LA
DROGADEPENDENCIA Y EL PROCESO ADICTIVO
Según la
OMS (Organización Mundial de la Salud), la droga "es una
sustancia que puede tener o no aplicación médica legítima.
Cuando de ella se abusa, por autoadministración para fines distintos
de los legítimos en medicina, puede provocar modificaciones perniciosas
e imprevisibles en el organismo humano, en los sentimientos y en las
ideas". La drogadependencia o farmacodependencia es el nombre técnico
de la drogadicción. Generalmente se la conoce como toxicomanía,
narcomanía o abuso de drogas.
La drogadependencia
deriva en un estado de intoxicación periódica producida
por el consumo repetido de una droga, la cual puede ser natural o sintética,
que altera las condiciones psíquicas del individuo y crea fácilmente
una situación de dependencia.
GLOSARIO
DE TÉRMINOS ESPECÍFICOS
Hábito.
Es la adaptación del organismo a la droga. En el transcurso del
tiempo, la misma dosis tiende a disminuir el efecto. Esto implica que
para mantener un mismo nivel de respuesta, se deberá incrementar
progresivamente el consumo.
Acostumbramiento
o tolerancia. Es la facultad que tiene el organismo humano, a través
del tiempo, de poder soportar dosis elevadas de una droga. Cada droga
tiene sus consecuencias específicas y reacciones adversas. La
tolerancia es un estado de adaptación por el cual el organismo
puede absorber una cantidad de droga que para una persona no adicta
sería altamente tóxica o incluso mortal. Se han visto
casos de adictos a la morfina que se inyectaban dosis cincuenta veces
superiores a la necesaria para calmar cualquier dolor, sin graves consecuencias.
La tolerancia en un individuo se pone de manifiesto cuando para poder
producir el mismo efecto, demanda una dosis mayor de droga. También
se habla de "tolerancia cruzada" cuando la tolerancia hacia
una droga induce al organismo a generar tolerancia hacia otra que el
individuo nunca ha consumido. Otro caso es el de la "tolerancia
inversa", que se da con ciertos fármacos que producen efectos
aún en dosis decrecientes. La "tolerancia farmacocinética"
se refiere a la forma en que la droga es metabolizada dentro del organismo,
más allá de la conducta que pueda adoptar el individuo,
y la "tolerancia funcional" es la que se refiere a los sitios
precisos en los cuales la droga actúa como, por ejemplo, los
neurotransmisores interneuronales.
Dependencia.
Es la sujeción de la personal a la droga. En ésta etapa
es prácticamente imposible la recuperación del adicto.
Hablamos de "dependencia cruzada" cuando dicha droga puede
ser reemplazada por otra y provocar en el organismo un efecto semejante.
Antes se creía que la adicción grave se reducía
a la dependencia física, o sea, a los cambios biológicos
que afectan al cuerpo, hoy se da igual importancia a la dependencia
psíquica. La dependencia es el resultado de un proceso de acomodamiento
psicológico, fisiológico y bioquímico del organismo
frente al uso constante de una droga.
Dependencia psíquica.
Se caracteriza por la necesidad de consumir droga para desarrollar
todas las actividades. Produce una situación en la que existe
un sentimiento de satisfacción y un impulso que exigen la administración
regular o continua de determinada sustancia para evitar malestares.
Ese estado mental es el más fuerte de todos los factores comprometidos
en la intoxicación crónica con drogas psicotrópicas
y puede ser el único motivo en ciertos tipos de drogas. Por ejemplo:
aunque en la práctica el tabaco presenta síntomas de abstinencia
no muy intensos, millones de fumadores aseguran que no pueden dejar
de fumar.
Dependencia física.
Es un estado de adaptación del organismo que, llegado a este
punto, produce síntomas intolerables de abstinencia en caso de
que se suspenda la ingestión de la droga. En este caso el tóxico
ya está incorporado a la fisiología del individuo y es
un elemento vital e imprescindible como el sodio, el potasio, etc...
