Por
Alejandro Franco ( info@datacraft.com.ar
)
A Dashiell Hammett y sus
personajes de lenguas filosas
A Raymond Chandler, por sus
zoológicos humanos
A Carlos García, un
amigo que partió demasiado pronto
Capítulo 0 - Maldiciones
Indias
Era un hombre de bolsillo;pequeño,portable,sagaz,con
pinta de saber todo lo que era útil saber y al
cual siempre era conveniente tener como amigo.A pesar
de su corta estatura,su falta de estado físico
y su aspecto demacrado, era una persona que merecía
respeto.Todas las personas que cargan seis razones indiscutibles
durmiendo en el tambor de un revólver siempre
merecen respeto.
Era un hombre que apenas había pasado los cuarenta
aunque ya se veía como de cincuenta;su cabello
era muy corto y firmemente peinado hacia atrás,lo
que le daba un aire casi marcial.Las sienes estaba teñidas
de un color gris sucio,como sucede con el pelo que se
encanece lentamente.Sus ojos eran marrones y profundos,y
tenían opacado su brillo habitual gracias al
esfuerzo de concentrarse en el camino de escasa visibilidad
que tenía por delante;se ocultaban bajo dos gruesas
y despeinadas cejas,arqueadas en un notable gesto de
preocupación.En realidad,en aquel momento,todo
el rostro del hombre se hallaba transformado en un rictus
de esfuerzo mezclado con cansancio;su boca cruel,delgada
y casi sin labios,parecía un tajo en su cara
y sostenía ansiosamente un cigarrillo al que
pitaba casi obscenamente.Sus manos estaban agarrotadas
en el volante de la camioneta que conducía,la
que no dejaba de dar saltos debido a las profundas irregularidades
del terreno dragado por la lluvia.Sentado casi en la
punta del inmenso asiento del conductor,tenía
a su lado un par de mapas y una delgada valija ejecutiva
de cuero que rebotaban contra la superficie acolchada
del tapizado de forma despreocupada. Su mente maldecía
el estado del tiempo y su vista sólo se apartaba
del camino para consultar la hora del tablero.Aún
podía llegar a tiempo.
Fuera de la cabina,la noche cubría la pradera
ocultando sus agradables tonos dorados bajo un manto
de negrura.Terreno plagado de pastizales,colinas e islas
de árboles,el suelo se había transformado
en algo casi pantanoso debido a la lluvia constante
que azotaba desde hacía días a la región.Tonos
extrañamente rojizos cubrían la parte
baja de un grupo de nubes que venía avanzando
rezagadamente por detrás de la camioneta,cubriendo
lentamente el cielo,cambiando el color gris monocorde
y dándole un aire amenazante.La lluvia estaba
mutando en una tormenta de serias proporciones.
El hombre pensó que podría ganarle si
mantenía el paso y si no tenía mayores
inconvenientes.Iba cumpliendo con los tiempos planeados,y
parecía ir todo sobre ruedas;lo único
que no había previsto era el pésimo clima
de aquel día.Sentía su cuerpo tenso,y
su mente estaba ansiosa.Cada vez faltaba menos,pensó,mientras
enviaba otra bocanada de humo a estrellarse contra el
parabrisas.Pero no tenían por qué salir
mal las cosas.
Vió el espejo retrovisor y distinguió
las nubes rojas que lo perseguían.¿Cuánto
tardaría en estacionarse esa formación
y estallar la verdadera tormenta?.Una hora,quizás
dos...Era tiempo más que suficiente.
Su mirada volvió al espejo.Aquella formación
era extraña.Nacía en el centro del horizonte
y empezaba a extenderse hacia los lados de modo regular.Le
parecía...algo vivo.Como una forma orgánica
de conducta inteligente;le sonó ridículo
su pensamiento,y una sonrisa iluminó su rostro.Después
de todo estaba solo en mitad del campo en plena noche
y en medio de una tormenta.Daba pie suficiente para
empezar a ver alucinaciones y escuchar ruidos raros;a
final de cuentas era así como se formaban las
leyendas campestres como la luz mala,los demonios de
los pastos y las historias de aparecidos.
