Recibimos
la siguiente colaboración sobre el polémico
best seller "El Codigo Da Vinci" de Dan Brown.
Se trata del resumen de tres artículos: el primero,
escrito por uno de los sectores afectados (el Opus Dei)
a traves de su publicacion e-cristians, cuestiona la
rigurosidad historica del texto. Debe entenderse que
además de citar hechos, se trata de una critica
enardecida ya que se consideran agravados. Los otros
dos artículos provienen de El Pais de España
y The Times de Inglaterra, donde cuestionan la calidad
literaria. Como columna abierta que es Datacraft, quedan
invitados autor y editores del libro a publicar sus
descargos o comentarios sobre las opiniones aqui presentadas.
Datacraft desliga toda responsabilidad de los mismos;
la opinion vertida en todos nuestros articulos no implica
necesariamente la opinion de los editores del portal,
y se publica debido al interés del publico sobre
el tema en cuestion.
LA REALIDAD HISTÓRICA QUE
DEFORMA 'EL CÓDIGO DA VINCI'
Publicado en e-cristians
- 12 de noviembre de 2003
El Código Da Vinci es una novela de ficción
anti-católica que está resultando ser un
éxito de ventas en todo el mundo. Con más
de 30 millones de ejemplares vendidos, traducida a 30
idiomas y con los derechos para la película en
manos de Columbia Pictures y el director Ron Howard (con
Russell Crowe de protagonista) se trata ya de un acontecimiento
propio de la cultura de masas. (...) Y el mensaje que
transmite la novela es básicamente el siguiente:
1. Jesús no es Dios: ningún cristiano
pensaba que Jesús es Dios hasta que el emperador
Constantino lo deificó en el concilio de Nicea
del 325.
2. Jesús tuvo como compañera sexual a
María Magdalena; sus hijos, portadores de su
sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real
= Santo Grial), fundadores de la dinastía Merovingia
en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela).
3. Jesús y María Magdalena representaban
la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea,
Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús
adoraban "el sagrado femenino"; esta adoración
a lo femenino está oculta en las catedrales construidas
por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato
de Sión -a la que pertenecía Leonardo
Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos
más.
4. La malvada Iglesia Católica inventada por
Constantino en el 325 persiguió a los tolerantes
y pacíficos adoradores de lo femenino, matando
millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento,
destruyendo todos los evangelios gnósticos que
no les gustaban y dejando sólo los cuatro evangelios
que les convenían bien retocados. En la novela
el maquiavélico Opus Dei trata de impedir que
los héroes saquen a la luz el secreto: que el
Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y
que el primer dios de los "cristianos" gnósticos
era femenino.
Todo esto se intenta vender como erudición,
investigación histórica y trabajo serio
de documentación.
En una nota al principio del libro, el autor, Dan Brown,
declara: "todas las descripciones de arte, arquitectura,
documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignas".
Como veremos, esto es falso: los errores, las invenciones,
las tergiversaciones y los simples bulos abundan por
toda la novela.
La pretensión de erudición cae al suelo
al revisar la bibliografía que ha usado: los
libros serios de historia o arte escasean en la biblioteca
de Brown, y brillan en cambio las paraciencias, esoterismos
y pseudohistorias conspirativas.
Dan Brown, en su propia página web, dice bien
claro que no ha escrito sólo una novela llena
de despropósitos para divertir: "Como he
comentado antes, el secreto que revelo se ha susurrado
durante siglos. No es mío".
El resultado es que las ventas de libros pseudohistóricos
sobre la Iglesia, los evangelios gnósticos, la
mujer en el cristianismo, las diosas paganas, etc
se han disparado: la web de libros Amazon.com es la
primera beneficiada, enlazando El Código Da Vinci
con libros de pseudohistoria neopagana, feminista radical
y new age. La ficción es la mejor forma de educar
a las masas, y disfrazada de ciencia (historia del arte
y de las religiones en este caso) engaña mejor
a los lectores.
Como afirma el dicho: "calumnia, que algo queda,
y si calumnias con datos que suenen a científico
-aunque sean inventados- queda más".
¿Inventó Constantino el cristianismo?
