Por
Giselle Uset : gismia@hotmail.com
Las ideologías modernizadoras imaginaron que
terminarían con las formas de producción,
las creencias y los bienes tradicionales. Los mitos
serian sustituidos por el conocimiento científico,
las artesanías por la expansión de la
industria, los libros por los medios audiovisuales de
comunicaciones.
La modernización disminuye el papel de lo oculto
y lo popular tradicionales en el conjunto del mercado
simbólico, pero no lo suprime.
Casi la mitad de la población estudiada transmite
a su familia y amigos historias y cuentos de su hogar
natal. El padre o la madre son los principales encargados
de narrar en cualquier ocasión que se presente
relatos que tienen que ver con la propia identidad cultural.
Algunos lo hacen por distracción, otros porque
piensan que es útil y un gran porcentaje expresó
sus deseos de recordar el pasado y mantener viva la
tradición.
La religiosidad de los paraguayos mantiene su vigencia
en el nuevo marco social y casi la mayoría de
los encuestados practican su religión en la capilla
o en casa, conservando allí numerosas imágenes
de santos de su devoción. Algo que distingue
a nuestros inmigrantes es su actitud frente a la enfermedad
ya que rápidamente acuden a sus conocimientos
herbolarios para hacerle frente. Algunas veces recurren
también a curanderos para tratar ciertos males
físicos y psíquicos. Los jefes, cumplen
acciones tanto curativas como preventivas y el primero
de agosto de cada año practican un ritual en
sus hogares basándose en humo y caña con
ruda para proteger la salud familiar.
Continúan con sus hábitos alimenticios
tradicionales, preparando locro, mbaipy, kibebe o chipá
y de sus diversiones en su lugar natal recuerdan su
participación en festejos populares y familiares
así como las actividades religiosas y profanas
que se organizaban en honor al Santo patrón de
sus localidades. Una tercera parte de los encuestados
no olvida los días de pesca y caza que eran su
diversión favorita.
Su estadía en Rosario ha cambiado algunas pautas
de vida. Ahora mantienen una activa relación
familiar que constituye el núcleo de su esparcimiento.
La participación en diversiones urbanas organizada
es escasa, sobre todo en las áreas marginales
y se convierte en opciones individuales para los individuos
de mayores ingresos. Para casi todos la música
constituye uno de los lazos más fuertes que los
ligan a su tierra natal.
El conjunto de las variables analizadas pone de manifiesto
que la población criollo guaraní residente
en Rosario se encuentra fragmentada dentro de la sociedad
receptora. Si embargo, aspiran a mantener una identidad
distintiva y conservan ciertos rasgos culturales tales
como los hábitos alimenticios, la tradición
oral, el folklore, la medicina herbolaria y cierto rituales
privados donde se pone de manifiesto la religiosidad
del pueblo criollo guaraní, una verdadera simbiosis
entre la práctica ortodoxa católica y
las creencias de origen popular, fuertemente teñidas
de contenido mítico.
El biculturalismo de la población bajo estudio
no aparece como un proceso de marginalización
progresiva de una de las culturas sino que se expresa
bajo la forma de sincretismo propios de una identidad
que ha sobrevivido ha quinientos años de contacto
entre dos culturas, la guaraní y la hispánica,
pero en cada caso han desaparecido su estructura y forma
original
La cultura criolla guaraní ha resistido a la
pérdida de su identidad, ha mantenido una personalidad
histórica cohesionada a través de determinados
elementos culturales sin que por ello no haya dejado
de adaptarse a la cultura nacional.
Se considera que el prestigio o no de la lengua guaraní
incide la creencia popular -muchísimas veces
fomentada por la maestra deficientemente formada- de
que los bilingües son analfabetos, porque generalmente
se dice que el uso de la lengua indígena redunda
en perjuicio de la alfabetización de sus hablantes.
Es posible abundar en este tema el alto porcentaje
(80%) de bilingües escolarizados. Y resulta que
es aceptado, sin reflexión previa, por los padres,
quienes una vez que el niño ingresa a la escuela,
impiden que use la lengua guaraní, siguiendo
los consejos de la maestra, a fin de evitar el posterior
fracaso escolar y social.
En relación a las maneras de divertirse que
tienen numerosos informantes, encontramos que dentro
de las formas de esparcimiento aceptan que en su país
de origen asistían a todo tipo de fiestas (familiares,
populares, religiosas), mientras que acá, en
estos momentos, la mayoría solo concurre a reuniones
familiares, siendo la causa de esta limitación,
muchas veces las dificultades económicas.
Por otro lado, la natural cordialidad de este pueblo,
se mantiene en Rosario, tal como lo demuestra el hecho
de que son amigos de todos los vecinos. Y que un importante
número de jefes contribuye además, en los
casos en que las haya, con las instituciones barriales.
