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Qué nombres y apellidos
se le ocurren con estas pistas? Empresario maduro
y exitoso... Obispo de cruz al pecho... Político
de mano dura... Todos ya visitaron páginas
de sexo en Internet, pero jamás lo reconocerán.
A esas personalidades, como a cualquiera, al estar
conectados a la red, la curiosidad los llevó
a teclear la palabra que puebla el ciberespacio:
sexo. Y el paraíso o el infierno carnal
los abrumó. Es que a ningún mortal
le alcanzaría el resto de su vida para
recorrer las páginas eróticas de
la web.
La polémica. En enero de este año,
17,5 millones de navegantes ingresaron a sitios
relacionados con la pornografía. Según
la consultora Nielsen Net-Ratings, eso significa
un aumento del cuarenta por ciento con respecto
a cuatro meses atrás. El sitio más
frecuentado -porncity.net- recibió más
visitantes que la librería barnesandnoble.com.
Las empresas del rubro no dejan de acumular fortunas.
En 1998, recaudaron 970 millones de dólares
y el futuro les sonríe. Para el 2003 calculan
que la cifra ascenderá a tres mil millones.
En la Argentina, un incipiente grupo de emprendedores
ya montó sus tiendas virtuales. Ofrecen
desde damas de compañía hasta columpios
anatómicos para poner en práctica
las mil y una poses del KamaSutra.
Pero el fenómeno, más allá
de los números, desata polémicas.
¿Cómo influye el cibersexo en las
relaciones personales -no virtuales- de los navegantes?
¿Cuánto puede afectar a los menores
que visitan sitios porno con suma facilidad? Esta
semana, un foro de expertos reunidos por la Unesco
en Bruselas, Bélgica, insistió en
que es necesario un instrumento jurídico
internacional que defina las infracciones
que se cometan como la difusión, producción
y posesión de material pornográfico
en la red que implique a niños.
Es cierto también que los progresos técnicos
en los medios de comunicación siempre crearon
resistencias en sectores moralistas. El ultraortodoxo
tribunal rabínico de los Sabios de la Torah
dictaminó en enero pasado la restricción
del uso de Internet, a la que califica de peligro
mil veces mayor que la televisión.
En 1970, esta misma comunidad ultraortodoxa prohibió
la tevé a sus seguidores. La opinión
rabínica involucra a los militantes de
los partidos ultrarreligiosos que tienen veintidós
representantes en el parlamento israelí.
El Tribunal exageró: Internet puede
traer la ruina y la destrucción a todo
Israel, pues incita y fomenta el pecado.
Aunque aún no hay parámetros indiscutidos,
psicólogos de las universidades estadounidenses
de Stanford y Duquesne arriesgan que si alguien
pasa más de once horas semanales
en sitios porno debería ser catalogado
como adicto compulsivo al cibersexo.
El conductor radial Bobby Flores (40) tiene su
explicación para el deslumbramiento de
los debutantes: Tuve mi minivicio de cibersexo,
pero se me pasó en cuatro días.
Cuando uno agarra por primera vez el diccionario
busca la palabra pedo. En Internet
es igual: lo primero que se busca es un culo,
dice en lenguaje apropiado para la ocasión.
Increíble, pero virtual. Para la psicóloga
especialista en sexualidad María Luisa
Lerer (52): Internet es estupenda, pero
puede ser deformada por las patologías
de las personas. Tímidos o fóbicos
pueden tomarse la licencia de entablar una relación
sin contacto físico, alentados por el anonimato
que brinda Internet. Lerer se refiere al
chat, los salones de conversación a lo
que se ingresa con un seudónimo. Pero el
anonimato también es explotado por los
comerciantes, que ofrecen sus juguetes sexuales
a clientes que jamás darán su cara.
En realdoll.com venden muñecas de siliconas
a gusto del consumidor. El sitio muestra diferentes
tipos de cabezas, cuerpos, ojos y cabellos. Quien
sea muy exigente hasta puede elegir el color de
bello púbico. El modelo básico cuesta
5.249 dólares más 450 de gastos
de envío. Las preguntas más usuales
de los probables compradores son un banquete para
los psicólogos. ¿Cuándo
ofrecerán una muñeca travesti?,
¿cómo la limpio?. La
muñeca, responden sus creadores, viene
con kit de limpieza -una esponjita y un detergente-.
Guillermo Marconi (52) es un pequeño empresario
metalúrgico de Lomas del Mirador, en el
Gran Buenos Aires. La recesión industrial
y el auge del sexo online lo llevaron a crear
unos aparatos que facilitan el contacto sexual
en múltiples poses y los promociona en
Internet. Aunque el tráfico en su sitio
es intenso (una pareja muestra cómo usarlos),
las ventas son exiguas. En abril seguirá
el camino de otros emprendedores nacionales, viajará
a San Pablo, Brasil, para intentar suerte en el
mercado vecino (ver recuadro).
