| Recibimos
la siguiente colaboración, citada de www.aprendosexo.com
sobre vicios de tiempos modernos; en este caso, la adiccion al sexo
virtual.
Como en el resto del mundo, cada vez más
argentinos participan del cibersexo. Las relaciones generadas a
través de la red representan nuevos desafíos para
padres y especialistas. La oferta porno es la vedette del comercio
electrónico. ¿La red es una fuente de conocimiento
o genera nuevas patologías?
por Darío Gallo
Qué nombres y apellidos se le ocurren
con estas pistas? Empresario maduro y exitoso... Obispo de cruz
al pecho... Político de mano dura... Todos ya visitaron páginas
de sexo en Internet, pero jamás lo reconocerán. A
esas personalidades, como a cualquiera, al estar conectados a la
red, la curiosidad los llevó a teclear la palabra que puebla
el ciberespacio: sexo. Y el paraíso o el infierno carnal
los abrumó. Es que a ningún mortal le alcanzaría
el resto de su vida para recorrer las páginas eróticas
de la web.
La polémica. En enero de este año,
17,5 millones de navegantes ingresaron a sitios relacionados con
la pornografía. Según la consultora Nielsen Net-Ratings,
eso significa un aumento del cuarenta por ciento con respecto a
cuatro meses atrás. El sitio más frecuentado -porncity.net-
recibió más visitantes que la librería barnesandnoble.com.
Las empresas del rubro no dejan de acumular fortunas. En 1998, recaudaron
970 millones de dólares y el futuro les sonríe. Para
el 2003 calculan que la cifra ascenderá a tres mil millones.
En la Argentina, un incipiente grupo de emprendedores ya montó
sus tiendas virtuales. Ofrecen desde damas de compañía
hasta columpios anatómicos para poner en práctica
las mil y una poses del KamaSutra. Pero el fenómeno,
más allá de los números, desata polémicas.
¿Cómo influye el cibersexo en las relaciones personales
-no virtuales- de los navegantes? ¿Cuánto puede afectar
a los menores que visitan sitios porno con suma facilidad? Esta
semana, un foro de expertos reunidos por la Unesco en Bruselas,
Bélgica, insistió en que es necesario un instrumento
jurídico internacional que defina las infracciones
que se cometan como la difusión, producción y posesión
de material pornográfico en la red que implique a niños.
Es cierto también que los progresos
técnicos en los medios de comunicación siempre crearon
resistencias en sectores moralistas. El ultraortodoxo tribunal rabínico
de los Sabios de la Torah dictaminó en enero pasado la restricción
del uso de Internet, a la que califica de peligro mil veces
mayor que la televisión. En 1970, esta misma comunidad
ultraortodoxa prohibió la tevé a sus seguidores. La
opinión rabínica involucra a los militantes de los
partidos ultrarreligiosos que tienen veintidós representantes
en el parlamento israelí. El Tribunal exageró: Internet
puede traer la ruina y la destrucción a todo Israel, pues
incita y fomenta el pecado.
Aunque aún no hay parámetros
indiscutidos, psicólogos de las universidades estadounidenses
de Stanford y Duquesne arriesgan que si alguien pasa más
de once horas semanales en sitios porno debería ser
catalogado como adicto compulsivo al cibersexo.
El conductor radial Bobby Flores (40) tiene
su explicación para el deslumbramiento de los debutantes:
Tuve mi minivicio de cibersexo, pero se me pasó en
cuatro días. Cuando uno agarra por primera vez el diccionario
busca la palabra pedo. En Internet es igual: lo primero
que se busca es un culo, dice en lenguaje apropiado para la
ocasión.
Increíble, pero virtual. Para la psicóloga
especialista en sexualidad María Luisa Lerer (52): Internet
es estupenda, pero puede ser deformada por las patologías
de las personas. Tímidos o fóbicos pueden tomarse
la licencia de entablar una relación sin contacto físico,
alentados por el anonimato que brinda Internet. Lerer se refiere
al chat, los salones de conversación a lo que se ingresa
con un seudónimo. Pero el anonimato también es explotado
por los comerciantes, que ofrecen sus juguetes sexuales a clientes
que jamás darán su cara. En realdoll.com venden muñecas
de siliconas a gusto del consumidor. El sitio muestra diferentes
tipos de cabezas, cuerpos, ojos y cabellos. Quien sea muy exigente
hasta puede elegir el color de bello púbico. El modelo básico
cuesta 5.249 dólares más 450 de gastos de envío.
Las preguntas más usuales de los probables compradores son
un banquete para los psicólogos. ¿Cuándo
ofrecerán una muñeca travesti?, ¿cómo
la limpio?. La muñeca, responden sus creadores, viene
con kit de limpieza -una esponjita y un detergente-.
Guillermo Marconi (52) es un pequeño empresario metalúrgico
de Lomas del Mirador, en el Gran Buenos Aires. La recesión
industrial y el auge del sexo online lo llevaron a crear unos aparatos
que facilitan el contacto sexual en múltiples poses y los
promociona en Internet. Aunque el tráfico en su sitio es
intenso (una pareja muestra cómo usarlos), las ventas son
exiguas. En abril seguirá el camino de otros emprendedores
nacionales, viajará a San Pablo, Brasil, para intentar suerte
en el mercado vecino (ver recuadro).
