| ¿Cómo
son los circos de pulgas?
La pulga es uno de los parásitos más
molestos. Se alojan en el hombre y en otros animales de sangre caliente,
como perros, gatos, ratas, ardillas. (La pulga del hombre, Pulex
irritans, fue originalmente parásita del zorro). Además
de la molesta irritación producida por su picadura, pueden
transmitir enfermedades graves, como la peste y el tifus.
Sin embargo algunas personas encontraron la manera de usar estos
parásitos como una forma de entretenimiento, entrenándolas
para actuar en circos de pulgas.
La especie Pulex irritans, que no pasa de unos cuatro milímetros
de longitud, es la más usada para este fin. Armado de paciencia,
el entrenador primero debe quitarle a la pulga la costumbre de desplazarse
a saltos. Para esto se las introduce en una caja baja y ancha. Aquí
las pulgas saltan instintivamente hasta agotarse, y se acostumbran
a caminar.
El resto del "entrenamiento" es sencillo. Con pinzas
finas los "domadores" atan las pulgas con hilos delgados.
Los insectos, al intentar huir, arrastran carritos, saltan de trampolines,
hacen girar tiovivos, caminan en la cuerda floja, se balancean en
trapecios e incluso se disparan desde pequeños cañones,
para ser atrapadas con frecuencia por uno de los espectadores, al
que el entrenador da un guante y un embudo.
Los espectadores pueden observar los diferentes objetos ser movidos
por los bichos, y en ocasiones pueden usar lentes de aumento para
observar a las pequeñas artistas. Al terminar el espectáculo,
el domador coloca a las pulgas en su brazo, para permitir que se
alimenten.
Estos espectáculos eran frecuentes en las ferias hace varias
décadas, y aunque en la actualidad ha disminuido su número,
todavía en muchas ciudades se puede asistir a espectáculos
de pulgas profesionales.
¿Puede explotar la harina?
Los granos han jugado un papel muy importante en el desarrollo
de la civilización. Son uno de los alimentos más importantes,
como el trigo, el maíz y el arroz. Por esta razón
se maneja en grandes cantidades, lo que a veces puede llevar a accidentes
peligrosos, como explosiones.
El cuerpo humano necesita una fuente de energía. Los carbohidratos
desempeñan este papel con gran eficacia. En el cuerpo humano,
los carbohidratos funcionan como una fuente de energía. El
carbohidrato más simple es la glucosa, como en los azúcares,
que fluye en la sangre para ser utilizada por todas las células
del cuerpo. Las células absorben la glucosa y la utilizan
como fuente de energía. La palabra "carbohidrato"
se deriva del hecho de que está compuesto de carbono y agua.
La glucosa es el carbohidrato más simple. Su fórmula
es C6H12O6. Esto significa que está compuesta por seis moléculas
de agua y seis átomos de carbono.
Cuando se combinan dos compuestos, se libera energía. La
glucosa se combina con gran velocidad, por lo que es una fuente
de energía muy útil para el cuerpo humano. Sin embargo,
encierra algunos problemas.
Hay varios carbohidratos complejos, conocidos como "féculas"
o "almidones". Están hechos de cadenas de moléculas
de glucosa. Las féculas son la forma en que ciertas plantas
almacenan energía. Está presente en grandes cantidades
en la mayoría de los granos, como el trigo y el maíz,
así como en los plátanos, las papas y las remolachas.
La fécula se quema con gran facilidad, y se vuelve explosiva
cuando está en grandes cantidades en el aire, en forma de
polvo. Los granos de la harina son tan pequeños que se queman
con gran rapidez. Cuando uno de estos granos se quema, enciende
a los granos cercanos. Se necesitan tan solo 50 gramos de polvo
de harina por metro cúbico de aire para que esta mezcla sea
inflamable. Si en un ambiente con esos niveles de porlvo de harina
se enciende una llama, el resultado puede ser una explosión.
En todo caso, si se cocina un pastel no hay que preocuparse por
provocan un incendio cuando se maneje la harina. Los accidentes
que han ocurrido por esta causa han sido cuando las cantidades de
polvo de harina en el aire son grandes, como en el caso de las industrias
y los transporte. Un poco de harina en el aire de la cocina no encierra
ningún peligro.
¿Qué es el Uranio empobrecido?
El uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción
del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas
atómicas. El material que se utiliza en la industria civil
y militar nuclear es el uranio U-235, que es el isótopo que
puede ser fisionado. Como este isótopo se encuentra en muy
bajas proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de
ser enriquecido, es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción
de isótopo U-235. Este proceso produce gran cantidad de desechos
radiactivos de uranio empobrecido, así denominado porque
está compuesto principalmente por el otro isótopo
de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima proporción
del U-235.
La munición puede contener uranio empobrecido en su interior
o su exterior; siendo la más tóxica y contaminante
la segunda. Desde 1977 la industria militar norteamericana emplea
uranio empobrecido para revestir munición convencional (artillería,
tanques y aviones), para proteger sus propios tanques, como contrapeso
en aviones y misiles Tomahawk, y como componente de aparatos de
navegación. Ello es debido a que el uranio empobrecido tiene
unas características que lo hacen muy atractivo para la tecnología
militar: en primer lugar, es extremadamente denso y pesado (1 cm
cúbico pesa casi 19 gramos), de tal manera que los proyectiles
con cabeza de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado
de vehículos militares y edificios; en segundo lugar, es
un material pirofórico espontáneo, es decir, se inflama
al alcanzar su objetivo, generando tanto calor que provoca su explosión.
Cuando un proyectil impacta contra un objetivo el 70% de su revestimiento
de uranio empobrecido arde y se oxida, volatilizándose en
micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Estas
partículas, al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas
o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas
a kilómetros de distancia por el aire, la cadena alimenticia
o las aguas. Un informe técnico de 1995 del Ejército
norteamericano señala que "si el uranio empobrecido
penetra en el cuerpo tiene la potencialidad de provocar graves consecuencias
médicas. El riesgo asociado es tanto químico como
radiológico". Depositados en los pulmones o los riñones,
el uranio 238 y los productos de su degradación (torio 234,
protactinio y otros isótopos de uranio) emiten radiaciones
alfa y beta que provocan muerte celular y mutaciones genéticas
causantes, al cabo de los años, de cáncer en los individuos
expuestos y de anormalidades genéticas en sus descendientes.
Según la autobiografía de Albert Speer (Memorias.
Página 288. Plaza y Janés, S. A. 1969, Barcelona,
España) los proyectiles de uranio fueron descubiertos y usados
por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Recibieron el
nombre de "proyectiles de núcleo duro" y en el
verano de 1943 se usaron 1.200 toneladas de uranio para su fabricación.
La invención del "smile"
Uno de los fenómenos culturales más conocidos de
fines del siglo XX e inicios del XXI es la famosa "carita sonriente".
Este simple dibujo, además de innumerables variantes, se
pueden ver en camisetas, botones, publicidad, loncheras, revistas
y, más recientemente, en los mensajes que se transmiten por
Internet. Estos son solo unos cuantos ejemplos, de los miles que
se pueden encontrar en la vida diaria.
La carita sonriente surgió en 1963, como un producto secundario
de la fusión de dos compañías de seguros en
Worcester, Massachussetts, Estados Unidos. State Mutual Life Insurantes,
Mutual Estatal de Seguros de Vida, compró la compaía
Guarantee Mutual Company, de Ohio. La unión tuvo efectos
negativos entre los empleados, y la dirección de la empresa
decidió implantar una "campaña de amistad",
que incluía una orden de sonreir en horas de trabajo, cuando
se hablaba por teléfono, se atendía a los clientes,
se realizaba un pago e incluso cuando se escribía un reporte.
Para ayudar a esta campaña, la compañía recurrió
a un diseñador gráfico, Harvey Ball. Ball dedicó
aproximadamente diez minutos a la creación del rostro sonriente,
y cobró su tarifa regular: 45 dólares. El dibujo,
impreso en botones, tuvo una excelente acogida, tanto por los empleados
como por los clientes. Pronto se empezó a hacer pedidos de
estos botones, de diez mil en cada pedido.
Varios años después, Bernard y Murray Spain, de Filadelfia,
empezaron a producir sus propios botones, además de poner
la carita sonriente en camisetas y pegatinas, ganando una gran cantidad
de dinero. A partir de este momento, el emblema empezó a
distribuírse en todo el mundo. Se calcula que en el año
1972 se habían vendido alrededor de 50 millones de botones
con la carita sonriente.
Con la llegada de Internet, el dibujo encontró un nuevo
campo donde establecerse, cuando se ideó una forma de comunicarlo
con caracteres: :) Las subsecuentes variantes fueron llamadas emoticones.
