Salud y medicina: sexualidad en la tercera edad

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Hemos recibido el siguiente articulo que consideramos de gran utilidad. Por ello lo incluimos en nuestra seccion Notas de Interes. Como todos los artículos sobre salud, siempre consulte ante cualquier duda a su médico.

MITOS Y REALIDADES DE LA SEXUALIDAD EN LA TERCERA EDAD

1. Mito: Las personas mayores no deben expresar deseos sexuales, es signo de fallas morales o psíquicas.

Realidad:
Los seres humanos nacemos y morimos con la misma sexualidad, lo único que acontece en esta etapa de la vida son ciertos cambios en cuanto a sus objetivos y a la forma de desarrollarla. Pero la capacidad de disfrutar de esa esfera de la vida permanece intacta, ya que la sexualidad no es sinónimo de acto sexual genital, es toda la parte afectiva, emocional.

Es cierto que en el ámbito genital se producen ciertos cambios. Por ejemplo, en la mujer hay menos lubricación vaginal, pero eso se puede subsanar con cremas y otros aditamentos que facilitan la relación sexual. Y en el hombre, la erección se hace más lenta y necesita más estímulos. Pero la sexualidad va más allá de la penetración, se nutre en el afecto, en la mirada, el compañerismo, los regalos, las palabras tiernas.

Son varias las ideas admitidas sobre el sexo de la persona de la tercera edad, que han originado mitos infelices que aún en nuestros días tienen validez en una sociedad que se supone con un esclarecimiento sexual relativo. Uno de ellos es que la falta de potencial de procreación vaya acompañada de una declinación del interés sexual, hasta llegar a ser mínima o ausente. La capacidad del hombre para el pensamiento abstracto y el placer, ha incrementado la sexualidad básica que en el resto del reino animal conduce a la conservación de la especie. La mujer posmenopáusica ya no puede quedar embarazada, mientras el hombre mayor puede mantener su poder fecundante hasta los 70 u 80 años. Pero esto no excluye la continuidad de la actividad sexual como fuente de felicidad y placer, como expresión psicofísica de una relación humana madura y amorosa. Pueden seguir disfrutando de las delicias de la intimidad y del contacto físico. La actividad sexual es una fuerza positiva y estimulante en la vida de la pareja.

2. Mito: La variación y alteración del cuerpo físico, implicaría bajo niveles de atracción física y expresión sexual.

Realidad:
Nuestra sociedad idealiza la belleza del cuerpo de los jóvenes y la asocia con atracción sexual. Se ignoran los múltiples factores que influyen en que las personas deseen compartir los acontecimientos sociales y sexuales. Los antecedentes educacionales y vivenciales, los puntos de vista culturales, políticos, las creencias religiosas, los objetivos coincidentes son algunos de los diversos factores que crean la oportunidad de atracción en las parejas, que rara vez excluyen la posibilidad de compañía sexual y social basándose en el ideal de belleza física del momento. Otra idea, es que como el envejecimiento interfiere de diversas maneras sobre las personas, se supone que la líbido disminuye en consecuencia, modificándose en cantidad y calidad.

3. Mito: El hombre debe ser mayor que la mujer.

Realidad:
Cuando una mujer tiene una pareja menor que ella hay un tratamiento veladamente peyorativo, se le trata de desubicada y al varón poco menos que de gigoló. Si esta situación se traslada a una mujer de la tercera edad, que elige y encuentra una pareja mucho menor, el rechazo de la sociedad se hace más notorio, lo que en definitiva menoscaba la autoestima de la pareja así constituida, creando conflictos de difícil solución.

4. Mito: El útero simboliza la esencia de la feminidad por la capacidad de procrear; en consecuencia, al practicársele una histerectomía muchas mujeres de la tercera edad pueden sentirse mutiladas o desfemeninizadas

Realidad:
Si las mujeres gozaban del sexo antes de la histerectomía, les será fácil seguir haciéndolo después, a no ser que la operación les sirva de excusa para no tener relaciones sexuales indeseadas o frustrantes. De acuerdo al informe del Dr. Alfred C. Kinsey, un biólogo, un 54% no experimenta cambios en el deseo sexual, un 17% manifiesta un aumento del deseo y el 29% restante dice lo contrario.

5. Mito: La sexualidad cesa alrededor de los 50 años.

Realidad:
Aún en la actualidad las mujeres reciben con angustia y sensación de fracaso la llegada de la menopausia. Esta situación se traslada también al hombre, que siente que es una etapa desgraciada y difícil de soportar; en este contexto el adjetivo de ¨vieja menopáusica¨ se ha convertido en un insulto popular que se pronuncia a menudo con un dejo de grosera picardía. Todas estas consideraciones alimentan el mito de que la sexualidad cesa alrededor de los 50 años.

En nuestro medio es regla negarles la experiencia y el derecho de la sexualidad a las personas de la tercera edad. En nuestra sociedad la función de abuela, es considerada una obligación que deberá cumplir eficazmente la mujer mayor para que los padres jóvenes puedan trabajar o llevar una vida social despreocupada, transformándola en una niñera de sus propios nietos, que no es integrada a la familia, no participa de las decisiones familiares, no se les reconoce su trabajo y no se tolera que opine sobre la educación de los nietos.

La sexualidad está tácitamente negada: más aún cuando se trata de abuelas viudas con deseos de reanudar una vida social, que en ocasiones las pueden llevar a formar una nueva pareja. No es infrecuente que, ante estas circunstancias, los hijos reaccionen con un celo marcadamente injustificado llegando a frustrar el intento que de por sí, dadas las pautas cotidianas culturales y costumbristas, fue tímidamente iniciada.

6. Mito: Muchos creen que ciertos alimentos y vitaminas tienen cualidades estimulantes o afrodisíacas capaces de mantener o aumentar la sexualidad.

Realidad:
Lo que sí puede aceptarse es que algunas sustancias, por su propia naturaleza u origen, son capaces de surtir un efecto por el poder de la sugestión sobre las actitudes psicológicas y emocionales, que imparten al hombre la confianza necesaria para desempeñarse con eficacia. Contrariamente, la potencia sexual depende de una vida sana.

Conclusiones:
La sexualidad humana se caracteriza por ser heterogénea y compleja. Es una realidad constituida por componentes biológicos, sociales y psicológicos que se entrelazan permanentemente. La valoración y el juicio que sobre ella se hace dependen del contexto histórico y cultural en que se desarrolla. Envejecer no significa estar enfermo, senil, sin deseo sexual. Hay muchos ejemplos de hombres importantes, tales como artistas, políticos, estadistas, científicos que su máximo esplendor creativo lo han logrado en edades avanzadas. Dependerá de cada cual desafiar los mitos para poder llevar una vida llena de realización y satisfacción en su encuentro con otros y consigo mismo.

Finalmente hay tantos mitos y fantasías sexuales que han existido en todas las épocas y en todas las sociedades