|
A veces el liberalismo
de las leyes (y de los jueces) y el respeto ciego
por la defensa de los derechos de expresión
que suele enarbolarse en el primer mundo terminan
por culminar en situaciones realmente bizarras.
Es un escenario bastante parecido a la aparición
de partidos neo nazis, en donde las doctrinas
jurídicas defienden la necesidad de respetar
la expresión de las minorías (el
envase) sin analizar si el contenido es perverso,
inmoral o potencialmente peligroso para la sociedad.
Por suerte, buena parte de
los paises del primer mundo han tomado medidas
radicales como la proscripción de ideologías
neo nazis - a fin de cuentas, hubo una guerra
mundial y decenas de millones de muertos que demuestran
que se trata de una mentalidad peligrosa y perjudicial
-; pero al parecer no ocurre lo mismo con organizaciones
que manifiestan a favor de la pedofilia. ¿Que
hay organizaciones, fundaciones y partidos políticos
compuestos por pedofilos, y que obtienen prensa
sin ir a la cárcel?. Aunque suene increíble,
así es.
Ciertamente el término
"pedofilia" es muy amplio, ya que abarca
el abuso infantil, el tráfico de pornografía
infantil, la explotación sexual de menores
(prostitución) y muchos otros aspectos.
En el caso de ciertos partidos políticos
como era el Socialismo Pacifista holandés,
dentro de una agenda ideológica muy liberal
incluían su postura a favor de reducir
la "edad de consentimiento" (la edad
mínima que considera la ley para que un
individuo sea maduro sexualmente, elija y autorice
con plena libertad el tener relaciones sexuales
con quien desee) a unos 12 años. De
hecho, en la Argentina la legislación reconoce
la edad mínima de consentimiento en 13
años. Eso no quita que tutores, padres,
conocidos o el mismo menor puedan denunciar posteriormente
que han mantenido relaciones sexuales en base
a engaño u opresión, y el acto pase
a ser catalogado como "corrupción
de menores" (con obvias consecuencias criminales
y legales). Además debe diferenciarse la
edad de consentimiento sexual, de lo que es la
edad de emancipación, la edad autorizada
para poder contraer matrimonio o la edad de responsabilidad
criminal.
Pero más allá
de una cuestión ideológica sobre
la edad legal a partir de la cual se reconoce
a un individuo como sexualmente maduro y emancipado
- capaz de optar por voluntad propia el tener
relaciones y con quién -, existen otras
organizaciones cuya naturaleza es mucho más
perversa y su espectro ideológico es mucho
más amplio. Entre las más conocidas
figuran el holandés Partido por el Amor
Fraternal, Libertad y Diversidad (apodado
popularmente como el "partido pedófilo"),
la Asociación Danesa de Pedófilos,
el grupo inglés Intercambio de Información
Pedófila (PIE), y la Asociación
Norteamericana a Favor del Amor entre Hombres
y Menores (NAMBLA). Y lo peor de todo es
que la mayoría de ellos aún siguen
funcionando.
Una ferviente actividad
política
La inmensa mayoría de
estos grupos han abogado por la directa anulación
de la edad mínima de consentimiento legal.
Pero también han hecho una gran actividad
panfletaria con argumentos tan escandalosos como
la necesidad de que un adulto inicie sexualmente
a un menor. Por ejemplo el grupo británico
Intercambio de Información Pedófila
- PIE, fundado en octubre de 1974 y que
terminó siendo desintegrado en 1984 - realizó
fuertes campañas frente al Parlamento a
favor de la modificación de las leyes sobre
consentimiento sexual - tanto en relaciones heterosexuales
como homosexuales -. Pero a su vez el PIE
se despachó con una larga serie de publicaciones
que tomaban fragmentos de comentarios de especialistas
- sexólogos, sicólogos - y las exhibían
fuera de contexto, alterando el mensaje original
y llevando agua para su molino.
