Ricardo puso al loro en el
congelador. Por un par de minutos aún pudo escuchar
los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimiento,
hasta que de pronto, todo fue silencio.
Después de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso
de haber matado al loro, rápidamente abrió
la puerta del congelador. El loro salió y con
mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:
- Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud,
te pido que me disculpes y te prometo que en el futuro
vigilaré mucho mi comportamiento.
Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio
en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle
qué es lo que lo había hecho cambiar de
esa manera, cuando el loro continuó:
- ¿Te puedo preguntar una cosa?
- Sí… ¡cómo no!-, contestó
Ricardo.
- ¿Qué fué lo que hizo el pollo?
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Un padre sale un poco tarde de trabajar, y en el camino
a su casa recuerda que es el cumpleaños de su hija
y que no le ha comprado un regalo.
Detiene el auto frente a una juguetería y pregunta
a la vendedora:
- ¿Cuánto cuesta la Barbie que está
en la vitrina?
De una manera condescendiente la vendedora responde:
- ¿Cuál Barbie?. Tenemos a:
“Barbie va al gimnasio” por $19.95
“Barbie juega volley” por $19.95
“Barbie va de compras” por $19.95
“Barbie va a la playa” por $19.95
“Barbie va a bailar” por $19.95
“Barbie divorciada” por $265.95
El hombre asombrado pregunta:
- “Eh! Por qué la Barbie divorciada cuesta
$265.95 cuando las demás cuestan sólo
$19.95 ?? ”
La vendedora con aire de autosuficiencia responde:
“Señor…, “Barbie divorciada”
viene con:
El auto de Ken,
La casa de Ken,
La lancha de Ken,
Los muebles de Ken.
La computadora de Ken
y un amigo de Ken…
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Una profesora de piano y órgano, muy admirada
por ser la única en el pueblo. Recibe una llamada
telefónica del cura notificándole que
la visitaría esa tarde para felicitarla por su
85 cumpleaños.
Cuando el cura llega a la casa de la anciana, se da
cuenta que sobre el órgano hay un jarrón
de vidrio lleno agua con un condón flotando.
El cura no puede creer lo que ve y trata de disimular
su asombro ante la profesora. Después de un rato
hablando sobre la vida de la anciana y haberse tomado
dos cafecitos, el cura sigue atónito de ver el
condón flotando en la jarra de vidrio, así
que no aguanta más y decide salir de su curiosidad.
- Perdona hija pero, me podrías explicar ¿qué
que es eso? (Apuntando al jarrón).
-“Ah, claro que sí, es maravilloso. El
año pasado estaba caminando por el pueblo y de
pronto vi,un sobrecito en el suelo que decía
en letras muy pequeñas: ‘Colóquelo
sobre el órgano, manténgalo húmedo
y prevendrá cualquier enfermedad’….
Y desde entonces, ni gripe me ha dado. |