Pero aquel grupo de nubes rojas era realmente inquietante.Se
le antojó que eran como un parásito gigante,prendido
a su huésped y alimentándose de él
hasta matarlo.O una serpiente enorme que devora a su
presa y su cuerpo se deforma, tomando la silueta de
su víctima mientras es digerida en su estómago...¡Sí!.Esa
era la imagen que mejor definía a lo que estaba
contemplando.Cosas como esas había visto en el
cable,en los canales de documentales.
El hombre quiso hacer esos pensamientos a un lado para
volver a concentrarse en el camino,pero seguía
con la vista clavada en aquella formación.Ahora,de
su panza púrpura nacían fogonazos;su víctima
estaba haciendo esfuerzos desesperados por librarse
de sus garras,y sus gritos eran transformados en débiles
truenos que explotaban en la lejanía.
Su padre le había contado cosas como esas cuando
era niño.Después de todo,él había
nacido a unos treinta kilómetros de allí
y había migrado cuando era adolescente a la ciudad,pero
se había formado en el campo con todas sus virtudes
y todos sus vicios.Y sabía todas las historias
habidas y por haber;su padre era un chacrero de toda
la vida y conocía miles de relatos y leyendas
que le contaba todas las noches antes de dormirse.
Pobre viejo.Había crecido bastante con muchísimo
esfuerzo a través de los años,y había
terminado perdiéndolo todo en la hiperinflacion
del ´89.La crisis se llevó los campos,el
dinero y también el corazón de su padre.Tuvo
que salir de la adolescencia de golpe;inundado por las
deudas de su viejo y con su madre a cargo, decidió
que lo mejor era migrar a la gran ciudad y empezar desde
cero, consiguiendo un trabajo...pero esa ya era otra
historia.Su mente quería quedarse con el recuerdo
de su padre enfundado en un mameluco azul sucio de tierra,
sentado en un banquito al lado de su cama,y contándole
historias irreales a la luz de una lámpara de
kerosene.Parecía que su nariz percibía
el olor agrio del combustible quemándose,y sintió
por un momento que estaba regresando a su hogar.
- Cuéntame alguna historia.
Su viejo le sonreía con ternura y su rostro
se llenaba de miles de arrugas con el gesto.En su mirada
buscaba,en el gigantesco archivo de su mente,fábulas
y relatos fantásticos para entretenerlo hasta
que el sopor se apoderara de su cuerpo y cayera en un
plácido sueño.Y después,aquel cálido
beso en su frente que le deseaba las buenas noches.
- Cuéntame alguna historia.
Y su padre cruzaba las piernas,moviendo rítmicamente
el pie en el aire mientras las fantasías fluían
por su boca.Y vino a su mente aquel relato sobre tormentas.
- Hay una vieja leyenda india que habla de un cacique
enamorado de la Luna.-comenzaba a narrar...
El cacique era hijo de la Diosa Nube y del Dios de
los cielos celestes,que habían engendrado a un
mortal para que poblara la Tierra y liderara al pueblo
que formara con sus hijos y nietos.Su destino era de
gloria,su belleza era cautivante,su fortaleza era abrumadora,y
su valentía era infinita;aunque su cuerpo era
de carne,su espíritu era divino,y tenía
todas las cualidades de un Dios hecho hombre.Debía
engendrar a una tribu de elegidos,un pueblo que dominara
la naturaleza y al resto de los hombres de otras razas
que habitaran el planeta.Pero entre tantas virtudes
heredades,faltaba una que era la más importante:la
humildad.
Era arrogante y osado,ya que él mismo se consideraba
por encima del resto,debido a la sangre divina que corría
por sus venas.Y no reparaba en las limitaciones que
le imponía el poseer un cuerpo humano.Por ello,desafiaba
a Dioses y mortales por igual,triunfando sobre ellos
por su astucia e inteligencia.
Pero aún el mortal invencible podía cometer
errores.
Como era la tradición,los padres convenían
el casamiento de sus hijos;y la Nube y el Cielo arreglaron
la unión con la hija de la Luna y el Sol,que
eran los dioses más poderosos del firmamento
y que regían al resto de divinidades.Ellos también
regían los destinos los hombres dándoles
luz y calor de día,y velando sus sueños
por las noches.Además,la estirpe a crear tendría
raíces en lo más selecto de la casta divina.