En la Argentina existen alrededor de un millón
de usuarios de Internet, por lo que se estima que alrededor de 150
mil incursionan todas las semanas en páginas que ofrecen
distintos servicios sexuales. Sensualbaires.com es la precursora
nacional. Su dueño, Alejandro López (33), un analista
de sistemas, dejó la venta de computadoras para promocionar
albergues transitorios y servicios de acompañantes. No
vendemos pornografía -aclara López-, promocionamos
chicas que pagan para que publiquemos su foto y su teléfono.
En enero de 1997, sólo se promocionaba una prostituta. Hoy,
aparecen más de sesenta. Las estadísticas de
nuestro servidor registran que ingresan muchos europeos, árabes
y chinos. Ellos buscan sexo latino. Algunas de las chicas promocionadas
han recibido pasajes desde España a donde van por una semana
o un mes, cuenta López, quien asegura que su negocio
le deja 70 mil dólares anuales.
En bsasfree.com.ar brindan un servicio similar.
Francisco Faner (38) es el dueño del prostíbulo virtual.
Mantener mi página cuesta mil dólares mensuales,
y en un año y medio recibimos 140 mil visitantes, promociona
Faner, quien se define como un gordo sano con hijos y esposa
que tiene una agencia de acompañantes.
Aunque los dueños defienden las virtudes
de sus negocios, las páginas eróticas argentinas no
están exentas de la viveza criolla. Los que prometen
modelos desnudas, en realidad usan sin autorización fotografías
veraniegas de las revistas de actualidad. Y en algunos casos hasta
ofrecen como dama de compañía a la estrella
televisiva de turno, sin que ella lo sepa. Valeria Degenaro (19)
actúa en La peluquería de Don Mateo, en
Telefé, y antes trabajó en Rompeportones.
Su figura plagada de curvas -ilustra la tapa de esta revista- llama
desde la pantalla de un sitio argentino: Yo nunca lo autoricé,
pero dicen que está mi foto con un teléfono debajo.
Tengo ganas de que un amigo llame y pida mis servicios a ver qué
le contestan.
La que sí autorizó a publicar
su foto es Agustina (27), quien llegó a la prostitución
hace un año y medio, luego de trabajar como administrativa
en un organismo estatal. Hace ocho meses que descubrió Internet
y ya se publicita en bonitas.com.ar y en sexybsas.com.ar. En ambos
lugares sale de espaldas, porque no quiere que la reconozcan en
la verdulería del barrio. Asegura que Internet es más
seguro y más redituable que publicitarse en los avisos clasificados
de los diarios: El de Internet es un cliente con otro nivel.
Por el diario te puede venir cualquiera. Además, se puede
cobrar más caro. Agustina pone sin querer otro dato
para la polémica: Los fines de semana no cae un cliente,
porque el 80 por ciento son casados y con familia.
Dulce hogar. La profusión de páginas
porno y la posibilidad de chatear con desconocidos que ofrece la
red, repercute en la vida de los ciberadictos. Alrededor del 85
por ciento que usan estos servicios son hombres, pero el número
de mujeres se incrementa mes a mes. La problemática ya generó
literatura. Esther Gwinnell escribió El @mor en Internet,
donde le dedica un capítulo al adulterio electrónico.
En los Estados Unidos ya es tema de debate en los tribunales. En
Somerville, Nueva Jersey, un hombre logró probar que su esposa
mantenía una aventura virtual mediante docenas de emails
de alto voltaje con alguien que se hacía llamar el
comadreja.
Néstor Dron (65), profesor titular
de Ginecología en la Universidad Nacional de La Plata, explica
porqué cada vez más argentinos buscan parejas o aventuras
virtuales: La inseguridad y el no gustarnos son el factor
fundamental del éxito de los chat, donde los canales de sexo
y encuentros son los más frecuentados. Conviene preguntarse
si la fascinante posibilidad de comunicación que ofrece Internet
nos está acercando o alejando de las relaciones interpersonales.
En el nuevo léxico impuesto por la revolucion net, el término
ciberviuda muestra hasta dónde llega el poder
de las relaciones online. Cuando un integrante del matrimonio pasa
más tiempo con la computadora que con su pareja real, se
está a un paso de la crisis. Un psicoanalista de Palermo
comentó extrañado a NOTICIAS cómo empezó
a escuchar de boca de sus pacientes una nueva problemática.
Nos conocimos en el chat, dice que es el preámbulo
seguido de los miedos y la ansiedad que genera ese nuevo método
de relacionarse.
Por lo general, las parejas reales no comparten
sus vivencias virtuales. Cada uno busca en la red por su lado. La
ex modelo y conductora Teresa Calandra (47) asegura que ella no
sabe de Internet: Pero mi marido es fanático. Supongo
que habrá entrado a las páginas de sexo, pero no me
dijo: Gorda, vení a ver esto. Mis compañeros
de trabajo, que son muy jóvenes, me han dicho que ellos llegaron
a debutar luego de conocer a alguien por el chat. Ahora me dio curiosidad,
yo también quiero ver de qué se trata.