Se dan casos en los que la brusca supresión de la droga produce
un colapso e incluso la muerte.
Síndrome
de abstinencia. Se manifiesta como angustia y ansiedad, en el caso
de la dependencia psíquica, y con síntomas como aceleración
del pulso, alteraciones pupilares, sudor copioso, trastornos intestinales,
vómitos, temblores, calambres y agitación, en el caso
de la dependencia física. Ese malestar general agudo desaparece
cuando se ingiere otra vez el tóxico habitual.
LAS
ETAPAS DE LA DROGADEPENDENCIA
1º) Uso
o consumo experimental u ocasional
Desde el punto de
vista toxicológico, se define como consumo experimental u ocasional
la utilización de la misma droga frente a un mismo estímulo
cuando esto no tiene regularidad en el tiempo. Es el caso, por ejemplo,
del estudiante que se ha acostumbrado a recurrir a la anfetamina frente
a la estimulación de un examen, pero que lo hace exclusivamente
ante esa motivación. O el adolescente que en reuniones sociales,
estimulado por la invitación de grupos proclives, acepta drogas
pensando que "probar una vez o usar de vez en cuando no produce
daño".
Estos son casos
de "usadores de drogas" y están en la primera fase
de una reacción en cadena que de no ser detenida a cierto nivel
lleva indefectiblemente al estadio final de la drogadicción.
Quienes incurren
en el uso experimental de la droga, generalmente lo hacen impulsados
por la presión social del entorno o por simple curiosidad, para
ver qué se siente. Este primer momento se denomina "luna
de miel" ya que los beneficios imaginados se comprueban como ciertos
y los perjuicios no aparecen con la misma nitidez, por lo cual se los
considera una mentira o una exageración.
El tiempo de duración
de la luna de miel se vincula en forma directa con la vía de
administración que se utilice y con la dosis que se consuma.
Este momento de experimentación es de enorme importancia para
poder comprender lo que pasa con los adolescentes. Se trata de situaciones
en las que a menudo se tiene una suerte de constatación personal
de que drogarse es algo seguro y se piensa que consumir alcohol es parte
de la vida, sin comprender que se está pisando el primer peldaño
del camino hacia la dependencia.
Lo curioso es que,
a pesar de que los encuentros iniciales con la droga no son siempre
gratos (pensemos en el malestar de un jovencito cuando fuma marihuana
por primera vez o el vómito que suele producirse en ocasiones
cuando se utiliza heroína) las personas que han resuelto hacer
la experiencia no se dejan vencer por estas sensaciones displacenteras.
Es probable que la determinación de seguir probando droga esté
vinculada a que la iniciación se hace en compañía
de adictos avezados, que afirman que las molestias pasarán más
rápido de lo que se imagina y que para superarlas es suficiente
con usar las drogas un poco más.
Cuando alguien no
busca por sí mismo la droga, pero sí la acepta por sugerencia
de los que lo rodean, podemos hablar todavía de un uso ocasional
o "social". Suele suceder que la haya rechazado varias veces
y finalmente la acepte aunque sea de tanto en tanto, lo cual lo induce
a pensar que es él quien maneja la situación, que de él
depende decir sí o no.
2º) Abuso
El abuso reconoce
fundamentalmente dos modalidades. Una es la utilización de la
misma droga frente a diferentes estímulos, pero no todos los
días. La otra está caracterizada por la variación
en la droga, siempre que no ocurra cotidianamente. En este último
caso, el individuo utiliza distintas drogas, de efectos contrarios y
en forma compensatoria. Recurre a la cocaína para trabajar hasta
la madrugada y luego usa depresores para poder dormir. Así va
entrando en un círculo vicioso que es muy difícil de interrumpir,
aun con ayuda especializada.
Podemos decir que
alguien hace uso regular de la droga cuando ésta pasa a acompañar
los diferentes momentos de su vida, cuando se programa su presencia
en ciertas circunstancias precisas, cuando se la empieza a vincular
con las instancias gratas de la vida.
