| Por
casualidad descubrimos el siguiente artículo, y decidimos
publicarlo. Se trata de una de las historias más increíbles
que hayamos leído ... y que resulta ser cierta. Entre 1941
y 1943 miembros de las clases altas alemanas rodaron filmes porno
para consumo privado ... que posteriormente el régimen de
Hitler utilizó para adquirir materias primas como petróleo
en otros países, en épocas de escasez por la guerra.
LA INCREIBLE HISTORIA DE LAS PELICULAS PORNOGRAFICAS NAZIS
Por Thor Kunkel. Berlín (Publicado
en el Diario El Mundo de España)
No están en la colección del Bundesfilmarchiv, el
Archivo Cinematográfico Federal de Alemania, y ni siquiera
sus títulos constan en él.En Alemania no se ha escrito
hasta ahora una sola línea de ellas.Y, sin embargo, las «películas
de Sachsenwald», como se conocen los filmes pornográficos
producidos en la Alemania nazi en alusión al lugar donde
fueron rodados, no son una invención.
De hecho, y esto es aún menos conocido, tales películas
pudieron ser objeto de una serie de intercambios entre 1941 y 1943
para paliar la escasez de materias primas. Películas porno
alemanas a cambio de hierro sueco y petróleo tunecino.
La primera vez que oí hablar de las películas de
Sachsenwald fue por casualidad, a mediados de la década de
1990. Un amigo estaba enfrascado en la contemplación de un
antiquísimo ejemplar de la revista Playboy cuando dio con
un artículo bastante interesante: La historia del sexo en
el cine, de Arthur Knight y Hollis Alpert.
En él se decía: «El más peculiar de
los negocios de cinematografía pornográfica fue el
que emprendió el tercer Reich. De 1936 a 1939, los nazis
rodaron en Hamburgo las llamadas "películas de Sachsenwald".
Se trataba de un porno blando [el posterior visionado del material
permite afirmar que blando no es la palabra más adecuada]
destinado a Suecia, donde se cambió por el hierro utilizado
en la construcción del tejado de la sala de congresos de
Nuremberg».
Las primeras investigaciones no dieron resultados. Los buscadores
de Internet no recogían nada. Los neonazis no parecían
saber nada, algo increíble considerando que los artículos
más insignificantes de la época son objeto de culto.
Tampoco se podía encontrar información en los organismos
oficiales.Ronny Loewy, del Fritz-Bauer-Institut, dudaba abiertamente
de la existencia de las películas.
Ni siquiera una autoridad en la materia, como Helmut Regel, del
Bundesfilmarchiv, había oído hablar nunca de las películas
de Sachsenwald: «¿Se refiere a tomas de penetraciones?»,
se preguntaba sacudiendo la cabeza. «Hubo películas
algo subidas de tono, como Die Nacht der Amazonen, una obra de desnudos.
Pero, ¿películas verdaderamente pornográficas?
Eso no habría encajado con el puritanismo de los nazis».
A pesar de las numerosas entrevistas con cámaras jubilados
de los estudios Riefenstahl y antiguas actrices de la Ufa, no averiguaba
nada nuevo. Yo mismo empezaba a albergar serias dudas sobre su existencia.
No me puse sobre la pista correcta hasta que di con un documental
de Alexander Kluge que mostraba breves secuencias de las películas
de Sachsenwald. El maestro de la ficción documental alemana
se alegró enormemente cuando lo abordé en una sala
de montaje del Arri, en Múnich, y me proporcionó la
dirección y el teléfono de un coleccionista.
Kluge no tenía ningún dato concreto sobre los intercambios.
Tres días después me encontraba en compañía
de Werner Nekes, rodeado de visores y proyectores.
«Empezaré con Frühlingserwachen.» Mientras
introducía la película, Nekes me habló de los
vendedores de las películas de Sachsenwald.
Al parecer, un diplomático y miembro de la nobleza de un
país báltico había conducido las negociaciones
con los propietarios de las minas suecas. También en Suecia
se habían desatado los rumores sobre la pornografía
nazi. Tras la valoración del crítico cinematográfico
Gösta Werner, las películas empezaron a copiarse en
la embajada alemana de Estocolmo. Sin embargo, no existía
nada que pudiera probar estos hechos.