Como estaba acordado,el cacique celebró matrimonio
con la hija de los dioses.Su nombre era Lluvia,y su
belleza era tan grande como lo era su ingenuidad.Con
ella,el cacique tuvo numerosa descendencia y formó
un pueblo guerrero,al cual comandaba en cada una de
sus batallas.Y todo parecía indicar que estaba
en sus carriles,porque tanto dioses como indios estaban
contentos con el cacique y su esposa,y con la gloria
guerrera de la nación india.
Porque el cacique,al frente de su nación,libraba
continuas batallas por dominar la Tierra;sangrientos
combates donde razas enteras se sometían o desaparecían,ya
que el ejército indio tenía el apadrinazgo
de los Dioses más poderosos.Se cuenta de la batalla
más cruenta,donde debieron enfrentar a los hijos
del Dios del Abismo,que perecieron despues de combatir
siete días con sus noches.Abismo era un Dios
resentido que había sido condenado a las profundidades
y a no ver jamás la luz, porque había
pretendido a la Luna, la mujer del Dios Sol. Sus hijos
batallaban para reclamar la Tierra para sí y
poder devolverle la gloria perdida (y reinar sobre la
superficie) a su padre;al ver éste la masacre
de sus progenitores,decidió vengarse tanto del
cacique genocida como de su amada imposible en una misma
jugada.
Por la ferocidad del combate,el cacique había
salido con graves heridas;Abismo envió a uno
de sus mensajeros, Susurro,el que entró disfrazado
de brisa a la alcoba divina y le murmuró a la
Luna al oído,durante el sueño,que su yerno
corría grave peligro.La diosa acudió a
la noche siguiente y,tal como esperaba Abismo,su impresionante
belleza hizo que el cacique se enamorara de ella.
Así había comenzado una historia secreta.En
las noches,mientras los dioses y los humanos dormían,el
cacique se encontraba a solas con la Luna y se amaban
hasta el amanecer.Como Sol regía de día,y
su amada de noche,nunca podría enterarse del
romance prohibido...hasta que la pasión fue más
fuerte y Luna quedó esperando un hijo de aquella
relación furtiva,poniendo en evidencia el hecho.
Al enterarse,el Dios Sol estaba incrédulo;era
inimaginable pensar en una afrenta a ellos,ya que eran
la fuente de vida de los hombres.Pero lo hecho,hecho
estaba,y sobre ellos decidió caer las más
profundas de las maldiciones.
A su amada le quitó toda luz propia,condenándola
a reflejar los rayos que salían de su cuerpo.Así
el Sol se aseguraría que la Luna siempre le fuera
fiel,y si lo abandonaba,moriría en la negrura
de la oscuridad.
Al hijo de aquella relación ilegítima
lo arrebató de las entrañas de Luna,antes
de nacer,y lo transformó en un demonio que habitaba
en el aire,en forma de una nube roja e infernal,que
azotaba a la Tierra y especialmente a la raza procreada
por el cacique.Cubríría el firmamento,devorando
a sus consuegros que eran el Cielo y la Nube,y ocultaría
a la Luna de la mirada de su amante terrenal.Azotaría
la Tierra con rayos y truenos,persiguiendo a su progenitor
humano y a su pueblo,buscando venganza por la maldición
que sus amoríos habían hecho caer sobre
él.Y lo llamó el Devorador de Tormentas.
Y gran parte de la ira del Dios Sol fue causada por su
el fallecimiento de su hija Lluvia,cuyo corazón
no resistió la noticia de la traición de
su esposo.Su padre tomó una de sus lágrimas
y la dejó llevar por el viento,transformándola
en miles,las que caían sin cesar cada vez que hallaban
al cacique.