¿Cómo es que
nacieron estos grupos?. Tanto el PIE como
el NAMBLA tuvieron su origen en los movimientos
por la defensa de los derechos gay, ocurridos entre
fines de los años 60 y principios de los
70. Mientras que no hay nada malo en el activismo
gay por la igualdad de derechos - matrimonio
gay, protección contra la discriminación,
reconocimiento de derechos civiles similares al
concubinato heterosexual, etc. -, los grupos
a favor de la pedofilia evolucionaron de las alas
más radicales de dichos movimientos. De más
está decir que el activismo gay directamente
los despreció y los echó de sus filas.
En general las autoridades
han sido tolerantes respecto de las agrupaciones
pro pedofilia, ya que las han considerado como
una "trampa natural" que los mismos
perversos se habían puesto. Tanto el PIE
como el NAMBLA ha sido infiltrados en numerosas
ocasiones por agentes encubiertos, consiguiendo
identificar a sus miembros y poniéndolos
en listas para la vigilancia de sus actividades.
Pero no deja de ser, así mismo, un criterio
bizarro: permitir la reunión de pedófilos
y la publicación e intercambio de información
e ideología es fomentar la pedofilia de
manera tácita a través de la inacción.
Lo correcto hubiera sido atrapar y enjuiciar a
todos sus integrantes.
En algunas ocasiones esa tolerancia
vigilada de las autoridades se ha vuelto en su
contra. Está comprobado de que en el PIE
así como en el NAMBLA no sólo
se realizaba tráfico de pornografía
infantil, sino que sus miembros intercambiaban
"recetas" de cómo atraer menores
a sus redes, en especial a través del chat
en Internet. Por contra, han surgido grupos radicales
como la Fundación Justicia Pervertida
(Perverted Justice Foundation, Inc.), cuya
misión es reclutar adultos para adiestrarlos
en cómo hacerse pasar por chicos de 10
- 15 años en salones de chat, atraer pedófilos,
tomar sus datos y denunciarlos a las autoridades.
Desde el 2002 Perverted Justice ha logrado
identificar a más de 500 pervertidos, cuyas
causas se encuentran en la justicia y una gran
parte de ellas con sentencias firmes.
Pero esa tolerancia vigilada
- y el respeto excesivo por la libertad de expresión
en organizaciones cuya filosofía es claramente
inmoral - es un arma de doble filo. En el año
2000 el matrimonio de Robert y Barbara Curley
demandó a NAMBLA; su hijo Jeffrey
fue asaltado sexualmente y asesinado por dos miembros
del NAMBLA, y publicaciones de dicha organización
fueron encontradas en sus casas. El alegato de
los Curley es que el NAMBLA funcionaba
como una institución de adiestramiento
para pedófilos. Incluso uno de los perpetradores
reconoció que había descubierto
sus gustos sexuales por los menores gracias a
los artículos de las revistas de NAMBLA.
Pero el juicio aún sigue y permanece empantanado,
debido a que instituciones de defensa de los derechos
civiles salieron a abogar por el NAMBLA,
aduciendo de que la libertad de expresión
de su ideología debe respetarse pero de
ningún modo la agrupación fomenta
la realización de actos criminales. Como
puede verse, es un tristísimo caso en donde
prima más la importancia del envase que
el contenido.
Conclusiones
Mientras que en algunos casos
estos movimientos tuvieron causas válidas
de nacimiento, después derivaron en una
intelectualizada defensa de lo que es moralmente
despreciable. Mas allá de su activismo
a favor de la pedofilia, el verdadero punto aquí
es cuál es el criterio de tolerancia que
debe exhibir la democracia respecto de la libertad
de expresión. Todos podemos expresar
nuestras ideas, aún cuando sean polémicas
o transgresoras; pero cuando esas ideas se basan
en la explotación sexual de una relación
desbalanceada - como es la de un adulto con un
niño o un adolescente - y en la defensa
de la misma como si cayera dentro de los límites
de la normalidad, es sencillamente despreciable
desde todo punto de vista. El punto es que, dichas
agrupaciones no defienden un punto de vista polémico
sino que en realidad son asociaciones de criminales
que fomentan la criminalidad. |