| Si
hay tema controversial como ninguno, es el tema del SPAM. En este
artículo develaremos en qué consiste, quiénes
lo hacen y sobre todo, el uso que se le da como herramienta de marketing.
Nuestra empresa no hace correo basura ni envíos masivos,
ni apoya el uso de tales medios. Sin embargo, resulta interesante
analizar el fenómeno: porque, por más que lo neguemos,
el SPAM está entre nosotros. Y porque, como supuesta herramienta
de marketing, no sólo son muy dudosos los resultados, sino
que muy grandes son los riesgos.
El SPAM es...
... ni más ni menos que una marca
inglesa de jamones y embutidos. Marca que impulsó su popularidad
cuando se hizo un sketch en el programa televisivo de los Monty
Python (aquel legendario grupo cómico británico),
en el cual un mozo le ofrecía a un cliente todas las alternativas
del menú... que consistían en spam. "Empezar
con un spam cosecha 1942, acompañando a un spam al horno
con puré de spam..." y así. Y entendiendo que
todo, por más que se lo disfrace, es lo mismo, se aceptó
por uso el termino SPAM al correo basura, al no solicitado, a aquel
que nos inunda todos los días la casilla de correo y que
nos obliga a mudar de dirección de e-mail con relativa frecuencia.
Concepto del spam
Propiamente, el sistema funciona así;
primero se obtiene una base de datos de e-mails. En sí, esto
no implica demasiada dificultad; el futuro spammer puede irla armando
de otros envíos masivos que él reciba (cuando en el
destinatario figura una enorme lista de direcciones separadas con
punto y coma), o tener uno de tantos utilitarios que pululan por
la red, que capturan e-mail; estos funcionan de manera similar a
los robots de los buscadores: se le indica una página web
de inicio, y comienza a navegar en ésa página y todas
las vinculadas, capturando las direcciones de e-mail (fácilmente
identificables por el símbolo arroba @). Si se tiene tiempo,
dinero y paciencia, el utilitario le irá formando su propia
base de mails.
Segundo, es conseguir un utilitario que dispare
los mensajes. A ciencia cierta, o mirando a un costado si se quiere,
se publicitan los famosos clientes masivos de correo, con el supuesto
fin de enviar newsletters a clientes y conocidos que hayan consentido
dicho envío.
Tercero, se arma el mensaje. Quienes hacen
spam generalmente se encuentran vendiendo algo, de forma directa
a través de una página web invocada en el e-mail,
o esperando una contestación a través de una casilla
de correo. El 80 % del spam es comercial; el resto, generalmente
se trata de campañas sin fines de lucro, ya sea denunciando
políticos, lanzando virus o diseminando panfletos en pos
de alguna causa.
Fallas técnicas
del spam
Hablando en términos comerciales,
existe una tentación muy grande a la hora de ver las posibilidades
potenciales de internet. Con una tarifa plana, el envío de
miles de mensajes resulta, en teoría, una alternativa publicitaria
baratísima... y tentadora. Pero, veremos, no siempre sacudir
el arbol hace caer frutas; a veces, el mismo árbol se puede
caer sobre uno.
Cada mensaje de e-mail que enviamos por la
red suele identificarse por lo que se llama la cabecera, donde se
graban las direcciones IP, tanto del servidor de correo como del
proveedor de internet (ISP). Las IP hacen que sean "los DNI
de internet"; cada máquina conectada a la net es única
e identificada por la IP. Ciertamente las conexiones normales a
internet no mantienen un IP fijo; esto es, el ISP generalmente maneja
un rango de IPs disponibles que va asignando automáticamente
a medida que los usuarios entran y salen de la conexión.
En cierto modo, al ISP le resulta más económico esto
que mantener una IP fija y asignada a cada usuario; juega con la
posibilidad que no todo el mundo se encuentre conectado al mismo
tiempo. En definitiva, esto significa que si nos conectamos hoy...
no tendremos probablemente la IP que teníamos ayer, pero
figura la misma dentro del rango de IPs que maneja el ISP.
El envío de spam, así como
el e-mail común, lleva incorporado en su cabecera el IP de
nuestra PC. Alli ya tenemos la primer desventaja: somos localizables
y, sobre todo, somos denunciables. Todos los ISP pueden hacer auditoría
de las IPs asignadas a cada usuario durante un período determinado
de tiempo. Y existen utilitarios (IP Scanner, por ejemplo) que pueden,
o localizar su PC si se encuentra conectada y mantiene el IP del
día que envió el spam, o en todo caso, le devela quien
es el ISP. De ahí a hacer la denuncia, es un sólo
paso.
Averiguar una IP de un mensaje es bastante
sencillo en caso de una casilla POP y un cliente de correo como
Outlook, Eudora, Netscape Messenger: se abre el mensaje y se pide
ver el código fuente o el origen del mismo. En las tres primeras
líneas figuran las IPs de la máquina que envió,
del servidor de correo y del ISP. En el caso de los web-mail, es
algo más complejo; requiere un utilitario que abra el mensaje
como si fuera un cliente POP. Existen varios de ellos en mercado;
y nuevamente, el secreto queda revelado.
El otro tema es el servidor de correo. Si
bien la mayoría de usuarios de internet no posee los suficientes
conocimientos técnicos como para rastrear IPs, o ni siquiera
saben lo que son, los servidores de correo (SMTP) pueden detectar
la estampida de mensajes. Teóricamente hubo servidores de
e-mail anónimos, que ocultaban las cabeceras IP. No se trataban
de servidores montados por hackers (ellos son los primeros que combaten
el spam), sino viejos servidores de la primera camada cuando la
net estaba en pañales. Lamento decirles, a quienes barajen
la idea, que dichos servidores se fueron con el tema del efecto
2K, cuando se les reemplazó el software de server de correo.