La historia concluye contando que,al perseguirlo el
demonio y ocultarle la luz tanto de día como
de noche durante muchos años,asediándolo
con su furia y azotado por el espíritu de su
difunta amada que inundaba la Tierra,el cacique y su
pueblo fueron pereciendo en las batallas que libraban
con otras naciones.Y en la última noche,cuando
quedaba tan solo él y un puñado de su
pueblo,y siendo asediado por razas rivales,el cacique
decidió que tanto él como sus primogénitos
debían perecer por mano propia,agotados por la
persecución que habían sido objeto.La
pradera se cubrió de sangre y el demonio atrapó
las almas de los últimos indios de la raza del
cacique,tal como había hecho con las almas anteriores,devorándolas
y condenándolas a vivir en su estómago,provocando
los resplandores rojos de su cuerpo.
El hombre volvió a sonreir;no creía recordar
tan bien la historia como lo hizo.Quizás había
sucedido porque se trataba de una de las mas bellas
que le había contado su padre.
Parecía increíble que todo eso hubiera
pasado hace poco más de veinte años...Como
cambia la gente con el tiempo...
Como las personas pierden violentamente su ingenuidad
cuando entran a la madurez...Cuantas ilusiones que se
pierden,cuantos sueños que se van muriendo con
cada año que pasa...
Precisamente la muerte de su padre fue el primer paso
en el largo proceso de desencanto.¿De qué
vale el trabajo y el esfuerzo de años cuando
en unos días queda pulverizado?.¿Quién
podía imaginar aquella crisis relámpago
que dispararía precios,costos y deudas al 1.000
% en un mes?.Fue el primer indicio de que las enseñanzas
de su padre no se condecían con la realidad;que
no siempre el trabajo es el mejor medio para hacer fortuna.
El transpirar la gota gorda,el estudiar,el ser un gran
negociante con olfato para los negocios,el heredar una
fortuna para manejarla...todas idioteces.Nadie hace
fortuna trabajando en este país;porque los amorales,corruptos
e incapaces de siempre son los que tienen el mando,y
siempre terminan arruinándole la vida a la gente.El
ya lo tenía estudiado;era un proceso cíclico
de cagadas:en el `76,en el `80,en el `89,...el `91...y
el peor,el año pasado.No...nadie puede amar a
un país que mata a su gente,que le quita sus
propiedades,que arruina su esfuerzo...que lo roba constantemente.
Ese era el término:robo.Un robo sistemático
de cosas materiales como el dinero,y de más etéreos
como los sueños y las esperanzas.Quizás
por todo esto,él se consideraba un hijo dilecto
del país:un hijo de puta que aprovechaba cualquier
ocasión y ventaja para quedarse con lo ajeno,o
para incrementar lo suyo amenazando a los demás.
Él no quería ser así;ellos lo habían
hecho así,a su imagen y semejanza:militares y
políticos,toda la misma mierda con distinto olor.
El segundo paso del desencanto fue entrar a la policía.Y
descubrir la corrupción que empapaba a casi toda
la fuerza.Qué terrible sería que si uno
pertenecía al pequeño grupo de honestos
ponía su vida en riesgo,amenazado por sus propios
compañeros.¿Arriesgar la vida por un sueldo
miserable?¿Ser usado para chocar con manifestaciones
que los mismos políticos que lo comandaban habían
mandado?¿Intentar ser el brazo ejecutor de la
justicia cuando oficiales y jueces recibían sobres
por debajo de la mesa?.No,gracias.Con el tiempo había
aprendido a dejar de ser estúpido y se volvió
un pragmático.
"Lo siento,padre,pero tus dichos son basura en
esta época.Y no voy a dejarme morir pobre pero
honrado, abandonado en una zanja,o asesinado por el
hambre de una jubilación indigna".
El primer paso de su carrera fue codearse con los jefes.Observó
sus movimientos;los habituales y rutinarios,y también
los secretos y camuflados. Comenzó pidiendo dinero
a los comercios;después se metió con lo
ilegal,que reportaba mucho más dinero y más
rápido:prostitutas,travestis,cabarets, vendedores
de droga...La mensualidad comenzó a crecer y
su vida,acostumbrada a los sacrificios,le exigió
probar todos los placeres que el dinero podía
comprar.Su vida se descarrió y en seis meses
se encontró,un día,con un revólver
que él mismo había puesto en la boca.Todo
su ser le exigía que el plomo se incrustara en
su cerebro,acabando con la tormenta interna que libraba
y que se había salido de control.Y cuando el
gatillo se trancó,tomó eso como una señal
de que aún no era su momento y que el destino
lo reservaba para otras cosas.
