| quiere
incluir nuestros artículos en su sitio ? Ahora puede
! : si encuentra interesante
este o alguno de nuestros artículos publicados, puede
incluirlos libremente en su sitio. Sólo debe respetar
el contenido, nombre del autor y email (si figura), y citar
como fuente a "Datacraft - tu revista digital", con
un link correspondiente a http://www.datacraft.com.ar/ Para
mayor información, contáctenos a info@datacraft.com.ar
con el asunto "incluir articulos" |
El auge de Internet en los últimos años en Argentina
es impresionante. La demanda de conectividad ha aumentado un 30%
anual en los últimos años, con lo cual ahora la Argentina
dispone de una base de 16 millones de usuarios conectados a la red
de redes. La estabilidad económica, el resurgimiento
de la financiación - que posibilita adquirir computadoras
en cuotas -, y planes promocionales de banda ancha a precios muy
baratos han posibilitado el boom. Sin embargo, toda esta expansión
carece del soporte de infraestructura pertinente, lo cual convierte
a a todo el sistema en una enorme bomba de tiempo que puede explotar
en cualquier momento.
Algunos datos
La gran expansión vino por los clientes de banda ancha.
De ellos el 67 por ciento corresponden a conexiones de tecnología
ADSL, que es la que ofrecen las operadoras de telefonía,
mientras que el cable módem tiene el 29 por ciento del mercado
y el resto corresponde a conexiones inalámbricas. Por otorgar
modems y meses gratis de servicio, una enorme cantidad de usuarios
accedió a instalar servicios de internet residenciales, generando
un boom que incluso supera a la tasa del 21% de crecimiento que
mantuvo Brasil en este año.
El gran problema pasa por el ancho de banda ofrecido. Hace
5 años la velocidad básica era de 256 kb para la banda
ancha, pero las telefónicas comenzaron una carrera de ofertas,
duplicando anualmente la potencia (nominal) del servicio. Hoy en
día el piso es de 640 kb para las promociones más
baratas, pero lo usual es que el servicio más extendido se
encuentre entre el 1.2 y 2.5 mb de velocidad.
Esto no sería un inconveniente si las empresas telefónicas
hubieran invertido en infraestructura capaz de soportar la base
de usuarios y el consumo de banda que estos exigen. Por el contrario,
redes y servidores son los mismos que hace unos años. Aún
en las ciudades - medianas y grandes - existen barrios enteros en
los cuales no puede instalarse servicios de internet simplemente
porque las centrales son antiguas y el cableado no soporta la digitalización
de líneas.
Pero la última novedad es que las telefónicas
están manipulando la velocidad de conexión por software.
Una conexión de 2.5 mb varía enormemente su rendimiento
real de acuerdo a la hora del día, y a los requerimientos
de los usuarios conectados. Usted podrá disfrutar de su ancho
de banda real a las 3 o 4 de la madrugada, pero un sábado
a las 8 de la noche - una hora pico donde todo el mundo ingresa
a chatear y navegar - posiblemente llegue al 20 o 30 % de velocidad.
Los servidores han sido provistos con nuevo software que administra
la conexión de acuerdo a la demanda. Comenzando por la
poda generalizada de los servicios P2P - las redes de intercambio
de archivos como Ares, Gnutella, etc - que han sido
totalmente filtrados y de manera ilegal, ya que constituyen una
poda al servicio contratado originalmente. Al impedir el uso
de descargas de archivos en las redes P2P, las telefónicas
(y otros ISP) han conseguido oxígeno para distribuir potencia
de conexión a la cantidad masiva de usuarios que se conectan
a sus servidores. Pero las promos de internet barato continúan,
y ahora se suman los servicios 3GP de videoconferencia telefónica,
que no es más que una conexion ADSL camuflada.
No tiene sentido ofrecer mayor ancho de banda si el servicio
no es capaz de soportarlo. En horas pico, la visión de
videos de servicios como YouTube resulta imposible. La perfomance
de download de archivos y programas comunes también desciende
estrepitosamente. Y, como toda solución improvisada "argentina",
se ha sobrevendido un servicio que con el tiempo va a ser imposible
de soportar, a menos que de una vez por todas se realiza una inversión
grande y seria en tecnología e infraestructura. Algo que
en Argentina directamente no existe. |