Toda la base "histórica" de Brown descansa
sobre una fecha: el concilio de Nicea del año
325. Según sus tesis, antes de esta fecha, el
cristianismo era un movimiento muy abierto, que aceptaba
"lo divino femenino", que no veía a
Jesús como Dios, que escribía muchos evangelios.
En este año, de repente, el emperador Constantino,
un adorador del culto -masculino- al Sol Invicto se
apoderó del cristianismo, desterró a "la
diosa", convirtió al profeta Jesús
en un héroe-dios solar y montó una redada
a la manera stalinista para hacer desaparecer los evangelios
que no le gustaban.
Para cualquier lector con algo de cultura histórica
esta hipótesis resulta absurda por al menos dos
razones:
1. Tenemos textos que demuestran que el cristianismo
antes del 325 no era como dice la novela y que los textos
gnósticos eran tan ajenos a los cristianos como
lo son actualmente las publicaciones "new age":
parasitarios y externos.
2. Incluso si Constantino hubiese querido cambiar así
la fe de millones ¿cómo habría
podido hacerlo en un concilio sin que se diesen cuenta
no sólo millones de cristianos sino centenares
de obispos?
Muchos de los obispos de Nicea eran veteranos supervivientes
de las persecuciones de Diocleciano, y llevaban sobre
su cuerpo las marcas de la prisión, la tortura
o los trabajos forzados por mantener su fe. ¿Iban
a dejar que un emperador cambiase su fe? ¿Acaso
no era esa la causa de las persecuciones desde Nerón:
la resistencia cristiana a ser asimilados como un culto
más? De hecho, si el cristianismo antes del 325
hubiese sido tal como lo describen los personajes de
Brown y muchos neognósticos actuales nunca habría
padecido persecución ya que habría encajado
perfectamente con tantas otras opciones paganas. El
cristianismo fue siempre perseguido por no aceptar las
imposiciones religiosas del poder político y
proclamar que sólo Cristo es Dios, con el Padre
y el Espíritu Santo.
¿Jesús es Dios?
En la novela, el personaje del historiador inglés
Teabing afirma que en Nicea se estableció que
Jesús era "el Hijo de Dios". Un repaso
a los evangelios canónicos, escritos casi 250
años antes de Nicea, muestra unas 40 menciones
a Jesús como Hijo de Dios. Brown lo que está
haciendo es copiar de uno de los libros pseudohistóricos
que más ha plagiado para hacer su best-seller,
Holy Blood,Holy Grial, en el que se afirma que "en
Nicea se decidió por voto que Jesús era
un dios, no un profeta mortal".
La verdad es otra. Los cristianos siempre han pensado
que Jesús es Dios y así figura en los
evangelios y en escritos cristianos muy anteriores a
Nicea.
Por ejemplo, y para disgusto de mormones, Testigos
de Jehová o musulmanes (tres credos actuales
que niegan que Jesús era Dios) podemos leer cómo
Tomás dice al ver a Jesús resucitado:
[Juan 20,28] Ho Kurios mou ho Theos mou (Mi Señor
y mi Dios)
O en Romanos 9,5; carta dictada por San Pablo a Tercio
en casa de Gayo, en Corinto, en el invierno del 57 al
58 d.C:
"de ellos [los judíos] son los patriarcas,
y como hombre ha surgido de ellos el Cristo, que es
Dios, y está por encima de todo".
O en Tito 2,13:
"esperamos que se manifieste la gloria del gran
Dios y salvador nuestro Jesucristo".
O en 2Pedro1,1:
"Simón Pedro, sirviente y apóstol
de Jesucristo, a aquellos que por la justicia de nuestro
Dios y salvador Jesucristo han recibido una fe tan preciosa
como la nuestra".
Y saliendo de los evangelios tenemos los textos de
algunos Padres de la Iglesia muy anteriores a Nicea:
"Pues nuestro Dios, Jesucristo, fue según
el designio de Dios, concebido en el vientre de María,
de la estirpe de David, pero por el Espíritu
Santo" [Carta a los efesios de San Ignacio de Antioquía,
c.35-c.107 d.C].