Sin ser religioso,dio gracias a Dios por aquel mísero
milagro;si supiera que el mismo Señor hubiera
apretado el gatillo de saber lo que haría después.
No se regeneró en absoluto;solo se disciplinó.Abandonó
la droga a tiempo,y se midió en el resto de los
vicios,de manera de tener la mente limpia y despejada
para poder operar.
Fomentó el vicio entre sus compañeros,con
tal de hacerse proveedor y poder controlarlos.Hizo contactos
subterráneos con los mafiosos que apañaban
a su jefe,y logró desplazarlo,acaparando para
sí sus negocios.Y comenzó a sondear en
las capas ricas de la sociedad a aquellos que hubieran
hecho dinero demasiado rápido;de esa forma,pasó
de simples coimas de barrio a ser participante en el
gran tráfico...de lo que fuera:desde armas hasta
droga,desde extranjeros ilegales hasta prostitutas...y
con los pandilleros de poca monta comenzó a armar
una red de comercialización para sus actividades
de "importación".
¡Oh sí!.El era tan solo un peón
bien organizado e instruido que había llegado
a capataz;pero había aún gente peor,con
más dinero y organización,por encima de
él.Y otros por encima del anterior...y así
una lista infinita.Porque en la corrupción hay
tantos niveles como porcentajes de la"mordida"
que puedan ser distribuídos.
Y,como cereza del postre,la DEA lo había llamado
como agente libre,algo así como un asesor eventual.Y
encima le pagaban.
Quizás estaba muy cebado,aunque era una persona
que había tomado la costumbre de bajarse permanentemente
a tierra y encontrar el lado negativo de todo para poder
analizarlo con objetividad.Y si la DEA lo había
llamado era,o porque había fabricado un expediente
impecable,o porque lo querían mirar con una lupa
y seguirlo hasta el baño,ya que el conocía
a medio mundo del hampa criolla.El trato ya llevaba
seis meses,y tanto él como sus fuentes de información
le aseguraban que los yanquis no lo tenían en
la mira.Sonaba terriblemente extraño,¿no?.
Quizás era la edad...quizás ya se había
saturado de todo eso...quizás sus nervios se
habían resentido con todo lo que había
vivido,pero había comenzado a sentir la tensión
de creer ser permanentemente vigilado.Cada día
era más largo y denso,y la concentración
en su tarea era cada vez más difícil.Y
sabía que un día de estos iba a cometer
un error,iba a quedar en evidencia,y lo iban a atrapar.Y
cuando llegara ese día,lo meterían preso;si
era aquí,hasta quizás pudiera seguir manejando
los hilos desde una celda,y se creía capaz de
controlar a un grupo de reclusos con tal de armar una
banda de guardaespaldas,ante cualquier eventualidad.Pero
si lo deportaban...o si la DEA iniciaba alguna pequeña
operación de inteligencia,como rumoreando que
él fuera un delator,probablemente sería
hombre muerto.Si moría estaba bien,él
podía aceptarlo;era el destino natural de su
modo de vida.El problema era el cómo:los yanquis
gustaban del juego sucio,y hacerle fama de soplón
haría que lo atraparan y lo torturaran...Aquello
ya era un riesgo que no estaba dispuesto a correr.
Con esas perspectivas,comenzó a planear su retiro
y a tramar su huída.Lentamente comenzó
a movilizar sus fondos hacia el Uruguay,preparando su
escapatoria...pero la crisis de diciembre y el "corralito",el
dichoso dictamen que se apoderaba de su dinero en los
múltiples bancos que tenía depositado,habían
arruinado por completo su estrategia.Irónicamente,al
igual que su padre,el gobierno se había encargado
de arruinar su fortuna,quedándose con sus ahorros
tal como lo había hecho con los de mucha gente
honesta.Y ninguno de los resortes,palancas o influencias
que conocía lo había podido ayudar sin
ponerse en evidencia frente a la DEA.
