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Mucho se ha hablado de Watchmen, la novela gráfica
que vió la luz en 1985 / 1986, fruto de la inspiración
de Alan Moore (autor entre otras cosas, de The League
of the Extraordinary Gentlemen - que tuvo su reciente
versión cinematográfica). Mucho análisis
sobre su simbolismo, pero poco se ha dicho sobre la historia
en sí.
Watchmen plantea lo que, en el mundo del comic,
se conoce como la paradoja Newton. Esto es, historias
y universos alternativos, donde hechos que todos conocemos
se han desarrollado de un modo diferente. El caso más
usado suele ser p.ej. que la segunda guerra mundial
hubiera sido ganada por Hitler, pero hay muchos otros
casos. La paradoja Newton no es extraña
a la historieta ni tampoco a la literatura : Len Deighton
desarrolló su novela SS-GB en una Inglaterra
ocupada por los nazis, y, sin ir más lejos, alguna
de las aventuras de la Liga Extraordinaria (mencionada
antes) plantea la existencia de misiles atómicos
a fines del siglo XIX. Vale decir, involucrar lo moderno
en lo antiguo, o desarrollar mundos donde, como el caso
de Watchmen, EE.UU. hubiera ganado la guerra
de Vietnam y Nixon fuera prácticamente el eterno
presidente de Norteamérica.
Pero Watchmen no se basa solo en estos juegos
de la historia; los utiliza como escenario para desarrollar
una historia de super héroes. Pero no tales como
conocemos, sino de personas comunes, disfrazadas, que
actúan como justicieros anónimos, y que
cargan con el lastre de sus acciones, de personalidades
conflictuadas, del desprecio de la sociedad. Ayudan
a una sociedad que los repudia. En más de un
sentido, mucho de los personajes de Watchmen
parecen desmembramientos del carácter de Batman.
Seres oscuros, obsesivos, problemáticos, actuando
en las tinieblas, al borde de la legalidad.
Como son seres humanos comunes, sin mayor poder que
su fuerza, inteligencia o capacidad deductiva, son en
el fondo una galería de fenómenos actuando
en una sociedad enferma. Cuando brillaron en todo su
esplendor, fué en la segunda guerra mundial.
Pero, llegados los ´80, y con una inminente guerra
nuclear con los rusos, los héroes han entrado
en decadencia. En primer lugar, una huelga policial
sumió al país en el caos, y varios de
los Watchmen han reprimido revueltas populares
con sangrienta dureza. Y en segundo lugar, a raíz
de dichos acontecimientos, han sido proscriptos. De
todos los héroes conocidos, el único que
sobrevive en la legalidad es el único super héroe
con poderes, el Dr. Manhattan, un super hombre
capaz de desmaterializar personas y objetos, de alterar
la estructura molecular de las cosas, y que vive bajo
la tutela del gobierno americano. "Dios existe
y es americano", y por su capacidad de teletransportar
cosas y personas, es la única línea de
defensa en caso de un ataque nuclear masivo.
En semejante escenario, con el mundo al borde de la
anarquía y de la destrucción, alguien
comienza a asesinar a héroes que ahora viven
una anónima vida civil. Y la historia comienza
con la muerte del Comediante, un violento personaje
que se representa como un guerrero fascista a las órdenes
del gobierno americano. Quien sospecha que la muerte
del Comediante no fué accidental es uno
de los héroes más cuestionados : el sicópata
Rorschach, denominado así por utilizar
una máscara con manchas similares a las del test.
Rorschach es un asesino de criminales - no tiene
términos medios -, y su poder se basa en la extrema
violencia. Pronto Rorschach comenzará
a alertar a otros ex-miembros del grupo Watchmen
: Búho Nocturno (un especialista en electrónica
cuyos gadgets son similares a los de Batman),
Silk Spectre, Ozymandias ( que se considera
el hombre más inteligente del mundo, y que ha
construído una corporación basada en el
merchandising de sí mismo como héroe)...
y al Dr. Manhattan, que aparece como un ente
que se encuentra más allá de los valores
morales.
En un momento, la investigación pasa de las manos
de Rorschach a las de Búho Nocturno
y Silk Spectre (cuando Rorschach es atrapado
por la policía, interrogando a un viejo ex-enemigo),
mientras que el Dr. Manhattan, hastiado de la sociedad
y avasallado por conflictos personales, escapa a Marte,
con idea de construir su propia civilización.