"Si hubieses entendido lo escrito por los profetas,
no habrías negado que Él [Jesús]
era Dios, Hijo del único, inengendrado, insuperable
Dios" [Diálogo con Trifón, San Justino
Mártir, c.100-c.165 d.C].
"Él [Jesucristo] es el santo Señor,
el Maravilloso, el Consejero, el Hermoso en apariencia,
y el Poderoso Dios, viniendo sobre las nubes como juez
de todos los hombres" [Contra los herejes, libro
3, San Ireneo de Lyon, c. 130 -200 d.C].
"Sólo Él [Jesús] es tanto
Dios como Hombre, y la fuente de todas nuestras cosas
buenas" [Exhortación a los griegos, de San
Clemente de Alejandría, 190 d.C].
"Sólo Dios está sin pecado. El único
hombre sin pecado es Cristo, porque Cristo también
es Dios" [El alma 41:3, por Tertuliano, año
210 d.C].
"Aunque [el Hijo] era Dios, tomó carne;
y habiendo sido hecho hombre, permaneció como
era: Dios" [Las doctrinas fundamentales 1:0:4;
por Orígenes, c.185-c.254 d.C.].
Estas citas -y muchas otras- demuestran que los cristianos
tenían clara la divinidad de Cristo mucho antes
de Nicea. De hecho, en Nicea el debate era sobre las
enseñanzas de Arrio, un sacerdote herético
de Alejandría que desde el 319 enseñaba
que Jesús no era Dios, sino un dios menor. De
unos 250 obispos, sólo dos votaron a favor de
la postura de Arrio, mientras que el resto afirmaron
lo que hoy se recita en el Credo, que el Hijo de Dios
fue engendrado, no creado y que es de la misma naturaleza
(substancia, homoousios) que el Padre, es decir, que
Dios Hijo es Dios, igual que Dios Padre también
es Dios, un mismo Dios pero distintas Personas. Pese
a esta unanimidad de los padres conciliares, el historiador
Teabing en la novela dice que Cristo fue "designado
Dios" ¡por un estrecho margen de votos!
Un historiador que no sabe historia
Teabing también dice una serie de cosas sobre
cómo el cristianismo inventado por Constantino
no era más que paganismo. "Nada en el Cristianismo
es original", dice el personaje. Escribimos subrayadas
las afirmaciones de El Código da Vinci y a continuación
comentamos cada una.
-Los discos solares egipcios se convirtieron en halos
de santos católicos.
El arte cristiano tiene que expresar conceptos bíblicos,
como las caras luminosas de Moisés (en el Sinaí)
y Jesús (en la Transfiguración). Para
ello usan un recurso común, los halos o nimbos
que ya usaba el arte griego y el romano. Los emperadores
romanos, por ejemplo, aparecen en las monedas con cabezas
radiantes.
-Los pictogramas de Isis amamantando a su milagroso
bebé Horus fueron el modelo para las imágenes
de la Virgen María con el Niño Jesús.
La imagen de una madre amamantando es común
a egipcios, romanos, aztecas o cualquier otra cultura
que represente la maternidad. Isis, en los primeros
siglos de nuestra era, ya no era una diosa popular de
la agricultura egipcia, sino un culto mistérico
de tipo iniciático para élites greco-romanas,
culto que, por cierto, no incluía rituales sexuales
que tanto gustan al autor. Los artistas cristianos,
a la hora de representar a María con Jesús
(una madre con un niño), usaron los modelos artísticos
de la sociedad en la que estaban.
-"La mitra, el altar, la doxología y la
comunión, el acto de comer a Dios, fueron tomados
directamente de religiones mistéricas paganas
anteriores.
La mitra de los obispos difícilmente puede estar
inspirada en religiones mistéricas antiguas:
no aparece en Occidente hasta mediados del s.X y en
Oriente no se usa hasta la caída de Constantinopla
en 1453.
El altar es -como el cristianismo mismo- de origen
judío, no pagano. Hay 300 referencias a altares
en el Antiguo Testamento. El altar de los sacrificios
del Templo de Jerusalén es el punto de referencia
del judaísmo antiguo y del simbolismo cristiano.
Nada que ver con cultos paganos.