En ocasiones, el
uso regular induce a pensar en la droga como en una diversión
ya que el organismo no manifiesta por el momento ningún efecto
molesto relevante. Pareciera que es inofensiva. Lo cierto es que se
está jugando con fuego. En el cerebro, las alteraciones a nivel
del centro de recompensa se han iniciado de modo tal que es imposible
prever el instante en que se dará el paso decisivo hacia el uso
adictivo de la droga.
En esta etapa, el
individuo se encarga de proveerse por sí mismo la droga, que
consume en general una o dos veces a la semana. Aunque todavía
no siente la compulsión de consumir droga, necesita asegurarse
de que la tiene, de que tendrá acceso a ella.
3º) Adicción
a las drogas
Para que una persona
sea considerada adicta debe presentar una necesidad imperiosa de consumir
una sustancia, a la que trata de conseguir al costo que sea, sin medir
las posibles consecuencias negativas que el acto pueda tener. Más
arriba dijimos que cualquier actividad se puede convertir en una adicción.
Eso depende del modo en que el individuo se relacione con ella. La diferencia
está en saber distinguir cuando se está frente a una pasión
sana o frente a una que no lo es. Estamos en presencia de una adicción
cuando ésta ejerce una influencia destructiva sobre el individuo
que la padece. Debe tratarse de un hábito que entorpece la relación
con el entorno social e impide el desenvolvimiento normal de la vida.
La adicción
surge cuando el ciclo adquiere regularidad en tiempo y se hace permanente.
En el caso de las drogas, sean éstas legales o ilegales, el uso
adictivo se instaura cuando la voluntad deja de dominar los actos del
individuo y su objetivo primordial pasa a ser conseguir y consumir la
sustancia de la cual depende, aun cuando ese consumo no le proporcione
la euforia que obtuvo en otro momento. Aunque lo niegue, la persona
puede llegar a concebir como imposible dejar la droga o ponerse límites.
A pesar de los esfuerzos que puede hacer para lograrlo (a veces duran
días, y otras, semanas o meses) el deseo reaparece y ya no puede
decidirse por una negativa. Tiene que conseguir la droga por el medio
que sea y todo aquello que se ponga delante de ese deseo será
acometido con desesperación.
Sabemos que la iniciación
en el consumo de droga está condicionada por circunstancias como
el temor al enojo y la desesperación de sus padres, la posibilidad
de conseguir la sustancia, el costo que le demanda obtenerla y otras.
Sin embargo, cuando adicción ya es un hecho no habrá temores
ni costos que disuadan al adicto. Su deseo superará todos sus
principios y no habrá precio excesivo que pagar a cambio de la
droga.
En el caso del alcohol
y del tabaco, quien los consume no se siente en evidencia ante los demás
debido a que ambos elementos son socialmente aceptados y no generan
repudio. Además, para la mayoría de las personas, comprar
y consumir tabaco o alcohol no implica por lo general (sobre todo en
el caso del tabaco) dejar de comer o de solventar otras necesidades
primarias. No sucede lo mismo con aquellos que consumen drogas como
la heroína o la cocaína, quienes son capaces de posponerlo
todo ante la necesidad de la droga.
Las primeras consecuencias
visibles del consumo de drogas aparecen ante los ojos del adicto como
simples casualidades, como accidentes ocasionales y pasajeros. En la
etapa primera del síndrome, estos efectos no son registrados
en su gravedad y suelen aparecer como ataques de pánico o de
ansiedad, ataques de asma (luego del uso de marihuana), o paranoia (luego
de una dosis de cocaína).
Estos efectos se
reiteran con el correr del tiempo y se hacen más perceptibles.
A menudo se desea entonces terminar con las consecuencias que ocasiona
el consumo y al mismo tiempo seguir tomando la droga, lo cual es imposible.
Quienes logran dejar la droga están obligados a luchar en forma
permanente para mantenerse firmes y no flaquear, ya que la tentación
de volver a consumir les quedará por algunos años y a
veces de por vida.
