Tecnología: análisis subwoofer Bose Acoustic Wave Cannon

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Este sí que es un subwoofer distinto; la cuestión es si su diseño radical redunda en efectividad acústica, … algo sobre lo cual el autor de esta nota tiene serias dudas.

Informática: análisis subwoofer Bose Acoustic Wave Cannon

Por Alejandro Franco – contáctenos

3 estrellas: buenoY ahora, algo completamente diferente.

Aunque por H o por B no siempre puedo irme de vacaciones (mas allá de la pileta Pelopincho armada en el fondo de mi casa), cuando tengo la oportunidad suelo elegir las sierras de Córdoba y, concretamente, la localidad de Capilla del Monte. Por si no lo ubican Capilla del Monte es el pueblito ubicado a la falda del cerro Uritorco, el cual es famoso por los numerosos avistamientos de OVNIs ocurridos en el lugaren los últimos años. Semejante trasfondo ha transformado a Capilla en una suerte de Roswell a la criolla, generando toda una pequeña industria local plagada de tours para visitar donde se posaron las naves alienígenas, merchandising infestado de platos voladores y hombrecitos verdes, conferencias dictadas por seudo especialistas en la materia, y todo un intenso movimiento turístico propiciado por los lugareños, quienes le han encontrado dos millones de explicaciones alternativas al fenómeno como para seguir explotando la movida: desde que el lugar fue elegido por los aliens en vista de sus energías mántricas, hasta la proliferación de leyendas de gnomos, hadas, criaturas elementales y ainda mais, lo cual ha devenido en una ensalada New Age que los adeptos se resisten a discutir con un mínimo de seriedad y un máximo de fanatismo (¿qué tendrá que ver los gnomos con E.T.?).

En cuanto a los OVNIs, yo creo que existen pero soy bastante escéptico respecto del circo que lo rodea – especialmente descreo de los charlatanes de lo paranormal, los cuales les encantan disparar teorías demasiado fumadas sobre el asunto (“son visitantes de la estrella Alfa Vega”; ah, sí, por supuesto… yo también vi las iniciales AV en la matrícula trasera del plato volador) -, y más en esta era en donde cualquiera flaco con un poco de tiempo y un par de programas copados puede montar algo parecido a Dia de la Independencia en la compu de su casa. Antes se usaban las tapas de las ruedas de los autos para crear fotos de falsos OVNIs; hoy nos volvimos HD y utilizamos Photoshop.

Sin comprar la premisa, suelo elegir Capilla del Monte porque es muy barata, es muy segura y tiene una vista espectacular. El aire de montaña es fresco y puro, uno no siente calor en el verano, y hay a mano un par de rios en donde resulta una delicia refrescarse. Al tratarse de un pueblo no hay demasiadas maneras de entretenerse a la noche, a menos que sea viendo una pelicula por cable, comiendo algo afuera, jugando un juego de mesa o escuchando a alguna bandita que toca en los restaurantes locales. La otra alternativa es el cine local, bancado por la municipalidad, el cual se encuentra en impecable estado de preservación y el que suele ofrecer una variada programación semanal.

En vista del embole imperante terminamos en el cine local, el cual pasaba la cinta En el Tornado. Ciertamente la pelicula era un bodrio plagado de diálogos mediocres, pero al menos las escenas de acción – recargadas de efectos especiales – matizaban el asunto hasta convertirlo en pasable. La historia trata de un montón de personajes mal escritos que viven en un pueblito norteamericano (ubicado en el corredor de los tornados localizado en el centro de los Estados Unidos), a los cuales les toca vivir una temporada excepcional saturada de trombas y todo tipo de inclemencias climáticas, y razón por la cual se la pasan corriendo de un lado a otro. No, no es Twister y ni siquiera le llega a los talones pero, para matar el tiempo, zafa.

Mientras que el sonido del teatro resultaba pasable – se veían a lo lejos varios juegos de parlantes desgastados forrados en mallas de cuero perforado, como para tener una idea de su antigüedad -, la sorpresa llegó a la hora de las explosiones, en donde el piso comenzó a retumbar bajo mis pies. Definitivamente aquel sonido no lo daban las vetustas bocinas del costado – cuyo audio tiraba mas para los agudos y me hacía acordar a los viejos cines de barrio de la década del 70 -, sino que provenían de un dispositivo mucho mas moderno, atachado al sistema acústico de la sala. Al explorar el teatro – durante uno de los intermedios (otra venerada costumbre heredada de las antiguas matinées) – descubrí un largo caño negro ubicado a lo largo de la primera fila de butacas, el cual podría haber pasado por una extensión de algún enorme sistema de calefacción si no fuera por el nombre Bose marcado en modernas y brillantes letras blancas.