Cuántas noches en vela había tenido desde
entonces...rebajado al mismo destino que el resto de
los mortales,abandonado por sus padrinos como el cacique
de la fábula.Ahora todos tenían un serio
problema de financiamiento porque,a final de cuentas,¿quién
iba a traficar con tarjeta de débito?.Los billetes
desaparecieron de la calle,los negocios se fundieron;incluso
los ilegales estaban amenazados de una parálisis
mortal por la falta de dinero contante y sonante.Debía
pensar en otra solución;algo rápido y
efectivo.
Y la oportunidad se le presentó bastante rápido.
Le presentaron a un brasilero,nuevo en el negocio;un
tipo que se le antojó hábil en lo suyo
como era la prostitución,pero absolutamente novato
en el tema de la droga.Excesivamente confiado.Increíblemente
oportuno.
El brasilero,de forma totalmente mágica,había
conseguido un millón de verdes.Probablemente
con la veda de plata hubiera hecho malabarismos,pidiendo
prestado a medio mundo.El había hecho el contacto
con el dealer,y el dinero estaba listo en poder de éste
para ser entregado contra unos buenos kilos de la mejor
y más pura cocaína colombiana.
Parecía que la suerte se había puesto
de su lado nuevamente.
Había comenzado a instrumentar su plan aprisa;el
tiempo restante para que se efectuara la transacción
era corto,apenas unos días.Primero,revisó
en la DEA si este dealer - que era un estanciero - era
investigado.Así era;aunque ya había hecho
tratos con él en ocasiones,nunca los había
hecho en su guarida. Afortunadamente,los yanquis tenían
localizado el lugar,y fotocopiadora mediante,le habían
provisto de unas hermosas fotos satelitales que le servirían
de plano para trazar una táctica.
Segundo,el plan de ataque.El conocia personalmente
a la guardia del estanciero;prácticamente no
estaba solo siquiera en el baño,por lo que las
veces que lo habia visto le servían de sobra
para reconocer la clase de sujetos que formaban su custodia
personal.Algunos policías que optaron tempranamente
por el retiro ante un sueldo mejor,y un par de matones
sin demasiado entrenamiento.Por su lado,la DEA lo había
asistido con invaluables clases de entrenamiento de
campo,preparándolo para un eventual combate en
tierra aquí o en Colombia.Así que no representarían
un problema táctico si se seguía un plan
ordenado.Y por otra parte,estaban armados con pistolas
de modelo anticuado,que en su momento la policía
había descartado por sus problemas mecánicos.Inexpertos
y mal armados.¡Bien!.
Pero...¿por dónde empezar el ataque?.No
podía entrar a los balazos limpios.Debía
hacerlo de modo comando,él solíto y sin
ningún respaldos.Posibles socios contratados
significarían eventuales traidores.Porque el
botín era muy grande:el millón de dólares
del brasilero...y la cocaína que iban a comprar
con él,que rebajada y a precios de mercado,rendirían
unos cuantos millones más.Un plan de retiro más
que aceptable,siempre y cuando supiera refugiarse muy
bien,ya que la mano de los colombianos era muy larga
y podía pescarlo en cualquier rincón del
mundo.Pero bien valía el riesgo.
Comenzaría por los caseros.No convenía
dejar testigos,pues la casa del personal de servicio
estaba a una distancia media,ni lejos ni cerca del blanco
principal.Además podían alertar a la policía
local y,en todo caso,complicarle la huída.
Segundo,los matones.Para llegar a ellos,primero éstos
debían permanecer en sus puestos,no debían
enterarse de su llegada ni del asesinato del resto del
personal.Así que debería tener un arma
especial.
Se fue de compras al depósito de la policía;allí
se almacenan millones de pruebas de casos que estaban
o estuvieron en juicio:balas,cuchillos,pasaportes falsos...Tomó
un pasaporte falso para remodelar a su gusto,y buscó
un arma portable que pudiera pasar por el laxo puesto
de control del depósito.No sería una M16,pero
sí encontró una pistola Taurus FT 9 mm
con cañón modificado a rosca y un silenciador.Sí,las
señales se estaban sucediendo;los buenos augurios
como encontrar los elementos que precisaba sin problemas,o
que le caían del cielo le indicaban que estaba
en el camino correcto.Tuvo la suerte que un matón
colombiano vino a ajustar cuentas y fue detenido en
el aeropuerto de Ezeiza con ese arsenal.Con esa arma
llegaría al primer objetivo sin problemas;y al
segundo,los guardias armados,también sería
fácil de despachar.