Las modificaciones
que se producen en el organismo de quien consume drogas regular y compulsivamente
está vinculadas al hábito, al acostumbramiento o tolerancia
y a la dependencia.
EL
SÍNDROME DE ABSTINENCIA
Presenciar el síndrome
de abstinencia en una persona que ha desarrollado una completa dependencia
física y psíquica respecto de los opiáceos (opio,
morfina o heroína) es desgarrador.
Unas doce horas
después de la última ingestión de droga el toxicómano
empieza a sentirse trastornado. Se apodera de él una sensación
de intranquilidad, bosteza, tiembla y suda simultáneamente. Al
mismo tiempo lagrimea y exuda un líquido por la nariz, que el
adicto describe como "agua caliente subiendo por la boca".
Después sufre durante horas unas sacudidas irregulares, en un
sueño desasosegado e intranquilo, conocido entre los toxicómanos
con el nombre de "sueño de anhelo". Cuando se despierta
ya han pasado dieciocho o veinticuatro horas desde la última
toma. Empieza entonces a sumergirse en los abismos más profundos
de su infierno personal.
Los bostezos pueden
ser tan violentos como para dislocar la mandíbula. De la nariz
manan mucosidades acuosas y gran cantidad de lágrimas fluyen
de los ojos. Las pupilas aparecen enormemente dilatadas, el vello del
cuerpo está erizado, la piel se muestra fría y presenta
la típica "carne de gallina" en el lenguaje de los
toxicómanos, "pavo frío" , y los intestinos
empiezan a actuar con un ímpetu insospechado. Oleadas de contracciones
pasan a través de las paredes del estómago y causan vómitos
explosivos, frecuentemente teñidos de sangre. Estas contracciones
son tan violentas que la piel del abdomen parece arrugada y llena de
nudos. El dolor abdominal se va incrementando y los calambres intestinales,
que se suceden sin cesar, llegar a provocar más de sesenta deposiciones
acuosas.
Treinta y seis horas
después de la última ingestión de droga el toxicómano
ofrece un aspecto verdaderamente pavoroso. En un esfuerzo desesperado
por disminuir los escalofríos que le recorren el cuerpo, se cubre
con todas las mantas que halla a su alcance. Se agita involuntariamente.
Durante este período del síndrome, el toxicómano
no puede dormir ni descansar. O bien se levanta y camina de un lado
hacia otro, o bien se echa en el suelo cuando los calambres son más
fuertes. Salvo que se trate de un individuo excepcionalmente estoico
y de hecho, pocos toxicómanos lo son, grita con desesperación.
La cantidad de líquido
que segrega por los ojos y por la nariz es enorme; la de fluido procedente
el estómago y de los intestinos es muy abundante y el sudor que
excreta el cuerpo alcanza para empapar la ropa de la cama y el colchón.
El toxicómano siente durante este período crítico
permanentes orgasmos que lejos de causarle placer, son dolorosos. Sin
comer ni beber, adelgaza rápidamente y en veinticuatro horas
puede perder hasta cinco kilos. La debilidad puede llegar a impedirle
levantar la cabeza.
En algunos casos
los médicos temen la muerte y le suministran algo de droga. Entonces
es sorprendente ver cómo alguien que estaba en un estado lamentable,
de pronto se transforma por completo y hasta sonríe. Se trata,
por supuesto, de un engaño. Si no se le vuelve a dar droga, los
síntomas reaparecen en pocas horas. Si se insiste en la abstinencia,
los síntomas van decreciendo en seis o siete días. Después,
el paciente queda extenuado y por lo general con una diarrea persistente.
TEST
PARA DETECTAR DROGADICCIÓN EN ADOLESCENTES
Advertir los síntomas
del uso de drogas y alcohol requiere estar muy alertas.
A veces resulta
difícil establecer la diferencia entre el comportamiento normal
de los jóvenes y el comportamiento causado por las drogas. Prejuicios
acerca de los hábitos de las nuevas generaciones pueden llevar
a los padres a hacer evaluaciones equivocadas. Por eso, para saber si
un joven se droga proponemos un test cuyo resultado es objetivo, es
decir, no depende de sospechas o impresiones que pueden ser infundadas.