La mitad de ellos eligen la polca y el chamamé,
y la otra mitad escucha otros ritmos. En cuanto a las
costumbres alimenticias, una gran mayoría de
los encuestados, las conserva y continúa preparando
comidas típicas del paraguay, como chipá,
locro, borí-borí o mbaypý, aunque
ello ocurre de manera esporádica.
Los bilingües guaraní españoles
con buen manejo que no les interesa mantener la lengua
son los que llegaron hace entre quince a veinticuatro
años. Y los informantes que si intentan mantener
la continuidad del uso, son los que están acá
hace entre cinco y catorce años, es decir, que
la más que el tiempo transcurrido desde la radicación
en la zona, pareciera que es la habilidad en el habla
lo que se refleja en la transmisión de la lengua,
en otras palabras, la que la condiciona.
La interpretación sociolingüística
del proceso del bilingüismo realizada, a los fines
de determinar si se mantendrá, y en tal caso,
debido a qué causas, el uso de la lengua guaraní
en nuestra ciudad, demuestra que en la mayoría
de los hogares ambos padres son bilingües, que
los mismos también nacieron en hogares bilingües
y allí aprendieron la lengua guaraní,
situación que permitió que estos jefes
tuvieran buena competencia lingüística.
Por otro lado es importante la incidencia de las situaciones
de uso generalizado, lo que se transforma en un valioso
aporte para la conservación y presupone continuidad
en los niños y jóvenes al ser empleados
tanto en el hogar como en el grupo comunitario. Sin
embargo, aunque la lengua guaraní goza de prestigio
individual y social, ese no sería el móvil
de su transmisión. Nótese que sólo
la mitad de los jefes enseña conscientemente
la lengua a sus hijos y es posible pronosticar la continuidad
o vigencia basándonos en la natural conducta
imitativa de los hijos, y apoyada como se vio en la
conservación del propio acervo cultural.
En una situación de contacto lingüístico
cultural el cambio de la lengua implica el correlativo
en el resto del sistema cultural, debido a las íntimas
relaciones que existen entre ambas. Y así, mientras
esa identidad a partir de la lengua materna, de la que
hablamos, es vivida con orgullo intragrupalmente, es
causa de rechazo extragrupalmente. En efecto, fuera
del grupo y para lograr mejor integración a la
comunidad mayoritaria el hablante bilingüe evita
emplearla (no por esta, que la acepta con simpatía)
sino debido tanto a causas externas como internas. Ya
sea por la presión que ejerce la escuela, donde
los maestros desalientan su uso por considerarla perniciosa
para el aprendizaje del sistema de la lengua española,
desconociendo lo que la lengua materna es para los hablantes
y en especial para los educandos. O a causas internas:
porque los bilingües, en su intento de asimilación
y ascenso en la escala laboral y social se esfuerzan
por disimular su conocimiento controlando conscientemente
lo que a cualquier interlocutor, en cuanto oyente, se
le hace más evidente. Esto es tratando de igual
su pronunciación a la local del español,
aunque se les escapa el manejo de la estructura lingüística
la que resulta generalmente un calco de la del guaraní,
ya que la misma es inconsciente y responde a esquemas
mentales propios de cada cultura en nuestro caso, a
los resultados del sincretismo que comenzará
con el descubrimiento.
Todo lo cual refleja uno de los aspectos más
importantes de la crisis que produce el choque de dos
culturas y que se expresa en una equivocada y difícil
transculturación, con la consecuente pérdida
de identidad de sus miembros y naturalmente su mayor
marginación dentro de la sociedad hegemónica,
de este grupo criollo guaraní que hasta el presente
ofrecía cierta homogeneidad, lograda y mantenida
a través de quinientos años de contacto.
Todos los grupos étnicos son mutables, entidades
muy dinámicas especialmente cuando existen dentro
de sociedades heterogéneas y en desarrollo pero
en la medida en que los límites que encierran
ese grupo cultural, aún los más subjetivos
y simbólicos como la lengua permanecen, entonces
ese grupo étnico no desaparecerá.
En el conflicto permanente en el que viven lo tradicional
de la cultura criolla guaraní y lo moderno vemos
que estas categorías dispares no se excluyen
mutuamente, sino que conviven en forma simultánea.
Es en la práctica misma de lo propio de la cultura
guaranítica, en la referente a las tradiciones
alimenticias, al culto, la música, etc. donde
se plasma la permanencia y transmisión de sus
valores.
Sería necesario continuar indagando si la identidad
guaraní se construye instaurando límites
solo a partir de sus grandes categorías culturales
(lengua, mitos, ritos, etc.) o si lo hace en torno a
diferencias más sutiles, sobredimensionadas en
las relaciones intrerétnicas cotidianas, es decir,
como una autoimagen formada tanto de la propia imagen
criolla-guaraní como desde la imagen que la sociedad
nacional tiene de criollo-guaraní y le transmite. |