Analisis: auriculares Philips Shibuya Citiscape. Unos formidables auriculares urbanos dotados de excelentes graves y totalmente recomendados para los amantes de los bajos software MRP de gestion industrial Sistema Isis
   

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ANALISIS: auriculares Philips Shibuya CitiScape

He aquí el santo grial de los amantes de los bajos: un auricular que hace un montón de cosas diferentes - y bien - y que sobresale por su excepcional caudal de graves.

Analisis: auriculares Philips Shibuya CitiScape
 
 
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Por Alejandro Franco / e-mail: (contactenos)

A mí me gustan las películas. Me encantan las películas. Yo era de esas personas que terminaban de salir del cine e iban a la disquería de turno para adquirir la banda de sonido del filme que acababa de ver. La música me ayudaba a recrear mentalmente - y en mi casa - la experiencia que acababa de disfrutar. Y, cuando podía acceder a una copia del filme - hablamos de la época del VHS -, ponía los parlantes al máximo. Ok; con la calidad de los equipos hogareños de ese entonces uno solo podía disfrutar una fracción de la excitación vivida en la sala de cine, en la época en que éstas representaban el inalcanzable Olimpo de la calidad acústica y uno debía conformarse con el par de altavoces con los que venían los televisores de tubo de aquel momento.

La llegada del DVD primero, y de los televisores de alta definición después, terminaron por patear el tablero. Hoy en día es posible ver cine en su casa con una imagen y sonido impecables. Semejante circunstancia le ha pasado el trapo a la mayoría de salas cinematográficas, en especial a aquellas que se quedaron estancadas con la tecnología de hace 20 años. Recuerdo haber visto Piratas del Caribe 4 en el cine local, y aguantarme las ganas de salir corriendo de la sala debido a una proyección oscura, una cinta rayada, y un sistema de audio ineficiente. Los home theaters han dejado de ser objetos de élite y, hoy en día, la mayoría de las personas tiene conectados sistemas de altavoces externos - siquiera un modesto minicomponente enchufado a la salida de audio de la TV - para optimizar la experiencia acústica de sus televisores de alta definición.

Pero de todas las cosas que te provee la experiencia de ver un filme en un cine - que puede ser la circunstancia personal, el recuerdo de la velada, el placer de la historia -, lo que siempre me queda es el sonido. Helicópteros explotando en la azotea del edificio Nakatomi, o la música de John Williams inundando la sala con la apertura de La Guerra de las Galaxias... o el suelo del cine Metro retumbando con cada rugido de los tornados de Twister... Es la potencia del sonido estremeciéndote en tu butaca, sumergiéndote en el interior de la aventura cinematográfica.

Es por ello que, a diferencia de otros melómanos - que disfrutan de las canciones de Madonna, las exquisitas interpretaciones de la sinfónica de Berlin o el rugido de los bajos metaleros de AC/DC -, mis gustos pasan por las bandas de sonido y el audio de las películas. Amo los bajos, el sonido de las explosiones que te golpean en el pecho, la vibración del piso que producen los terremotos - ejecutados por potentes subwoofers -, y la potencia de los tambores y las trompetas que aparecen en cada tema orquestado por John Barry. Y es por ello que, de unos años a esta parte, me he dedicado a recrear dicha experiencia con cuanto dispositivo de audio pueda echarle mano.

Mientras que los subwoofers (y los equipos 2.1) se han vuelto mi pasión, recrear semejante experiencia en un juego de auriculares ha probado ser harina de otro costal. A excepción de los formidables Panasonic RP-HT21 - a mi juicio, los mejores auriculares que existen en relación a precio y perfomance -, el resto de los auriculares probados han zafado con lo justo, dando - en el mejor de los casos - bajos pasables. A fin de cuentas se trata de un problema de acústica - usted precisa una caja para poder darle resonancia a los graves -, y el espacio disponible para ello (sobre sus orejas) es limitado. Obtener buen sonido no es difícil; el problema es obtener sonido excitante.

Mientras que a esta altura del partido estaba dando por perdida mi búsqueda, de pronto terminé por toparme con estos auriculares Philips casi por accidente, los cuales estaban a un precio más que accesible ($ 399.-, Eniac Computación). La caja rezaba completa aislación acústica y bajos extra, pero no sería la primera vez que dichas expresiones terminaran resultando adjetivos inflados por el marketing. Mi opinión terminaría totalmente pulverizada al desembalarlos y testearlos, refrendando una vez más que Philips sabe lo que hace a la hora de diseñar dispositivos de audio.