La Doxología (doxa=gloria; logos=palabra) no
es más que la oración del Gloria: "Gloria
a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres;
te alabamos, te bendecimos, te adoramos
"
usa lenguaje puramente cristiano, con conceptos trinitarios
y utilizando continuamente pasajes del Nuevo Testamento.
Nada que ver con cultos mistéricos paganos.
La comunión y "comer a Dios"
Parece ser que en los niveles superiores del culto
a Mithras existía una comida sagrada de pan y
agua o pan y vino. No hay datos que indiquen que los
mitraístas consideraran que en esa comida "comían
un dios" ni nada similar. De nuevo, el origen de
bendecir y compartir el pan es judío, como explica
con detalle Jean Danielou en su estudio La Biblia y
la liturgia. Parece que Jesús instituyó
la Eucaristía cristiana durante una chabourá,
una comida sagrada judía. No hay relación
con cultos mistéricos paganos.
El domingo, día sagrado cristiano, fue robado
a los paganos
Falso. Desde el principio, los cristianos vieron el
día después del sabbath, es decir, el
día primero de cada semana, como el más
importante, día de su reunión. Ya lo hacían
en época de San pablo (ver Hechos 20,7: "y
en el primer día de la semana, cuando estábamos
reunidos para partir el pan
", o 1 Cor 16,2,
cuando Pablo pide reunir las colectas y diezmos el primer
día de la semana). Danielou, en La Biblia y la
Liturgia, dedica todo su capítulo 16 a hablar
de "El octavo día", con citas de Ignacio
de Antioquía, de la Epístola de Barnabás,
de la Didajé, todos autores de finales del.s.I
y principios del s.II Todos hablan del "dies domenica"
(día del Señor). San Justino, hacia el
150 d.C es el primer cristiano en usar el nombre latino
de Día del Sol para referirse al primer día
de la semana.
Ya en el concilio de obispos hispanos de Elvira, en
el 303 d.C se proclamó: "si alguien en la
ciudad no viene a la iglesia tres domingos seguidos
será excomulgado un tiempo corto, para que se
corrija". Sólo 20 años después,
en 321, Constantino declara oficialmente el domingo
como día de descanso y abstención del
trabajo. O sea, que el domingo es un "invento"
cristiano, que posteriormente adoptó la sociedad
civil, y no una fiesta pagana robada por cristianos,
justo lo contrario de lo que dice la novela de Brown.
-También al dios hindú Krishna, recién
nacido, se le ofreció oro, incienso y mirra
Extraído, al parecer, del libro de pseudohistoria
The World's Sixteen Crucified Saviours, [Los 16 salvadores
del mundo crucificados] escrito por Kersey Graves en
1875 y denostado incluso por ateos y agnósticos,
aunque muy popular y copiado en Internet. Graves no
da nunca documentación de sus afirmaciones. Ésta
del oro, incienso y mirra parece simplemente un invento.
En la literatura hindú no sale por ningún
sitio. El Bhagavad-Gita (s.I d.C.) no menciona la infancia
de Krishna. En las historias sobre el Krishna niño
del Harivamsa Purana (c.300 d.C) y el Bhagavata Purana
(c.800-900.dC.) tampoco aparecen regalos.
-El dios Mithras, nacido en 25 de diciembre como Osiris,
Adonis y Dionisos, con los títulos "Hijo
de Dios" y "Luz del Mundo", enterrado
en roca y resucitado 3 días después, inspiraron
muchos elementos del culto cristiano.
En realidad, la fiesta pagana del 25 de diciembre en
Roma la inventó el emperador Aurelio en 274,
muchos años después de que los cristianos
latinos celebrasen el 25 de diciembre como fecha del
nacimiento de Cristo.
Aunque en la novela hablen de Mithras como un dios
"muerto, enterrado en roca y resucitado tres días
después", esta afirmación no sale
recogida en ningún texto ni tradición
antigua sobre Mithras. Al parecer es otro de los préstamos
tomados del panfleto decimonónico de Kersey Graves,
en concreto del capítulo 19 de The World's Sixteen
Crucified Saviours. Por supuesto, Graves no da documentación.