Además de
observar el comportamiento de su hijo, es útil saber que la marihuana
es una hierba de color verde con matices de marrón. Cuando se
fuma despide un olor dulce similar al perfume "patchouli".
La cocaína es un polvo de color blanco de gusto generalmente
amargo, que adormece la lengua con el contacto. Puede ser usada por
inhalación, fumada o por vía endovenosa. Generalmente
se la guarda en sobrecitos de papel metalizado de paquete de cigarrillos,
de papel glacé o de papel común, o bien en bolsitas o
tubos herméticos.
| PREGUNTA |
SI |
NO |
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1 - ¿Su hijo parece retraído, deprimido, cansado
y descuidado en su aspecto personal? |
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| --
2 - ¿Lo nota hostil y falto de cooperación?
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| --
3 - ¿Se han deteriorado las relaciones de su
hijo con otros miembros de la familia? |
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| --
4 - ¿Ha dejado a sus antiguos amigos? |
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| --
5 - ¿No le va bien en la escuela o el colegio?
¿Ha empeorado las notas o la asistencia es irregular? |
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| --
6 - ¿Ha perdido interés por los pasatiempos,
hobbies, deportes u otras actividades? |
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| --
7 - ¿Han cambiado sus hábitos de comer
o de dormir? |
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| --
8 - ¿Usa desodorantes o perfumes para tapar
algún olor? |
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|
| --
9 - ¿Tiene actitudes beligerantes ante sus preguntas
o reclamos ? |
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|
| --
10 - ¿Tiene frecuentemente las pupilas dilatadas
o los ojos colorados? |
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| --
11 - ¿Tiene conversaciones telefónicas
o encuentros con desconocidos? |
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| --
12 - ¿En su hogar faltan objetos de valor? ¿Tiene
su hijo una necesidad creciente de dinero? |
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| --
13 - ¿Está más pálido de
lo habitual? |
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| --
14 - ¿Tiene el cabello muy descuidado? |
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| --
15 - ¿Encuentra usted cajitas de fósforos
agujereadas en el centro del lomo del envase o cualquier otro artefacto
(bolígrafos, llaves o tubitos) que servirían para
fumar la colilla de un cigarrillo sin filtro hasta el final sin
quemarse? |
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| --
16 - ¿Tiene su hijo papel para armar cigarrillos
(en cajita o sueltos)? |
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|
| --
17 - ¿Utiliza colirios? |
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|
| --
18 - ¿Tiene manchados los dedos por cigarrillos?
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|
| --
19 - ¿Tiene un olor desagradable, incluso en
la vestimenta y en las sábanas? |
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| --
20 - ¿Posee elementos que permitan picar la
droga como, por ejemplo, hojas de afeitar, cortaplumas, sevillana,
tarjetas duras o cuchillos? |
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|
| --
21 - ¿Posee en su cuarto elementos que permitan
aspirar la droga como, por ejemplo, bolígrafos sin tapas
ni tanque, tubitos, pajitas, cartulinas o billetes enrollados? |
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| --
22 - Si su hijo se estuviera inyectando posiblemente
se detecten cigarrillos de tabaco desarmados dado que se utilizan
el filtro, jeringas y algún recipiente pequeño, como
cucharas o tapitas de bebidas, para preparar la droga. |
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| --
23 - ¿La nariz le sangra o gotea a menudo? |
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| --
24 - ¿Tiene dificultad para hablar? |
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| --
25 - ¿Tiene marcas de pinchazos en brazos o
piernas? |
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Muy Importante:
Debe tenerse en cuenta que algunos de los síntomas pueden aparecer
en jóvenes que no se droguen. No por usar aritos, collares, pulseras,
teñirse y dejarse el cabello largo, un joven utiliza drogas.
Se trata sólo de síntomas a tener en cuenta y que deben
sumarse a los otros.
Resultados del
test