Eso ya es otro tema tanto ético como
legal. El spammer si utiliza el SMTP del ISP, como abordando un
SMTP ajeno es proclive a sanciones legales; desde abuso de servicio
hasta el robo de servicio ajeno. Si bien un SMTP con mucho tráfico
haría que el envío masivo pase relativamente desapercibido,
ahora veremos que ningún modo es así.
Toda base de mails que se posea, ya de por
sí es vieja. La gente, huyendo de la inundación de
correo no deseado, cambia de casilla, la dá de baja, o la
deja abandonada, saturada de mensajes y sin cabida para ninguno
nuevo. Cuando un spam llega a una casilla llena o inexistente, "rebota".
Y allí se plantean dos temas:
- si el mensaje tiene un e-mail de contestación
(o retorno), el mensaje regresará... pero después
de andar a los tumbos por la net, probando direcciones alternativas.
Si se manda un mensaje a un usuario de Yahoo! argentina, el mensaje
rebotará también en otras versiones de servidores
de correo de Yahoo!, pero de otros países (.com, .com.es,
etc) hasta que finalmente llegue a nosotros. El otro tema también
es que nosotros, en nuestra casilla de mail de respuesta, seremos
inundados por nuestro propio spam, y aunque se vacíe a cada
segundo, siempre hay mensajes que también rebotan en dicha
casilla por encontrarla llena.
- Tanto eso último como si el spammer
no puso casilla de contestación resultan el peor efecto del
SPAM. Mensajes (cientos, miles, millones... cuántas personas
también están haciendo spam al mismo tiempo en el
mundo ?) huérfanos rebotando en servidores de mail una y
otra vez, hasta que después de varios días, terminan
siendo eliminados gradualmente por los mecanismos de seguridad de
los servers. Esto no sólo consume en extremo recursos a los
servidores de los ISP y SMTP, gestionando informacion basura en
cantidades industriales, en vez de poder atender con toda la potencia
a los clientes habituales que navegan y gestionan por la red.
Y el último tema, vinculado con el
anterior, es el tema del ISP. Es imposible que el guardia de un
cruce no note una estampida en vez del tráfico normal.
Pero es efectivo ?
Ya sabemos que puede: a) ser sancionado o
suspendido por el ISP, o que le corten el servicio b) perder la
casilla de correo c) si el spam refiere a que visiten una página
web, también la perderá o, como mínimo, se
la suspenderán d) puede ser enjuiciado en términos
de abuso de servicio. Pero el tema central es... vale la pena correr
todos estos riesgos?
Como herramienta de marketing, genera resultados
magros en comparación al esfuerzo y al riesgo. Entre otros
potenciales partidarios del spam, están quienes venden piratería
(música, informática), que no pueden promover sus
productos por vias normales por obvias razones. En el caso de empresas
legales, genera desprestigio de marca; "otra empresa más
que se sube al mismo barco...·". Usted puede sorprender
a un recien llegado a la net, ya hasta obtener una venta con él;
pero al usuario con más tiempo en internet, el odio por aquellas
empresas y marcas que inundan su casilla de correo, es casi demencial.
No importa si la causa es noble o una ganga imperdible; el spam
no genera resultados y sí muchísimos dolores de cabeza.
Pero, sin embargo, se pueden hacer algunas conclusiones realmente
importantes:
- No haga spam, pero puede hacer newsletters.
Esto es una forma más legal y aceptable de lo mismo; en su
página web, solicite a sus visitantes si desean suscribirse
a un envío de noticias o novedades. Con el consentimiento,
puede enviarles correo; la base será mucho más pequeña
que enviando un millón de mensajes, los mails serán
válidos, y no sufrirá reprimendas.
- Si hace una página web, procure
no poner sus direcciones de e-mail. Como dijimos, existen robots
que pueden capturar dichas direcciones y puede ser ud. una víctima
de envíos no deseados. Utilice, en cambio, formularios como
mail direct, que no sólo camuflan la dirección de
mail, sino también le permiten al visitante comunicarse enseguida
con usted sin abrir otra ventana del browser o un cliente de correo.
- No conteste un spam. Su contestación
confirma que la dirección suya es válida, y le posibilita
al spammer ir depurando si base de direcciones
- Cuando reciba un spam, reenvíe el
mensaje a su ISP o proveedor de correo, para que lo analice y haga
las investigaciones y denuncias que corresponden.
- Jamás abra archivos adjuntados a
un mail, si provienen de alguien que no conoce o, si lo conoce,
observa algo extraño (su vecino le manda un mensaje en inglés).
Hay spammers que pueden ser piratas probando nuevos virus que han
programado.
- Lea atentamente todo formulario que complete
en internet. Tanto para ver un sitio de adultos xxx como para descargar
un software, le solicitan datos, entre ellos, el mail. Busque si
menciona la posibilidad de recibir envíos futuros de novedades;
si puede, desmárquela o en todo caso, abandone dicho sitio.
Disfrazadamente, sin que lo sepan, han conseguido autorización
para saturarlo con newsletters.
- Y por último, tanto los clientes
de correo POP como la mayoría de los servicios de web-mail
le permiten configurar direcciones de mail de spammers (una lista
negra), para que los filtre y borre inmediatamente. |