Gnosticismo al servicio del feminismo radical
¿Por qué el mundo va tan mal, hay guerras,
violencia y contaminación? La respuesta del feminismo
radical y de El Código Da Vinci es sencilla,
la culpa es del cristianismo, que es machista:
"Constantino y sus sucesores masculinos convirtieron
con éxito el mundo desde el paganismo matriarcal
hasta la Cristiandad patriarcal mediante una campaña
de propaganda que demonizó lo sagrado femenino,
eliminando a la diosa de la religión moderna."
Como consecuencia, "la Madre Tierra se ha convertido
en un mundo de hombres, y los dioses de la destrucción
y la guerra se toman su tributo. El ego masculino ha
pasado dos milenios sin equilibrarse con su balanza
femenina
una situación inestable marcada
por guerras alimentadas con testosterona, una plétora
de sociedades misóginas y una creciente falta
de respeto por la Madre Tierra"
Esto se habría evitado de seguir el "cristianismo"
gnóstico, algunos de cuyos grupos y tendencias
consideraban lo divino como masculino-femenino, relaciones
armónicas de opuestos (ying-yang), o incluso
andrógino. Jesús -según los gnósticos
del s.II y los newagers feministas del s.XX- necesita
un opuesto femenino que le complete; su consorte sería
María Magdalena. Y unos documentos que lo avalen:
los evangelios apócrifos, textos gnósticos
imaginativos sin base histórica.
Mientras que los evangelios canónicos son del
s.I, ningún texto gnóstico es anterior
al s.II. Muchos son del s.III, IV o V. A mediados del
s.II la Iglesia ya tenía claro que los evangelios
de Mateo, Marcos, Lucas y Juan eran los inspirados por
el Espíritu Santo, y sólo dudaba en el
canon de un par o tres de textos. Es falsa la idea de
la novela de que en el 325, con Constantino, de entre
"más de 80 evangelios considerados para
el Nuevo Testamento", sólo se eligieron
cuatro: estos cuatro ya hacía 200 años
que estaban seleccionados, como leemos en los textos
de Justino Mártir (150 d.C) y de San Ireneo.
En El Código Da Vinci hay material de muchos
tipos: new age, ocultismo, teorías conspiratorias,
neopaganos, wiccas, astrología, préstamos
orientales y amerindios
pero el cóctel
gnóstico-feminista es la base de la macedonia.
Hay poca investigación verdadera sobre el Santo
Grial, pero mucha sangría.
Así, se nos cita un texto que existe de verdad,
el Evangelio de María Magdalena, una obra gnóstica
tardía, escrita por autores de una secta gnóstica,
desde fuera del cristianismo. En él, María
besa en la boca a Jesús y eso causa la envidia
de los apóstoles. Según Teabing, el historiador
de la novela, "Jesús era el primer feminista.
Pretendía que el futuro de su iglesia estuviese
en manos de María Magdalena".
Lo que nadie cita es el versículo 114 del famoso
texto gnóstico Evangelio de Tomás, donde
Jesús dice que Él hará de María
Magdalena "un espíritu viviente que se parezca
a vosotros, varones. Porque cada mujer que se haga a
sí misma varón entrará en el reino
de los cielos". El gnosticismo antiguo es reciclado
por antagonistas de la Iglesia actual, pero para ello
han de rechazar algunas cosas del gnosticismo antiguo,
que en realidad era machista, elitista, despreciaba
el cuerpo y todo lo material y es difícil de
vender como "el auténtico cristianismo".
Así, el entusiasmo del autor por los "ritos
de fertilidad", que tanto admiran -y practican-
los protagonistas, no tiene nada que ver con la fertilidad,
obviamente, sino con el placer sexual. Es un signo de
los tiempos, pero también una herencia gnóstica
y cátara: engendrar, dar vida a nuevos cuerpos,
es malo. ¡Justo lo contrario que en el cristianismo!
Sexo sin concepción
es de suponer que la
próxima novela trate de clonación, es
decir, de concepción sin sexo.
Otros muchos errores
Sandra Miesel, una periodista católica especializada
en literatura moderna popular, no puede evitar hacer
un listado de errores misceláneos del libro,
como ejemplo de su "impecable" documentación.