Un par de subwoofers en los oídos; esa sería la mejor definición de los Philips Shibuya CitiScape. Los bajos que brinda son obscenamente potentes, siendo imprescindible salir corriendo a tocar el ecualizador para no quedar aturdido. Incluso al momento de calibrarlo, los seteos se ven absurdos: toda la galería de frecuencias bajas y medias - en el orden de 31 hz a 1 khz - tuve que ponerla por debajo de cero (!), ya que la perfomance de fábrica es tan formidable que no precisa mejoras (e incluso uno debe rebajarlos). Lo único que he debido calibrar son los agudos, más que nada para depurar la perfomance de las voces al momento de ejecutar películas y canciones. Aún con ello, los Philips Shibuya CitiScape golpean con fuerza cada vez que les toca una baja frecuencia: es una gozada sentir el retumbe de las pisadas del T-Rex de Jurassic Park, o las explosiones atómicas de Godzilla 2014, o los masivos derrumbes de edificios en Titanes del Pacífico. Y si para películas es genial, ni que hablar para la música: sea AC/DC, Guns n' Roses, o incluso las bandas sonoras de Pacific Rim, IronMan 3 o Inception - abundantes en ritmos y bajos -, no hay tema que no suene de manera orgásmica. Eso sí: hay que perder una tarde en setearlo como corresponde en los dispositivos de turno, sean celulares, tablets, computadoras o equipos de audio.

Y mientras que la perfomance es brutal, lo otro que llama la atención es lo distintivo del diseño. El Philips Shibuya CitiScape viene con un par de drivers de 40 milímetros, alojados en sendas bocinas con cubiertas de cuero. Las bocinas son grandes y gruesas - parece que uno tuviera un par de panes de hamburguesa en los oídos - y, al estar tremendamente acolchadas, le da a uno una aislación acústica casi total incluso con el aparato apagado. Ciertamente es un dispositivo voluminoso como para salir por la calle, ya que parecen un juego de auriculares de estudio; pero sus especificaciones técnicas - cable corto hasta la cintura; micrófono manos libres incorporado - indican que fue pensado como headphones urbanos y para su uso con celulares.

Aún con su tamaño, los Philips Shibuya CitiScape son tremendamente cómodos. Las bocinas presionan con lo justo los oídos, la vincha - acolchada con una banda de espuma y provista de un arco semicircular - es confortable y realmente no cansan incluso después de varias horas de uso. Lo que sí, no son adecuados para usarlos acostado, ya que se sienten algo pesados. El otro aspecto destacable es el cable de 1.2 metros, el cual es plano - he aquí una solución sencilla que le impide enredarse -. La conexión del cable con la bocina está reforzada y, si hay un detalle reprochable, es que la banda acolchada está unida a la vincha por un par de pernos de plástico, lo cual le da cierto juego (y hace presumir que es la parte mas pasible de romperse de todo el equipo).

Imposible no recomendar los Philips Shibuya CitiScape; estos auriculares urbanos sí que son excitantes y ponen en ridículo a los Sony MDR-ZX300, los cuales eran incómodos, caros y desnatados (¿por qué la gente los sigue comprando?). Son ideales para los amantes de los bajos y, aunque sean un poco voluminosos, su apariencia se compensa por su impresionante sonido, el cual provee una experiencia acústica única e inolvidable.

Caracteristicas técnicas de los auriculares Philips Shibuya CitiScape

  • Código de producto: SHL5200BK/28
  • Auriculares abiertos (on ear) urbanos
  • Drivers de 40 mm con magneto de neodymio y diafragma de mylar
  • Conector miniplug de 3.5 mm, bañado en oro
  • Cable plano de 1.2 milimetros a prueba de enredos
  • Micrófono manos libres incorporado
  • Frecuencia de respuesta: 20 - 20000 Hz
  • Impedancia: 32 Ohm
  • Máximo poder de entrada: 30 mW
  • Sensibilidad: 106 dB
  • Peso: 176 gramos

Precio: $ 399.- (o U$s 30.-, valores a enero 2015)

Valoración: 9.5 / 10

Conclusión: los bajos son gloriosos y el diseño es supercómodo. Auténtica aislación acústica y excelente precio. El único detalle es la banda acolchada de la vincha, la cual se ve frágil; pero, por lo demás, es un juego de auriculares totalmente recomendable.

 
 

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