La historieta es presentada en 12 capítulos,
y por momentos, parece excesivamente larga. Cada
capítulo se divide en dos : la historieta en
sí, presentando parte de la investigación
sobre las muertes, y los hechos que se desencadenan,
y una segunda sección desarrollada como fragmentos
de artículos y libros escritos por o sobre los
héroes. Por ejemplo, las memorias del antecesor
de Búho Nocturno, o entrevistas a Ozymandias.
Estas segundas secciones, al principio, sirven para
develar parte de la trama - básicamente la rivalidad
interna de caracteres e ideologías que representan
cada uno de los héroes -, y en otros, para darle
más carnadura a los personajes que no aparecen
tanto en el comic.
Es innegable el talento de Moore para trazar las pinceladas
de un mundo sombrío y tan particular. No hay
optimismo, no hay esperanza. Por otro lado, la visión
sobre el mundo de los héroes es descarnada. Muchos
han convertido sus patologías en acciones justicieras,
buscan expíar pecados por la violencia; y quienes
han operado de buena fe, se han visto tan desilusionados
que agradecen volver a la vida civil. En el caso
del Comediante, es un ser extremo capaz de asesinar
a una embarazada vietnamita que le reclama su paternidad.
Rorschach es un asesino cuya fuerza / fueria
nace en su discriminación. Silk Spectre
agradece no usar más un ridículo disfraz,
y poder comenzar a buscar de crear una familia. Y el
Dr. Manhattan es un fenómeno de circo, una
bomba atómica ambulante que es obligado a proteger
a una sociedad que lo aborrece.
Pero, mientras que la crítica al mundo de
los héroes y super héroes, así
como la ambientación creada, es más que
acertada por Moore, la trama como historieta de comic
en sí es floja. Vale decir, sin las observaciones
que hacen los personajes / Moore sobre la sociedad y
el universo de defensores, la investigación y
los hechos que forman el hilo conductor de Watchmen
podrían haberse desarrollado fácilmente
en un par de capítulos. Como viaje es fascinante,
pero el destino es desilusionante. En este caso, se
trata de uno de los héroes (Ozymandias)
que ha desarrollado un plan para generar una nueva amenaza
(simulada), un tercer enemigo que aparentemente proviene
del espacio exterior y que sirve (entre comillas) para
re-unir y pacificar a la humanidad (y, mientras, ha
ido liquidando a quienes sospechaban del complot). Es
simbólico, es cierto, como todo lo de esta historieta,
pero es frustrante. Es simplista para el nivel de
sofisticación que se desarrolló en los
11 capítulos anteriores. Y aunque Watchmen
tenga un reconocido pedigree como obra de culto y de
valor literario (ha ganado el Premio Hugo (1988),
Premio Kirby (1987), Premio Harvey (1988),
Premio Eisner (1988) y en diversas categorías),
deja la sensación que, como aventura, queda corto
frente a los comics a los cuales revisiona. Es innegable
su valor como obra, y no es desacertado decir que hay
un antes y un después de Watchmen en el
mundo del comic. A nivel crítica, como obra
cargada de simbolismos, es brillante. Pero a nivel entretenimiento,
o como desarrollo de una historia fantástica,
su final es abrupto y con rasgos de incoherencia.
Las actitudes de una sociedad cínica y violenta
así como la fuerza de los hechos que se vienen
sucediendo no parecen compatibles con un cambio instantáneo
de actitudes frente a un desastre de considerable magnitud.
Es posible aventurarse a comparar los hechos del
final de Watchmen con los del 11 de setiembre de 2001,
y decir que la sociedad amenazada y shockeada puede
cambiar su actitud, superada la parálisis inicial.
Pero los hechos de las Torres Gemelas han demostrado
que lo que puede dispararse es la paranoia y la xenofobia.
Quizás la unión a nivel interno de la
sociedad, pero el total rechazo a las otras sociedades
que pueden transformarse en enemigos potenciales.
Norteamérica no ha sido menos violenta (interna
o externamente) después del atentado, sino todo
lo contrario. Solo ha disparado los peores espantos
y fantasmas.
Watchmen está siendo considerado por
Hollywood como proyecto cinematográfico. En mi
opinión, no es un proyecto taquillero, no es
una historia de aventuras. Quizás su mejor formato
sea como mini serie, pero su tenor le impide ser popular.
Es una obra de especialistas para especialistas, que
no desarrolla quizás una gran historia, que no
brinda un gran destino pero sí un espléndido
viaje. |