Se dice que el planeta Venus se mueve dibujando un
pentagrama, el llamado "pentagrama de Ishtar",
simbolizando a la diosa (Ishtar es Astarté o
Afrodita). Al contrario de lo que dice el libro, la
figura no es perfecta y no tiene nada que ver con las
Olimpiadas. Las Olimpiadas se celebraban cada cuatro
años y en honor de Zeus, nada que ver con los
ciclos de Venus ni con la diosa Afrodita.
El novelista dice que los cinco anillos de las olimpiadas
son un símbolo secreto de la diosa; la realidad
es que cuando se diseñaron las primeras olimpiadas
modernas el plan era empezar con uno e ir añadiendo
un anillo en cada edición, pero se quedaron en
cinco.
En la novela presentan la larga nave central y hueca
de una catedral como un tributo secreto al vientre femenino,
con las nervaduras como pliegues sexuales, etc
Está tomado del libro de pseudohistoria The Templar
Revelation, donde se afirma que los templarios crearon
las catedrales. Por supuesto es falso: las catedrales
las encargaron los obispos y sus canónigos, no
los templarios. El modelo de las catedrales era la iglesia
del Santo Sepulcro o bien las antiguas basílicas
romanas, edificios rectangulares de uso civil .
El Priorato de Sión realmente existe, es una
asociación francesa registrada desde 1956, posiblemente
originada tras la II Guerra Mundial, aunque clamen ser
herederos de masones, templarios, egipcios, etc
No es creíble la lista de Grandes Maestres que
da la novela: Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Victor
Hugo
La novela dice que el tetragramaton YHWH, el nombre
de Dios en letras hebreas, viene de "Jehová,
una unión física andrógina entre
el masculino Jah y el nombre pre-hebreo de Eva, Havah".
Al parecer, nadie ha explicado a Brown que YHWH (que
hoy sabemos que se pronuncia Yahvé) empezó
a pronunciarse "Jehová" en la Edad
Media al interpolarse entre las consonantes las vocales
de "Adonai".
Las cartas del tarot no enseñan doctrina de
la diosa; se inventaron para juegos de azar en el s.XV
y no adquirieron asociaciones esotéricas hasta
finales del s.XVIII. La idea de que los diamantes de
la baraja francesa representan pentáculos es
un invento del ocultista británico A.E. Waite.
¿Qué dirán los esotéricos
de la baraja española con sus copas -símbolos
sexuales femeninos- y sus espadas -símbolos fálicos,
quizá como los garrotes
-?
El Papa Clemente V no eliminó a los templarios
en un plan maquiavélico ni echó sus cenizas
al Tíber: el Tíber está en Roma
y Clemente V no, porque fue el primer papa en Avignon.
Toda la iniciativa contra los templarios fue del rey
francés, Felipe el Hermoso. Masones, nazis y
ahora los neognósticos quieren ser herederos
de los templarios.
Mona Lisa no representa un ser andrógino, sino
a Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del
Giocondo. Mona Lisa no es un anagrama de los dioses
egipcios Amón e Isa (Isis).
En La Última Cena de Leonardo, no aparece el
cáliz y aparece el joven y guapo San Juan, el
discípulo amado. La novela dice que el joven
guapo en realidad es María Magdalena, que ella
es el Grial. La verdad es que no sale el cáliz
porque el cuadro está describiendo la Última
Cena tal como sale en el Evangelio de San Juan, sin
institución de la Eucaristía, más
concretamente cuando Jesús avisa "uno de
vosotros me traicionará" (Juan 13,21)..
La novela habla de que Leonardo recibió muchos
encargos de la Iglesia y "cientos de lucrativas
comisiones vaticanas". En realidad Leonardo pasó
poco tiempo en Roma y apenas le mandaron algún
encargo.
En la novela presentan a Leonardo como un homosexual
ostentoso. En realidad, aunque en su juventud fue acusado
de sodomía, su orientación sexual no está
del todo clara.
La heroína, Sophie Neveu, usa el cuadro de Leonardo
La Madonna de las Rocas como un escudo y lo aprieta
tanto a su cuerpo que se dobla: es asombroso, porque
se trata de una pintura sobre madera, no sobre lienzo,
y de casi dos metros de alto.