Mientras veía las películas supe que debía
escribir una novela.Dediqué un año y medio a seguir
las huellas de tres películas -Der Fallersteller (Cazador
con trampas), Frühlings Erwachen (El despertar de la primavera)
y Waldeslust (El bosque del placer)- por Sfax, Túnez, Roma,
Copenhague, Kiruna, Malmberget, Wiesbaden y Boston. Entrevisté
a un total de 57 personas. Gracias a la mediación de un fotógrafo
de Hamburgo llegué incluso a localizar a la última
de las protagonistas que quedaba con vida en una residencia de ancianos.
«Creía que todo eso había caído en el
olvido hace mucho tiempo», me dijo. «Me pagaron 220
marcos; en aquella época era mucho dinero».Se avergonzaba
de su «pecado de juventud», como lo llamaba.
En resumen, la investigación aportó los siguientes
datos:
Las películas de Sachsenwald se rodaron en 1941. Alexander
Kluge ha confirmado la autenticidad de las copias en blanco y negro
que aún se conservan.
- Según la declaración de la actriz
erótica H. S., cuyo nombre no mencionaremos para respetar
sus deseos, las películas Der Fallersteller y Frühlings
Erwachen se rodaron en Sachsenwald, en las inmediaciones de Aumühle,
y es probable que la película en color Waldeslust se rodara
en un lago de los Alpes de la Alta Baviera. Los actores eran miembros
de la asociación naturista Bund für Leibeszucht (Asociación
para el Cultivo del Cuerpo).
- Según declaraciones de la testigo,
los productores no pertenecían a ninguna organización
militar, sino que eran civiles bien vestidos con «buenos
modales y una expresión muy cuidada».
- Las declaraciones de Fritz Hippler, el antiguo
intendente de cinematografía del Reich, apuntan a un entorno
extraoficial de la clase alta del nacionalsocialismo, tal vez
incluso a la Sociedad Hedonista Swing, que se reunía en
Berchtesgaden. Compuesta por miembros de la nobleza, artistas
famosos, deportistas y actores, durante los años de guerra
este grupo «vivía a lo grande en la Alta Baviera»,
en palabras del ministro Goebbels.
- Aunque al menos una de las películas
de Sachsenwald se proyectó en un establecimiento público
de la empresa sueca Bolaget, en Kiruna, en 1942, no se han hallado
pruebas determinantes de que se produjera un negocio de intercambio
con la compañía minera LKAB, con sede en Kiruna.
- Existe una pista inequívoca que permite
seguir las películas hasta el norte de Africa, al Mineralölkommandos
(comando petrolífero) del Afrika-Korps. Las películas
de Sachsenwald, igual que las postales de desnudos, eran unos
objetos de intercambio muy cotizados entre los beréberes.
Como explica un testigo presencial, es probable que no se cambiaran
«por alimentos, sino por concesiones».
Dentro de la campaña de erradicación del nazismo
emprendida por los estadounidenses, las películas de Sachsenwald
también acabaron en la lista de obras prohibidas del Gobierno
militar.Esto explicaría por qué se conserva un número
tan reducido de copias.
Ningún ser vivo puede separarse de la Historia, de sus orígenes.¿De
qué se me acusa, pues? ¿De haber intentado reproducir
un periodo de nuestra Historia demonizado por todo el mundo? ¿De
haber representado el Tercer Reich desde el aspecto de la seducción
y la ceguera? ¿Del nihilismo de los nazis?
THOR KUNKEL es escritor alemán.
Su última novela, «Endstufe» (Fase final), basada
en las películas de Sachsenwald, debería haber sido
publicada a principios de año por la editorial Rowolth, pero
en el último momento la obra no vio la luz por «diferencias
estéticas y de contenido» entre el autor y los editores.
Tras una intensa polémica, «Endstufe» saldrá
en abril de la mano de la editorial Eichborn Berlin
PORNO DURO. Las cintas analizadas por
Kunkel, son todo un catálogo de pornografía extrema:
penetraciones, sexo oral entre más de dos personas, una mujer
atada a un árbol, palizas, escenas de sadomasoquismo... Rodadas
en 1941, nunca fueron exhibidas en público en Alemania. En
los archivos oficiales no existen copias ni referencias a los títulos.
FUENTE : http://www.elmundo.es/cronica/2004/436/1077544520.html |