Tercero,el estanciero.Sería un problema menor,habiendo
superado los anteriores.Lo único que podría
complicar era si no tenía el dinero a mano al
momento de la transacción.No se imaginaba volando
la puerta de una caja fuerte,aunque dispondría
de tiempo suficiente cuando terminara de liquidar los
obstáculos humanos,si era preciso.
Cuarto,los colombianos.Ese era el problema mas difícil
de resolver;siempre iban bien artillados,generalmente
con metralletas.¿Podría sorprenderlos
antes de que gatillaran?.Por un momento evaluó
si hacer la operación antes de su llegada,y escapar
sólo con el dinero.No,el premio era demasiado
jugoso como para dejarlo escapar.Además,los colombianos
nunca habían tenido ningún enfrentamiento
directo durante el tiempo que operaban en la Argentina;los
operativos policiales habían descubiertos depósitos
o cargamentos en tránsito,pero nunca una operación
directa y privada.Contaba con ese factor de sorpresa.
Podría utilizar alguna de las armas de los gurdaespaldas,o
su viejo revólver Smith & Wesson reglamentario
- qué importaba si rastreaban el arma,total para
ese momento él estaría muy,muy lejos -
.Con dos armas,podría hacer frente a las metralletas;la
que tenía silenciador podría liquidar
limpiamente en segundos a un par de ellos;con el resto
debería mantener un tiroteo,ya que el factor
sorpresa ya habría desaparecido para entonces.Debería
improvisar sobre la marcha en ese punto y,como último
recurso,dispararía al tanque del avión
para que explotara.Si las cosas se ponían demasiado
difíciles,volaría todo incluyendo la droga,con
tal de salvar el pellejo;y dependería de su habilidad
como francotirador para mantener a los extranjeros acorralados
en el aparato.
Luego,la huida.Tal como había llegado.Pero,¿por
dónde llegar?
Nuevamente,la información de inteligencia yanqui
acudió en su auxilio.Un mapa orográfico
denotaba un arroyo subterráneo debajo de la propiedad
del estanciero;observadores habían dejado nota
de recientes obras en la estancia.Y de la posibilidad
casi certera,que aquello fuera remodelado y usado como
túnel de escape.Como no tenía más
informes,no sabía exactamente si ese túnel
llegaría hasta la estancia,o seguiría
de largo incluso hasta la casa de personal de servicio.Eso
sería otro elemento que descubriría y
resolvería sobre la marcha;de él dependía
por dónde saldría a la superficie,y a
cuál de sus objetivos atacar primero.
Ultimo punto;la salida del país.Con el pasaporte
falso debidamente arreglado,decidió que lo mejor
era utilizarlo...en otro país.Debería
salir de la Argentina a escondidas.Su buena suerte continuaba;el
estanciero estaba a escasos kilómetros del río
Paraná,y podría vadearlo hasta el Uruguay.
Se tomó un fin de semana para inspeccionar la
zona cercana a la estancia.Recorrió y encontró
un pueblito diminuto escondido entre los brazos del
río.Compró una lancha rápida y
suficientemente chata como para no hacer demasiado bulto
en el radar.También alquiló una casa sobre
el río con muelle propio,y escondió allí
la lancha.
Estaba todo listo...mentalmente repasó notas
y planes,y no parecía dejar cabos sueltos.Salvo
un par de detalles,estaba todo cuidadosamente compaginado.El
resto dependía de la suerte.Y su experiencia
lo había hecho acuñar una frase de cabecera:no
existe mala suerte,solo malas decisiones.
Estaba convencido de haber tomado las mejores decisiones.
Pero por mínimo que fuera,algo dependía
de los azares del destino...como sucedía esa
noche,con una tormenta no planeada acercándose.Volvió
a contemplar el espejo retrovisor,y a la masa rojiza
que iba devorando al cielo.
