Recibimos
la siguiente colaboración, que resulta realmente
interesante, y trata sobre mitos y realidades de la
hipnosis. Vale la pena leerla.
Un poco de historia
La palabra hipnosis deriva del griego. Ya en "La
Iliada" de Homero se cita un procedimiento de sugestión
parecido a una hipnosis: "Afrodita incita así
al sueño: 'Duerman los brillantes ojos de Zeus
bajo sus cejas sin demora, en cuanto me eche a su lado'".
De todas formas, no es hasta el siglo XVIII en el que
se halla un claro precedente de la hipnosis con Franz
Anton Mesmer (1734-1815). En 1775, influenciado por las
ideas de la Ilustración, crea el mesmerismo, basado
en la electro-magnetoterapia: "La enfermedad es vista
como una congestión del organismo que se puede
solucionar con la transmisión de fluido cósmico
por magnetización o transmisión de ondas
magnéticas".
En 1846 James B. Braid (1795-1860) introduce el concepto
de hipnosis en medicina, separándola del mesmerismo
especulativo, en su obra "El poder de la mente
sobre el cuerpo". En 1841 descubre el hipnotismo,
estado al que llevaba a sus pacientes mediante la fijación
de la mirada. Ensaya además la auto hipnosis
o entrenamiento autógeno.
Hippolyte Marie Bernheim (1840-1919) escribe en 1884
"Sobre la sugestión en estados hipnóticos
y de vigilia", estableciendo las bases de la psicología
médica y psicoterapia. Según éste
el médico introduce por sugestión mediante
la palabra al paciente la idea de curación. También
Ambroise Auguste Liébeault (1823-1904) usaba
en este tiempo la palabra como método de sugestión
e hipnosis.
Sigmund Freud (1856-1939) previamente a la formulación
de la teoría del psicoanálisis trabajó
en el campo de la hipnosis e histeria. En 1900 escribió
"La interpretación de los sueños".
El ginecólogo Oettingen estudia en 1921 la analgesia
hipnótica durante el parto. Su homólogo
Grantly Dick Read (1890-1959) utilizaba la sugestión
durante el embarazo para evitar el dolor durante el
parto.
En 1955 la British Medical Association recomienda la
hipnosis para los trastornos neuróticos y los
estados de dolor, exigiendo a sus colegiados una formación
previa adecuada en este campo.
En 1958 la hipnosis es reconocida como tratamiento
por la American Medical Association de Estados Unidos,
recomendándose por primera vez su estudio en
las facultades de medicina
¿Qué es y
cómo funciona la Hipnosis?
Lejos de ser una forma de engaño o un mero truco
de circo, aunque en no pocas ocasiones se ha utilizado
de esta manera, la hipnosis es un procedimiento médico
con unas indicaciones determinadas, un reconocimiento
profesional y unos condicionantes que determinan su
utilidad en el campo terapéutico. En la actualidad
cada vez más profesionales de la sanidad emplean
la hipnosis como método de tratamiento coadyuvante
de otros.
A pesar de proceder del vocablo griego hypnos (=sueño)
la hipnosis no tiene nada que ver con este. Se trata,
al contrario, de un estado artificialmente producido
de gran concentración de la conciencia en la
que el sujeto entra en una relación tan íntima
con el terapeuta que las sugestiones de éste
no pueden ser distinguidas de la actividad del propio
ego del hipnotizado. La conciencia se halla hiperactiva,
hipersensible, pero solo pendiente de un determinado
tema. Es simplemente un estado de conciencia distinto.
Durante este estado "especial" el hipnotizador
puede introducir en la mente del hipnotizado conceptos
nuevos o bien eliminar conceptos que perturban al paciente.
Según esto existen dos tipos de hipnosis: Una
primera denominada hipnoterapia "supresiva",
en la que se intenta hacer desaparecer una forma de
conducta sintomática y conscientemente desagradable
para el paciente, como el fumar, la bulimia, algunos
tics nerviosos o algunos trastornos menores del lenguaje.
Una segunda forma de hipnosis se denomina "expresiva",
durante la cual el terapeuta trae a la conciencia del
hipnotizado experiencias pasadas que permitirán
al primero el estudio de la imprenta psicológica
de las mismas sobre el paciente. De esta forma se pueden
traer al estado normal de vigilia ciertos datos sobre
los que el paciente podrá reflexionar y así
dominar.