Tras sondear un poco en la web, descubrí que ese mamotreto no era mas que el Acoustic Wave Cannon, un heterodoxo subwoofer de casi 4 metros de largo y 45 cm de diámetro, el cual era ofrecido a principios del milenio como una alternativa económica para mejorar la perfomance acústica de la sala (acoplándolo al sistema de sonido existente) sin caer en los prohibitivos costos de adquirir un sistema THX o Dolby Surround.

La idea básica detrás del Bose Acoustic Wave Cannon no difiere demasiado de la mecánica de los órganos de iglesia: el tubo sirve para amplificar el sonido y, por su largo, sirve para dispersar el efecto de retumbe a lo largo de una sala grande. El otro punto de su diseño es reducir la interferencia cuando se disparan sonidos de baja frecuencia con mucha potencia como para llenar un cine. El cañón lleva un woofer de 12 pulgadas, el cual está ubicado en el primer cuarto de largo del dispositivo y entre la unión de los dos tubos que la conforman. La parte trasera sirve para potenciar el parlante, y la delantera sirve para repartir el sonido y amplificar el retumbe. Teóricamente cuanto mas largo es la parte delantera del cañón, mas baja sería la frecuencia de resonancia que obtiene el dispositivo; es por ello que, con semejante configuración, el subwoofer de Bose obtiene rangos de entre 25 Hz a 125 hz.

El aparato pesa cerca de 30 kilos, y tiene una salida constante de 300 Watts RMS, aunque puede alcanzar picos de 600 Watts, con 109 dB de output máximo. En teoría los números parecen algo cortos (mi Phillips FWT3600X da 650 Watts RMS en picos, y eso que es un minicomponente termino medio), y en la práctica los resultados se sienten extraños. Es cierto que la sala de Capilla del Monte era un híbrido bizarro de parlantes antiguos y subwoofer hipermoderno, pero el retumbe no pegaba con el sonido chillón de los vetustos altavoces, y parecía que alguien estaba viendo Jurassic Park en la sala de cine de al lado. Los estruendos no se condecían con la calidad de sonido de los diálogos; y aunque estremecían, las explosiones no impresionaban tanto como el aspecto de todo este aparato.

Teóricamente el Bose Acoustic Wave Cannon es un dispositivo escalable: ¿quiere mas potencia?; entonces, compre mas cañones Bose. Hay un par de ventajas prácticas: no requiere demasiada instalación – plántelo en algún lado y amúrelo contra el piso, con lo cual evita masivas reformas y cableados -; e incluso se puede instalar en los techos, colgados de las vigas (desde ya, se precisa tener un cielorraso firme para no perecer aplastado bajo un montón de escombros ante el primer grave potente). Por otra parte, sacarle el jugo al cañón requiere que se le compre el sistema de control digital Panaray (también ofrecido por Bose), aunque puede vender solo y así ser conectado a otra bandeja amplificadora.

El dato curioso de todo esto es que el aparato nunca resultó ser muy popular y Bose dejó de fabricarlo. En Norteamérica pasó desapercibido y se vendieron algunos ejemplares en Australia, Europa y países del tercer mundo. Al parecer la comunidad de especialistas lo defenestró, concluyendo que se puede obtener mas efectividad y potencia con un subwoofer mas tradicional (y, por ende, mas económico). Como todo, los productos que rompen los standards crean adeptos y detractores, y ése es el caso del Bose Acoustic Wave Cannon... una rareza que tuve el placer de conocer , aunque sea un ratito y en medio del paisaje paradisíaco de las sierras cordobesas.

Caracteristicas técnicas del Bose Acoustic Wave Cannon

  • Rango de frecuencias: 25Hz – 125Hz (± 3dB)
  • Máximo output acústico: 109dB-SPL
  • Sensibilidad (1W, 1m): 84dB-SPL
  • Promedio de manejo de potencia: 300W
  • Potencia recomendada de amplificador: 600W
  • Dimensiones: 150″L x 17″W (3.81 x 0.43 m)
  • Peso: 63 lb (29 kg)

Precio (estimado): u$s 1.000.- (eBay, usado, marzo 2015)

Conclusión: un antiguo e inusual método para repartir graves en un ambiente grande. Pese a todo, no impresiona y es mas bizarro que efectivo.