En la Argentina existen alrededor de un millón
de usuarios de Internet, por lo que se estima
que alrededor de 150 mil incursionan todas las
semanas en páginas que ofrecen distintos
servicios sexuales. Sensualbaires.com es la precursora
nacional. Su dueño, Alejandro López
(33), un analista de sistemas, dejó la
venta de computadoras para promocionar albergues
transitorios y servicios de acompañantes.
No vendemos pornografía -aclara López-,
promocionamos chicas que pagan para que publiquemos
su foto y su teléfono. En enero de
1997, sólo se promocionaba una prostituta.
Hoy, aparecen más de sesenta. Las
estadísticas de nuestro servidor registran
que ingresan muchos europeos, árabes y
chinos. Ellos buscan sexo latino. Algunas de las
chicas promocionadas han recibido pasajes desde
España a donde van por una semana o un
mes, cuenta López, quien asegura
que su negocio le deja 70 mil dólares anuales.
En bsasfree.com.ar brindan un servicio similar.
Francisco Faner (38) es el dueño del prostíbulo
virtual. Mantener mi página cuesta
mil dólares mensuales, y en un año
y medio recibimos 140 mil visitantes, promociona
Faner, quien se define como un gordo sano
con hijos y esposa que tiene una agencia de acompañantes.
Aunque los dueños defienden las virtudes
de sus negocios, las páginas eróticas
argentinas no están exentas de la viveza
criolla. Los que prometen modelos desnudas, en realidad
usan sin autorización fotografías
veraniegas de las revistas de actualidad. Y en algunos
casos hasta ofrecen como dama de compañía
a la estrella televisiva de turno, sin que ella
lo sepa. Valeria Degenaro (19) actúa en La
peluquería de Don Mateo, en Telefé,
y antes trabajó en Rompeportones.
Su figura plagada de curvas -ilustra la tapa de
esta revista- llama desde la pantalla de un sitio
argentino: Yo nunca lo autoricé, pero
dicen que está mi foto con un teléfono
debajo. Tengo ganas de que un amigo llame y pida
mis servicios a ver qué le contestan.
La que sí autorizó a publicar su
foto es Agustina (27), quien llegó a la
prostitución hace un año y medio,
luego de trabajar como administrativa en un organismo
estatal. Hace ocho meses que descubrió
Internet y ya se publicita en bonitas.com.ar y
en sexybsas.com.ar. En ambos lugares sale de espaldas,
porque no quiere que la reconozcan en la verdulería
del barrio. Asegura que Internet es más
seguro y más redituable que publicitarse
en los avisos clasificados de los diarios: El
de Internet es un cliente con otro nivel. Por
el diario te puede venir cualquiera. Además,
se puede cobrar más caro. Agustina
pone sin querer otro dato para la polémica:
Los fines de semana no cae un cliente, porque
el 80 por ciento son casados y con familia.
Dulce hogar. La profusión de páginas
porno y la posibilidad de chatear con desconocidos
que ofrece la red, repercute en la vida de los
ciberadictos. Alrededor del 85 por ciento que
usan estos servicios son hombres, pero el número
de mujeres se incrementa mes a mes. La problemática
ya generó literatura. Esther Gwinnell escribió
El @mor en Internet, donde le dedica
un capítulo al adulterio electrónico.
En los Estados Unidos ya es tema de debate en
los tribunales. En Somerville, Nueva Jersey, un
hombre logró probar que su esposa mantenía
una aventura virtual mediante docenas de emails
de alto voltaje con alguien que se hacía
llamar el comadreja.
Néstor Dron (65), profesor titular de Ginecología
en la Universidad Nacional de La Plata, explica
porqué cada vez más argentinos buscan
parejas o aventuras virtuales: La inseguridad
y el no gustarnos son el factor fundamental del
éxito de los chat, donde los canales de sexo
y encuentros son los más frecuentados. Conviene
preguntarse si la fascinante posibilidad de comunicación
que ofrece Internet nos está acercando o
alejando de las relaciones interpersonales.
En el nuevo léxico impuesto por la revolucion
net, el término ciberviuda muestra
hasta dónde llega el poder de las relaciones
online. Cuando un integrante del matrimonio pasa
más tiempo con la computadora que con su
pareja real, se está a un paso de la crisis.
Un psicoanalista de Palermo comentó extrañado
a NOTICIAS cómo empezó a escuchar
de boca de sus pacientes una nueva problemática.
Nos conocimos en el chat, dice que es
el preámbulo seguido de los miedos y la ansiedad
que genera ese nuevo método de relacionarse.
Por lo general, las parejas reales no comparten
sus vivencias virtuales. Cada uno busca en la
red por su lado. La ex modelo y conductora Teresa
Calandra (47) asegura que ella no sabe de Internet:
Pero mi marido es fanático. Supongo
que habrá entrado a las páginas
de sexo, pero no me dijo: Gorda, vení
a ver esto. Mis compañeros de trabajo,
que son muy jóvenes, me han dicho que ellos
llegaron a debutar luego de conocer a alguien
por el chat. Ahora me dio curiosidad, yo también
quiero ver de qué se trata.