Una Sesión de Hipnosis
Una hipnosis comienza con la presentación y
conocimiento del terapeuta. Es necesario obtener un
buen nivel de confianza, una buena alianza terapéutica
entre el paciente y el hipnotizador, para que las sugestiones
de este último hagan efecto sobre el otro.
Al iniciar el procedimiento el hipnotizado entra en
una primera fase o grado 1 de hipnosis. En este nivel
el sujeto se halla en un estado de gran concentración,
y la sensación corporal que nota es la de gran
pesadez. La fase 2 es el paso siguiente en cuanto a
nivel de concentración. La sensación corporal
que se obtiene es la de no movimiento; si el hipnotizado
intentara moverse, tendría la sensación
de no poder. También puede darse el caso contrario,
el hipnotizador puede inducir una sensación de
movimiento y lograr que el paciente realice ciertos
movimientos. La fase 3 es la fase de mayor concentración.
La sensación corporal es la de no existencia,
es decir el hipnotizado no tiene conciencia de poseer
cuerpo. Es este último el estado de las regresiones,
en el que el hipnotizado va recordando cosas del pasado,
de su infancia y las revive, hasta el punto incluso
de revivir experiencias que no recordaba. Estas son
las tres fases de una hipnosis.
Prácticamente todo el mundo puede llegar a una
fase 1 de la misma, generalmente en 5 ó 10 minutos.
Esta ya es en sí una fase útil y cooperativa
para las cosas que se realizan habitualmente en hipnosis
médica. Cuesta, según el caso, entre 15
y 20 minutos el llegar a la fase 2. Es fácil
llegar a la misma después de haber obtenido en
distintas sesiones cuatro o cinco fases 1. La fase 3
es la más difícil de conseguir, puede
llevar incluso horas el obtenerla a pesar de estar el
paciente bien entrenado y después de haber obtenido
en múltiples ocasiones una fase 2. Para mejorar
estos resultados el paciente puede realizar entrenamientos
personales en su domicilio mediante la grabación
de una inducción con la voz del hipnotizador.
En general todo el mundo puede ser hipnotizado y llegar
a una fase 3, pero hay gente que tiene una mayor facilidad
para ello, depende de lo sugestionable que sea el paciente.
En todo caso la hipnosis es un procedimiento que se
aprende, y es el hipnotizador quien enseña al
paciente como llegar a este estado de gran concentración.
Es por este motivo que es útil el que el paciente
ensaye en su domicilio con cintas pregrabadas.
Mitos, curiosidades y leyendas
de la Hipnosis
Existen múltiples conceptos erróneos
y una aureola de misterio alrededor de la hipnosis.
Esta no es una técnica parapsicológica
ni paramédica, sino un procedimiento médico
dirigido por un terapeuta experimentado para lograr
un alto grado de concentración y receptividad.
No es cierto que una alta capacidad de ser hipnotizado
sea sinónimo de voluntad débil ni de poca
inteligencia. Una buena inteligencia y una fuerza moderada
del ego son factores positivos, puesto que la hipnosis
puede llegar a requerir un gran esfuerzo de concentración.
La hipnosis no es indefinida. Si el hipnotizador dejase
el paciente en estado hipnótico este entraría
en estado de sueño normal y despertaría
sin secuelas.
El sujeto hipnotizado no puede ser obligado a violar
sus hábitos de conducta habituales. En caso de
algún exceso de este tipo el sujeto puede despertar
espontáneamente.
Se puede lograr un estado parecido a la hipnosis mediante
fármacos. La hipnosis farmacológica se
consigue con pentotal sódico o amital sódico.
El paciente es alentado a revivir la experiencia traumática
que ha producido la neurosis que se está tratando,
restableciéndose a menudo después de varias
sesiones el control sobre la causa.
No es cierto que se pueda hipnotizar a cualquiera en
contra de su voluntad, la hipnosis requiere una gran
atención y concentración, que si no se
presta inválida todo intento.
No se puede lograr la levitación por hipnosis,
aunque si se puede lograr una rigidez del cuerpo tal
que permita el movilizarlo sin variar la postura inicial.
Esto se consigue por coordinación y refuerzo
del tono muscular por sugestión. |