Por
Alejandro Franco - info@datacraft.com.ar
Allen Carr era un exitoso contador y hombre de empresas
que se encontraba lidiando con la tarea de abandonar el
cigarrillo desde hacía años. En 1983, después
de probar varios métodos, decidió generar
uno propio e inmediatamente obtuvo resultados. Después
de ser fumador durante 33 años y de consumir 100
cigarrillos diarios, Carr abandonó el vicio basándose
en su método.
Casi inmediatamente Carr puso manos a la obra con tal
de propagar su método. Rápidamente se
convertiría en un exitoso escritor de libros
de autoayuda, destinados a combatir fobias y adicciones
basándose en la misma perspectiva que él
había utilizado para abandonar el cigarrillo.
Lamentablemente su larga vida como fumador, así
como su asistencia a los círculos de fumadores
que recurrían a las clínicas que había
fundado (y que lo transformaron en un fumador pasivo)
le provocarían un cáncer de pulmón,
segando su vida en el 2006.
Lo innovador del método
fácil de Allen Carr para dejar de fumar
El método de Carr para abandonar el cigarrillo
es revolucionario. Se basa en concientizar sin prohibir.
Lo suyo es refutar los esquemas mentales que los fumadores
aducen para permanecer en el vicio - inculcados según
la publicidad y las películas -, mientras estos
pueden seguir fumando hasta que se decidan a dar el
último paso. En ningún caso se trata
de prohibir, sino de cambiar la mentalidad.
Según Carr, el fumador es un adicto y el cigarrillo
es similar a cualquier droga. Aquellos que desean
dejarlo no lo hacen por miedo al sindrome de la abstinencia,
cuando en realidad lo está padeciendo a partir
del último cigarrillo fumado. Es que - según
Carr - nuestro cuerpo (en la adolescencia) no poseía
el vicio y tenía un determinado nivel de bienestar.
Cuando comenzamos a fumar - para probar -, la nicotina
introducida en el organismo nos genera ansiedad y disminuye
nuestro nivel de bienestar. Es necesario reponer
la nicotina perdida con un nuevo cigarrillo... pero
nunca llegamos al nivel de bienestar de un no fumador,
sino que por el contrario, nuestros niveles de bienestar
se reducen progresivamente. Es por ello que la gente,
con el paso del tiempo, fuma cada vez más - son
necesarios una mayor cantidad de cigarrillos para compensar
el desnivel de bienestar -.
Pero además, la abstinencia la padecen los fumadores
de manera diaria. Los llamados cigarrillos especiales
- después de las comidas, hacer el amor, o el primero
de la mañana - son satisfactorios simplemente porque
estuvimos minutos u horas sin fumar, y de ese modo recuperamos
algo del bienestar perdido. En el fondo lo que dice
Carr es que los fumadores son esclavos de su vicio y envidian
la vida de los no fumadores.
Lo innovador del método de Carr es que permite
a los fumadores seguir con el vicio hasta que sean conscientes
del funcionamiento de la trampa de la nicotina.
El abandono del cigarrillo no es traumático desde
el momento de que el fumador sabe que va a obtener una
calidad de vida mejor, y que su adicción en realidad
es una conducta que va contra su voluntad - el fumador
es consciente tanto de los peligros para la salud como
del desgaste físico diario que le provoca el
cigarrillo -. Al estar mucho tiempo sin fumar, el fumador
"mata al monstruo de la nicotina" que lleva
adentro, y en pocos días depura su organismo
y se libera de la dependencia.
El miedo a los síntomas del abandono del cigarrillo
es lo que impide a los fumadores dejar el vicio, según
Carr. Una vez conscientizados de cómo manejar
esta situación, el abandono es realmente simple.
No es un sacrificio sino un acto de liberación.
El éxito de Carr
Allen Carr escribió numerosos textos de autoayuda
pero sin dudas Es fácil dejar de fumar si sabes
cómo es su mayor best seller, con más
de 10 millones de ejemplares vendidos en 35 países
de todo el mundo. Además creó una fundación
y más de 100 clínicas que han atendido
a famosos como Ashton Kutcher, Britney Spears
y Anthony Hopkins |