Con el desarrollo de la comunicación en la red se llegó
a utilizar muchas variaciones de la carita sonriente para expresar
a otros usuarios el estado de ánimo.
Harvey Ball, su creador, falleció en abril de 2001. Nunca
patentó su diseño, por lo que no recibió más
de los 45 dólares que le pagaron por él. Sin embargo
fundó la corporación World Smile, que organiza el
"World Smile Day" cada mes de octubre, donde se recauda
dinero para obras de beneficencia.
La bomba atómica contra la Luna
En el punto más álgido de la Guerra fría,
la Fuerza Aérea de Estados Unidos desarrolló un plan
secreto para exhibir su poderío militar haciendo estallar
una bomba atómica en la Luna.
En una entrevista exclusiva con el dominical británico The
Observer, Leonard Reiffel, de 73 años, el físico que
dirigió el proyecto a finales de los años cincuenta
en la Armour Research Foundation, organización apoyada por
el Ejército de Estados Unidos, reveló este extraordinario
plan lunar.
Estaba claro que el principal objetivo de la detonación
era proyectar una imagen de fuerza y mostrar nuestra superioridad
militar. La Fuerza Aérea quería que se produjera una
nube en forma de hongo lo suficientemente grande para que pudiera
verse desde la Tierra, dijo el viernes Reiffel. «En
aquel entonces Estados Unidos iba rezagado en la carrera espacial».
«Lo ideal, obviamente, era que la explosión se produjera
en el lado oculto de la Luna y, en teoría si la bomba estallaba
en el polo del satélite, el hongo atómico quedaría
iluminado por el sol». La bomba debía ser al menos
tan potente como la lanzada sobre Hiroshima a finales de la II Guerra
Mundial.
«En aquel entonces dejé bien sentado que la ciencia
pagaría un alto precio por destruir un entorno lunar impoluto,
pero la Fuerza Aérea sólo estaba interesada en la
forma en que se vería la explosión desde la Tierra,
afirma Reiffel. Si bien Reiffel cree que la detonación habría
tenido poco impacto sobre el medio ambiente de nuestro planeta,
el cráter habría cambiado la cara de la Luna.
Reiffel no ha querido revelar la forma en que iba a producirse
la explosión, aunque confesó que «era sin duda
viable desde un punto de vista técnico», y que en aquel
entonces un misil balístico intercontinental armado con una
cabeza nuclear era capaz de alcanzar su objetivo en la Luna con
una desviación de dos millas (unos tres kilómetros).
En 1958, varios oficiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos
se pusieron en contacto con Reiffel y le pidieron que llevara a
cabo un estudio «en el menor tiempo posible» sobre la
visibilidad y los efectos de una explosión nuclear en la
Luna.
El nombre del proyecto secreto Al19 era Estudio de Vuelos de Reconocimiento
a la Luna.
«De haberse hecho público el proyecto, se habrían
producido protestas generalizadas», opina Reiffel.
Estados Unidos aún no ha desclasificado muchos documentos
de la Guerra Fría pero algunos detalles del proyecto A119
salieron a la luz el año pasado con la publicación
de una biografía del famoso astrónomo estadounidense
Carl Sagan.
Sagan fallecido en 1996, se dio a conocer en Estados Unidos como
divulgador de la ciencia y precursor de los estudios sobre la existencia
de vida en otros planetas. Reiffel incorporó a Sagan a la
Armour Foundation de Chicago, ahora Instituto de Investigaciones
Tecnológicas de Illinois, y le encargó el desarrollo
de un modelo matemático sobre la expansión de una
nube atómica en el espacio alrededor de la Luna. Este modelo
era de vital importancia para determinar si dicha nube podría
apreciarse desde la Tierra.
En aquel entonces, los científicos todavía pensaban
que podría haber microbios en la Luna y Carl Sagan había
sugerido realizar una prueba nuclear en el satélite para
comprobar existencia de microorganismos.
Sin embargo, hasta estos días nunca se había revelado
el objetivo final del proyecto Al19.
Los amigos de Sagan creen que el malogrado científico habría
sido incapaz de desvelar deliberadamente información clasificada,
pero ahora Reiffel ha decidido «aclarar este asunto histórico»,
Un portavoz del Pentágono no quiso confirmar o negar el proyecto
lunar. |