Bobby Flores, en cambio, solía ver
páginas porno en compañía de su esposa Martha
(40): No quiero ser maleducado, pero yo me asombraba de cómo
ella se maravillaba con algunos tipos superdotados. Pero eso no
influyó en nuestra relación.
Ante la escasa bibliografía sobre el tema, muchos intelectuales
se abstienen de opinar. Aunque la escritora María Esther
de Miguel (63) no entiende a la gente que se pasa horas y
horas navegando: Me parece una paparruchada. No hay
como el sexo de verdad.
Alguien que conoce las increíbles
historias del chat es Pablo Gutiérrez (25), encargado de
supervisar los canales de Ciudad Internet. El sexo es el tema
principal de las conversaciones online. En los canales Sexo
y Sexo seguro la gente se reúne para conocerse,
fantasear y conocer su juego favorito: el levante. Algunos
empiezan en broma y terminan casados. Otros, nunca se conocen.
Para la periodista Viviana Gorbato (49), autora de Amor y
sexo en la Argentina, el chat es crudo y tan directo como
histérico: Es un juego masturbatorio donde la mayoría
de las veces nunca pasa nada. Se ve que no tuvo suerte.
Sin embargo, como especifica Roman Gubern
(66) en su libro El eros electrónico, en muchas
ocasiones dos personas pasan a comunicarse vía email y más
tarde la relación desemboca en un encuentro real. El investigador
español se muestra comprensivo: Se entiende que para
cónyuges sumidos en la rutina de una relación aburrida
y sin sorpresas, la red se abra como una vía real hacia la
excitación del adulterio. Aunque resta salvar otros
obstáculos. Por ejemplo, la distancia. Si el objeto del deseo
está a miles de kilómetros, lo más probable
es que la relación se frustre. Para mostrar la tristeza o
frustración los chateros inventaron los emoticons: :-)
La psiquiatra Gwinnell hizo un listado de
los problemas más frecuentes que se le presentan a sus pacientes
ciberadictos:
* Están enamorados de alguien que conocieron a través
de Internet y su matrimonio está en pagando las consecuencias.
* Han establecido una relación patológica con alguien
a quien conocieron a través de Internet.
* No tienen una vida plena fuera de la actividad que llevan a cabo
dentro de Internet.
La especialista cree que a menudo sus pacientes
no se sienten cómodos hablando de sus problemas relacionados
con la web, porque no les gusta parecer extraños.
Juegos peligrosos. El mayor desafío para los padres es cómo
lograr que sus hijos usen esa gran biblioteca desordenada
que es Internet, sin caer en manos de pervertidos o sitios condicionados.
En Europa y los Estados Unidos existe una preocupación creciente
al respecto (ver recuadro página 86).
Aunque a la mayoría de las páginas
porno son pagas -es necesario tener tarjeta de crédito-,
casi todos ofrecen muestras gratis a las que pueden
acceder cualquier hijo de vecino.
Martín J. (15) vive en Martínez
y no tiene empacho de contar su experiencia, con la condición
de que sus padres no se enteren: Conozco páginas de
sexo. Por ejemplo, en buscasexo.com.ar vos ponés negras
y te saltan las páginas con fotos de mujeres negras....
Cecilia está por cumplir 15 años
y vive en Belgrano: Me encanta chatear con mis amigas, pero
también a veces me hago pasar por más grande. Nos
gusta seducir a chicos de treinta años. Por mí estaría
todo el día chateando, pero en casa no les gusta.
Con pocas horas de práctica, cualquier
chico puede rastrear fotos de sadomasoquismo, zoofilia o de embarazadas
en plena relación sexual. Los navegadores más populares,
Explorer y Nestcape, permiten restringir el acceso a páginas
duras.
Además hay programas más
completos para restringir contenidos. Netnanny.com tiene mucho éxito,
es simple de usar. Al igual que cyberpatrol.com, recomienda
Gustavo Aldegani (38), asesor de la Cámara Argentina de Comercio
Electrónico.
Ambos se bajan de la red a prueba. Y luego
de los 30 días de uso, si está conforme, deberá
abonar 26,95 dólares. Entre sus virtudes figuran bloquear
los sitios que tengan determinada palabra -sexo, claro está-
o monitorea el tiempo de conexión y los lugares visitados.
En la Rusia zarista ya se consumía
pornografía. En 1952, cuando el rey Faruk fue derrocado en
Egipto, se encontró en su palacio una pornoteca fabulosa.
Ahora, gracias a Internet hasta el más plebeyo puede solazarse
con las virtudes de Pamela Anderson. Según se la mire, esa
fuerza democratizadora encierra a Dios y al Diablo, la gloria :-)
o el drama :-( ¿Habrá vida después de Internet?
fuente : http://www.aprendosexo.com/0000.asp?art=298&idioma=1&tema=2 |