Bobby Flores, en cambio, solía ver páginas
porno en compañía de su esposa Martha
(40): No quiero ser maleducado, pero yo
me asombraba de cómo ella se maravillaba
con algunos tipos superdotados. Pero eso no influyó
en nuestra relación.
Ante la escasa bibliografía sobre el tema,
muchos intelectuales se abstienen de opinar. Aunque
la escritora María Esther de Miguel (63)
no entiende a la gente que se pasa horas
y horas navegando: Me parece una paparruchada.
No hay como el sexo de verdad.
Alguien que conoce las increíbles historias
del chat es Pablo Gutiérrez (25), encargado
de supervisar los canales de Ciudad Internet.
El sexo es el tema principal de las conversaciones
online. En los canales Sexo y Sexo
seguro la gente se reúne para conocerse,
fantasear y conocer su juego favorito: el levante.
Algunos empiezan en broma y terminan casados.
Otros, nunca se conocen.
Para la periodista Viviana Gorbato (49), autora
de Amor y sexo en la Argentina, el
chat es crudo y tan directo como histérico:
Es un juego masturbatorio donde la mayoría
de las veces nunca pasa nada. Se ve que
no tuvo suerte.
Sin embargo, como especifica Roman Gubern (66)
en su libro El eros electrónico,
en muchas ocasiones dos personas pasan a comunicarse
vía email y más tarde la relación
desemboca en un encuentro real. El investigador
español se muestra comprensivo: Se
entiende que para cónyuges sumidos en la
rutina de una relación aburrida y sin sorpresas,
la red se abra como una vía real hacia
la excitación del adulterio. Aunque
resta salvar otros obstáculos. Por ejemplo,
la distancia. Si el objeto del deseo está
a miles de kilómetros, lo más probable
es que la relación se frustre. Para mostrar
la tristeza o frustración los chateros
inventaron los emoticons: :-)
La psiquiatra Gwinnell hizo un listado de los
problemas más frecuentes que se le presentan
a sus pacientes ciberadictos:
* Están enamorados de alguien que conocieron
a través de Internet y su matrimonio está
en pagando las consecuencias.
* Han establecido una relación patológica
con alguien a quien conocieron a través
de Internet.
* No tienen una vida plena fuera de la actividad
que llevan a cabo dentro de Internet.
La especialista cree que a menudo sus pacientes
no se sienten cómodos hablando de sus problemas
relacionados con la web, porque no les gusta
parecer extraños.
Juegos peligrosos. El mayor desafío para
los padres es cómo lograr que sus hijos
usen esa gran biblioteca desordenada
que es Internet, sin caer en manos de pervertidos
o sitios condicionados. En Europa y los Estados
Unidos existe una preocupación creciente
al respecto (ver recuadro página 86).
Aunque a la mayoría de las páginas
porno son pagas -es necesario tener tarjeta de
crédito-, casi todos ofrecen muestras
gratis a las que pueden acceder cualquier
hijo de vecino.
Martín J. (15) vive en Martínez
y no tiene empacho de contar su experiencia, con
la condición de que sus padres no se enteren:
Conozco páginas de sexo. Por ejemplo,
en buscasexo.com.ar vos ponés negras
y te saltan las páginas con fotos de mujeres
negras....
Cecilia está por cumplir 15 años
y vive en Belgrano: Me encanta chatear con
mis amigas, pero también a veces me hago
pasar por más grande. Nos gusta seducir
a chicos de treinta años. Por mí
estaría todo el día chateando, pero
en casa no les gusta.
Con pocas horas de práctica, cualquier
chico puede rastrear fotos de sadomasoquismo,
zoofilia o de embarazadas en plena relación
sexual. Los navegadores más populares,
Explorer y Nestcape, permiten restringir el acceso
a páginas duras.
Además hay programas más
completos para restringir contenidos. Netnanny.com
tiene mucho éxito, es simple de usar. Al
igual que cyberpatrol.com, recomienda Gustavo
Aldegani (38), asesor de la Cámara Argentina
de Comercio Electrónico.
Ambos se bajan de la red a prueba. Y luego de
los 30 días de uso, si está conforme,
deberá abonar 26,95 dólares. Entre
sus virtudes figuran bloquear los sitios que tengan
determinada palabra -sexo, claro está-
o monitorea el tiempo de conexión y los
lugares visitados.
En la Rusia zarista ya se consumía pornografía.
En 1952, cuando el rey Faruk fue derrocado en
Egipto, se encontró en su palacio una pornoteca
fabulosa. Ahora, gracias a Internet hasta el más
plebeyo puede solazarse con las virtudes de Pamela
Anderson. Según se la mire, esa fuerza
democratizadora encierra a Dios y al Diablo, la
gloria :-) o el drama :-( ¿Habrá
vida después de Internet?
fuente : http://www.aprendosexo.com/0000.asp?art=298&idioma=1&tema=2 |