Según los protagonistas de la novela, "durante
trescientos años la Iglesia quemó en la
estaca la asombrosa cifra de cinco millones de mujeres".
Esta es una cifra repetida en la literatura neopagana,
wicca, new age y feminista radical, aunque en otras
webs y textos de brujería actual se habla de
9 millones. Los neopaganos necesitan una "shoah"
propia. Cuando acudimos a historiadores serios se calcula
que entre 1400 y 1800 se ejecutaron en Europa entre
30.000 y 80.000 personas por brujería. No todas
fueron quemadas. No todas eran mujeres. Y la mayoría
no murieron a manos de oficiales de la Iglesia, ni siquiera
de católicos. La mayoría de víctimas
fue en Alemania, coincidiendo con las guerras campesinas
y protestantes del s.XVI y XVII. Cuando una región
cambiaba de dominación, abundaban las acusaciones
de brujería y la histeria colectiva. Los tribunales
civiles, locales y municipales eran especialmente entusiastas,
sobre todo en las zonas calvinistas y luteranas. De
todas formas, la brujería ha sido perseguida
y castigada con la muerte por egipcios, griegos, romanos,
vikingos, etc... El paganismo siempre mató brujos
y brujas. La idea del neopaganismo feminista de que
la brujería era una religión feminista
precristiana no tiene base histórica.
Y se podría seguir diseccionando los errores
y los simples engaños de este best-seller mentiroso.
Por no hablar de su calidad literaria. Pero ¿vale
la pena tanto esfuerzo por una novela? La respuesta
es sí: para miles de jóvenes y adultos,
esta novela será su primer, quizá único
contacto con la historia antigua de la Iglesia, una
historia regada por la sangre de los mártires
y la tinta de evangelistas, apologetas, filósofos
y Padres. No sería digno de los cristianos del
s.XXI ceder sin lucha ni respuesta ante el neopaganismo
el espacio que los cristianos de los primeros siglos
ganaron con su fidelidad comprometida a Jesucristo.
"SANTA FARSA"
The Times (Londres) - Peter
Millar - 21 de junio de 2003
Hay algo en las investigaciones arqueológicas,
los cuentos de antiguas reliquias y la iconografía
mística que logra convertir las típicas
historias de bombas y balas en verdaderas historias de
misterio mágico.
En este sentido, una novela que comienza con el extraño
asesinato de un conservador del Louvre, sucesor de Leonardo
da Vinci e Isaac Newton como jefe de una sociedad secreta
dedicada a la ocultación del Santo Grial y la
verdad sobre Cristo, logra poner los pelos de punta
y casi inspira la fe en el editor.
Pero el título de la novela de Dan Brown -"El
Código Da Vinci" debería ser una
advertencia, pues evoca la fórmula infame usada
por Robert Ludlum: artículo determinado y palabra
ordinaria, a la que se interpone un exótico adjetivo
calificativo.
Desde "La Herencia Scarlatti", pasando por
"El Círculo Matarese" y hasta "El
Engaño Prometheus", Ludlum entretejió
una trama de complots extravagantes protagonizados por
personajes acartonados que entablan diálogos
ridículos.
Dan Brown, me temo, es su digno sucesor.
Este libro es, sin duda, el más tonto, inexacto,
poco informado, estereotipado, desarreglado y populachero
ejemplo de pulp fiction que he leído.
Ya es malo que Brown abrume al lector con referencias
New Age, mezclando el Grial con María Magdalena,
los Caballeros Templarios, el Priorato de Sion, el Rosicrucianismo,
Fibonacci, el culto a Isis y la Edad de Acuario. Pero
es que además lo ha hecho mal.
Al comienzo de la novela, encontramos un ejemplo. Sophie,
la heroína, policía francesa experta en
criptografía, cuenta que su abuelo le dijo que
"asombrosamente 62" palabras podían
derivarse de la palabra inglesa "planets".
"Sophie pasó tres días con un diccionario
inglés hasta que encontró todas".
No soy criptógrafo, pero, incluyendo plurales,
conseguí 86 en 30 minutos.
No sorprende, entonces, que Sophie y su compañero
americano se queden desconcertados ante un extraño
texto del que sospechan que está escrito en alguna
lengua semítica. Finalmente, resulta ser un texto
inglés escrito como si estuviera reflejado en
un espejo (y así parece exactamente).