¿Suspenderían el vuelo por mal tiempo?.Su
plan se basaba en el dato confirmado de la operación
pactada para aquella noche.Pero si la dilataban...¿cómo
enterarse de la nueva fecha y hora de contacto?.No podría,no
habría forma de averiguarlo.Y tampoco él
podría postergarlo.El tiempo corría también
para él,así que esa misma noche se sucedería
todo sí o sí.Y de la estancia saldría
con el dinero y la droga,o sólo con el dinero.
La lluvia comenzó a arreciar con más
fuerza contra el parabrisas de la camioneta.La visibilidad
desapareció casi por completo.Quizás había
calculado mal los tiempos,y la tormenta llegara antes
de lo previsto.Maldijo al tiempo.Sólo tendrían
una oportunidad,un disparo y debería efectuarlo
aquella noche aunque el cielo se viniera abajo.También
complicaría la operación;se dilatarían
los tiempos,ya que el suelo estaría resbaladizo...fangoso,lo
que también dificultaría el escape.
Hubo un relámpago gigante cortando al cielo
en dos;el resplandor pareció iluminar la pradera
como un Sol de noche.Y entonces,la lluvia cesó.
No pudo salir de su asombro;vió la hora y supo
que aún tenía tiempo de sobra.Detuvo la
camioneta en lo alto de una loma y,sin apagar el motor,se
apeó de la misma.
La cúpula celestial era una inmensa alfombra
roja y bordó,plena de refucilos y pequeñas
explosiones amenazantes.No había divisiones de
ningún tipo en aquella formación.El gigante
rojo había ganado la carrera mientras manejaba
pensando en aquellos recuerdos.Y por lo visto,le habían
hecho un favor.Incluso el incómodo fresco nocturno
había desaparecido,mutando en una suave y cálida
brisa.
Sonrió con satisfacción;los problemas
se resolvían solos.Se inclinó sobre el
asiento del conductor,tomó uno de los mapas,y
de la guantera extrajo un par de binoculares de tipo
militar.
A doscientos metros había un arroyo;por los
accidentes geográficos,pudo ubicarse en el plano.Estaba
bien encaminado,mejor de lo previsto.Incluso cuando
sus ojos observaron por los prismáticos el recorrido
de la vía acuática,descubrió un
gran manchón oscuro sobre su orilla.Aquella debía
ser la cueva mencionada en los informes.Al primer intento
había hecho blanco;ya no tendría que explorar
medio territorio para intentar ubicarla.
Ahora su vista subió por el paisaje,y descubrió
a un par de kilómetros un par de formaciones
iluminadas;debía ser el casco de la estancia...Y
a un costado una hilerita de luces tintineaba como si
fueran una fila de luciernagas histéricas.Debería
ser la pista de aterrizaje improvisada,posiblemente
con tanques de aceite encendidos fuego.
Sonrió nuevamente;devolvió los enseres
al interior de la camioneta,y tomó el maletin
de cuero.Lo abrió y una pistola de impecable
pavonado plateado lo saludó,encadilandolo con
el brillo de su reflejo.La tomó,la cargó
y la dejó preparada,sin seguro.Volvió
a guardarla y permaneció un momento al costado
de la camioneta,parado,observando la vista que tenía
ante sus ojos.
Tomó un cigarrillo,lo encendió y le dio
una fuerte y larga pitada.El humo de tabaco inundó
sus pulmones y lentamente lo dejó salir por la
nariz.Su boca parecía incontrolable,y su sonrisa
se transformó en sonora carcajada.
Sus augurios seguían cumpliéndose,su
buena estrella no lo había abandonado. Aquella
era su noche de suerte.
Miró por última vez al cielo y al gigante
rojo.Creyó,por un instante,que el espíritu
de su padre estaba allí,en la tormenta, apadrinándolo,
velando para que todo saliera bien.Transformado en el
Devorador de Tormentas de sus fábulas de niñez,
custodiándolo,vigilando que nada ni nadie le
hiciera daño,quitando los problemas de su camino.
Saludó al cielo,lanzó el cigarrillo y
entró a la camioneta.Cerró la puerta,bajó
la ventanilla y vació el humo de sus pulmones,recambiándolo
por el aire fresco del campo.Una bocanada de vida.De
nueva vida,de lo que vendría.
Y se lanzó a toda velocidad hacia su cita con
el destino. |