Por
Alejandro Franco : info@datacraft.com.ar
Al final de la película Patton,
el personaje encarnado por George C. Scott pensaba de
que la Segunda Guerra Mundial no había terminado
sino que recién empezaba. Y que ahora la guerra
debía seguir contra los soviéticos.
Fueran especulaciones del filme o no, lo cierto es
que hubo un plan concreto para proseguir el conflicto
contra el bloque comunista. Se llamó Operación
Unthinkable (Impensable) y fue ordenado por Winston
Churchill a su estado mayor.
Churchill se encontraba alarmado por el poderío
soviético. Había sido el mayor ejército
del planeta antes de entrar en guerra con el Tercer
Reich, pero su equipamiento y entrenamiento era muy
pobre. La rápida sucesión de victorias
nazis al comienzo de la guerra habían provocado
un masivo éxodo de las industrias militares,
que se mudaron de los territorios ocupados a Siberia.
Y allí los soviéticos procedieron a un
enorme esfuerzo de remilitarización y capacitación.
Para 1943 el ejército rojo no sólo era
el más grande sino también el más
avanzado tecnológicamente, lo que impulsó
el contraataque y la caída de Adolfo Hitler en
1945.
Pero el problema era el estacionamiento de semejante
despliegue de fuerzas en Europa Oriental. Churchill
consideraba al ejército rojo una amenaza inminente,
y a Stalin como un líder poco confiable. El 22
de Mayo de 1945 quedó armado el estudio que componía
la Operación Unthinkable: contemplaba
una alianza con las fuerzas americanas y polacas, así
como el re-enrolamiento de 100.000 soldados nazis capturados.
El plan se basaba en una operación relámpago
que debía prosperar antes de la llegada del invierno
ruso - que fuera, precisamente, la causa de la derrota
de las fuerzas alemanas en el frente oriental -.
Pero el plan se basaba en una enorme cantidad de supuestos
favorables para poder tener éxito. Uno de ellos
era que los comunistas no se aliaran a último momento
con el Japón (que permanecería en guerra
hasta setiembre de 1945). La otra era la necesidad de
una sucesión de golpes sorpresa que compensaran
la relación de 2 a 1 que tenía el ejército
rojo con las fuerzas occidentales. Pero el estado mayor
conjunto rechazó el proyecto. El miedo de Churchill
era que los americanos abandonarían Europa para
dedicarse al teatro del Pacífico y a combatir a
los japoneses. Ni siquiera la idea de establecer bases
continentales en Europa resultó aprobada.
En caso de ataque soviético, la única
resistencia sería la de las fuerzas navales y
aéreas, pero Gran Bretaña se encontraba
desprotegida frente a un probable ataque con misiles.
A esas alturas buena parte de los científicos
alemanes desarrolladores de las bombas voladoras V1
y V2 ya estaban en poder de los soviéticos.
Si bien el plan fue archivado, durante los años
de la postguerra fue varias veces consultado. En 1946
los conflictos entre occidentales y soviéticos
tuvieron varios picos de tensión, y se evaluó
utilizar el material de Operación Unthinkable
como base de estudio para una eventual guerra europea.
Incluso las fuerzas aliadas pensaron que la idea de
Churchill acerca de las bases continentales no era tan
desacertada, y evaluaron instalarlas en los países
bajos, ya que por su proximidad a Gran Bretaña
podrían actuar como un escudo militar. |