Esto serían nimiedades si no fuese porque la
trama se basa en la búsqueda de un tesoro al
que conducen estas pistas. Tardan una eternidad, por
ejemplo, en comprender que el nombre de la protagonista
-Sophie- es un derivado de "Sofía",
que significa "sabiduría".
Además "de los rompecabezas", el libro
está mal compuesto con ideas falsas, despistes
y descripciones tomadas directamente de guías
turísticas para viajeros.
Sorprendentemente, Brown cree que es difícil
hacer llamadas internacionales con un móvil francés,
que la Interpol registra cada noche quien duerme en
los hoteles parisinos, que alguien en el Scotland Yard
contesta a las llamadas con un "aquí la
policía de Londres", que el inglés
es una lengua que no tiene ningunas raíces latinas
e Inglaterra un país donde siempre llueve (bueno,
quizá en eso tenga razón).
Como no podía ser menos, el estirado personaje
británico, llamado sir Leigh Teabing, es una
caricatura de sir John Gielgud cuya contraseña
de seguridad es preguntarles cómo quieren tomar
el té. La respuesta correcta -qué extraño...-
es "Earl Grey con leche y limón".
La solución del misterio es totalmente insatisfactoria
y los tipos presuntamente malvados, el Opus Dei y el
Vaticano, salen al final airosos (quizá por miedo
a los pleitos).
Los editores de Brown han obtenido un puñado
de elogios brillantes de escritores de película
de suspense americanas, de esos de tercera fila. Sólo
se me ocurre que la razón de su alabanza exagerada
se debe a que sus obras quedan elevadas a la categoría
de obra maestra cuando se las compara con este libro.
Copyright 2003 Times (Londres)
"VINI, VIDI, ¡DA VINCI!"
El País (Babelia)
- F. Casavella - 16 enero 2004
"El Código Da Vinci" [es] el bodrio
más grande que este lector ha tenido entre manos
desde las novelas de quiosco de los años setenta.
El problema de "El Código Da Vinci"
no es que tienda al grado cero de escritura. Ni que
sea aburrido, prolijo donde no debiera, torpe en las
descripciones y en la introducción de datos sobre
ese interesantísimo y originalísimo misterio
en torno al Santo Grial, Leonardo y el Opus. Tampoco
es un problema que repita esos datos en páginas
contiguas para que hasta un hipotético "lector
muy tonto" llegue a asimilarlos. Ni que escamotee
ciertos fundamentos de la trama del modo más
grosero hasta que resulten útiles y entonces
se les haga aparecer del modo más burdo. Ni importa
que las frases sean bobas, y bobas sean también
las deducciones de unos de quienes se nos comunica,
pero no se nos describe su inmensa inteligencia. Ni
que su autor carezca de la mínima "astucia
narrativa", y no lo comparo ahora con Chesterton,
sino con una anciana a la que han timado en la pescadería
e intenta atraer nuestra atención con cierto
suspense en el relato.
Tampoco importa que los diálogos carezcan de
toda naturalidad, sino que cometan la aberrante indecencia
de que ni se finjan comunicación entre personas,
que se dialogue con el único objeto de que el
lector sepa lo instruido que es el autor. Tampoco se
puede pasar por alto que el autor no sea, al fin y al
cabo, instruido.
Se puede perdonar todo, lo que no se puede perdonar
es que esta novela se promocione y no sólo por
los canales publicitarios convencionales, como un producto
de cierto valor. Para entendernos, Dan Brown y su código
tienen que ver con la novela popular lo que Ed Wood
con el cine.
Es completamente legítimo, aunque no siempre
se idóneo, que una editorial se preocupe por
la comercialidad de sus productos y todos nos alegramos
de su éxito, pero no se puede insultar a una
tradición de grandes artistas y de artesanos
competentes con algo tan miserable.
Y no puedo dejar de felicitar a las editoriales de
todo el mundo que en su día rechazaron la publicación
de esta infamia y ahora no se arrepienten. Es la demostración
de un resto de dignidad, no sólo en el mundo
editorial, sino en el sistema mercantil. |